El señor de las hormigas
2022 

6.8
176
Drama
A finales de los 60 un juicio celebrado en Roma causó sensación. El dramaturgo y poeta Aldo Braibanti fue condenado a nueve años de prisión por plagio, es decir, "lavado de cerebro", por haber sometido a su voluntad, en el sentido físico y psíquico, a uno de sus alumnos y amigos, que acababa de cumplir 18 años. El chico, a instancias de su familia, fue encerrado en un hospital psiquiátrico y sometido a una serie de descargas eléctricas ... [+]
12 de julio de 2023
12 de julio de 2023
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine o teatro. La película es una narración cinematográfica de enorme belleza, tanto en las escenas de exterior como de interior. Una película enraizada en plazas, edificios y paisaje italiano.
Tema central de la película. La homosexualidad vista en la década de los sesenta por la sociedad italiana como una relación contra natura, que era tratada como una enfermedad y que se debía a la corrupción de jóvenes por adultos malvados que buscan satisfacer sus depravados instintos mediante la manipulación de sus mentes. La película narra las devastadoras consecuencias de esa visión y la resistencia de algunos ciudadanos a esta máquina de aniquilación.
Lo que más me ha gustado. El magnífico análisis de todos los personajes que aparecen en la película. Aunque hay personajes con un mayor peso (los interpretados por Leonardo Maltese, Elio Gemano, Luigi Lo Cascio y Jacopo Relucenti), los personajes secundarios están llenos de hondura y credibilidad. La interpretación de la madre del acusado de corrupción es sencillamente maravillosa.
Tema central de la película. La homosexualidad vista en la década de los sesenta por la sociedad italiana como una relación contra natura, que era tratada como una enfermedad y que se debía a la corrupción de jóvenes por adultos malvados que buscan satisfacer sus depravados instintos mediante la manipulación de sus mentes. La película narra las devastadoras consecuencias de esa visión y la resistencia de algunos ciudadanos a esta máquina de aniquilación.
Lo que más me ha gustado. El magnífico análisis de todos los personajes que aparecen en la película. Aunque hay personajes con un mayor peso (los interpretados por Leonardo Maltese, Elio Gemano, Luigi Lo Cascio y Jacopo Relucenti), los personajes secundarios están llenos de hondura y credibilidad. La interpretación de la madre del acusado de corrupción es sencillamente maravillosa.

Elio Germano
Las imágenes que han quedado en mi recuerdo. Muchas. La escena en la que la madre de Aldo Braibanti ve una pintada en su casa acusando a su hijo de maricón, las escenas del velatorio, la manifestación de activistas pidiendo la derogación de la ley por la que se le juzga,....
Lo que menos me ha gustado. La familia del joven Ettore me parecen las más flojas, estereotipadas, en una continua enfado sin matices.
Conclusión. Un película soberbia, en donde se narra las consecuencias devastadoras de considerar la homosexualidad como una relación contra natura que debe ser revertida (es una patología). Esa moral conservadora se muestra en la película como atraviesa la sociedad, de todo el espectro político. La película muestra el valor de la lucha de activistas y familiares, que aunque en un principio sean menospreciados y ridiculizados, pueden a la larga cambiar leyes y hacer una sociedad más libre. Una película que recobra toda su actualidad en estos tiempos en donde el autoritarismo y el desprecio a quienes estén en los márgenes se ha convertido en un señal de identidad de la emergente extrema derecha. Una película con aroma del mejor cine italiano que tanto echaba de menos.
Lo que menos me ha gustado. La familia del joven Ettore me parecen las más flojas, estereotipadas, en una continua enfado sin matices.
Conclusión. Un película soberbia, en donde se narra las consecuencias devastadoras de considerar la homosexualidad como una relación contra natura que debe ser revertida (es una patología). Esa moral conservadora se muestra en la película como atraviesa la sociedad, de todo el espectro político. La película muestra el valor de la lucha de activistas y familiares, que aunque en un principio sean menospreciados y ridiculizados, pueden a la larga cambiar leyes y hacer una sociedad más libre. Una película que recobra toda su actualidad en estos tiempos en donde el autoritarismo y el desprecio a quienes estén en los márgenes se ha convertido en un señal de identidad de la emergente extrema derecha. Una película con aroma del mejor cine italiano que tanto echaba de menos.
15 de julio de 2023
15 de julio de 2023
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una historia basada en hechos reales, donde un valiente periodista se embarca en la búsqueda de la verdad, enfrentándose al poder y la censura. A medida que la trama se desarrolla, somos testigos de los oscuros secretos de corrupción y la lucha por la justicia en la sociedad contemporánea.
