Adolescentes del espacio exterior
5.0
161
Ciencia ficción. Terror
Cinco extraterrestres vienen a la Tierra con el fin de conquistarla, haciendo uso de ella como granja donde pasten sus rebaños de Gargons. Pero uno de ellos no está dispuesto a seguir asolando planetas e intentará salvar a nuestra especie... (FILMAFFINITY)
9 de agosto de 2013
9 de agosto de 2013
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que final para una década tan prodigiosa para la ciencia ficción como los 50 ! Con ese título tan estrafalario, Teenagers from outer space es una muestra de un film con un presupuesto inexistente, con unos actores patéticos, diálogos estúpidos y efectos especiales risibles pero que pese a todo consigue ser una obra entretenidísima y entrañable.
El film narra el aterrizaje de un OVNI de otro planeta en la Tierra, de él salen sus pasajeros provenientes de otro planeta que quieren convertir el planeta azul en un campo de cultivo de unas langostas gigantes que ellos utilizan para alimentarse. Uno de ellos se revela y huye a la ciudad.
El responsable de todo este producto fue un hombre a la altura de Ed Wood y cuya vida es aun más surrealista que la propia película, Tom Graeff, un gay alcohólico que sólo dirigió este film para después convencerse de ser la reencarnación de Jesucristo en la tierra para finalmente suicidarse en un hotel. Pese a esto Graeff demostró en este film tener un estilo personal y lograr crear buenos momentos de tensión a pesar de las dificultades presupuestarias. Podemos intuir ciertos elementos autobiográficos del director en el film sobretodo en el protagonista que siente que no encaja en su mundo y se revela aunque al final tiene que aceptar lo que es.
Teenagers from outer space presenta sorpresas en el apartado técnico como esas naves extraterrestres de forma ovalada que están sorprendentemente bien realizadas aunque eso si no nos libramos de ridiculeces como los efectos de la pistola desintegradora de los extraterrestres que deja en los huesos a la gente y en donde se usan esqueletos de plástico con tornillos bien visibles o esa pistola de plástico del todo a cien aunque la guinda se la lleva ese centollo gigante donde se utilizó, por supuesto, un centollo real, el resultado es gloriosamente risible.
El film es fantásticamente entretenido, tiene un muy buen ritmo y no se hace demasiado aburrida lo que es un punto a su favor, la persecución entre los dos extraterrestres se sigue con interés lo que será toda una sorpresa para el aficionado. Eso si, lástima del clímax final en donde en teoría se estrellan todas las naves extraterrestres contra la Tierra, cosas del presupuesto, solamente se ve a los protagonistas gritar y una imagen de archivo de una explosión atómica...Un coitus interruptus en toda regla.
Serie Z pura no apto para todo el mundo pero su visionado se hace divertidísimo.
El film narra el aterrizaje de un OVNI de otro planeta en la Tierra, de él salen sus pasajeros provenientes de otro planeta que quieren convertir el planeta azul en un campo de cultivo de unas langostas gigantes que ellos utilizan para alimentarse. Uno de ellos se revela y huye a la ciudad.
El responsable de todo este producto fue un hombre a la altura de Ed Wood y cuya vida es aun más surrealista que la propia película, Tom Graeff, un gay alcohólico que sólo dirigió este film para después convencerse de ser la reencarnación de Jesucristo en la tierra para finalmente suicidarse en un hotel. Pese a esto Graeff demostró en este film tener un estilo personal y lograr crear buenos momentos de tensión a pesar de las dificultades presupuestarias. Podemos intuir ciertos elementos autobiográficos del director en el film sobretodo en el protagonista que siente que no encaja en su mundo y se revela aunque al final tiene que aceptar lo que es.
Teenagers from outer space presenta sorpresas en el apartado técnico como esas naves extraterrestres de forma ovalada que están sorprendentemente bien realizadas aunque eso si no nos libramos de ridiculeces como los efectos de la pistola desintegradora de los extraterrestres que deja en los huesos a la gente y en donde se usan esqueletos de plástico con tornillos bien visibles o esa pistola de plástico del todo a cien aunque la guinda se la lleva ese centollo gigante donde se utilizó, por supuesto, un centollo real, el resultado es gloriosamente risible.
