Roman Polanski: Mi vida, mi cineDocumental
7.0
548
Documental
Polanski, en la película que dirige Laurent Bouzereau, habla de él y de su obra desde su casa de Gstaad (Suiza) en una entrevista que duró unas quince horas con su amigo, el productor británico Andrew Braunsberg. El documental se detiene con minuciosidad en la infancia del director franco-polaco, que Polanski cuenta desde el salón de su chalet suizo durante la detención domiciliaria dictada contra él en 2009 y que precedió a la decisión ... [+]
18 de julio de 2016
18 de julio de 2016
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un día en Suiza, cerca de Gstaad, lugar de residencia de Polanski, estaba viendo la televisión y apareció este documental sobre Polanski, entrevista realizada por el director y amigo personal de Polanski, Braunsberg.
Toda película que se haga sobre Polanski será controvertida, es decir, habrá algunos que lo tachen de enfermizo y pederasta, al igual que de violador y otros sepan aceptar en él un gran director con un pasado muy oscuro.
Hay algo que me gusta de esta película, se retrata a un ser humano muy humano, es decir, un Polanski con un pasado muy triste, un judío que se crió en el barrio judío de Cracovia y vivió lo peor de la guerra y los comienzos del sistema comunista, Polanski vivió una infancia traumática que le marcó para siempre.
La vida de este genial director ha estado marcado por desgracias, una tras otra, con terribles episodios de grandes películas haciendo auténticas películas de culto.
Polanski queda retratado como un gran director y un ser humano muy grande, con sus virtudes y sus carencias, una vida marcada por una terrible infancia.
Toda película que se haga sobre Polanski será controvertida, es decir, habrá algunos que lo tachen de enfermizo y pederasta, al igual que de violador y otros sepan aceptar en él un gran director con un pasado muy oscuro.
Hay algo que me gusta de esta película, se retrata a un ser humano muy humano, es decir, un Polanski con un pasado muy triste, un judío que se crió en el barrio judío de Cracovia y vivió lo peor de la guerra y los comienzos del sistema comunista, Polanski vivió una infancia traumática que le marcó para siempre.
La vida de este genial director ha estado marcado por desgracias, una tras otra, con terribles episodios de grandes películas haciendo auténticas películas de culto.
Polanski queda retratado como un gran director y un ser humano muy grande, con sus virtudes y sus carencias, una vida marcada por una terrible infancia.

Roman Polanski, Emmanuelle Seigner
¿Es realmente importante lo que le sucedió más tarde con la adolescente y todo ese terrible episodio que le persigue hasta hoy?, la verdad que no quiero juzgarlo pues no soy quien para hacerlo, pero puedo juzgar y criticar este documental que muestra un acercamiento positivo a la persona del director polaco, pero muestra lo bueno y lo malo de ser humano que se encierra detrás de estas grandes películas que nos ha dejado.
Polanski es un gran director, no nos deja ninguna duda, y al mismo tiempo, es un gran ser humano, y eso es lo que queda reflejado en este documental.
Polanski es un gran director, no nos deja ninguna duda, y al mismo tiempo, es un gran ser humano, y eso es lo que queda reflejado en este documental.
22 de abril de 2021
22 de abril de 2021
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Indudablemente la vida personal de Roman Polanski viene marcado por 2 acontecimientos de una gravedad extrema.
Hace 33 años violó a una niña, y en pleno juicio final de su condena, huyó de Estados Unidos por sentir que ya había pagado su condena, estando unos meses en prisión.
Hace 10 fue detenido en Suiza asistiendo a un festival de cine, pasando por prisión y arresto domiciliario, y evitando ser deportado a Estados Unidos para pagar su condena de hace 33 años.
En 1969 su mujer y estrella del celuloide Sharon Tate fue brutalmente asesinada estando embarazada de 8 meses, por una secta satánica gobernada por Charles Manson.
Hoy vive tranquilo en Suiza.
El documental es una entrevista cara a cara entre Polanski y un amigo productor inglés, que desde luego no se corta un pelo en sus preguntas.
Me interesó verlo por tratar de entender como un polaco, pequeño, feucho, nacido en plena II Guerra Mundial que pudo morir cualquiera día de sus primeros 10 años, llegó a ganar un Oscar, multitud de premios de cine, y conquistar a las más bellas mujeres del glamouroso Hollywood.
La charla es amena, entre amigos, y sincera. Muy bien dirigida, para tratar de entender a la persona.
