Exterminio: El templo de huesos
2026 

6.3
7,062
Terror. Thriller
El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como se conoce,. Por otra parte, el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O'Connell) se convierte en una pesadilla de la que el chico no puede escapar. En este mundo, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia, ya que la inhumanidad de los supervivientes puede ... [+]
13 de enero de 2026
13 de enero de 2026
127 de 150 usuarios han encontrado esta crítica útil
'28 años después' se estrenó hace siete meses. ¿Qué recuerdo de ella siete meses después? A Ralph Fiennes.
¿Qué recordaré de '28 años después: El templo de los huesos' dentro de siete meses? A Ralph Fiennes... bueno, y supongo que también a Sansón, cuya relación con el Dr. Ian Kelson vertebra la parte más interesante y estimulante, tanto de esta como de la anterior película (según me quiero acordar).
Una anterior película que ya adelantó, no me convenció. En gran medida por culpa de un Danny Boyle empeñado en sabotearla. En cargársela con una dirección que sigo sin entender, digna del Uwe Boll de 'House of the Dead'. De ahí que desde entonces no pueda evitar pensar en él como Danny Boll...
A la que no se le va la pinza es a Nia DaCosta, quien en esta secuela se aplica en hacer lo que se supone que tiene hacer un cineasta con todo guión: Plasmarlo en la pantalla de la manera más eficaz posible. Salimos ganando con el cambio sin duda, pues DaCosta deja que sea Alex Garland quien tome el mando.
¿Qué recordaré de '28 años después: El templo de los huesos' dentro de siete meses? A Ralph Fiennes... bueno, y supongo que también a Sansón, cuya relación con el Dr. Ian Kelson vertebra la parte más interesante y estimulante, tanto de esta como de la anterior película (según me quiero acordar).
Una anterior película que ya adelantó, no me convenció. En gran medida por culpa de un Danny Boyle empeñado en sabotearla. En cargársela con una dirección que sigo sin entender, digna del Uwe Boll de 'House of the Dead'. De ahí que desde entonces no pueda evitar pensar en él como Danny Boll...
A la que no se le va la pinza es a Nia DaCosta, quien en esta secuela se aplica en hacer lo que se supone que tiene hacer un cineasta con todo guión: Plasmarlo en la pantalla de la manera más eficaz posible. Salimos ganando con el cambio sin duda, pues DaCosta deja que sea Alex Garland quien tome el mando.

Un Alex Garland que apuesto comenzó a desarrollar estas nuevas películas a partir del personaje de Ralph Fiennes. El corazón de ambos filmes, lo único que verdaderamente se desmarca de lo habitual en el género, incluso de la propia saga: No es a los "infectados" a los que hay que temer, sino a los humanos.
Y en especial a sus falsos profetas, como un Jack O'Connell reincidiendo en su papel (y rol) de 'Los pecadores'. Nada que no hayamos visto antes... salvo por sus melenas rubias. "El miedo es la nueva fe" reza el cartel de '28 años después: El templo de los huesos': Nada tampoco que no podamos dar por sentado.
Si algo hemos aprendido de las películas de George A. Romero o de 'The Walking Dead' es que los apocalipsis zombis son una continua lucha por la supervivencia. Tarde o temprano vendrá alguien, un O'Connell cualquiera a joderte el día. Lo que en resumen le ocurre a Fiennes al ritmo de Iron Maiden.
Lo que en resumen vuelve a contar '28 años después: El templo de los huesos', una película "de infectados" solvente y distraída que, al igual que la anterior, cuenta con ideas interesantes envueltas en otras ideas y personajes que parecen estar sólo para que en vez de una película puedan ser tres.
Y en especial a sus falsos profetas, como un Jack O'Connell reincidiendo en su papel (y rol) de 'Los pecadores'. Nada que no hayamos visto antes... salvo por sus melenas rubias. "El miedo es la nueva fe" reza el cartel de '28 años después: El templo de los huesos': Nada tampoco que no podamos dar por sentado.
Si algo hemos aprendido de las películas de George A. Romero o de 'The Walking Dead' es que los apocalipsis zombis son una continua lucha por la supervivencia. Tarde o temprano vendrá alguien, un O'Connell cualquiera a joderte el día. Lo que en resumen le ocurre a Fiennes al ritmo de Iron Maiden.
Lo que en resumen vuelve a contar '28 años después: El templo de los huesos', una película "de infectados" solvente y distraída que, al igual que la anterior, cuenta con ideas interesantes envueltas en otras ideas y personajes que parecen estar sólo para que en vez de una película puedan ser tres.

O las que hagan falta, en un posible bucle sin fin donde no hay reparo incluso en recurrir a viejos amigos... Al menos, cuanto menos Nia DaCosta se comporta y a diferencia de Danny Boll no va de guay, permitiendo que incluso el fino humor negro del relato tenga más impacto que la crudeza de la sangre o la casquería.
