IndustrySerie
2020 

Mickey Down (Creador), Konrad Kay (Creador) ...
6.6
1,848
Serie de TV. Drama
Serie de TV (2020-). 4 temporadas, 26 episodios. Un grupo de jóvenes graduados compiten por un conjunto limitado de puestos permanentes en un banco de inversión de primer nivel en Londres, pero los límites entre colega, amigo, amante y enemigo pronto se desdibujan a medida que se sumergen en una cultura empresarial definida por sexo, drogas y ego como es por acuerdos y dividendos.
Estreno temporada 5: 2027
Estreno temporada 5: 2027
30 de diciembre de 2020
30 de diciembre de 2020
44 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cinco graduados universitarios pasan un periodo de prueba en Pierpoint & Co, uno de los principales bancos de inversión de Londres, al cabo del cual sólo uno o dos ellos ingresarán a su staff de manera permanente.
La miniserie no sólo echa una mirada a lo que ocurre dentro de ese tipo de instituciones sino que se mete de lleno en la vida personal de estos jóvenes ambiciosos.
En cuanto a Pierpoint, vemos a los personajes hablar todo el tiempo de operaciones bursátiles y otras transacciones que técnicamente no entendemos (y que no es necesario entender), salvo que se pierden o ganan fortunas en operaciones instantáneas y de comprensión muy lejana del sentido común. Cada uno de los “graduados” tiene un manager y están todos a su vez insertos en una madeja de jerarquías gerenciales complejas y muchas veces en conflicto. Otro aspecto abordado es la relación de los jefes y sus graduados con los clientes y sus cuentas. Si bien exhibe una pátina de informalidad, obviamente el ambiente de trabajo es competitivo y las presiones y el maltrato laboral abundan.
La miniserie no sólo echa una mirada a lo que ocurre dentro de ese tipo de instituciones sino que se mete de lleno en la vida personal de estos jóvenes ambiciosos.
En cuanto a Pierpoint, vemos a los personajes hablar todo el tiempo de operaciones bursátiles y otras transacciones que técnicamente no entendemos (y que no es necesario entender), salvo que se pierden o ganan fortunas en operaciones instantáneas y de comprensión muy lejana del sentido común. Cada uno de los “graduados” tiene un manager y están todos a su vez insertos en una madeja de jerarquías gerenciales complejas y muchas veces en conflicto. Otro aspecto abordado es la relación de los jefes y sus graduados con los clientes y sus cuentas. Si bien exhibe una pátina de informalidad, obviamente el ambiente de trabajo es competitivo y las presiones y el maltrato laboral abundan.

Los graduados son de orígenes y extracciones sociales diversas y esto se aprecia en el otro gran apartado de la serie: sus vidas personales. Si bien compiten laboralmente, forman un grupo social veinteañero y millenial de relaciones cambiantes entre sí, donde abundan el sexo, las drogas y la noche, retratados con franqueza y naturalidad y donde la amistad es una posibilidad.
No soy afecto a las comparaciones, pero por la profundidad con que aborda los vínculos personales y sociales, su relación con lo laboral y la descripción del ambiente de trabajo, la serie recuerda a Mad Men, mientras que la dureza de algunos de sus diálogos remite a Succession.
Industry es de esas series que no para de crecer en interés y complejidad dramática, a partir de personajes muy bien construidos e interpretados, ambiciosos pero inseguros, que configuran un drama coral que destaca a Harper Stern (Miha'la Herrold) como su protagonista, una chica estadounidense, acaso la más arribista, aplicada y capaz de los graduados. Se le suman Yasmin (Marisa Abela) la niña bella, rica y blanca que busca iniciarse “desde abajo” en la empresa y Robert, el muchacho bonito proveniente del interior de Inglaterra (Harry Lowly), entre otros. Y entre los jefes y managers se destacan Freya Mavor como Daria, Ken Leung como Eric y Derek Ridell como Clement, entre otros.