También me interesó porque nunca supe como vivió él, el asesinato de su mujer embarazada Sharon Tate. Un acontecimiento violento que supera cualquier guion de cine.
Polanski se emociona varias veces en la entrevista, sobre todo recordando su infancia. Polaco, desde los 3 años estuvo en el Gueto de Varsovia marcado por la invasión Nazi. Sus recuerdos de infancia, de niños, amitos, su madre, su padre…. Es muy interesante saber de donde viene este pequeño genio del cine.
Por un programa de radio, entró en el mundo del espectáculo. Radio, actor, guionista y director.
Al ser invadido, los polacos huyeron nada más ser liberados y ocasionaron una red de contactos por todo el mundo, que cogido con pinzas, llevó a Polanski de Cracovia a París, de ahí a Londres y de ahí a Hollywood. Siempre ascendiendo y proyectándose, gracias a su cine.
Es curioso también escucharle contar su fracaso tras fracaso profesional, hasta que un día “bingo” una de sus ideas, de sus guiones, de sus películas, llega a la persona adecuada que le abre la primera puerta.
En Londres conoció a Sharon Tate, y es fascinante este periodo de la entrevista. Casi toda la hace con la cabeza agachada y abatida. Cuenta cronológicamente su relación con Sharon hasta su muerte y post-morten. Como se despidió de ella, como le llegó la noticia (le pasó el teléfono precisamente, el que hace la entrevista en este documental), como fue acusado de promover el asesinato, como fue el centro del mundo periodístico hasta que se resolvió el caso.
Es impactante escucharlo de su propia voz.
Pasados unos años, llegó ese momento tan lamentable de la violación, en el que él no calla ante ninguna pregunta difícil, reconociendo el hecho, y medio-perdonandole su víctima que reconoce que hizo más daño el sistema judicial posterior, que el propio hecho.
Un hecho lamentable, imperdonable, de minutos o segundos en una vida, que destrozó 2 vidas directametne, y seguramente muchas otras indirectamente.
Una entrevista documental excepcional
Hace 33 años violó a una niña, y en pleno juicio final de su condena, huyó de Estados Unidos por sentir que ya había pagado su condena, estando unos meses en prisión.
Hace 10 fue detenido en Suiza asistiendo a un festival de cine, pasando por prisión y arresto domiciliario, y evitando ser deportado a Estados Unidos para pagar su condena de hace 33 años.
En 1969 su mujer y estrella del celuloide Sharon Tate fue brutalmente asesinada estando embarazada de 8 meses, por una secta satánica gobernada por Charles Manson.
Hoy vive tranquilo en Suiza.
El documental es una entrevista cara a cara entre Polanski y un amigo productor inglés, que desde luego no se corta un pelo en sus preguntas.
Me interesó verlo por tratar de entender como un polaco, pequeño, feucho, nacido en plena II Guerra Mundial que pudo morir cualquiera día de sus primeros 10 años, llegó a ganar un Oscar, multitud de premios de cine, y conquistar a las más bellas mujeres del glamouroso Hollywood.
La charla es amena, entre amigos, y sincera. Muy bien dirigida, para tratar de entender a la persona.
También me interesó porque nunca supe como vivió él, el asesinato de su mujer embarazada Sharon Tate. Un acontecimiento violento que supera cualquier guion de cine.
Polanski se emociona varias veces en la entrevista, sobre todo recordando su infancia. Polaco, desde los 3 años estuvo en el Gueto de Varsovia marcado por la invasión Nazi. Sus recuerdos de infancia, de niños, amitos, su madre, su padre…. Es muy interesante saber de donde viene este pequeño genio del cine.
Por un programa de radio, entró en el mundo del espectáculo. Radio, actor, guionista y director.
Al ser invadido, los polacos huyeron nada más ser liberados y ocasionaron una red de contactos por todo el mundo, que cogido con pinzas, llevó a Polanski de Cracovia a París, de ahí a Londres y de ahí a Hollywood. Siempre ascendiendo y proyectándose, gracias a su cine.
Es curioso también escucharle contar su fracaso tras fracaso profesional, hasta que un día “bingo” una de sus ideas, de sus guiones, de sus películas, llega a la persona adecuada que le abre la primera puerta.
En Londres conoció a Sharon Tate, y es fascinante este periodo de la entrevista. Casi toda la hace con la cabeza agachada y abatida. Cuenta cronológicamente su relación con Sharon hasta su muerte y post-morten. Como se despidió de ella, como le llegó la noticia (le pasó el teléfono precisamente, el que hace la entrevista en este documental), como fue acusado de promover el asesinato, como fue el centro del mundo periodístico hasta que se resolvió el caso.