Algo que parece estar "porque tiene que estar", en una película tal vez resultona y más consistente que su antecesora, junto a la que no obstante forma un conjunto en el que la mitad de las cosas parecen estar "porque tienen que estar". Puede que eso la haga más comercial, pero también más insustancial...
O al menos es lo que parece, toda vez que la odisea de un arrinconado Alfie Williams no parece tener nada de especial en, por resumir, otra "de zombis" en la que los auténticos monstruos son los humanos... salvo por Ralph Fiennes y Sansón, lo único que probablemente recordaremos de aquí a siete meses.
Algo que parece estar "porque tiene que estar", en una película tal vez resultona y más consistente que su antecesora, junto a la que no obstante forma un conjunto en el que la mitad de las cosas parecen estar "porque tienen que estar". Puede que eso la haga más comercial, pero también más insustancial...
O al menos es lo que parece, toda vez que la odisea de un arrinconado Alfie Williams no parece tener nada de especial en, por resumir, otra "de zombis" en la que los auténticos monstruos son los humanos... salvo por Ralph Fiennes y Sansón, lo único que probablemente recordaremos de aquí a siete meses.
14 de enero de 2026
14 de enero de 2026
70 de 85 usuarios han encontrado esta crítica útil
Danny Boyle, (que ha dicho que si hay financiación hará la tercera entrega) le dio la batuta de directora a Nia DaCosta (Candyman, The Marvels) para esta secuela singular y audaz del universo de "28 Días", unas películas bajo los guiones de Alex Garland, que le da su toque personal a este género apocalíptico ofreciéndonos algo totalmente diferente.
El niño Spike se ve atrapado en la secta brutal de los Jimmys, dirigida por un loco y cruel tipo con unos seguidores que, a la vez que intentan sobrevivir, causan entre los supervivientes un terror despiadado. Por otro lado, nos encontramos al Dr. Ian Kelson este médico solitario que ha construido una gigantesca estructura hecha con huesos humanos que consigue tener una extraña relación con el infectado Alfa apodado "Sansón".
Alejándose de las sagas de zombis o infectados tradicionales, estas dos últimas entregas hacen más referencia a la deshumanización de las personas ante una situación semejante, mediante escenas de horror y gore del más violento nos encontramos con situaciones cómicas que rozan el absurdo, algo que puede chocar entre los aficionados a este género (en sumamente raro o curioso ver al macho alfa Sansón bailando con una canción de Duran Duran).
El niño Spike se ve atrapado en la secta brutal de los Jimmys, dirigida por un loco y cruel tipo con unos seguidores que, a la vez que intentan sobrevivir, causan entre los supervivientes un terror despiadado. Por otro lado, nos encontramos al Dr. Ian Kelson este médico solitario que ha construido una gigantesca estructura hecha con huesos humanos que consigue tener una extraña relación con el infectado Alfa apodado "Sansón".
Alejándose de las sagas de zombis o infectados tradicionales, estas dos últimas entregas hacen más referencia a la deshumanización de las personas ante una situación semejante, mediante escenas de horror y gore del más violento nos encontramos con situaciones cómicas que rozan el absurdo, algo que puede chocar entre los aficionados a este género (en sumamente raro o curioso ver al macho alfa Sansón bailando con una canción de Duran Duran).

Ralph Fiennes
Sin embargo, el verdadero terror lo provocan los perturbadores jimmys, su violencia ritual despellejando a seres humanos, te hacen planearte preguntas sobre el poder y la fe religiosa, con doctrinas absurdas, con ideas de salvación y acercándose al culto satánico.
Ralph Fiennes como el Dr. Kelson le vuelve a dar esa interpretación conmovedora a esta locura con cierto atisbo de esperanza, Jack OConnel como el peligroso como Jimmy Cristal hace de un psicópata apocalíptico para temblar, Alfie Williams como el chaval vulnerable y valiente representa el futuro, y un papel importante tiene Chi Lewis Parry como el gigantesco Sansón.
La originalidad de estas dos últimas películas radica en mezclar temas filosóficos y de humanidad con horror visceral, expandiendo y reinventando un género que ya empezaba a estar falto de ideas.
Ricar - Destino Arrakis
Ralph Fiennes como el Dr. Kelson le vuelve a dar esa interpretación conmovedora a esta locura con cierto atisbo de esperanza, Jack OConnel como el peligroso como Jimmy Cristal hace de un psicópata apocalíptico para temblar, Alfie Williams como el chaval vulnerable y valiente representa el futuro, y un papel importante tiene Chi Lewis Parry como el gigantesco Sansón.
La originalidad de estas dos últimas películas radica en mezclar temas filosóficos y de humanidad con horror visceral, expandiendo y reinventando un género que ya empezaba a estar falto de ideas.