El film es fantásticamente entretenido, tiene un muy buen ritmo y no se hace demasiado aburrida lo que es un punto a su favor, la persecución entre los dos extraterrestres se sigue con interés lo que será toda una sorpresa para el aficionado. Eso si, lástima del clímax final en donde en teoría se estrellan todas las naves extraterrestres contra la Tierra, cosas del presupuesto, solamente se ve a los protagonistas gritar y una imagen de archivo de una explosión atómica...Un coitus interruptus en toda regla.
Serie Z pura no apto para todo el mundo pero su visionado se hace divertidísimo.
8 de marzo de 2022
8 de marzo de 2022
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si Bergman hubiera tenido otra vida y en vez de haber filmado sus dramas existenciales en Suecia le hubiera tocado filmar películas serie Z en USA en plena guerra fría, el resultado sería esta película. Nunca he visto semejante historia de amor desesperado y misticismo loco dentro de un supuesto bodrio. La película es una auténtica locura y una sorpresa atroz, un delirio encantador de sublime exquisitez y además no se hace aburrida ni un instante como sucede en las películas de Ed Wood.
En esta película todo lo cutre se convierte en naif por su sencillez y magia. Los actores son simpatiquísimos, te enamoras de ellos desde el primer momento, desde los dos jóvenes guapísimos protagonistas hasta el padre de la chica (Dios mío, !quién es este actor tan genial!!!?), todos parecen hipnotizados por el guion imposible y lo viven de verdad, como convencidos de que la película tiene sentido. Eso es una de las razones de que esta película es genial. Los efectos especiales son verdaderamente demenciales, sobre todo el ataque de la gamba gigante de paella valenciana, lo cual provoca además risas añadidas.
Pero lo mejor de la película son sus diálogos: sublimes, unas reflexiones sobre la eternidad del amor imposible frente a las guerras, completamente surrealistas pero llenos de ternura y emoción como jamás se habían escuchado en un serie Z. El discurso final en primera persona sobre todos estos temas es tremendo y ya lo quisieran tener en su guion películas como 'Interestellar'.
Una gozada, para reír y también reflexionar.
En esta película todo lo cutre se convierte en naif por su sencillez y magia. Los actores son simpatiquísimos, te enamoras de ellos desde el primer momento, desde los dos jóvenes guapísimos protagonistas hasta el padre de la chica (Dios mío, !quién es este actor tan genial!!!?), todos parecen hipnotizados por el guion imposible y lo viven de verdad, como convencidos de que la película tiene sentido. Eso es una de las razones de que esta película es genial. Los efectos especiales son verdaderamente demenciales, sobre todo el ataque de la gamba gigante de paella valenciana, lo cual provoca además risas añadidas.
Pero lo mejor de la película son sus diálogos: sublimes, unas reflexiones sobre la eternidad del amor imposible frente a las guerras, completamente surrealistas pero llenos de ternura y emoción como jamás se habían escuchado en un serie Z. El discurso final en primera persona sobre todos estos temas es tremendo y ya lo quisieran tener en su guion películas como 'Interestellar'.
Una gozada, para reír y también reflexionar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me hubiera encantado que a la chica que pasa TODA la película nadando en la piscina hasta que la matan, le quedara el gorro de baño puesto en el esqueleto, hubiera sido más surreal aún la secuencia.
10 de febrero de 2021
10 de febrero de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues me la esperaba algo peor, pero la verdad es que me ha parecido bastante aceptable.
El guión me recuerda un poco a la versión moderna de ¨Ultimatum a la Tierra¨, con el alienígena amistoso intentando salvar al mundo de sus congéneres. Tiene bastantes fallos típicos de las películas de ci.fi. de estos tiempos, pero entretiene mucho, tiene bastante acción y actores aceptables.
Eso sí, menudo desastre de monstruo!! La silueta de una langosta, y además andando de pie con la cola! Qué cachondeo XDDD. No te la puedes perder si eres amante del género.