No soy afecto a las comparaciones, pero por la profundidad con que aborda los vínculos personales y sociales, su relación con lo laboral y la descripción del ambiente de trabajo, la serie recuerda a Mad Men, mientras que la dureza de algunos de sus diálogos remite a Succession.
Industry es de esas series que no para de crecer en interés y complejidad dramática, a partir de personajes muy bien construidos e interpretados, ambiciosos pero inseguros, que configuran un drama coral que destaca a Harper Stern (Miha'la Herrold) como su protagonista, una chica estadounidense, acaso la más arribista, aplicada y capaz de los graduados. Se le suman Yasmin (Marisa Abela) la niña bella, rica y blanca que busca iniciarse “desde abajo” en la empresa y Robert, el muchacho bonito proveniente del interior de Inglaterra (Harry Lowly), entre otros. Y entre los jefes y managers se destacan Freya Mavor como Daria, Ken Leung como Eric y Derek Ridell como Clement, entre otros.

Industry es una serie tan elegante como profunda, cuya banda sonora electrónica (inicialmente algo desconcertante) contribuye decisivamente con sus climas y a definir su espíritu.
En definitiva, una serie sobre la construcción y el ejercicio del poder y que pone en cuestión la meritocracia como vía de ascenso laboral en el ambiente que describe
En definitiva, una serie sobre la construcción y el ejercicio del poder y que pone en cuestión la meritocracia como vía de ascenso laboral en el ambiente que describe
13 de marzo de 2021
13 de marzo de 2021
50 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cinco jóvenes graduados entran en prácticas en un exitoso Banco de Inversión de la City Londinense, follan, se meten de todo, beben alcohol como si fuesen a aprobar la ley seca al día siguiente y un año después se acaban las prácticas.
Literal. Esa es la serie. No un resumen. Esa es la serie desde que empieza hasta que termina.
Lo peor: la ausencia absoluta de un guion que te haga estar interesado por algo.
Lo mejor: visualmente atractiva y poco más. La banda sonora no está mal si te gusta la música electrónica.
Literal. Esa es la serie. No un resumen. Esa es la serie desde que empieza hasta que termina.
Lo peor: la ausencia absoluta de un guion que te haga estar interesado por algo.
Lo mejor: visualmente atractiva y poco más. La banda sonora no está mal si te gusta la música electrónica.
25 de abril de 2022
25 de abril de 2022
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Buenos días, anoche terminé de ver la tercera temporada de Industry y aquí va mi crítica. Por lo general, el drama británico de HBO ha evolucionado desde un contenido más juvenil, centrado en drogas y fiestas, hasta unas tramas más maduras con un clímax algo desaguisado en su tramo final pero en general dejando un resultado muy sólido.
En la tercera temporada, Industry coge todo lo bueno de la ya finalizada Succesion y se nota mucho que es la gran apuesta de HBO después de que el drama de la familia Roy creado por Jesse Armstrong terminara, lo cual dejaba a los fans de este tipo de contenidos tan arquetípicos de HBO bastante huérfanos.
Y es así como Industry, que en su primera temporada tenía un presupuesto justito y se centraba en unos jóvenes bancarios que fiesteaban y se drogaban por Londres; se transformó en un potente drama sobre el poder, el dinero, la importancia del prestigio, de la propia imagen, la amistad, la fidelidad a unos colores, y todo ello por supuesto regado de kilómetros y kilómetros de guion enfocado en jerga financiera. Un deleite para los que amamos este mundo.
En la tercera temporada, Industry coge todo lo bueno de la ya finalizada Succesion y se nota mucho que es la gran apuesta de HBO después de que el drama de la familia Roy creado por Jesse Armstrong terminara, lo cual dejaba a los fans de este tipo de contenidos tan arquetípicos de HBO bastante huérfanos.
Y es así como Industry, que en su primera temporada tenía un presupuesto justito y se centraba en unos jóvenes bancarios que fiesteaban y se drogaban por Londres; se transformó en un potente drama sobre el poder, el dinero, la importancia del prestigio, de la propia imagen, la amistad, la fidelidad a unos colores, y todo ello por supuesto regado de kilómetros y kilómetros de guion enfocado en jerga financiera. Un deleite para los que amamos este mundo.

