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DexterSerie

Serie de TV. Intriga. Thriller. Drama Serie de TV (2006-2013). 8 temporadas. 96 episodios. Dexter es un forense especializado en análisis de salpicaduras de sangre en el Departamento de Policía de Miami. También es un fiel novio, un divertido padrastro, un hermano confidente y ―para algunos― un freak de la sangre. Pero además, Dexter es un psicópata que, al terminar su turno en la comisaría, busca a criminales cuestionables para saciar su particular moral y los mata: Dexter ... [+]
Críticas 213
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7
20 de febrero de 2014
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es difícil hacer una crítica de una serie que duró 8 temporadas. A medida que se sucedían los capítulos, pensé y repensé infinidad de veces cual sería la valoración definitiva que le daría a “Dexter”. Al ser una serie tan larga (duración no justificada por el guión) con muchos momentos positivos (lo más) y otros negativos (los menos) es lógico que la evaluación sea contradictoria. Si se me da por repasar las temporadas que más me gustaron (por ejemplo la 1º y la 4º), capaz le pondría un 9, debido a sus escenas memorables. Pero, al mismo tiempo, si pienso en las temporadas finales (principalmente la 6º y la 8º), tal vez le pondría un 5 por que me dejaron sumamente decepcionado.

Es por eso que opté por el 7 porque creo que es pertinente hacer una valoración de la serie como un conjunto, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Al principio, la serie me pareció brillante, al punto que durante bastante tiempo no dudé en colocar a “Dexter” a la altura de las grandes series de los últimos años. Sin embargo, la reiteración, y su prolongación excesiva le restan potencia a una serie que tuvo todo para dejar un recuerdo mucho mejor del que deja, que aún así sigue siendo bastante bueno.
Empiezo por lo mejor, que es su protagonista, quien es la clave de todo. Desde su primera aparición, uno se da cuenta de que está ante un personaje grande. Sus autorreflexiones, contadas a partir del recurso de la voz en off, constituyen la mejor fuente de conocimiento que se tiene acerca de Dexter, ya que en ellas se muestra tal cual es, a diferencia de la interacción cotidiana donde se oculta a la vista de los demás. La voz en off permite saber que piensa el protagonista acerca de su vida, de sus actos y, sobretodo, de sus dificultades para interactuar con otros y para comprender la naturaleza de estas relaciones. Y, en este aspecto, el guión lo ayuda mucho ya que algunas de sus líneas son brillantes: “si tuviera corazón, seguro se estaría rompiendo en este momento” o “Amo Halloween, la única época del año en todos usan máscaras, no sólo yo. La gente cree que es divertido fingir ser un monstruo. Yo paso mi vida fingiendo que no lo soy”.

Michael C Hall compone a un personaje complejo y carismático, serio y divertido (a su manera), introvertido pero conciso, no sólo en su limitada capacidad oratoria, sino también su destreza para expresar un sentimiento (o la falta de uno) o un pensamiento con una sola mueca. Dexter es un asesino serial que muestra su faceta más fría y despiadada en la soledad de su “ritual”, pero también es un ser humano incapaz de sentir e interactuar de forma natural con personas y con las situaciones cotidianas, por lo que busca aprender como puede pasar desapercibido. Algunas de sus caras y expresiones, en momentos de incomodidad y desconocimiento, son brillantes. Claro, eso será al comienzo. El personaje se desarrolla con el devenir de las temporadas (otro punto muy bien trabajado en el guión), adquiere matices y sorprende al mismo tiempo que se sorprende así mismo de lo que puede ser capaz. Ya no serán sólo disfraces que intercambia de acuerdo a la ocasión, serán facetas de su personalidad con las que tendrá que convivir, sepa o no.
Otro de los aspectos más positivos es su premisa original y atractiva. El protagonista es un asesino que mata a otros asesinos, al mismo tiempo que trabaja en el departamento de homicidios de la policía. A medida que se suceden los capítulos, se conoce el “ritual” que realiza Dexter: la investigación de sus víctimas, el seguimiento, la recolección de pruebas, la preparación del lugar, el momento del asesinato, la supresión de la evidencia. Al mismo tiempo evita caer en el radar de la policía. Pero, por sobre todas las cosas, el principal mérito de la historia es que consigue que los espectadores empaticemos con un asesino. Se sabe que lo que hace esta mal pero, aún así, uno siente una perturbadora atracción hacia su ritual. Una forma novedosa de conectar el producto con la audiencia.