El guión me recuerda un poco a la versión moderna de ¨Ultimatum a la Tierra¨, con el alienígena amistoso intentando salvar al mundo de sus congéneres. Tiene bastantes fallos típicos de las películas de ci.fi. de estos tiempos, pero entretiene mucho, tiene bastante acción y actores aceptables.
Eso sí, menudo desastre de monstruo!! La silueta de una langosta, y además andando de pie con la cola! Qué cachondeo XDDD. No te la puedes perder si eres amante del género.
7 de enero de 2024
7 de enero de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Teenagers from Outer Space", película de bajísimo presupuesto de ciencia-ficción de los años 50, posee un curioso y notable parecido con otros títulos de la ciencia-ficción USA de la misma década como "La invasión de los ladrones de cuerpos" (Invasion of the Body Snatchers, 1956), de Don Siegel, o "La masa devoradora" (The Blob, 1958), de Irvin S. Yeaworth Jr. y Russell S. Doughten Jr. (éste sin acreditar): todas ellas son películas-itinerarios, en las que sus personajes van de un sitio a otro, recorriendo sus pequeñas localidades (o sus alrededores), en busca de respuestas que expliquen los extraños hechos que alteran la rutina habitual.
La película de Tom Graeff, cuya trama posee algunas interesantes concomitancias con la trama de un film de ciencia-ficción muy posterior, "Terminator" (The Terminator, 1984), de James Cameron, se diferencia de las películas antes citadas en que uno de los personajes positivos, Derek (David Love) es a la vez un extraterrestre que se rebela ante los planes de invasión de sus congéneres y de paso se enamora de una joven de la Tierra, Betty (Dawn Bender).
No es una gran película, y el director (que interpreta un papel, el de Joe Rogers), también guionista, productor, montador y director de fotografía, se apunta a la moda del "terror adolescente" iniciada por el productor Herman Cohen, por lo que estamos ante un "exploit". Además, la langosta gigante es muy cutre, y los esqueletos también, pero éste es un caso en el que con los mínimos elementos se consigue el máximo resultado, y si a eso añadimos la ingenuidad de los personajes de Betty y su abuelo (Harvey B. Dunn), tenemos una historia encantadora e irrepetible, muy de su época y muy estadounidense. Si hay que valorarla por su capacidad para entretener, habría que darle un diez. Si nos fijamos sólo en la calidad de los aspectos técnicos y artísticos, habría que suspenderla sin remedio.
Según la información dada por IMDb, Graeff concibió este film como un vehículo para su novio, David Love; se produjo en 1957 pero no se estrenó hasta 1959, y Graeff no dirigió más películas hasta su suicidio en 1970.
La película de Tom Graeff, cuya trama posee algunas interesantes concomitancias con la trama de un film de ciencia-ficción muy posterior, "Terminator" (The Terminator, 1984), de James Cameron, se diferencia de las películas antes citadas en que uno de los personajes positivos, Derek (David Love) es a la vez un extraterrestre que se rebela ante los planes de invasión de sus congéneres y de paso se enamora de una joven de la Tierra, Betty (Dawn Bender).
No es una gran película, y el director (que interpreta un papel, el de Joe Rogers), también guionista, productor, montador y director de fotografía, se apunta a la moda del "terror adolescente" iniciada por el productor Herman Cohen, por lo que estamos ante un "exploit". Además, la langosta gigante es muy cutre, y los esqueletos también, pero éste es un caso en el que con los mínimos elementos se consigue el máximo resultado, y si a eso añadimos la ingenuidad de los personajes de Betty y su abuelo (Harvey B. Dunn), tenemos una historia encantadora e irrepetible, muy de su época y muy estadounidense. Si hay que valorarla por su capacidad para entretener, habría que darle un diez. Si nos fijamos sólo en la calidad de los aspectos técnicos y artísticos, habría que suspenderla sin remedio.
Según la información dada por IMDb, Graeff concibió este film como un vehículo para su novio, David Love; se produjo en 1957 pero no se estrenó hasta 1959, y Graeff no dirigió más películas hasta su suicidio en 1970.
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