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La mala semilla

Comedia. Romance. Thriller Cuenta la historia de Henri Pasquier (Pierre Mingand), lenguaraz y seductor, hijo mimado y caprichoso de un brillante médico. Cuando su padre decide dejar de mantenerle para que encuentre por él mismo el camino del éxito, Henri entrará en la espiral de la delincuencia. Por no faltar a una cita importante, roba un vehículo y es perseguido por una banda de ladrones de coches. Entabla amistad con Jean-la-Cravate (Raymond Galle), miembro de ... [+]
Críticas 7
Críticas ordenadas por utilidad
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6
11 de septiembre de 2008
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
En febrero de 1933 se produce en Berlín el histórico incendio del Reichstag. En pocos días el partido nazi será el único partido legal en Alemania. En medio de estos acontecimientos un joven periodista y guionista austríaco de origen judío huye de la capital alemana con dirección a París. Su nombre es Samuel Wilder, aunque todo el mundo le llama "Billy". Ya en Francia se aloja en el hotel Astoria, famoso por acoger a refugiados de toda Europa, incluyendo por aquellos días a antiguos trabajadores del cine alemán. Dos de ellos, Lustig y Kolpe, se asocian con Wilder y empiezan a trabajar en un guión sobre una banda de ladrones de coches. Poco después Billy Wilder comienza el rodaje del que sería su debut como director.
Se trata de un film personal e hilarante; una carta de amor en honor a París, al delito y a los automóviles. Desde los primeros momentos de la ingeniosa secuencia de los títulos de crédito resulta evidente que el joven Wilder tenía desarrolladas sus sensibilidades mucho antes de llegar a Hollywood. El film está lleno de energía, de vitalidad, de carreras y disparos, de pistas que anuncian las futuras grandes obras del director. Es tan moderna que parece una película de la nouvelle vague rodada cuando Truffaut o Godard aún no habían nacido. Contiene todo un banquete de estilos: ejemplos del toque Lubitsch, un montaje inteligente, sólidos ángulos de cámara, tomas en movimiento llenas de fuerza y difuminados salvajes como Wilder no volvería a usar nunca. La música, subversiva y jazzítica, encaja a la perfección. Es obra de Franz Waxman, futuro creador de bandas sonoras tan memorables como la de "El crepúsculo de los dioses". Se rodó con un presupuesto bajísimo y sus decorados fueron un viejo garaje y las calles de París. De entre sus personajes, algunos con nombres como "El hombre de los cacahuetes", destaca la Mata-Hari interpretada por una jovencísima Danielle Darrieux ("8 mujeres",2002), prototipo de muchas de las heroínas futuras de Wilder. Posteriormente, Monroe, Stanwyck y MacLaine tendrían sus mayores éxitos encarnando variaciones de este mismo personaje.
"Curvas peligrosas", descarada y mal conocida, es el único trabajo independiente de Wilder como director, algo así como su particular Reservoir Dogs. Nueve años después, tras cruzar el charco y labrarse una importante carrera como guionista junto a Charles Brackett, se produciría su debut en Hollywood, pero esa es ya otra historia…
8
Primer largo de Billy Wilder, codirigido con Alexander Esway. Se rodó en exteriores de París y Sur de Francia, sin filmaciones en estudio por su coste. Estrenada en Paris, se mantuvo en cartel menos de un mes.

La acción principal tiene lugar en París en 1933/34. Narra la historia de Henri Pasquier (Pierre Mingand), playboy caprichoso, presumido y seductor, aficionado a los coches de lucho y con aversión por el trabajo. Hijo de un médico de prestigo (Paul Escoffier), dispone de un moderno automóvil, un Buick, descapotable. Cuando el padre le retira el coche y la subvención de gastos que le tenía asignada, Henri se ve arrastrado por una banda de ladrones de coches. Entabla amistad con Jean-la-cravate (Raymond Galle), miembro de la banda, y se enamora de su hermana y cómplice, Jeannette (Danielle Darrieux). Dentro de la banda se convierte en defensor de las reclamaciones de los compañeros contra los abusos del jefe.