Ricar - Destino Arrakis
14 de enero de 2026
14 de enero de 2026
77 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Pero esto qué es?
Si el título no empezara por “28 (lo que sea) después” y fuera una película aislada en su propio contexto, la crítica sería otra muy diferente. Pero no lo es, y la hago sobre lo que se supone que es —o lo que no es y nos dicen que es—: una parte del universo de 28 días después. Así nos lo venden y se queda en secuela de la entrega anterior, que ya tenía poco que ver con la saga —y ahora menos todavía—.
La última entrega me acabó generando muchas dudas, y ahora las dudas empiezan a dejar de serlo: esta nueva expansión está mucho más cerca de ser un spin off… pero muy muy «off», que una secuela coherente.
El film de DaCosta apenas ha recaudado 57 millones, ha costado 63 millones y ha sido enviado al streaming antes de un mes… Y, claro, la tercera entrega está en el limbo. ¿A alguien le extraña?
Este viaje lisérgico es más un reflejo de sí mismo que algo que entronque remotamente con la saga original de Boyle y Fresnadillo. Simplemente, no conecta con ella: no la desarrolla, no la respeta, se inventa todo y encima espera que aplaudamos mientras Ralph Fiennes hace teatro heavy metal y Jack O’Connell se pasea como el hijo del diablo en plan bufón endemoniado.
Si el título no empezara por “28 (lo que sea) después” y fuera una película aislada en su propio contexto, la crítica sería otra muy diferente. Pero no lo es, y la hago sobre lo que se supone que es —o lo que no es y nos dicen que es—: una parte del universo de 28 días después. Así nos lo venden y se queda en secuela de la entrega anterior, que ya tenía poco que ver con la saga —y ahora menos todavía—.
La última entrega me acabó generando muchas dudas, y ahora las dudas empiezan a dejar de serlo: esta nueva expansión está mucho más cerca de ser un spin off… pero muy muy «off», que una secuela coherente.
El film de DaCosta apenas ha recaudado 57 millones, ha costado 63 millones y ha sido enviado al streaming antes de un mes… Y, claro, la tercera entrega está en el limbo. ¿A alguien le extraña?
Este viaje lisérgico es más un reflejo de sí mismo que algo que entronque remotamente con la saga original de Boyle y Fresnadillo. Simplemente, no conecta con ella: no la desarrolla, no la respeta, se inventa todo y encima espera que aplaudamos mientras Ralph Fiennes hace teatro heavy metal y Jack O’Connell se pasea como el hijo del diablo en plan bufón endemoniado.

Han cogido la marca 28 Días Después, le han puesto lentejuelas de colores, peluca, heavy metal (entre otros géneros), unos cuantos flashbacks, han subido la violencia a tope y nos dicen: “Tranquilos, es coherente”. Spoiler: no lo es.
Secta, cruz al cuello y fe ciega.
La anterior entrega parecía el prólogo de algo que aún no entendíamos, y esta cumple su función como nexo de unión entre los episodios de esta nueva trilogía al mismo tiempo que se aleja de la saga original. Amplía el lore y se cierra dejando la sensación de que todo va hacia algún sitio, aunque por ahora ese camino se reduce a potencia visual, liturgia y un montón de huesos.
Si 28 años después te pareció rara, prepárate: esto ya es secta heavy, cruz al cuello y fe ciega. El apocalipsis continúa… pero ahora tiene dogma y arquitectura ósea.
El templo de huesos es literal, simbólico y estéticamente muy flipado. Infectados, pero ahora con homilía. El tono vira hacia el culto (místico y cinematográfico), y la estética recuerda las luces rojas de Mad Max pero en modo random y con poco sentido. Lo llaman secuela, pero es una impostura en forma de delirio místico, pandillero y postapocalíptico, con un punto telenovelesco que no sabías que querías (o no querías).
Secta, cruz al cuello y fe ciega.
La anterior entrega parecía el prólogo de algo que aún no entendíamos, y esta cumple su función como nexo de unión entre los episodios de esta nueva trilogía al mismo tiempo que se aleja de la saga original. Amplía el lore y se cierra dejando la sensación de que todo va hacia algún sitio, aunque por ahora ese camino se reduce a potencia visual, liturgia y un montón de huesos.
Si 28 años después te pareció rara, prepárate: esto ya es secta heavy, cruz al cuello y fe ciega. El apocalipsis continúa… pero ahora tiene dogma y arquitectura ósea.
El templo de huesos es literal, simbólico y estéticamente muy flipado. Infectados, pero ahora con homilía. El tono vira hacia el culto (místico y cinematográfico), y la estética recuerda las luces rojas de Mad Max pero en modo random y con poco sentido. Lo llaman secuela, pero es una impostura en forma de delirio místico, pandillero y postapocalíptico, con un punto telenovelesco que no sabías que querías (o no querías).