El presupuesto también mejoró y en esta temporada por fin asistimos a viajes a Suiza (remedo de lo que sería el Foro de Davos), yates por el Mediterráneo, villas señoriales en Somerset, y todas esas cosas que tanto nos gustaban de Succession y que por el momento aquí habían sido un poco esquivas. Si Industry es la apuesta de HBO para continuar por este camino, parece una decisión acertada.
Es verdad que el final es irregular, pero no empaña el gran nivel que ha tenido la serie en sus ocho capítulos, esta temporada muy centrada en el personaje de Marisa Abela, que realiza una performance excelente.
Hacía mucho tiempo que no veía una serie siguiendo con ansiedad cada día de su estreno. Este septiembre he vuelto a hacerlo. Industry me ha devuelto el gusto y el placer por esa vieja costumbre de esperar al estreno televisivo semanal. Ha sido un orgullo ser fan de esta serie y seguirla al día, consciente de que estás viendo algo muy especial, como ocurre por otra parte con muchas de las joyas de HBO.
Es verdad que el final es irregular, pero no empaña el gran nivel que ha tenido la serie en sus ocho capítulos, esta temporada muy centrada en el personaje de Marisa Abela, que realiza una performance excelente.
Hacía mucho tiempo que no veía una serie siguiendo con ansiedad cada día de su estreno. Este septiembre he vuelto a hacerlo. Industry me ha devuelto el gusto y el placer por esa vieja costumbre de esperar al estreno televisivo semanal. Ha sido un orgullo ser fan de esta serie y seguirla al día, consciente de que estás viendo algo muy especial, como ocurre por otra parte con muchas de las joyas de HBO.

CRÍTICA SEGUNDA TEMPORADA
He visto la segunda temporada y cambia mucho el cuento de la primera a la segunda. Por lo tanto, voy a dejar invariable la crítica que hice en su momento, que mantengo completamente, para centrarme en los segundos ocho capítulos de la temporada 2, que dan un giro copernicano a la serie y sin duda subirían su nota original.
La segunda temporada de la serie muestra unos personajes más maduros. Ya no son los escolares recién licenciados de la temporada 1, centrados más bien en sus fiestas y sus affaires sexuales, sino que se centran en sus carreras profesionales. Así que la comparación con Elite ya no es tan afortunada. Esta serie tiene mucho, pero muchísimo más, y los guionistas demuestran en la segunda temporada todo lo que no quisieron sacar en la primera.
Los personajes intentan crecer profesionalmente cada uno de la manera en la que pueden: Harper, con ese genio natural que tiene para los mercados financieros, es el auténtico driver de toda la serie y llega a poner a Pierpoint contra las cuerdas.
Rob, por su parte, al igual que Yasmin, descubre como Harper en la primera temporada, que tal vez es víctima de acoso sexual en su entorno laboral, aunque sacan sus ventajas por serlo. La serie introduce de manera magistral inquietudes de 2022 tras la ola 'Mee too': me tocaron sin mi consentimiento, pero gracias a ello conseguí un bonus. Tuve sexo con una superior y eso me garantizó el puesto. ¿Mereció o no la pena?
Me parece de lo mejor que hay ahora en TV, aunque hay que tener en cuenta que no es una serie para todo el mundo, porque tiene unos tecnicismos que si no conoces, es posible que no te enters de nada.
Crítica de la primera temporada.
No he visto Élite en Netflix, así que hablo por hablar, pero me da la impresión de que es una soap opera con escaso guion y que se basa en el atractivo sexual de sus protagonistas, jóvenes y apuestos, y en una especie de ilusión aspiracional donde el espectador ve grandes casas, grandes fiestas, grandes piscinas y muchas drogas, alcohol y sexo.
Pues bien. Industry prometía ser otra cosa pero acaba siendo, básicamente, esto.