La película, rodada en París, tiene un gran interés documental: ofrece imágenes del París de 1933/34, con sus edificios, avenidas, monumentos y animación ciudadana. Se ven anuncios tan gratos como los de Michelin y Mobiloil. La pasión del autor por los coches se explaya en la exaltación de modelos de Buick, Studebaker, Ford, Renault, Citöen, etc. Muestra turismos, berlinas, descapotables, deportivos, autocares y autobuses de servicio público. La acción alcanza niveles trepidantes en diversas carreras, de ritmo vertiginoso, que crean una atmósfera de incertidumbre, peligros y suspense. El robo de coches adquiere un insospechado sentido de la aventura, en la que la inocente Jeannette participa como cebo de distracción de las víctimas. Aventurada es la odisea de Henri y Jeannette en su viaje a Marsella, huyendo de las represalias de la banda y la persecución de la policía. El punto de acidez viene dado por la obstinación de Jean-la cravate de permanecer en la banda, su rechazo de acompañarles y la mala fortuna de su muerte accidental.

La música, de Franz Waxman, ocupa un lugar preminente, con una bonita y animada banda de jazz, que alcanza su momento culminante en la secuencia de la persecución de Henri por la policía. La fotografía incorpora acertados efectos especiales y osadas tomas desde automóviles en marcha. Son sorprendentes las imágenes del retrovisor y la descripción minuciosa de los coches a la carrera, de gran realismo y extraordinario dinamismo. El guión, de Billy Wilder, elabora una historia que suma drama, comedia, romance, acción, aventuras, sátira y humor. La interpretación de Danielle Darrieux ("8 mujeres", 2002), de 17 años, destila ternura y picardía, muy al estilo Wilder. La dirección trasmite a la obra su particular sentido de la aventura y su afición por los coches.

Película rodada en francés, sencilla y deliciosa, en la que brilla la impronta inconfundible de su autor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Algunas de las escenas del film, el autor las evoca en películas posteriores, como la del maquillaje de Jeannette, que inspira una similar de "El apartamento". La afición por los coches el autor la reitera en films posteriores, como "El crepúsculo de los dioses". El final en busca de un lugar donde vivir y trabajar incorpora más interrogantes que indicaciones.
6
18 de diciembre de 2009
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque Wilder ya tenía un historial en el mundo del cine a sus espaldas, es con esta película con la que inagura su etapa de director, y no lo hace mal del todo.

El film no está mal, es freco (según el propio Wilder esta obra es una precursora de la nouvelle vague, y motivos tiene para decirlo por su rodaje en exteriores y su aparente amateurismo en muchos momentos), tiene buenos momentos de acción (las persecuciones de coches esán muy bien rodadas), y posee ritmo.

Por su contra, aunque apuntan alguno de sus diálogos, estos no acaban de ser brillantes, la trama resulta poco convincente, y las interpretaciones han quedado muy pasadas de moda.

En cualquier caso, aunque es difícil ver al futuro Wilder en esta película, no está mal, y se deja ver.


Pd: El título original es "Mala Semilla", y no esto de "Curvas peligrosas" que suena a película erótica.
5
9 de octubre de 2013
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 1933, Billy Wilder era un joven judío vienés de 27 años que pasó a Francia huyendo del nazismo que comenzaba a crecer en Alemania. “Curvas peligrosas” es su primera película, comparte la dirección con el franco-húngaro Alexandre Esway, producida por otro refugiado alemán Edouard Corniglion Molinier. Wilder que había trabajado como periodista y escritor de guiones en Alemania, realiza una película coyuntural y de aprendizaje rodada en un garaje de ladrones de coches, con una jovencísima Danielle Darrieux que ya apuntaba maneras.