Es impactante escucharlo de su propia voz.
Pasados unos años, llegó ese momento tan lamentable de la violación, en el que él no calla ante ninguna pregunta difícil, reconociendo el hecho, y medio-perdonandole su víctima que reconoce que hizo más daño el sistema judicial posterior, que el propio hecho.
Un hecho lamentable, imperdonable, de minutos o segundos en una vida, que destrozó 2 vidas directametne, y seguramente muchas otras indirectamente.
Una entrevista documental excepcional
18 de agosto de 2016
18 de agosto de 2016
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un gran documental. Todo el mundo que quiera descubrir las más importantes aventuras ( buenas y malas ) de la vida del famosísimo director de cine Roman Polanski, encontrará aquí las respuestas a muchas preguntas que quizás ni uno mismo se ha formulado antes. Maravilloso. Alegre i triste, también.
18 de marzo de 2026
18 de marzo de 2026
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
147/25(13/03/26) “Confesiones de Roman Polanski” (2011), dirigido por Laurent Bouzereau, se erige como un monumento a la complejidad: el cineasta polaco habla con intimidad extrema, desnudando su historia, sus éxitos, sus fracasos y sus tragedias, mientras el documental manipula el enfoque hacia un testimonio casi heroico, consciente de la controversia que lo rodea. En síntesis aguda, Polanski fascina, conmueve y seduce; la película entretiene, pero evita confrontar la magnitud moral de su pasado. El magnetismo de Polanski supera las limitaciones técnicas y éticas del documental.
Laurent Bouzereau, conocido por documentales de rodaje como “Tiburón” o “Regreso al Futuro”, enfrenta aquí un desafío único: retratar al hombre más polémico de la historia reciente del cine. La grabación en la residencia de Gstaad, donde Polanski estaba bajo arresto domiciliario, crea un espacio de intimidad absoluta. Sin embargo, la técnica es modesta: cámara estática, iluminación uniforme, edición lineal y sonido irregular, más cercano al vídeo casero que al documental cinematográfico.
Andrew Braunsberg, amigo y productor de varias películas de Polanski, conduce la entrevista con una mezcla de curiosidad y complicidad. Esta cercanía permite confidencias profundas, pero elimina cualquier distancia crítica. Aquí emerge el núcleo del documental: no busca justicia ni objetividad, sino fascinación por el genio y la memoria selectiva.
Polanski narra su infancia en el gueto de Cracovia, marcada por hambre, miedo y la ocupación nazi. “Los primeros diez años de mi vida fueron un continuo asalto a la supervivencia… y eso me enseñó a observar, a anticipar, a sobrevivir como cineasta antes que nada.” La tragedia personal se convierte en fuerza narrativa; el director construye un relato que enlaza trauma y arte. Fragmentos de “El pianista” intercalados ilustran cómo el Holocausto permeó su cine: la desesperación, la soledad, el instinto de supervivencia.
Su formación en radio, teatro y guionismo, combinada con la emigración de Polonia a París y Londres, muestra a un cineasta moldeado por el azar y la inteligencia práctica. Polanski detalla cómo los primeros fracasos se transformaron en aprendizajes esenciales: “Con cada puerta cerrada, aprendí a encontrar la siguiente… y nunca perdí de vista que el cine era la única manera de sobrevivir al mundo que me había tocado.”
La narración del asesinato de Sharon Tate (“El baile de los vampiros”) es uno de los momentos más poderosos del documental. Polanski recuerda la brutalidad de los hechos y la incredulidad de la noticia: “Me dijeron que habían matado a Sharon y a los demás… y no podía hacer nada. Estaba en otro país, en otra vida. Me sentí enterrado vivo.”
El documental intercala imágenes de archivo de Sharon, escenas de Hollywood y fotografías de los años 60, que amplifican la sensación de horror. Polanski narra el impacto en su vida y carrera, la forma en que la prensa y la policía lo acosaron y la incapacidad de procesar la tragedia. La escena donde describe la visita de Manson y la confusión de los vecinos es casi cinematográfica en sí misma: tensión, horror y azar que cambió su biografía para siempre.
Aquí surge la principal controversia del documental: la violación de Samantha Geimer. Bouzereau evita confrontar la magnitud del hecho, enfocándose en la supuesta injusticia judicial y en la narrativa de que Polanski ya había sido suficientemente castigado. La palabra “violación” apenas se pronuncia; el crimen queda diluido entre explicaciones legales y defensa del director.