La actuación del elenco es destacable, especialmente la de Elio Germano, quien logra transmitir de manera convincente la complejidad de su personaje y sus luchas internas. La dirección impecable de Gianni Amelio crea una atmósfera tensa y emocionante, manteniendo al espectador inmerso en la historia.
La partitura utilizada en la película es adecuada y contribuye a la creación de la atmósfera adecuada en cada escena. Además, la cinematografía es impresionante, con una selección cuidadosa de planos y una iluminación que añade profundidad a la historia.
El diseño de producción nos transporta de manera precisa a la Italia contemporánea, y si bien los efectos especiales no son el enfoque principal de la película, se utilizan de manera efectiva para realzar ciertos momentos clave.
La edición y el ritmo de son excelentes, manteniendo un ritmo adecuado que nos mantiene cautivados a lo largo de la historia. El diálogo inteligente y bien escrito refuerza la complejidad de la trama y de los personajes, permitiéndonos sumergirnos aún más en sus motivaciones y dilemas.
Nos lleva en un emocionante viaje hacia la búsqueda de la verdad, enfrentando la corrupción y la censura. Con una dirección impecable, actuaciones destacables y una cuidada producción, esta película nos invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la sociedad en la lucha por la justicia.
La actuación del elenco es destacable, especialmente la de Elio Germano, quien logra transmitir de manera convincente la complejidad de su personaje y sus luchas internas. La dirección impecable de Gianni Amelio crea una atmósfera tensa y emocionante, manteniendo al espectador inmerso en la historia.
La partitura utilizada en la película es adecuada y contribuye a la creación de la atmósfera adecuada en cada escena. Además, la cinematografía es impresionante, con una selección cuidadosa de planos y una iluminación que añade profundidad a la historia.
El diseño de producción nos transporta de manera precisa a la Italia contemporánea, y si bien los efectos especiales no son el enfoque principal de la película, se utilizan de manera efectiva para realzar ciertos momentos clave.
La edición y el ritmo de son excelentes, manteniendo un ritmo adecuado que nos mantiene cautivados a lo largo de la historia. El diálogo inteligente y bien escrito refuerza la complejidad de la trama y de los personajes, permitiéndonos sumergirnos aún más en sus motivaciones y dilemas.
Nos lleva en un emocionante viaje hacia la búsqueda de la verdad, enfrentando la corrupción y la censura. Con una dirección impecable, actuaciones destacables y una cuidada producción, esta película nos invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la sociedad en la lucha por la justicia.
1 de agosto de 2023
1 de agosto de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante la dictadura de Mussolini no se aludía de modo explícito a la homosexualidad, porque lo que no se menciona no existe. No tenía cabida esa posibilidad en una cultura de machos. Es algo que expresa el Ennio Scribani (Elio Germano), periodista del periodico comunista L'Unita al que encomiendan el seguimiento informativo del juicio, en 1964, contra el escritor y profesor Aldo Braibanti (Luigio Lo Cascio), acusado de influir perniciosamente en el joven de veintitrés años Ettore Tagliaferri (Leonardo Malterse), acusación amparada en una ley aprobada en tiempos de la dictadura de Mussolini, una forma velada de castigar una relación homosexual que, en primera instancia, no acepta la familia de Ettore, motivo por el que la madre, primero, decidió ingresarle en un sanatorio en el que, durante quince meses que duró su internamiento, fue sometido a reiterados electroshocks y, después, decidió demandar a Braibanti.
La singular figura de Scribani, caracterizado por siempre portar un sombrero de fieltro y un buen numero de periódicos, cobrará relevancia a partir de la mitad del film, cuando comienza el juicio, tras un fugaz tránsito en blanco y negro que constata la detención de Braibanti. Pero ambos habían coincido en la secuencia introductoria, una fiesta de L'Unitá en la que Scribani contempla a Braibanti compartir poemas con Ettore, a la vez que explica a su prima, Graziella (Sara Serraiocco), que Braibanti es también un notorio estudioso de las hormigas, una especie, como señalará Braibanti a Ettore, que prioriza el conjunto sobre la individualidad, por eso no se dan traiciones. La hormiga que pierde contacto con el grupo se extravía. No deja de ser un anticipo de la singularidad, por su condición homosexual, que le sumirá en el extravío por el rechazo de una sociedad que no ha variado demasiado con respecto a la que predominaba en la dictadura. Todavía, incluso entre integrantes del partido comunista, como el mismo jefe de Ennio, se califica a la homosexualidad como depravación (el novio de su prima le indica a Ennio que solo hay dos opciones para el homosexual, o someterse a tratamiento o suicidarse). Es hermoso ese movimiento de cámara que sigue a la madre de Braibanti hasta que ella descubre la pintada en la pared aludiendo, de modo despectivo, a la condición homosexual de su hijo; la madre se aleja y se sienta en la soledad de la plaza del pueblo.