La película es una entretenida comedia negra cercana al thriller, pero muy lejos del universo cinematográfico de Billy Wilder. Los días de París con los efectos de la Gran Depresión alcanzando a Europa, fueron días de dificultades para Wilder, pero consiguió que su manuscrito “Pam, Pam” fuese vendido por el realizador alemán Joe May a la Columbia y con este dinero consiguió llegar a Hollywood, vía Méjico, sin hablar una sola palabra en inglés, pero eso ya es otra historia.
6
16 de enero de 2018 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
08/08(08/01/18) Interesante debut en la realización del genial Billy Wilder, un thriller con elementos de comedia, romance, acción y drama, en los crédito aparece co-dirigida por Alexander Esnay, aunque leyendo sobre el film este no estuvo en el set con esta función (esto declaró la protagonista Danielle Darrieux). En febrero de 1933 se produce en Berlín histórico incendio del Reichstag. En pocos días el partido nazi será único partido legal en Alemania. En medio de estos acontecimientos un joven periodista y guionista austríaco de origen judío huye de la capital alemana con dirección a París. Su nombre es Samuel Wilder, todo el mundo le llama "Billy". En Francia, el 1 de marzo se aloja en el hotel Astoria, famoso por acoger a refugiados de toda Europa, incluyendo por aquellos días a antiguos trabajadores del cine alemán, como el actor Peter Lorre, los compositores Franz Waxman y Friedrich Hollaender. Dos de ellos, Jan Lustig y Max Kolpe, se asocian con Wilder y empiezan a trabajar en un guión sobre una banda de ladrones de coches, trama concebida por Billy en Berlín. Poco después Wilder comienza el rodaje de su debut como director. Para asegurar el financiamiento de un productor, necesitaban a alguien que dirigiera créditos para unirse a su proyecto, y Alexander Esway aceptó su invitación. Sin hacer referencia específica al alcance de la participación de Esway en la película, Wilder recordó más tarde, "lo dirigí por pura necesidad y sin ninguna experiencia. No puedo decir que me divertí haciendo Mauvaise Graine ... Hubo presión… fui responsable de todo, todo ! Tenía que ser todo el mundo, desde el productor hasta la niña de guiones. Yo era un extra, no porque estaba tratando de sacar un Hitchcock (cameo), sino porque no podíamos pagar otro cuerpo". Las restricciones presupuestarias requerían el director utilizara lugares disponibles para él. "No usamos un estudio de sonido. La mayoría de los interiores filmados en un taller de automóviles reconvertido, incluso la sala de estar, e hicimos las persecuciones de automóviles sin transparencias, en vivo, en las calles. Era agotador. La cámara estaba montada en la parte trasera de un camión o en un automóvil. Estábamos constantemente improvisando... Estuvimos haciendo nouvelle vague un cuarto de siglo antes de que inventaran un nombre elegante para ello". El guión es del propio Wilder, junto a Lustig (“Los contrabandistas de Moonflet”), Colpet (“Alemania año 0”), y Claude-André Puget (“La dame de Malacca”), centrado en un playboy de familia adinerada que se ve envuelto en una banda de roba-coches. Cuando se estrenó en el verano de 1934, se mudó a Hollywood, aunque recordó: "Todavía no me veía a mí mismo como director, no exactamente. No estaba seguro de que me gustara ser director, pero sabía que podía hacerlo. Eso fue satisfactorio". Pasarían ocho años antes de que volviera a dirigir, convirtiendo la comedia de 1942, “The Major and the Minor”, en un exitoso guionista. La cinta se convierte en un homenaje a París, a los coches, al encanto de la delincuencia de guante blanco, rodando con un vigor inusitado para ser una ópera prima, con escenas de acción de persecuciones automovilísticas radiantes de energía, sin trasparencias, desarrollando diálogos inteligentes, mordaces, modernos, frescos, cargados de ironía, dejando entrever el maestro que había tras las líneas que luego explotaría en Obras Maestras como (“Perdición”, “Días sin huella”, “El Gran Carnaval”, “Sunset Boulevard”, “Con faldas y a lo loco”, y más más), sabiendo adornar la cinta con tramos sin hablar donde suena la rítmica música jazzística, elevando con sagacidad la atemporalidad del relato. Por supuesto que no está entre sus mejores trabajos (ni de lejos),pero tiene el encanto de los esbozos de juventud de un gran pintor que deja esbozos de lo que será en un futuro.