Y me ha gustado, claro que sí, porque es entretenida, personajes de los que te acabas encariñando, muchas drogas, mucho sexo y alguien desnudo de vez en cuando. Muchas fiestas hasta las tantas donde los amigos se lían por puro aburrimiento, etc, etc. En los primeros capítulos habla sobre los productos financieros que venden en el banco ficticio este pero eso rápidamente desaparece de la escena y vuelta a las drogas, el sexo y el alcohol.
Hay algo, algo muy leve, que se pueda parecer a una crítica sobre la actividad de la banca de inversión, pero no, es tan leve que quizás me lo he imaginado. Lo que hay es muchas drogas, ¿he mencionado sexo?
Pero en fin, a mí me tirará siempre más un drama británico de este estilo (porque soy un enamorado de Londres y me atrae el mundo de la banca de inversión? que un Élite de la vida. Así que le he puesto a esta serie una buena nota y espero que estrenen pronto la segunda temporada.
He visto la segunda temporada y cambia mucho el cuento de la primera a la segunda. Por lo tanto, voy a dejar invariable la crítica que hice en su momento, que mantengo completamente, para centrarme en los segundos ocho capítulos de la temporada 2, que dan un giro copernicano a la serie y sin duda subirían su nota original.
La segunda temporada de la serie muestra unos personajes más maduros. Ya no son los escolares recién licenciados de la temporada 1, centrados más bien en sus fiestas y sus affaires sexuales, sino que se centran en sus carreras profesionales. Así que la comparación con Elite ya no es tan afortunada. Esta serie tiene mucho, pero muchísimo más, y los guionistas demuestran en la segunda temporada todo lo que no quisieron sacar en la primera.
Los personajes intentan crecer profesionalmente cada uno de la manera en la que pueden: Harper, con ese genio natural que tiene para los mercados financieros, es el auténtico driver de toda la serie y llega a poner a Pierpoint contra las cuerdas.
Rob, por su parte, al igual que Yasmin, descubre como Harper en la primera temporada, que tal vez es víctima de acoso sexual en su entorno laboral, aunque sacan sus ventajas por serlo. La serie introduce de manera magistral inquietudes de 2022 tras la ola 'Mee too': me tocaron sin mi consentimiento, pero gracias a ello conseguí un bonus. Tuve sexo con una superior y eso me garantizó el puesto. ¿Mereció o no la pena?
Me parece de lo mejor que hay ahora en TV, aunque hay que tener en cuenta que no es una serie para todo el mundo, porque tiene unos tecnicismos que si no conoces, es posible que no te enters de nada.
Crítica de la primera temporada.
No he visto Élite en Netflix, así que hablo por hablar, pero me da la impresión de que es una soap opera con escaso guion y que se basa en el atractivo sexual de sus protagonistas, jóvenes y apuestos, y en una especie de ilusión aspiracional donde el espectador ve grandes casas, grandes fiestas, grandes piscinas y muchas drogas, alcohol y sexo.
Pues bien. Industry prometía ser otra cosa pero acaba siendo, básicamente, esto.
Y me ha gustado, claro que sí, porque es entretenida, personajes de los que te acabas encariñando, muchas drogas, mucho sexo y alguien desnudo de vez en cuando. Muchas fiestas hasta las tantas donde los amigos se lían por puro aburrimiento, etc, etc. En los primeros capítulos habla sobre los productos financieros que venden en el banco ficticio este pero eso rápidamente desaparece de la escena y vuelta a las drogas, el sexo y el alcohol.
Hay algo, algo muy leve, que se pueda parecer a una crítica sobre la actividad de la banca de inversión, pero no, es tan leve que quizás me lo he imaginado. Lo que hay es muchas drogas, ¿he mencionado sexo?
Pero en fin, a mí me tirará siempre más un drama británico de este estilo (porque soy un enamorado de Londres y me atrae el mundo de la banca de inversión? que un Élite de la vida. Así que le he puesto a esta serie una buena nota y espero que estrenen pronto la segunda temporada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El último capítulo de la primera temporada tiene una fuerza dramática que en ocasiones se pierde durante los anteriores. Saber si van a renovar o no cada uno de los protagonistas es un buen fin de fiesta y el resultado es bastante bueno. La prota se queda, con lo cual habrá una nueva temporada.