Polanski reconoce el acto: “Fue un error terrible… pero el sistema judicial hizo más daño que el propio hecho.” Este enfoque parcial convierte la obra en un testimonio autojustificante, fascinante para admiradores, problemático para quienes buscan ética y equilibrio. El contraste con los relatos de Geimer, que describen con detalle el abuso, genera incomodidad: el documental construye un Polanski heroico y sobreviviente, minimizando el dolor de la víctima.
La obra de Polanski se presenta como un espejo de su biografía: trauma, pérdida, obsesión y supervivencia se traducen en cine. Fragmentos de “Chinatown”, “Tess”, “El pianista” y “El quimérico inquilino” ilustran cómo la fatalidad, la injusticia y la paranoia impregnan sus películas.
Polanski explica con claridad su metodología: “Cada fracaso me acercaba más a la película que realmente quería hacer… pero necesitaba la persona correcta que creyera en mí.” El documental enfatiza cómo la adversidad formó su mirada artística, pero evita problematizar el lado oscuro de su comportamiento personal.
El documental incorpora fragmentos inéditos de colaboradores y amigos, que enriquecen la narrativa:
Jeanne Moreau recuerda los primeros días de Polanski en París, su timidez y talento desbordante; Elliott Erwitt ofrece su perspectiva fotográfica, explicando cómo Polanski buscaba capturar la “humanidad en lo mínimo” en sus películas; Madeleine Morgenstern y Frederick Weisman contextualizan la capacidad de Polanski para combinar genialidad artística con redes de influencia en Hollywood y Europa.
Estas voces añaden densidad, pero la edición mantiene la primacía de Polanski, reforzando la sensación de autobiografía centrada en el director, más que en la objetividad histórica o moral.
Técnicamente, el documental es limitado: cámara fija, iluminación uniforme, sonido irregular y música escasa. La edición lineal enfatiza cronología sobre ritmo dramático. La fuerza de la obra reside en la voz de Polanski: magnetismo, densidad narrativa y carisma transforman la austeridad técnica en virtud.
Narrativamente, la cercanía de Braunsberg permite revelaciones íntimas, pero elimina crítica y distancia. La fascinación selectiva, centrada en la supervivencia y el genio, deja un vacío moral: admiramos al hombre y al artista, pero el documental evita el debate ético sobre su conducta sexual.
Laurent Bouzereau, conocido por documentales de rodaje como “Tiburón” o “Regreso al Futuro”, enfrenta aquí un desafío único: retratar al hombre más polémico de la historia reciente del cine. La grabación en la residencia de Gstaad, donde Polanski estaba bajo arresto domiciliario, crea un espacio de intimidad absoluta. Sin embargo, la técnica es modesta: cámara estática, iluminación uniforme, edición lineal y sonido irregular, más cercano al vídeo casero que al documental cinematográfico.
Andrew Braunsberg, amigo y productor de varias películas de Polanski, conduce la entrevista con una mezcla de curiosidad y complicidad. Esta cercanía permite confidencias profundas, pero elimina cualquier distancia crítica. Aquí emerge el núcleo del documental: no busca justicia ni objetividad, sino fascinación por el genio y la memoria selectiva.
Polanski narra su infancia en el gueto de Cracovia, marcada por hambre, miedo y la ocupación nazi. “Los primeros diez años de mi vida fueron un continuo asalto a la supervivencia… y eso me enseñó a observar, a anticipar, a sobrevivir como cineasta antes que nada.” La tragedia personal se convierte en fuerza narrativa; el director construye un relato que enlaza trauma y arte. Fragmentos de “El pianista” intercalados ilustran cómo el Holocausto permeó su cine: la desesperación, la soledad, el instinto de supervivencia.
Su formación en radio, teatro y guionismo, combinada con la emigración de Polonia a París y Londres, muestra a un cineasta moldeado por el azar y la inteligencia práctica. Polanski detalla cómo los primeros fracasos se transformaron en aprendizajes esenciales: “Con cada puerta cerrada, aprendí a encontrar la siguiente… y nunca perdí de vista que el cine era la única manera de sobrevivir al mundo que me había tocado.”
La narración del asesinato de Sharon Tate (“El baile de los vampiros”) es uno de los momentos más poderosos del documental. Polanski recuerda la brutalidad de los hechos y la incredulidad de la noticia: “Me dijeron que habían matado a Sharon y a los demás… y no podía hacer nada. Estaba en otro país, en otra vida. Me sentí enterrado vivo.”