Punki y sin red
La dupla Garland (guionista cerebral sobrevalorado) y DaCosta (directora visualmente competente) podría haber funcionado, a priori, pero la cosa no se aguanta. DaCosta se lanza sin frenos con lo que bien podría ser una herejía o una genialidad… o ambas, o ninguna, que es lo que resulta. Y no es culpa suya: bastante hace con la escritura de guion que le dan.
Ni siquiera la presencia magnética de Ralph Fiennes y su Dr. Kelson, gurú apocalíptico e iluminado de pesadilla, logra dar la necesaria "piel" a su esqueleto. Jack O’Connell hace de Jack O’Connell y se desata como teólogo sectario en modo psicópata hiperbólico… y Alfie Williams sigue dando tumbos en plan protagonista accidental.
El resultado: imágenes potentes, una estética premium —cruda, sangrienta y a ratos atmosférica—, una estructura algo más coherente que la anterior (tampoco era difícil), una fumada argumental considerable… y ese regusto persistente a que algo está germinando aquí y seguimos sin saber qué es. Todo aliñado con una capa mística que nunca termina de cuajar.
Si le pillas el gusto al apocalipsis y al folk horror dramático servido con incienso, sangre y marketing, puede que te sirva, no digo que no… y esto es lo más positivo que puedo escribir. No cierra nada. Lo abre todo. Y lo deja palpitando con una mezcla de épica, sátira y ritual macabro muy divisivo. Mística y huesos para no llegar a ningún destino.
Entre la mística y la chapuza
Sigo pensando —como ya comenté en la crítica de la entrega precedente— que esto es una trilogía “en construcción” que, supuestamente, pretende ampliar la saga —o, al menos, le han puesto el mismo nombre— pero el problema es que, a estas alturas, no termina de saber qué quiere ser. No amplía nada más allá de sí misma, y la supuesta “relevancia temática” que despliega —naturaleza del mal, extremismo religioso, individualismo vs. colectividad y derivados— funciona más como adorno discursivo que como verdadero desarrollo.
¿Cómo te voy a querer? Estando flaca como estás
Y ya puestos a ser "creativos" con la parte musical, me he acordado de aquel mítico tema de Manolo García y Quimi Portet (cuando en 1984 eran Los Burros), cambiando algo el orden de la estrofa: “Porque eres huesos, huesos. Tú eres sólo huesos, unidos por muy poca piel. ¿Cómo te voy a querer? estando flaca como estás…”. Espero que se entienda la metáfora; por si no he sido claro, la explico: ni mejora lo suficiente, ni avanza ni retrocede; solo deambula.
Como folk horror posapocalíptico aporta honestamente cosas al género. Diferente es y arriesgada casi también, pero entendida como lo que nos venden —una extensión de la saga— se parece bastante a un truño como un puño: comercial, eso sí, y rentable más o menos… pero un truño con envoltorio premium. Muchos huesos y poca piel esperando que, en la próxima entrega, alguien encienda la luz… o mejor, una antorcha con mucha gasolina.
* Lo mejor: Ralph Fiennes y Jack O’Connell.
* Lo peor: Que se llame "28 años después" solo para vender entradas.
La dupla Garland (guionista cerebral sobrevalorado) y DaCosta (directora visualmente competente) podría haber funcionado, a priori, pero la cosa no se aguanta. DaCosta se lanza sin frenos con lo que bien podría ser una herejía o una genialidad… o ambas, o ninguna, que es lo que resulta. Y no es culpa suya: bastante hace con la escritura de guion que le dan.
Ni siquiera la presencia magnética de Ralph Fiennes y su Dr. Kelson, gurú apocalíptico e iluminado de pesadilla, logra dar la necesaria "piel" a su esqueleto. Jack O’Connell hace de Jack O’Connell y se desata como teólogo sectario en modo psicópata hiperbólico… y Alfie Williams sigue dando tumbos en plan protagonista accidental.
El resultado: imágenes potentes, una estética premium —cruda, sangrienta y a ratos atmosférica—, una estructura algo más coherente que la anterior (tampoco era difícil), una fumada argumental considerable… y ese regusto persistente a que algo está germinando aquí y seguimos sin saber qué es. Todo aliñado con una capa mística que nunca termina de cuajar.
Si le pillas el gusto al apocalipsis y al folk horror dramático servido con incienso, sangre y marketing, puede que te sirva, no digo que no… y esto es lo más positivo que puedo escribir. No cierra nada. Lo abre todo. Y lo deja palpitando con una mezcla de épica, sátira y ritual macabro muy divisivo. Mística y huesos para no llegar a ningún destino.