La primera hora de la narración, tras la irrupción, de la madre, en el piso de Braibanti, para llevarse a su hijo, retrocede a 1959, año en el que se conocieron Ennio y Braibanti, para reflejar el contraste entre la relación del escritor con Ettore y con el hermano mayor de éste, Riccardo (Davide Vecchi), quien, resentido, por la atención a su hermano le impele a que se someta a su voluntad y deje de mantener relación con Braibanti. Dictadura, imposición de voluntades. Resulta interesante, al respecto, cómo se refleja la forma de dirigir al grupo teatral por parte de Braibanti con una contundencia que evidencia su tendencia a la intemperancia, y a cierta soberbia o arrogancia, que será puesta en cuestión por Ennio, durante el juicio, cuando en primera instancia decide acogerse al silencio y no contestar en los interrogatorios. Ennio, como él hace con sus textos, le insta a la elocuencia combativa y crítica, frente a una dictadura, manifiesta décadas atrás, o solapada, y farsesca (como señala Braibanti), como la que define una sociedad de la década de los sesenta, con sus anatemizaciones.
Amelio, que reconoció su condición homosexual tardíamente, en el 2014, dispuso de cierta notoriedad en los noventa, con una sucesión de excelentes películas que recibieron varios premios en festivales, como Puertas abiertas (1989), Niños robados (1992), Lamerica (1994) y Cosi ridevano (1998). Tras la notable Las llaves de casa (2004) sus posteriores películas no han dispuesto de tanto reconocimiento, e incluso cinco de las seis no se han estrenado en España. En El caso Braibanti, cuyo título original, Il signore delli formiche/El señor de las hormigas, alude a su condición de analista social que se ve convertido en ejemplo de cómo los humanos no se definen, en su condición social, con la mismas características que las hormigas, Amelio vuelve a demostrar su dominio de una narrativa definida por la sobriedad, la síntesis y la precisión, en ocasiones elíptica,
La singular figura de Scribani, caracterizado por siempre portar un sombrero de fieltro y un buen numero de periódicos, cobrará relevancia a partir de la mitad del film, cuando comienza el juicio, tras un fugaz tránsito en blanco y negro que constata la detención de Braibanti. Pero ambos habían coincido en la secuencia introductoria, una fiesta de L'Unitá en la que Scribani contempla a Braibanti compartir poemas con Ettore, a la vez que explica a su prima, Graziella (Sara Serraiocco), que Braibanti es también un notorio estudioso de las hormigas, una especie, como señalará Braibanti a Ettore, que prioriza el conjunto sobre la individualidad, por eso no se dan traiciones. La hormiga que pierde contacto con el grupo se extravía. No deja de ser un anticipo de la singularidad, por su condición homosexual, que le sumirá en el extravío por el rechazo de una sociedad que no ha variado demasiado con respecto a la que predominaba en la dictadura. Todavía, incluso entre integrantes del partido comunista, como el mismo jefe de Ennio, se califica a la homosexualidad como depravación (el novio de su prima le indica a Ennio que solo hay dos opciones para el homosexual, o someterse a tratamiento o suicidarse). Es hermoso ese movimiento de cámara que sigue a la madre de Braibanti hasta que ella descubre la pintada en la pared aludiendo, de modo despectivo, a la condición homosexual de su hijo; la madre se aleja y se sienta en la soledad de la plaza del pueblo.
La primera hora de la narración, tras la irrupción, de la madre, en el piso de Braibanti, para llevarse a su hijo, retrocede a 1959, año en el que se conocieron Ennio y Braibanti, para reflejar el contraste entre la relación del escritor con Ettore y con el hermano mayor de éste, Riccardo (Davide Vecchi), quien, resentido, por la atención a su hermano le impele a que se someta a su voluntad y deje de mantener relación con Braibanti. Dictadura, imposición de voluntades. Resulta interesante, al respecto, cómo se refleja la forma de dirigir al grupo teatral por parte de Braibanti con una contundencia que evidencia su tendencia a la intemperancia, y a cierta soberbia o arrogancia, que será puesta en cuestión por Ennio, durante el juicio, cuando en primera instancia decide acogerse al silencio y no contestar en los interrogatorios. Ennio, como él hace con sus textos, le insta a la elocuencia combativa y crítica, frente a una dictadura, manifiesta décadas atrás, o solapada, y farsesca (como señala Braibanti), como la que define una sociedad de la década de los sesenta, con sus anatemizaciones.