La acción principal tiene lugar en París, Henri Pasquier (Pierre Mingand), playboy caprichoso, presumido y seductor, aficionado a los coches de lujo y con aversión por el trabajo. Hijo de un médico de prestigio (Paul Escoffier), dispone de un moderno automóvil, un Buick, descapotable. Cuando el padre le retira el coche y la subvención de gastos que le tenía asignada, Henri se ve arrastrado por una banda de ladrones de coches. Entabla amistad con Jean-la-cravate (Raymond Galle), miembro de la banda, y se enamora de su hermana y cómplice, Jeannette (Danielle Darrieux).

El Billy Wilder que vendrá después se ve en pequeños detalles, como ese tipo que roba coches pero no sabe conducirlos; El recurso de las corbatas para definir mentalmente situaciones, de cómo al final cobra sentido justo cuando la pareja se dispone a huir; El humor socarrón e ingenioso en narrativa en off (marca del realizador), como ese intertítulo " Un parisino de cada ocho posee un automóvil. Henri Pasquier es uno de los otros siete"; La construcción de personajes complejos, con un final transgresor para su tiempo (spoiler). Wilder para ser un principiante demuestra pericia, surgida de la necesidad, me refiero a las persecuciones, al no poder manejar trasparencias debe rodar las carreras en vivo, con la labor de cámara resulta vital, impregnando de realismo y dinamismo feroz (sobre todo para su tiempo) varias escenas con el objetivo posado sobre el auto, emitiendo intensidad, peligro incertidumbre, maravillosa en la que el protagonista huye de noche de la policía con su pareja por las carreteras, con una edición vibrante de Therese Sautereau, y con esto emitiendo jovialidad (“Lo que me da dolor es la oficina”, dice Jean) espíritu aventurero con esas artimañas de todo tipo para robar coches. Por supuesto que sui relato está cogido con pinzas, posee varios agujeros, pero soy indulgente con un tipo que estaba por darnos tanto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Posee una puesta en escena meritoria, delineando en sus imágenes un sentido tributo a París (ciudad donde se rodó en su mayoría), tiene interés documental: imágenes del París de 1933/34, sus edificios, avenidas, monumentos y animación ciudadana (Avenue de Wagram; Allée du Bord de l'Eau; Porte d'Auteuil; Place des Ternes; Pont Alexandre III; Rue Maspéro), escenas de la playa filmadas en L'Isle-Adam y añadidos en Marsella. Se ven anuncios gratos como los de Michelin y Mobiloil. La pasión del autor por los coches se recrea en la exaltación de modelos de Buick, Studebaker, Ford, Renault, Citöen, etc. Muestra turismos, berlinas, descapotables, deportivos, autocares y autobuses de servicio público. La música es obra de Franz Waxman (“Rebecca” o “Sunset Boulevard”), melodías de jazz que aportan cadencia rítmica satisfactoria.

Los actores cumplen, destacando la pizpireta Danielle, entonces 16 años, que ya había participado a su corta edad en media docena de películas, reflejando frescura, picardía y mucha naturalidad.

Spoiler:

Con lo del final políticamente incorrecto para su época que me refiero arriba es lo de que dos delincuentes se escapen de ser atrapados de la policía, cuando lo que se estilaba como obligación era que el crimen se pagaba siempre, en lo que se quería dar un carácter moralizante a lñas películas, pero esto sería en Hollywood, esto era Paris.

Momento Wilder cuando la policía investiga el taller de los roba-coches, y llega uno con un autobús al lugar dando volantazos, el que conduce de modo flemático comenta a los polis que se ha encontrado el bus abandonado y que ha tenido suerte de encontrarlos allí para devolverlo, y pregunta si le pueden dar alguna recompensa, a lo que uno de los agentes responde “Entre dos y cinco años”.

En conjunto queda una interesante propuesta, muy recomendable a los fans del maestro Wilder (entre los que me cuento), dejando destellos delo que está por venir. Fuerza y honor!!!
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