Entre la mística y la chapuza
Sigo pensando —como ya comenté en la crítica de la entrega precedente— que esto es una trilogía “en construcción” que, supuestamente, pretende ampliar la saga —o, al menos, le han puesto el mismo nombre— pero el problema es que, a estas alturas, no termina de saber qué quiere ser. No amplía nada más allá de sí misma, y la supuesta “relevancia temática” que despliega —naturaleza del mal, extremismo religioso, individualismo vs. colectividad y derivados— funciona más como adorno discursivo que como verdadero desarrollo.
¿Cómo te voy a querer? Estando flaca como estás
Y ya puestos a ser "creativos" con la parte musical, me he acordado de aquel mítico tema de Manolo García y Quimi Portet (cuando en 1984 eran Los Burros), cambiando algo el orden de la estrofa: “Porque eres huesos, huesos. Tú eres sólo huesos, unidos por muy poca piel. ¿Cómo te voy a querer? estando flaca como estás…”. Espero que se entienda la metáfora; por si no he sido claro, la explico: ni mejora lo suficiente, ni avanza ni retrocede; solo deambula.
Como folk horror posapocalíptico aporta honestamente cosas al género. Diferente es y arriesgada casi también, pero entendida como lo que nos venden —una extensión de la saga— se parece bastante a un truño como un puño: comercial, eso sí, y rentable más o menos… pero un truño con envoltorio premium. Muchos huesos y poca piel esperando que, en la próxima entrega, alguien encienda la luz… o mejor, una antorcha con mucha gasolina.
* Lo mejor: Ralph Fiennes y Jack O’Connell.
* Lo peor: Que se llame "28 años después" solo para vender entradas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Iron Maiden, calaveras y lecciones de Historia
La anterior entrega era un sinsentido consciente, que lo dejaba todo abierto. Esta continúa la historia donde se quedó, pero resulta bastante más convencional. Se ve más fácil, arriesga menos y, en su intento de vender una mística transgresora y provocadora, acaba rozando la autoparodia. No basta con tirar de fuegos artificiales para sostener la saga.
No basta con la violencia, el gore sangriento a borbotones —literalmente—, la estética y el humor negro.
No basta con la “coreografía” entre Samson y el Dr. Kelson al ritmo de “Ordinary World”, de Duran Duran: una boutade posmoderna donde el nivel de delirio es tan alto que cuesta procesarlo dentro de la propia película… y ya puestos a hacer coreografías y "videoclips", podrían haber usado "Thriller" de Michael Jackson, con el “Alpha” y el resto del reparto como figurantes con pose, para dar más categoría al evento y echarnos unas risas.
La anterior entrega era un sinsentido consciente, que lo dejaba todo abierto. Esta continúa la historia donde se quedó, pero resulta bastante más convencional. Se ve más fácil, arriesga menos y, en su intento de vender una mística transgresora y provocadora, acaba rozando la autoparodia. No basta con tirar de fuegos artificiales para sostener la saga.
No basta con la violencia, el gore sangriento a borbotones —literalmente—, la estética y el humor negro.
No basta con la “coreografía” entre Samson y el Dr. Kelson al ritmo de “Ordinary World”, de Duran Duran: una boutade posmoderna donde el nivel de delirio es tan alto que cuesta procesarlo dentro de la propia película… y ya puestos a hacer coreografías y "videoclips", podrían haber usado "Thriller" de Michael Jackson, con el “Alpha” y el resto del reparto como figurantes con pose, para dar más categoría al evento y echarnos unas risas.

No basta ver a Ralph Fiennes pasado de rosca en otro videoclip —pero este literal y brutal— de Iron Maiden. “The Number of the Beast” nos regala un momentazo delirante y cómico, previo al “anticristo crucificado”: imágenes potentes que no evitan la sensación de que a Garland y DaCosta se les ha ido la película de las manos.
No basta con el “extended cameo” final de Cillian Murphy en su cabaña, impartiendo lecciones de Historia sobre la República de Weimar y el fascismo en Europa, mientras el mundo se desmorona fuera de su ventana. Jim cierra la función con un cliffhanger de manual, dispuesto ante la idea de ayudar a los nuevos protagonistas... y se agradece el cierre, aunque lo realmente difícil será ayudar a salvar esta trilogía del caos en el que se ha hundido.
El balance acumulado es un despropósito estético y narrativo que termina de dinamitar lo poco que quedaba del legado de Boyle y Fresnadillo en esta nueva trilogía, donde la atmósfera opresiva de la saga original —y todo lo demás— parece que ni está ni se la espera… muy poca piel bajo tantos huesos.
Sigue siendo un edificio en construcción, y habrá que ver si las piezas terminan en su sitio… o si acaban desparramadas como restos de un esqueleto mal ensamblado.
No basta con el “extended cameo” final de Cillian Murphy en su cabaña, impartiendo lecciones de Historia sobre la República de Weimar y el fascismo en Europa, mientras el mundo se desmorona fuera de su ventana. Jim cierra la función con un cliffhanger de manual, dispuesto ante la idea de ayudar a los nuevos protagonistas... y se agradece el cierre, aunque lo realmente difícil será ayudar a salvar esta trilogía del caos en el que se ha hundido.