Como ya mencioné arriba, el desarrollo del personaje es impecable. Sin embargo, a medida que se suceden las temporadas, en otros aspectos, la serie pierde frescura y originalidad. Una vez que se sabe el ritual, ya no sorprende. Se convierte en rutina dentro de la historia y pierde impacto, por más que haya algunas víctimas con un trasfondo más interesante. Incluso uno se acostumbra a la brutalidad del rito del asesinato, por más que la interpretación del personaje sea impecable.

Otro elemento para darle dinamismo y continuidad a la historia es la presencia frecuente antagonistas rivales para Dexter. Estos personajes son quienes estructuran la dinámica de las temporadas y de ellos depende gran parte de su éxito (aunque no aparecen en todas). En aquellas en las que hubo grandes antagonistas la historia se sostenía sin mayores dificultades, más allá de las licencias y pequeños agujeros que tenía el guión (que aumentan con el correr de las temporadas). Cuando el villano menguaba, todo el andamiaje se tambaleaba. Y si se sostenía era por la presencia absorbente y fascinante del protagonista. Sin embargo este también es un recurso que se “gasta” a medida que la historia avanza. Se “gasta” por reiterado y por las dificultades que surgen en dotar de originalidad a un antagonista que debe ser parecido a los anteriores. Es decir: un asesino, más allá de los modos y los motivos.

Sigo abajo por falta de espacio, no revelo ningún detalle significativo.
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Otro aspecto que le quita fuerza a la serie es el notorio desfasaje entre el protagonista y los secundarios. Primeramente por una cuestión de guión, ya que toda la atención recae en Dexter y sólo quedan pocos momentos para darle lugar al trasfondo de cada personaje. Se conoce un poco de cada uno al principio, luego cobraran relevancia de acuerdo a la función que tengan en la trama. Además, algunas interpretaciones dejan un poco que desear. No es que sean malos actores, pero la distancia que los separa de Hall es gigantesca. Eso sí, algunas apariciones por temporadas rompen con esa dinámica (John Lithgow, Julie Stiles, Keith Carradine). Por supuesto, es injusto ubicar a todos los secundarios en el mismo nivel, de actuación y de importancia. Por ejemplo: no es igual la teniente Laguerta que el lamentable detective Quinn.

En resumen, Dexter es una buena serie y merece ser visionada. Sólo por el personaje vale la pena. Además cuenta con una premisa interesante y original que le otorga un carácter distintivo a la mayoría de las series de crímenes y asesinatos que vemos día a día. Una lástima que se haya alargado demasiado y que se haya aprovechado el potencial del personaje para darle un tono más épico al cierre de la historia.
8
26 de junio de 2007
10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
El planteamiento de esta serie es una vuelta de tuerca a todo lo que podíamos haber visto hasta ahora: la vida de un asesino en serie, trabajando codo a codo con la policía. La mejor manera de tapar sus huellas, aunque también la más arriesgada.

Me parece muy interesante la manera que tienen de enfocar la vida de Dexter, desvinculado a las concepciones y protocolos sociales; aprendiendo a lidiar con todos ellos. A fin de cuentas, sería la misma manera de ver el mundo que tiene un niño. O casi. La banda sonora no es que me guste mucho, pero he de reconocer que la insertan de una manera muy curiosa...

¿Por qué el 9, sin embargo? Pese a que es una muy buena serie, peca de algunos... detalles, que a mi parecer la afean y la hacen menos creíble. Aparte de que el final... es un poco inverosímil.

Por lo demás, recomendada ;)
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Sinopsis: Dexter Morgan, huérfano, recogido de la escena de un crimen (toma ya); se cría con su familia adoptiva: los Morgan. Harry Morgan, su padre; Debra Morgan, su hermana. De su madre no se sabe mucho. Harry, policía, fue quien le recogió de la escena de un crimen, y también quien le enseñó un "código de conducta". Al no poder evitar sus instintos, intenta canalizarlos para donde menos daño hagan: los criminales 'experimentados'. Así, aparte de ser uno de los mejores en su profesión, es bueno recabando información y analizando a sus 'presas'.
8
2 de enero de 2014
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Serie muy recomendable, de principio a fin. Como ya han comentado otros tantos con altibajos a lo largo de sus 8 temporadas, pero que no obstante siempre consigue mantener un alto nivel de entretenimiento, y relativa coherencia en todos sus personajes, por lo que siempre invita a seguir viéndola.

