Charlot en el teatroCortometraje
1915 

6.4
517
8 de marzo de 2011
8 de marzo de 2011
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Charlot llega al teatro dispuesto a ver un acontecimiento sin igual, y lo que se encuentran los asistentes al show, es precisamente la actuación de Charlot, entre sopapos, tropezones, cambios de asiento, intentando camelar a cada una de las mujeres que aparecen en escena, hasta que encuentra su posición cerca del escenario, donde observa cómo van sucediéndose, fakires, encantadores de serpientes, sopranos, y meras actrices de teatro, envueltos en alocadas aventuras dignas de los Hermanos Marx, con la peculiaridad, de que Chaplin las aplicó primero.
Un elemento constante en cada mediometraje es el recurrente número de patadas y golpes que se reparten por doquier, en este caso entre la orquesta, el público y los actores.
La noche en el teatro acaba siendo un espectáculo aderezado por el circo espontáneo que se monta.
Un elemento constante en cada mediometraje es el recurrente número de patadas y golpes que se reparten por doquier, en este caso entre la orquesta, el público y los actores.
La noche en el teatro acaba siendo un espectáculo aderezado por el circo espontáneo que se monta.
23 de marzo de 2024
23 de marzo de 2024
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Así empezó Hollywood.
Aquí Charlot elegante va al teatro, se nota que cansado de probar distintos oficios en los numerosos oficios que prueba en sus mediotrajes. Tiene sus gags divertidos pero apenas hay trama, salvo las confusiones "amorosas" y de patoso.
Además el polifacético Charles Chaplin hace de director, guionista, y protagonista, además de otro vagabundo secundario, pero es repetir la misma fórmula, pierde fuelle y se repite.
Aquí Charlot elegante va al teatro, se nota que cansado de probar distintos oficios en los numerosos oficios que prueba en sus mediotrajes. Tiene sus gags divertidos pero apenas hay trama, salvo las confusiones "amorosas" y de patoso.
Además el polifacético Charles Chaplin hace de director, guionista, y protagonista, además de otro vagabundo secundario, pero es repetir la misma fórmula, pierde fuelle y se repite.
6 de enero de 2021
6 de enero de 2021
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Además de guionista, director y protagonista casi absoluto de la producción, C. Chaplin también interpreta a uno de los personajes secundarios.
No cabe mayor don de la ubicuidad.
La película está narrada con cierta gracia pero se nota el languidecer de la creatividad.
No hay que olvidar que durante el año anterior el cineasta inglés había filmado 35 cortos para Keystone Studios y el que presenta en esta ocasión era el decimosegundo grabado para Essanay Studios durante 1915.
Todo es correcto tanto en lo formal como en lo conceptual pero resulta inevitable notar la aparición de cierto cansancio y que las situaciones se alargan más de lo necesario.
Algunos gags divertidos van salvando la situación pero en todo caso hay que reconocer el enrome mérito del polifacético Chaplin.
No cabe mayor don de la ubicuidad.
La película está narrada con cierta gracia pero se nota el languidecer de la creatividad.
No hay que olvidar que durante el año anterior el cineasta inglés había filmado 35 cortos para Keystone Studios y el que presenta en esta ocasión era el decimosegundo grabado para Essanay Studios durante 1915.
Todo es correcto tanto en lo formal como en lo conceptual pero resulta inevitable notar la aparición de cierto cansancio y que las situaciones se alargan más de lo necesario.
Algunos gags divertidos van salvando la situación pero en todo caso hay que reconocer el enrome mérito del polifacético Chaplin.
13 de abril de 2024
13 de abril de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
82/01(02/04/24) Divertidillo corto silente creado por el Icono más grande del Séptimo Arte, Charles Chaplin, que editó, escribió, dirigió y protagonizó, en lo que es una cruenta burla a los music halls en los que él se hizo precisamente famoso. Es una de las pocas películas de Chaplin que hace referencia directa a sus inicios teatrales, película modificación del trabajo había hecho Chaplin con la compañía Karno de Londres en la obra teatral “A Night at an English Music Hall”, Chaplin había actuado en esa obra durante las giras con Karno por USA, y decidió utilizar parte de ella en la película, incorporando sus genuinos toques. La película transcurre en una sala de teatro, y está formada por sucesión de escenas cómicas en las cuales discusiones de personajes en la platea y palco se alternan con números de cantos, danzas orientales, ilusionismo y otros.