El balance acumulado es un despropósito estético y narrativo que termina de dinamitar lo poco que quedaba del legado de Boyle y Fresnadillo en esta nueva trilogía, donde la atmósfera opresiva de la saga original —y todo lo demás— parece que ni está ni se la espera… muy poca piel bajo tantos huesos.
Sigue siendo un edificio en construcción, y habrá que ver si las piezas terminan en su sitio… o si acaban desparramadas como restos de un esqueleto mal ensamblado.
16 de enero de 2026
16 de enero de 2026
53 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo tenía bien claro antes de ir a verla que NI DE COÑA iba esta “28 Years Later: The Bone Temple” a estar al nivel de la anterior (la cual, además de abordar el Brexit y la pandemia de COVID y como las personas reaccionamos a ambos sucesos (a su manera), tenía momentos de una emotividad sobrecogedora) PERO aun así me ha parecido una continuación bastante competente y un buen nudo para esta nueva trilogía dentro de la franquicia “28… Later”. Por cierto: Esta “The Bone Temple” se rodó al mismo tiempo que “28 Years Later” (2025).
Nia DaCosta no necesita mucho para dejar impactado al espectador desde el arranque: Solo le bastan el título y unos alaridos estremecedores para que se me congele la sangre. Y después lo de la piscina ya es de una brutalidad y una contundencia escalofriantes, tienen la panda de Sir Jimmy Crystal y la escena de la piscina un puntillo que me ha recordado inevitablemente a Alex DeLarge y sus drugos en “A Clockwork Orange” de Stanley Kubrick.
Nia DaCosta no necesita mucho para dejar impactado al espectador desde el arranque: Solo le bastan el título y unos alaridos estremecedores para que se me congele la sangre. Y después lo de la piscina ya es de una brutalidad y una contundencia escalofriantes, tienen la panda de Sir Jimmy Crystal y la escena de la piscina un puntillo que me ha recordado inevitablemente a Alex DeLarge y sus drugos en “A Clockwork Orange” de Stanley Kubrick.

Y luego está Ralph Fiennes. Ya en la anterior su personaje dejaba una tremenda impronta, en esta está aún mejor si es que es posible, pero es que estamos hablando de Ralph Fiennes, POR FAVOR. Ralph Fiennes afirmó que la película explora temas que yuxtaponen la violencia humana con la humanidad innata en medio de la brutalidad y los infectados. Según Ralph Fiennes, mientras que la dirección de Danny Boyle en la película anterior fue instintiva y ágil, con una visión clara de los momentos deseados, el enfoque de Nia DaCosta fue más deliberado y meticuloso, especialmente en los primeros planos, lo que permitió a los actores desarrollar aspectos sutiles de sus actuaciones.
Pero volveré a la directora: Nia DaCosta afirmó que no intentó copiar la estética ni el estilo de Danny Boyle. "Lo que los conecta es que son obras disparatadas, idiosincrásicas y muy personales desde el punto de vista artístico", explicó DaCosta, añadiendo que "mi principal argumento cuando hablé con los productores, incluyendo a Danny y al guionista Alex Garland, antes de incorporarme fue: 'Voy a hacer de esto algo mío. No voy a intentar hacer una película de Danny Boyle. Eso es imposible. Boyle es tan especial. Y la verdad es que no me interesaba imitarlo'". DaCosta afirmó que, si bien el tema de la película anterior era sobre la naturaleza de la familia, “Bone Temple” trata sobre la naturaleza del mal, lo que llevaría a que la próxima película fuera sobre la naturaleza de la redención.
Pero volveré a la directora: Nia DaCosta afirmó que no intentó copiar la estética ni el estilo de Danny Boyle. "Lo que los conecta es que son obras disparatadas, idiosincrásicas y muy personales desde el punto de vista artístico", explicó DaCosta, añadiendo que "mi principal argumento cuando hablé con los productores, incluyendo a Danny y al guionista Alex Garland, antes de incorporarme fue: 'Voy a hacer de esto algo mío. No voy a intentar hacer una película de Danny Boyle. Eso es imposible. Boyle es tan especial. Y la verdad es que no me interesaba imitarlo'". DaCosta afirmó que, si bien el tema de la película anterior era sobre la naturaleza de la familia, “Bone Temple” trata sobre la naturaleza del mal, lo que llevaría a que la próxima película fuera sobre la naturaleza de la redención.