Personalmente opino que destacan la 1º,2ª,4ª,7ª y 8ª, ya que son las temporadas que muestran momentos más determinantes para el desarrollo y evolución de la historia y trama principal.

La serie tiene 2 críticas generalizadas, la primera es que se dan bastantes situaciones poco creíbles en lo referente a que Dexter siempre se escapa de todo, pareciendo la gente que le rodea medio subnormales en ocasiones. No obstante hay que entender que la serie no busca ser un relato extremadamente serio como ocurre en otras series (véase por ejemplo The Wire, The Sopranos, o también aunque algo menos The Shield), si no que busca más el contactar con las emociones del espectador, y lograr un nivel de entretenimiento alto (búsqueda del espectáculo). Esto no significa que caiga en tópicos o situaciones manidas típicas del cine más comercial o de series vulgares. Y es en esta cuestión donde radica la clave del éxito de la serie: en la genialidad que logra mediante el equilibrio en todos sus aspectos.
La segunda crítica es el hecho de no tener una línea argumental lo suficiente homogénea y estricta a lo largo de toda la serie, por ejemplo Dexter en teoría sólo sigue el código de Harry para matar, sin embargo en varias ocasiones lo incumple cláramente, cosa que en episodios futuros se obvia (hasta el mismo Dexter parece olvidarlo). Otro ejemplo claro es el de Queen, con una transformación demasiado radical en la relación con Dexter (de la mayor sospecha pasa a una nula con el único pretexto de su relación con Debra).
Tampoco hay que olvidar el hecho de que exista tan poca duda (entre más personajes) alrededor de Dexter, pues a lo largo de la serie hay situaciones que dan pie a ello, pero que parecen olvidarse tras iniciarse una nueva temporada.

La respuesta a todo esto está en el propio concepto de la serie: si bien todas las temporadas están unidas (no conviene ver las temporadas sin orden), cada una en si misma está ideada como una estructura semi-independiente del resto. Prácticamente todas tienen otro (o más) asesinos en serie que interactuarán con Dexter, también un personaje nuevo que se relacionará con él de forma muy cercana, amén de las abundantes dosis de espectáculo relacionadas con las "fechorías" del protagonista. Si no se espera un estilo de gran película de 60 horas del estilo de Breaking Bad o Six Feet Under, si no más bien una saga de 8 películas de 12 horas (estilo cercano al de por ejemplo True Blood), probablemente se disfrutará más.
Dicho esto, vamos con la última temporada (y especialmente el último episodio), que a algunos parece haber desagradado mucho, cosa que no entiendo pues en realidad es realmente fiel con la línea de la mayoría de la serie:
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El final no desmerece a la serie, presenta el equilibrio y nivel de sorpresa digno de la misma. Lo tiene todo: espectáculo (encuentro en hospital entre Saxon y Dexter; el brutal asesinato con bolígrafo y cámara; Hannah a punto de ser detenida y la forma en la que escapa); originalidad (esa gran tormenta en Miami que tan bien encaja con el desenlace) y argumento (su grandeza radica en la imprevisibilidad y montaña rusa que logra, uno se hace una idea de lo que podría pasar finalmente y a continuación la situación de un nuevo giro de 180º). Llegándose a un desenlace complejo, respetable, fiel a la par que sorprendente con lo que el propio Dexter -a lo largo de la serie- conjeturaba con lo que podría ser su futuro.