5 de junio de 2023
5 de junio de 2023
19 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aviso de que sólo me he tragado tres capítulos, y 'mirando ar tendío'. Si buscáis una crítica más seria, que sea la de quien haya tenido el cuajo de verla toda-todita-toda.
Toda la serie va de unos becarios pijos que intentan quedarse fijos en una empresa de finanzas, y sus rollos personales. Lenta. Leeeeentaaaaa. Muuuuuuuuyyyyyy leeeeeeeeentaaaaaaaaaa. A menos que te interese ver cómo se come una ensalada con palillos chinos, o cómo escaquearse en la empresa sin que jamás se te vea tocar el teclado del ordenador, o bobochorradas similares.
El 'boss' del tinglado es un asiático de buen corazón que anima y enseña a sus churrumbeles con muy buen rollito, (como ocurre en toda empresa de finanzas, como es sabido) y que no te lo crees ni en broma. Y hay una mala muy guapa que alegra la vista (Freya Mavor), pero sale poco.
Y todo va muy lento. Y no me interesa nada quien se folla a quién. Y me aburre soberanamente que tarden tres segundos en dar una respuesta a cualquier pregunta, como si fuese un examen de mecánica cuántica, para que las cámaras les filmen la carita guapa y ocultar el absoluto vacío del guión.
Toda la serie va de unos becarios pijos que intentan quedarse fijos en una empresa de finanzas, y sus rollos personales. Lenta. Leeeeentaaaaa. Muuuuuuuuyyyyyy leeeeeeeeentaaaaaaaaaa. A menos que te interese ver cómo se come una ensalada con palillos chinos, o cómo escaquearse en la empresa sin que jamás se te vea tocar el teclado del ordenador, o bobochorradas similares.
El 'boss' del tinglado es un asiático de buen corazón que anima y enseña a sus churrumbeles con muy buen rollito, (como ocurre en toda empresa de finanzas, como es sabido) y que no te lo crees ni en broma. Y hay una mala muy guapa que alegra la vista (Freya Mavor), pero sale poco.
Y todo va muy lento. Y no me interesa nada quien se folla a quién. Y me aburre soberanamente que tarden tres segundos en dar una respuesta a cualquier pregunta, como si fuese un examen de mecánica cuántica, para que las cámaras les filmen la carita guapa y ocultar el absoluto vacío del guión.

Lenta. Pero lenta del carallo, oyes.
Si queréis ver pelis intensas sobre empresas financieras y empleados de verdad, ved 'Margin Call'. O 'The Big Short -La gran apuesta-'. O -más divertida- 'El lobo de Wall Street'.
Pero pasad de esta m.
Si queréis ver pelis intensas sobre empresas financieras y empleados de verdad, ved 'Margin Call'. O 'The Big Short -La gran apuesta-'. O -más divertida- 'El lobo de Wall Street'.
Pero pasad de esta m.
10 de noviembre de 2024
10 de noviembre de 2024
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes que nada, conviene rebajar las expectativas que pudiera generar el precipitado entusiasmo de no pocos críticos a sueldo, por otra parte, un tanto perezosos: «Industry» no es la «Mad Men» (ídem, 2007-2015) «millennial» —casi «centennial», o sin el casi—. Ni falta que le hace, añadiría yo.
Precisamente por el abismo generacional entre ambas historias —tres cuartos de siglo, una era geológica en términos audiovisuales—, carece de todo sentido buscar analogías entre ambas, más allá de su ambientación empresarial, con las patadas a la ética que ello conlleva. Los mismo sucedía, por cierto, en el caso de «Succession» (ídem, 2018-2023), también comparada frecuentemente con la obra maestra de Matthew Weiner.
«Industry» es una serie que funciona por sí sola, insisto en que sin forzadas tutelas estéticas, y merced a unos rasgos de identidad —«juventud, divino tesoro», sexo y consumo de drogas bastante más explícitos de lo que viene acostumbrándose, cinismo corporativo y unas puñaladas traperas (figuradas) que dejan los tejemanejes de los Borgia en inocentes travesuras infantiles—, especialmente durante una primera temporada sencillamente deslumbrante.