Chi Lewis-Parry
Según Jack O'Connell y Nia DaCosta, esta secuela continúa explorando los efectos corrosivos de la maldad humana, así como la relación entre los supervivientes humanos de la película y aquellos infectados por el virus de la ira. "Esta película es la prima extraña y desquiciada de '28 años después', que quizás te recuerde a Sheen (nota del autor: no sé a qué Sheen se refiere y lo he buscado, eh, creo que podría ser Charlie Sheen...) por sus intereses extraños y cuestionables", dijo O'Connell. "No creo que los infectados sean puramente antagonistas en nuestra película. Definitivamente te hará reflexionar sobre eso". DaCosta bromeó: "Es tan difícil describir el tono de la película que ni siquiera lo intentaré. Pero mantiene la misma energía única, original y sorprendente".
Del reparto ya he dicho que el que más destaca es Ralph Fiennes, que está INCREÍBLE, pero también debo alabar la interpretación de Jack O’Connell como el maligno Sir Jimmy Crystal; me ha dado un poco de coraje que Alfie Williams no tenga tanta presencia en esta como en la anterior además de que está menos afinado; me ha ENCANTADO la interpretación de Erin Kellyman, está fascinante la chavala, nos regala un personaje de los que molan, bien misterioso y ambiguo. Y sale muy poquito, pero ahí está Louis Ashbourne Serkis, hijísimo de Andy “Gollum” Serkis, al que conocí en la entretenidísima y reivindicable “The Kid Who Would Be King”, que protagonizó siendo un mico.
Sustituyendo a Anthony Dod Mantle en el puesto de director de fotografía está Sean Bobbitt, responsable de títulos del calibre de “Shame” o “12 Years a Slave”. Considero que Bobbitt ha realizado un buen trabajo y, a diferencia de la película anterior, filmada con cámaras de iPhone 15 Pro, “The Bone Temple” se filmó con la cámara digital Arri Alexa 35. Ralph Fiennes elogió los "ángulos de cámara increíblemente impactantes" de DaCosta.
Sustituyendo a Young Fathers está Hildur Guðnadóttir, que creo que ha compuesto una banda sonora casi tan buena como la de la anterior. Por cierto: La escena final y los créditos presentan el tema "In The House - In A Heartbeat", compuesto originalmente por John Murphy para “28 Days Later”. Además, suenan varios temas pop muy conocidos como "Ordinary World", "Girls on Film" o "Rio" de Duran Duran y “Everything in Its Right Place” de Radiohead. Y lo tengo que mencionar SÍ o SÍ: que PEDAZO de espectáculo monta Ralph Fiennes al son de “The Number of the Beast” de Iron Maiden, GUAU, simple y llanamente GUAU.
Curiosidad: El conjunto del templo de hueso se construyó a partir de alrededor de 5.500 cráneos y 150.000 huesos falsos, cada uno de los cuales fue fundido individualmente y fijado a 1.000 "montantes" o columnas.
En Zona spoiler dejaré un par de comentarios, pero leedlos solo si ya habéis visto la película. Y por aquí os dejo enlace a mis reseñas de anteriores entregas de la saga:
"28 Days Later" -> https://www.filmaffinity.com/es/user/rating/668811/502524.html
"28 Years Later" -> https://www.filmaffinity.com/es/user/rating/668811/751338.html
Resumiendo: Nia DaCosta se propuso diferenciarse del estilo de Danny Boyle y ha sabido entregar una película propia pero que pertenece al universo creado por Boyle y Alex Garland. Si os gusto tanto como a mi tanto la original del 2002 como la del año pasado creo que no os podéis perder está, ya solo por el PAPELÓN que nos regala Ralph Fiennes merece la pena darle una oportunidad.
Del reparto ya he dicho que el que más destaca es Ralph Fiennes, que está INCREÍBLE, pero también debo alabar la interpretación de Jack O’Connell como el maligno Sir Jimmy Crystal; me ha dado un poco de coraje que Alfie Williams no tenga tanta presencia en esta como en la anterior además de que está menos afinado; me ha ENCANTADO la interpretación de Erin Kellyman, está fascinante la chavala, nos regala un personaje de los que molan, bien misterioso y ambiguo. Y sale muy poquito, pero ahí está Louis Ashbourne Serkis, hijísimo de Andy “Gollum” Serkis, al que conocí en la entretenidísima y reivindicable “The Kid Who Would Be King”, que protagonizó siendo un mico.
Sustituyendo a Anthony Dod Mantle en el puesto de director de fotografía está Sean Bobbitt, responsable de títulos del calibre de “Shame” o “12 Years a Slave”. Considero que Bobbitt ha realizado un buen trabajo y, a diferencia de la película anterior, filmada con cámaras de iPhone 15 Pro, “The Bone Temple” se filmó con la cámara digital Arri Alexa 35. Ralph Fiennes elogió los "ángulos de cámara increíblemente impactantes" de DaCosta.