Chaplin interpreta dos papeles, elemento que repetiría 25 años después en su épica “El Gran Dictador”. Chaplin interpreta a dos personajes, ninguno de ellos es su mítico ‘Little Tramp”, uno es el Sr. Pest, tipo rico y borracho actuaba como si fuera el único en la audiencia, sin tener en cuenta a demás durante el espectáculo, e incluso molestaba a los artistas de vez en cuando. El otro es el Sr. Rowdy, tipo más pobre en la parte alta, estando a punto de caer del balcón varias veces y era propenso a tirar o dejar caer cosas. Es un corto que solo que solo busca sacarte unas sonrisas, es un argumento plano, engarzado a base de gags, slapstick, tropezones, golpes, travesuras, malentendidos. Le falta cohesión, le falta equilibrio, le falta chispa, pero al menos cumple, te saca alguna mueca de risa, y nunca aburre, pues Chaplin dota al metraje de un ritmo trepidante.
Chaplin parece estar renegando su antiguo trabajo en el teatro, como forma de decir al público que lo bueno y de calidad estaba en el cine. Comienza de modo poco imaginativo, e incluso perezoso para lo que uno espera de Chaplin. Con una cola para entrar en el teatro en la calle, donde un encargado del teatro le dice a Mr. Pest que se ponga atrás en la fila y este se coloca tras una estatua, sin sentido alguno, ello para hacer el gag de que pasan todos y el no se ha enterado. Se supone que es porque está borracho, y porque un borrachín querría ir solo al teatro, si además no presta mucha atención al mismo? Y que más da. Luego tenemos que este Pest es bastante despreocupado y arrogante, pues cuando entra enciende un fósforo en la calvorota de un espectador, tirando la cerilla al interior de una tuba de la orquesta del teatro. Tras sentarse le hacen levantarse para resituarlo, pero no le agrada la (fea) compañía, todo ello mientras va haciendo estragos de golpes cuando va pasando de un lado a otro, ello con un rol desagradable de tipo que gusta de ir molestando y arremetiendo contra todos. Hasta que con el maestro de la orquesta acaba en un trifulca donde sin querer va golpeando a unos y a otros, acabando en un vaivén fuera del teatro echando a un (oronda) mujer a una fuente (el humor inteligente hasta ahora no ha hecho acto de presencia), con al que, por supuesto, acaba a empellones; Vuelve a dentro y coquetea con una joven rubia, para ello se sienta a su lado (encimade un sombrero de copa, humor inteligente ¿?); Cortamos a Mr. Rowdy, que abre una botella de cerveza (creo) y riega a los de abajo con ella (seguimos con el humor ingenioso ¿?); Apaerece la verdadera pareja de la rubia, un tipo grande al que acaba, de modo equivocado poniendo la mano sobre la de este, el fornido lo mira de modo desafiante y Mr. Pest decide que corra el aire y huye. Incomprensiblemente, en vez de echarlo afuera, lo colocan en uno de los palcos cercano al escenario, allí sigue sentándose sobre sombreros de copa (y es que el running inteligente nunca cansa ¿?); Le tapará una (obesa, la corrección política de no reírse las gruesas aun no estaba presente) mujer con un emplumado sombrero con el que Mr. Pest nos regalará otro gag; Asistimos al primer número del Music Hall, la Bella Wienerwurst (Bella Salchichacocida, y es que cuando están en vena con los intertítulos es un no parar de humor sutil), una (otra vez oronda, lo de reírse de las deficiencias físicas daba para mucho) mujer ataviada de chica árabe bailarina del vientre, supuestamente haciéndolo sensualmente, rutina que acaba con Pest sobre el escenario, otra vez peleando con otro tipo; Aparece un repelente niño (se nota talludito, pero al vestirlo de cuasi-bebé tenemos que creer es infante) , lo sientan tras Pest, con un primer gag con tarta y lanzamiento de esta en la caras (y es que el humor de las tartas siempre ha dado mucho de si como humor grácil; nota mental, es un ataque de cinismo este comentario); Siguiente número sobre el escenario es una encantadora de serpientes, con la Pest interactúa desde su asiento, primero intentando le encienda su cigarro con el de ella, y luego intentando prender un fósforo en la planta de su pie desnudo. La cosa acaba con que las serpientes siembran el caos entre el público, esta vez sin ser impulsor Pest; Ahora es una pareja de cantantes, cual nuestros Dúo Sacapuntas, o sea, un tipo alto y otro bajito, llamados ‘Punto y Guion’, cuando comienzan a cantar Rowdy les lanza fruta, tras ello helados de nata (humor de kilates en su agudeza mordaz ¿?), uniéndose a la turba linchadora Pest con una tarta de su niño ‘vecino’; Como colofón un Mago que juega con el fuego, aparece el ilusionista ataviado de demonio con un truco stop-trick (inventado por accidente por el gran Georges Méliès), que se dará más en su rutina. Cuando comienza a soplar fuego, Rowdy decide ejercer de bombero.