En efecto, esa primera entrega deja el listón tan alto, que la segunda no puede por menos que causar una cierta decepción, bien por la reiteración «ad nauseam» de ciertos tropos, bien por su exageración hasta caer en la hipérbole caricaturesca. Diríase que conscientes de ello, sus responsables le insuflan nuevos bríos a la tercera con el fichaje de Kit Harington para un papel que, a su vez, busca redefinir —y relanzar— una carrera algo estancada.
El reparto constituye, de hecho, uno de los puntos fuertes de «Industry». Integrado por un puñado de desconocidos a los que se les cae el carisma de los bolsillos, el alma de la fiesta —en rigor, de la rave— es una Myha'la Herrold cuyo duelo interpretativo con Ken Leung —seguramente, junto a Kit Harington, el rostro que más nos suena— alcanza voltajes rayanos en el accidente termonuclear.
Sumémosle una banda sonora que, pródiga en sintetizadores y temarrales indies —y de pronto, sin avisar ni vaselina, el «Gold» de Spandau Ballet o la versión de Pet Shop Boys del «Always on my Mind», entre otras chuches horterísimas—, es sencillamente un pepino.
En fin, ¿qué importa si la jerga bróker no la entiende ni un trader de Lehman Brothers? «Industry» es una producción rabiosamente entretenida, puro HBO, que retrata con corrosiva agudeza y ninguna complacencia a una generación y un sistema económico cuya absoluta e inhumana falta de escrúpulos se antoja, como poco, preocupante.
Precisamente por el abismo generacional entre ambas historias —tres cuartos de siglo, una era geológica en términos audiovisuales—, carece de todo sentido buscar analogías entre ambas, más allá de su ambientación empresarial, con las patadas a la ética que ello conlleva. Los mismo sucedía, por cierto, en el caso de «Succession» (ídem, 2018-2023), también comparada frecuentemente con la obra maestra de Matthew Weiner.
«Industry» es una serie que funciona por sí sola, insisto en que sin forzadas tutelas estéticas, y merced a unos rasgos de identidad —«juventud, divino tesoro», sexo y consumo de drogas bastante más explícitos de lo que viene acostumbrándose, cinismo corporativo y unas puñaladas traperas (figuradas) que dejan los tejemanejes de los Borgia en inocentes travesuras infantiles—, especialmente durante una primera temporada sencillamente deslumbrante.
En efecto, esa primera entrega deja el listón tan alto, que la segunda no puede por menos que causar una cierta decepción, bien por la reiteración «ad nauseam» de ciertos tropos, bien por su exageración hasta caer en la hipérbole caricaturesca. Diríase que conscientes de ello, sus responsables le insuflan nuevos bríos a la tercera con el fichaje de Kit Harington para un papel que, a su vez, busca redefinir —y relanzar— una carrera algo estancada.
El reparto constituye, de hecho, uno de los puntos fuertes de «Industry». Integrado por un puñado de desconocidos a los que se les cae el carisma de los bolsillos, el alma de la fiesta —en rigor, de la rave— es una Myha'la Herrold cuyo duelo interpretativo con Ken Leung —seguramente, junto a Kit Harington, el rostro que más nos suena— alcanza voltajes rayanos en el accidente termonuclear.
Sumémosle una banda sonora que, pródiga en sintetizadores y temarrales indies —y de pronto, sin avisar ni vaselina, el «Gold» de Spandau Ballet o la versión de Pet Shop Boys del «Always on my Mind», entre otras chuches horterísimas—, es sencillamente un pepino.
En fin, ¿qué importa si la jerga bróker no la entiende ni un trader de Lehman Brothers? «Industry» es una producción rabiosamente entretenida, puro HBO, que retrata con corrosiva agudeza y ninguna complacencia a una generación y un sistema económico cuya absoluta e inhumana falta de escrúpulos se antoja, como poco, preocupante.
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