Sustituyendo a Young Fathers está Hildur Guðnadóttir, que creo que ha compuesto una banda sonora casi tan buena como la de la anterior. Por cierto: La escena final y los créditos presentan el tema "In The House - In A Heartbeat", compuesto originalmente por John Murphy para “28 Days Later”. Además, suenan varios temas pop muy conocidos como "Ordinary World", "Girls on Film" o "Rio" de Duran Duran y “Everything in Its Right Place” de Radiohead. Y lo tengo que mencionar SÍ o SÍ: que PEDAZO de espectáculo monta Ralph Fiennes al son de “The Number of the Beast” de Iron Maiden, GUAU, simple y llanamente GUAU.
Curiosidad: El conjunto del templo de hueso se construyó a partir de alrededor de 5.500 cráneos y 150.000 huesos falsos, cada uno de los cuales fue fundido individualmente y fijado a 1.000 "montantes" o columnas.
En Zona spoiler dejaré un par de comentarios, pero leedlos solo si ya habéis visto la película. Y por aquí os dejo enlace a mis reseñas de anteriores entregas de la saga:
"28 Days Later" -> https://www.filmaffinity.com/es/user/rating/668811/502524.html
"28 Years Later" -> https://www.filmaffinity.com/es/user/rating/668811/751338.html
Resumiendo: Nia DaCosta se propuso diferenciarse del estilo de Danny Boyle y ha sabido entregar una película propia pero que pertenece al universo creado por Boyle y Alex Garland. Si os gusto tanto como a mi tanto la original del 2002 como la del año pasado creo que no os podéis perder está, ya solo por el PAPELÓN que nos regala Ralph Fiennes merece la pena darle una oportunidad.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo del infectado alfa Sansón siendo domado puede levantar ampollas pero a mí me ha parecido un giro muy interesante. Lo de estas películas es una infección vírica y casi todas esas infecciones tienen cura así que ¿Por qué no iba a ser curable la enfermedad que vemos en la saga "28... Later"?
Lo intuía antes de ver la película pero aun así me ha dado pena que se hayan cargado al doctor Kelson, me gustaban mucho tanto el personaje como la interpretación de Fiennes.
Creo que ya lo sabe hasta el último mono de la isla más perdida y dejada de la mano de Dios, pero al final, y durante muy poquitos minutos vuelve Cillian Murphy interpretando a Jim, y acompañado de su hija, me imagino que Naomie Harris no tenía ni puñeteras ganas de volver y, según tengo entendido, Megan Burns dejó definitivamente el cine.
Y espero que, en la siguiente, que se supone que va a ser la tercera y última de esta nueva trilogía, resuelvan lo de la niña nacida sana siendo su madre una infecta del virus de la rabia. En esta lo único que vemos es al bueno del doctor Kelson recoger el cadáver de la madre, me imagino que para estudiarlo.
Lo intuía antes de ver la película pero aun así me ha dado pena que se hayan cargado al doctor Kelson, me gustaban mucho tanto el personaje como la interpretación de Fiennes.
Creo que ya lo sabe hasta el último mono de la isla más perdida y dejada de la mano de Dios, pero al final, y durante muy poquitos minutos vuelve Cillian Murphy interpretando a Jim, y acompañado de su hija, me imagino que Naomie Harris no tenía ni puñeteras ganas de volver y, según tengo entendido, Megan Burns dejó definitivamente el cine.
Y espero que, en la siguiente, que se supone que va a ser la tercera y última de esta nueva trilogía, resuelvan lo de la niña nacida sana siendo su madre una infecta del virus de la rabia. En esta lo único que vemos es al bueno del doctor Kelson recoger el cadáver de la madre, me imagino que para estudiarlo.
18 de enero de 2026
18 de enero de 2026
40 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
La anterior se supone que hablaba de la familia y se quedó en una especie de culebrón familiar de horror apocalíptico. Esta entrega explora la naturaleza del mal y lo consigue, aunque no del modo que uno esperaría.
El mal aquí se reduce a lo mala que es la película: sangre, vísceras y toneladas de gore. El guión arrastra escenas inconexas y giros forzados, dejando claro que lo que define al mal es, básicamente, la mediocridad de esta entrega; todo termina convertido en un espectáculo de efectos chocantes y violencia gratuita que no transmite nada más que frustración.
La siguiente nos dicen que cerrarán la trilogía abordando la redención, pero aquí queda poco que redimir, porque no todo mal puede ser profundo ni todo horror tiene sentido, y el único mal que define la película es lo mala que resulta.
El mal aquí se reduce a lo mala que es la película: sangre, vísceras y toneladas de gore. El guión arrastra escenas inconexas y giros forzados, dejando claro que lo que define al mal es, básicamente, la mediocridad de esta entrega; todo termina convertido en un espectáculo de efectos chocantes y violencia gratuita que no transmite nada más que frustración.
La siguiente nos dicen que cerrarán la trilogía abordando la redención, pero aquí queda poco que redimir, porque no todo mal puede ser profundo ni todo horror tiene sentido, y el único mal que define la película es lo mala que resulta.
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