Aquí el final resulta bastante plano, sin clímax alguno.
Al final el corto se reduce a gags de sal gorda, que seguro entonces entusiasmaron, pero vistos hoy día solo llegan a hacernos esbozar una media sonrisa, pues además, la dualidad de roles de Chaplin resultan nada empáticos.
Chaplin interpreta dos papeles, elemento que repetiría 25 años después en su épica “El Gran Dictador”. Chaplin interpreta a dos personajes, ninguno de ellos es su mítico ‘Little Tramp”, uno es el Sr. Pest, tipo rico y borracho actuaba como si fuera el único en la audiencia, sin tener en cuenta a demás durante el espectáculo, e incluso molestaba a los artistas de vez en cuando. El otro es el Sr. Rowdy, tipo más pobre en la parte alta, estando a punto de caer del balcón varias veces y era propenso a tirar o dejar caer cosas. Es un corto que solo que solo busca sacarte unas sonrisas, es un argumento plano, engarzado a base de gags, slapstick, tropezones, golpes, travesuras, malentendidos. Le falta cohesión, le falta equilibrio, le falta chispa, pero al menos cumple, te saca alguna mueca de risa, y nunca aburre, pues Chaplin dota al metraje de un ritmo trepidante.
Chaplin parece estar renegando su antiguo trabajo en el teatro, como forma de decir al público que lo bueno y de calidad estaba en el cine. Comienza de modo poco imaginativo, e incluso perezoso para lo que uno espera de Chaplin. Con una cola para entrar en el teatro en la calle, donde un encargado del teatro le dice a Mr. Pest que se ponga atrás en la fila y este se coloca tras una estatua, sin sentido alguno, ello para hacer el gag de que pasan todos y el no se ha enterado. Se supone que es porque está borracho, y porque un borrachín querría ir solo al teatro, si además no presta mucha atención al mismo? Y que más da. Luego tenemos que este Pest es bastante despreocupado y arrogante, pues cuando entra enciende un fósforo en la calvorota de un espectador, tirando la cerilla al interior de una tuba de la orquesta del teatro. Tras sentarse le hacen levantarse para resituarlo, pero no le agrada la (fea) compañía, todo ello mientras va haciendo estragos de golpes cuando va pasando de un lado a otro, ello con un rol desagradable de tipo que gusta de ir molestando y arremetiendo contra todos. Hasta que con el maestro de la orquesta acaba en un trifulca donde sin querer va golpeando a unos y a otros, acabando en un vaivén fuera del teatro echando a un (oronda) mujer a una fuente (el humor inteligente hasta ahora no ha hecho acto de presencia), con al que, por supuesto, acaba a empellones; Vuelve a dentro y coquetea con una joven rubia, para ello se sienta a su lado (encimade un sombrero de copa, humor inteligente ¿?); Cortamos a Mr. Rowdy, que abre una botella de cerveza (creo) y riega a los de abajo con ella (seguimos con el humor ingenioso ¿?); Apaerece la verdadera pareja de la rubia, un tipo grande al que acaba, de modo equivocado poniendo la mano sobre la de este, el fornido lo mira de modo desafiante y Mr. Pest decide que corra el aire y huye. Incomprensiblemente, en vez de echarlo afuera, lo colocan en uno de los palcos cercano al escenario, allí sigue sentándose sobre sombreros de copa (y es que el running inteligente nunca cansa ¿?); Le tapará una (obesa, la corrección política de no reírse las gruesas aun no estaba presente) mujer con un emplumado sombrero con el que Mr. Pest nos regalará otro gag; Asistimos al primer número del Music Hall, la Bella Wienerwurst (Bella Salchichacocida, y es que cuando están en vena con los intertítulos es un no parar de humor sutil), una (otra vez oronda, lo de reírse de las deficiencias físicas daba para mucho) mujer ataviada de chica árabe bailarina del vientre, supuestamente haciéndolo sensualmente, rutina que acaba con Pest sobre el escenario, otra vez peleando con otro tipo; Aparece un repelente niño (se nota talludito, pero al vestirlo de cuasi-bebé tenemos que creer es infante) , lo sientan tras Pest, con un primer gag con tarta y lanzamiento de esta en la caras (y es que el humor de las tartas siempre ha dado mucho de si como humor grácil; nota mental, es un ataque de cinismo este comentario); Siguiente número sobre el escenario es una encantadora de serpientes, con la Pest interactúa desde su asiento, primero intentando le encienda su cigarro con el de ella, y luego intentando prender un fósforo en la planta de su pie desnudo. La cosa acaba con que las serpientes siembran el caos entre el público, esta vez sin ser impulsor Pest; Ahora es una pareja de cantantes, cual nuestros Dúo Sacapuntas, o sea, un tipo alto y otro bajito, llamados ‘Punto y Guion’, cuando comienzan a cantar Rowdy les lanza fruta, tras ello helados de nata (humor de kilates en su agudeza mordaz ¿?), uniéndose a la turba linchadora Pest con una tarta de su niño ‘vecino’; Como colofón un Mago que juega con el fuego, aparece el ilusionista ataviado de demonio con un truco stop-trick (inventado por accidente por el gran Georges Méliès), que se dará más en su rutina. Cuando comienza a soplar fuego, Rowdy decide ejercer de bombero.