El documental intercala imágenes de archivo de Sharon, escenas de Hollywood y fotografías de los años 60, que amplifican la sensación de horror. Polanski narra el impacto en su vida y carrera, la forma en que la prensa y la policía lo acosaron y la incapacidad de procesar la tragedia. La escena donde describe la visita de Manson y la confusión de los vecinos es casi cinematográfica en sí misma: tensión, horror y azar que cambió su biografía para siempre.
Aquí surge la principal controversia del documental: la violación de Samantha Geimer. Bouzereau evita confrontar la magnitud del hecho, enfocándose en la supuesta injusticia judicial y en la narrativa de que Polanski ya había sido suficientemente castigado. La palabra “violación” apenas se pronuncia; el crimen queda diluido entre explicaciones legales y defensa del director.
Polanski reconoce el acto: “Fue un error terrible… pero el sistema judicial hizo más daño que el propio hecho.” Este enfoque parcial convierte la obra en un testimonio autojustificante, fascinante para admiradores, problemático para quienes buscan ética y equilibrio. El contraste con los relatos de Geimer, que describen con detalle el abuso, genera incomodidad: el documental construye un Polanski heroico y sobreviviente, minimizando el dolor de la víctima.
La obra de Polanski se presenta como un espejo de su biografía: trauma, pérdida, obsesión y supervivencia se traducen en cine. Fragmentos de “Chinatown”, “Tess”, “El pianista” y “El quimérico inquilino” ilustran cómo la fatalidad, la injusticia y la paranoia impregnan sus películas.
Polanski explica con claridad su metodología: “Cada fracaso me acercaba más a la película que realmente quería hacer… pero necesitaba la persona correcta que creyera en mí.” El documental enfatiza cómo la adversidad formó su mirada artística, pero evita problematizar el lado oscuro de su comportamiento personal.
El documental incorpora fragmentos inéditos de colaboradores y amigos, que enriquecen la narrativa:
Jeanne Moreau recuerda los primeros días de Polanski en París, su timidez y talento desbordante; Elliott Erwitt ofrece su perspectiva fotográfica, explicando cómo Polanski buscaba capturar la “humanidad en lo mínimo” en sus películas; Madeleine Morgenstern y Frederick Weisman contextualizan la capacidad de Polanski para combinar genialidad artística con redes de influencia en Hollywood y Europa.
Estas voces añaden densidad, pero la edición mantiene la primacía de Polanski, reforzando la sensación de autobiografía centrada en el director, más que en la objetividad histórica o moral.
Técnicamente, el documental es limitado: cámara fija, iluminación uniforme, sonido irregular y música escasa. La edición lineal enfatiza cronología sobre ritmo dramático. La fuerza de la obra reside en la voz de Polanski: magnetismo, densidad narrativa y carisma transforman la austeridad técnica en virtud.
Narrativamente, la cercanía de Braunsberg permite revelaciones íntimas, pero elimina crítica y distancia. La fascinación selectiva, centrada en la supervivencia y el genio, deja un vacío moral: admiramos al hombre y al artista, pero el documental evita el debate ético sobre su conducta sexual.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
“Confesiones de Roman Polanski” es una obra absorbente, fascinante y profundamente contradictoria. La voz de Polanski nos transporta desde el gueto de Cracovia, pasando por la muerte de Sharon Tate, la gloria cinematográfica y la sombra del escándalo. Técnicamente modesta y éticamente parcial, la película logra su propósito: mostrar a un hombre y a un artista complejo, brillante y torturado.
El espectador queda atrapado entre la admiración por un genio del cine y el rechazo moral por sus actos. La obra no es un documento judicial ni un ensayo ético: es un acto de memoria, exposición y casi de expiación pública. La fascinación por Polanski supera cualquier análisis técnico; el magnetismo de su relato convierte la austeridad en virtud y la parcialidad en un debate incómodo pero absorbente.
Gloria Ucrania!!!
El espectador queda atrapado entre la admiración por un genio del cine y el rechazo moral por sus actos. La obra no es un documento judicial ni un ensayo ético: es un acto de memoria, exposición y casi de expiación pública. La fascinación por Polanski supera cualquier análisis técnico; el magnetismo de su relato convierte la austeridad en virtud y la parcialidad en un debate incómodo pero absorbente.
Gloria Ucrania!!!