Se podría calificar como agridulce, donde los "malos" (Hannah) viven y los "buenos" (Debra) mueren (con una escena remarcable donde es entregada al mar como el resto de asesinatos de dexter, pero no en pedazos y en bolsas de basura)... y ahhh... el protagonista. Este ni vive ni muere, probablemente tenía pensado suicidarse (fruto de su estado emocional de extrema rabia e impotencia, alejados del frío Dexter) pero que en el último momento debió de abandonar el barco (no deja de ser un superviviente a toda costa, en última instancia no faltó a su esencia) antes de que este alcanzara la gran tempestad.
Es un final que deja pie a la imaginación/varias interpretaciones, como los buenos finales, Dexter se castiga a si mismo separándose de sus personas más cercanas y vida cotidiana. Pero no se puede saber si seguirá matando (con o sin código) o intentará convertirse en una "persona normal" para algún día volver a reunirse con Hannah y su hijo.
6
12 de mayo de 2015
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ocho temporadas son demasiadas, incluso para una serie tan estimulante como “Dexter”. Si bien es cierto que la primera es excelente, con el alucinado retrato de su inaudito protagonista ―la de Michael C. Hall es una de las irrupciones más estrepitosas que se recuerdan en la historia de la pequeña pantalla, en la de su conocida como “edad dorada” al menos; tanto que cuesta imaginarlo en cualquier otro papel― y las contradicciones aparentemente irresolubles de su doble vida.
“Dexter” mantiene un muy buen tono hasta la tremenda catarsis que pone fin a la cuarta temporada. Hubiera significado el broche de oro a una producción rayana en lo memorable. Sin embargo, la tentación de exprimir la gallina de los huevos de oro es tan humana como la postura bípeda, el razonamiento hipotético-deductivo o la envidia cochina. A resultas de lo cual, la serie va perdiendo fuelle durante las siguientes cuatro temporadas, declive acelerado hasta el sonrojo en las dos últimas, donde toda presunción de inteligencia del espectador es sobreseída en aras de un espectáculo hemoglobínico y meta-psicoterapéutico absolutamente innecesario, al tiempo que soporífero.
Además, la ciudad de Miami y su carácter eminentemente mestizo constituyen durante el primer tramo de la serie lo que, de manera bastante tópica ―aunque no por ello menos acertada―, suele conocerse como un personaje más, y no menor precisamente. Con el pasar de las temporadas la llamativa multiculturalidad se difumina hasta el punto de que los personajes latinos acaban por hablar entre sí un inglés que bien quisiera cualquier “red neck” de Tennessee, con que tan sugestivo escenario queda reducido a mera tramoya.
Pese a todo, estamos ante un producto muy apreciable, sobre todo, como dije antes, en sus primeras cuatro temporadas, e iluminado a lo largo de todas ellas ―incluso las más prescindibles― por un reparto en estado de gracia, en el que, además del citado Michael C. Hall, destaca una encantadora Jennifer Carpenter. Siempre he alabado la exuberancia morfosintáctica del inglés británico en lo que al noble arte de jurar en arameo concierne, a cuya sombra la pacatería cuáquera del dialecto americano quedaba en mantillas. Pues bien, escuchar al personaje de Debra Morgan soltando venablos con semejante prodigalidad me ha llevado, además de a un deleite travieso, a replantearme muchas de mis posturas pseudo-filológicas al respecto.
8
25 de mayo de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un asesino sin sentimiento no es una gran novedad (aunque sí la forma que tiene la serie de profundizar en el protagonista), pero "Dexter" consigue hacer de esto una serie muy interesante y que engancha a la primera de cambio. No me gusta hacer críticas de series habiendo visto sólo una temporada, así que me he esperado a terminar de ver la quinta para poder tener una opinión sólida.

Cada temporada de "Dexter" es un soplo de aire fresco con respecto a la anterior. El planteamiento original se va desarrollando poco a poco y la serie no se queda estancada nunca en la misma situación. El protagonista, Dexter, evoluciona con ella y Michael C. Hall hace un papel brillante en esto. En la primera temporada, vemos perfectamente a un asesino sin sentimientos que intenta pasar desapercibido entre la sociedad humana. La evolución en sí del personaje y con ella la del actor es alucinante.

Sólo una encarecida recomendación: ver "Dexter" en versión original. No hay punto de comparación. El doblaje en español es realmente pésimo, malo, malo, malo, hasta decir basta.
En definitiva, "Dexter" es una serie intensa y que evoluciona constantemente. Engancha y no podrás descansar de ver a este asesino sin sentimientos tan humano.
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