Aquí el final resulta bastante plano, sin clímax alguno.
Al final el corto se reduce a gags de sal gorda, que seguro entonces entusiasmaron, pero vistos hoy día solo llegan a hacernos esbozar una media sonrisa, pues además, la dualidad de roles de Chaplin resultan nada empáticos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mención aparte merece un elemento bastante racista, y es que tras Mr. Rowdy, entre los espectadores hay un Blackface (Leo White, miembro habitual del reparto de Chaplin), algo denigrante para lo afroamericanos, que ese mismo año atomizó un amigo de Chaplin, como era David Wark Griffith en su controvertida “El Nacimiento de una Nación”, donde aparecían decenas de tipos embetunados para hacer de negros. Algo que no recuerdo que Chaplin repitiera en más de sus obras, afortunadamente.
En conjunto, me queda un corto ameno, divertido en algunos elementos, y sobre todo valioso para los completistas de Chaplin (entre los que me cuento). Gloria Ucrania!!!
Estadística de número de patadas en el trasero: 1 a favor.
En conjunto, me queda un corto ameno, divertido en algunos elementos, y sobre todo valioso para los completistas de Chaplin (entre los que me cuento). Gloria Ucrania!!!
Estadística de número de patadas en el trasero: 1 a favor.
18 de junio de 2026
18 de junio de 2026
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Con el primer intertítulo, sabemos que Chaplin va a encarnar dos personajes (ninguno de ellos Charlot): un aristócrata (desagradable, caradura, borracho y molestón) y un mendigo (también borracho que desata el caos), por cierto bastante irreconocible.
Casi todo el corto está centrado en el Chaplin aristócrata, pasando por todos los elementos del teatro de variedades, tanto en los diversos espectáculos como en las situaciones que más o menos hemos vivido en una sala de este tipo. Algunos gags son menos previsibles y bastante graciosos.
Amén de los músicos, da un repaso a todo tipo de números, parodiándolos: el exotismo oriental, el del fuego (homenaje a Méliès, casi seguro), y una pareja llamados "Punto y raya" que trae recuerdos a los españoles que hemos cumplido años...
En su momento haría gracia, pero ahora resulta bastante burdo todas las bromas sobre la gente con sobrepeso, que no son una ni dos.
Edna hace una aparición simbólica. Tomatazos, tartazos.... Eso sí, no puede faltar el final con agua. Como estamos en un teatro, con la manguera.
Casi todo el corto está centrado en el Chaplin aristócrata, pasando por todos los elementos del teatro de variedades, tanto en los diversos espectáculos como en las situaciones que más o menos hemos vivido en una sala de este tipo. Algunos gags son menos previsibles y bastante graciosos.
Amén de los músicos, da un repaso a todo tipo de números, parodiándolos: el exotismo oriental, el del fuego (homenaje a Méliès, casi seguro), y una pareja llamados "Punto y raya" que trae recuerdos a los españoles que hemos cumplido años...
En su momento haría gracia, pero ahora resulta bastante burdo todas las bromas sobre la gente con sobrepeso, que no son una ni dos.
Edna hace una aparición simbólica. Tomatazos, tartazos.... Eso sí, no puede faltar el final con agua. Como estamos en un teatro, con la manguera.
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