12 de octubre de 2013
12 de octubre de 2013
7 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vida de Roman Polanski no tiene desperdicio, en este documental se nos cuenta algunos episodios desde su niñez hasta la época actual, es un documental donde escuchamos a Polanski casi como en un monólogo con unas pocas imágenes de la época intercaladas.
Pero si el famoso director de cine nos cuenta como las pasó canutas con los nazis en Polonia y algunos pormenores del asesinato de su esposa Sharon Tate por parte de "la familia" Manson y todo parece muy interesante, y es casi absorbente por la cantidad de desgracias tan graves que pudo pasar una persona, luego no es tan interesante el tema de su acusación de violación de una niña de 13 años, violación que admite pero que queda demasiado light en el documental.
Esto es lo que cuenta la víctima, Samantha Geimer, y lo que no se nos cuenta en el documental: "Salieron al jardín y Polanski le dijo que se metiera en el jacuzzi. Hizo unas fotos y agregó: «Ahora tendrías que quitarte las braguitas». Geimer en ese momento pensó en Marilyn Monroe. «¿Qué hubiera hecho ella? Seguramente habría disfrutado del momento». Tenía la mente acelerada. Con alcohol y el sedante, «estaba hecha un desastre... Conviene recordar que yo no era más que una niña». Polanski también se desvistió y se metió en el jacuzzi. «En este momento, me coge por la cintura y acerca mi cuerpo al suyo, un poquito. Me sitúa sobre uno de los chorros de agua, de forma que siento el burbujear entre las piernas». Polanski le preguntó si estaba a gusto. No era así y se inventó que sufría asma y que tenía que regresar a casa para tomar la medicación. En lugar de conducirla a su hogar, Polanski la siguió al interior de la vivienda y la violó. Tras preguntar a Geimer si tomaba la píldora anticonceptiva, el director la sodomizó, haciendo caso omiso de sus ruegos. «Le dije que no una y otra vez». Mientras la conducía de regreso a casa, Polanski fue claro: «No se lo digas a tu madre. Esto será nuestro secreto»"
Polanski, famoso y rico, se escapó de una larga condena cuando cualquier otra persona no hubiera tenido tanta suerte. Y es así como todo lo que nos cuenta el director en este conmovedor documental queda empañado, y así también Polanski es un sinvergüenza que en este documental parece más bien casi un héroe, un suertudo ante las desgracias, incluida la suerte de escapar de la acusación de violación.
Pero si el famoso director de cine nos cuenta como las pasó canutas con los nazis en Polonia y algunos pormenores del asesinato de su esposa Sharon Tate por parte de "la familia" Manson y todo parece muy interesante, y es casi absorbente por la cantidad de desgracias tan graves que pudo pasar una persona, luego no es tan interesante el tema de su acusación de violación de una niña de 13 años, violación que admite pero que queda demasiado light en el documental.
Esto es lo que cuenta la víctima, Samantha Geimer, y lo que no se nos cuenta en el documental: "Salieron al jardín y Polanski le dijo que se metiera en el jacuzzi. Hizo unas fotos y agregó: «Ahora tendrías que quitarte las braguitas». Geimer en ese momento pensó en Marilyn Monroe. «¿Qué hubiera hecho ella? Seguramente habría disfrutado del momento». Tenía la mente acelerada. Con alcohol y el sedante, «estaba hecha un desastre... Conviene recordar que yo no era más que una niña». Polanski también se desvistió y se metió en el jacuzzi. «En este momento, me coge por la cintura y acerca mi cuerpo al suyo, un poquito. Me sitúa sobre uno de los chorros de agua, de forma que siento el burbujear entre las piernas». Polanski le preguntó si estaba a gusto. No era así y se inventó que sufría asma y que tenía que regresar a casa para tomar la medicación. En lugar de conducirla a su hogar, Polanski la siguió al interior de la vivienda y la violó. Tras preguntar a Geimer si tomaba la píldora anticonceptiva, el director la sodomizó, haciendo caso omiso de sus ruegos. «Le dije que no una y otra vez». Mientras la conducía de regreso a casa, Polanski fue claro: «No se lo digas a tu madre. Esto será nuestro secreto»"
Polanski, famoso y rico, se escapó de una larga condena cuando cualquier otra persona no hubiera tenido tanta suerte. Y es así como todo lo que nos cuenta el director en este conmovedor documental queda empañado, y así también Polanski es un sinvergüenza que en este documental parece más bien casi un héroe, un suertudo ante las desgracias, incluida la suerte de escapar de la acusación de violación.
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