Amelio, que reconoció su condición homosexual tardíamente, en el 2014, dispuso de cierta notoriedad en los noventa, con una sucesión de excelentes películas que recibieron varios premios en festivales, como Puertas abiertas (1989), Niños robados (1992), Lamerica (1994) y Cosi ridevano (1998). Tras la notable Las llaves de casa (2004) sus posteriores películas no han dispuesto de tanto reconocimiento, e incluso cinco de las seis no se han estrenado en España. En El caso Braibanti, cuyo título original, Il signore delli formiche/El señor de las hormigas, alude a su condición de analista social que se ve convertido en ejemplo de cómo los humanos no se definen, en su condición social, con la mismas características que las hormigas, Amelio vuelve a demostrar su dominio de una narrativa definida por la sobriedad, la síntesis y la precisión, en ocasiones elíptica,
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
con cierta recurrencia a planos largos, como los dilatados sobre algunos testimonios en el juicio, en especial el de Ettore, que dispone de asociación con el plano final, en la secuencia que relata la despedida de Braibanti y Ettore, ya en 1969, tras ser liberado el primero. La música de la opera de Aida, que interpretan en un descampado, y las gotas de lluvia ejercen de contrapunto en esta bella secuencia. La narración concluye con el rostro de aquel que quedó más dañado en el proceso, por la obcecación y mezquindad de su familia y un sistema social que aún arrastraba las lacras de los prejuicios.
Alexander Zárate
elcinedesolaris.blogspot.com
Alexander Zárate
elcinedesolaris.blogspot.com
13 de julio de 2023
13 de julio de 2023
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un retrato de la década de los 60 en la Italia que todavía tenía la herencia de las leyes de Mussolini, con un clima político revuelto donde se pone encima de la mesa la incómoda historia de una ley utilizada para penalizar la homosexualidad.
Una historia real que nos lleva a Roma en 1964, el profesor y artista de teatro izquierdista Aldo Braibanti, fue acusado de "plagio" o subyugación moral para condenarlo, ya que en Italia no tenía una ley contra la homosexualidad, puesto que Mussolini insistió en que no había homosexuales en Italia, por lo que necesitaban usar ese concepto para condenarlos y posteriormente llevarlos a hospitales psiquiátricos donde se les administraban terapias de electroshock.
El director italiano Gianni Amelio (que salió del armario en 2014), examina la homofobia existente en Italia ligada a la Iglesia católica, donde la negación y las contradicciones tan extrañas en las leyes causaban estragos.
Por un caso de juicio similar paso Oscar Wilde en 1895, pero revisitar en la Italia contemporánea casos similares tan injustos es la razón de que estas películas sean necesarias.
Destino Arrakis.com
Una historia real que nos lleva a Roma en 1964, el profesor y artista de teatro izquierdista Aldo Braibanti, fue acusado de "plagio" o subyugación moral para condenarlo, ya que en Italia no tenía una ley contra la homosexualidad, puesto que Mussolini insistió en que no había homosexuales en Italia, por lo que necesitaban usar ese concepto para condenarlos y posteriormente llevarlos a hospitales psiquiátricos donde se les administraban terapias de electroshock.
El director italiano Gianni Amelio (que salió del armario en 2014), examina la homofobia existente en Italia ligada a la Iglesia católica, donde la negación y las contradicciones tan extrañas en las leyes causaban estragos.
Por un caso de juicio similar paso Oscar Wilde en 1895, pero revisitar en la Italia contemporánea casos similares tan injustos es la razón de que estas películas sean necesarias.
Destino Arrakis.com
19 de julio de 2023
19 de julio de 2023
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Gianni Amelio es un veterano director italiano, con casi 20 películas en su filmografía. Desde su opera prima "La città del sole", nos ha dejado títulos muy interesantes como pueden ser "Niños Robados", "Así Reían" y "Las llaves de casa". Ahora nos presenta su último trabajo, una película basada en hechos reales, que ocurrieron a finales de los años 60. "El Caso Braibanti" formo parte de la Sección Oficial del Festival de Cine de Venecia.
Tal y como he comentado anteriormente, la trama está basada en un caso real que sacudió a la sociedad italiana, el juicio al poeta, dramaturgo y filósofo Aldo Braibanti, acusado de plagio, en aquella época, finales de los años sesenta, aún existía esa condena. Se trataba de acusar a una persona, por de intentar lavar el cerebro a otra y llevarla hacia el lado oscuro de la homosexualidad. Y todo ello se hacía sin que el gobierno reconociese que la homosexualidad existía.
Braibanti y uno de sus alumnos se convirtieron en amantes, sin que ninguno impusiera nada al otro, simplemente se querían y se adoraban. El director nos va mostrando toda esa relación con continuos cambios temporales y bajo diferentes enfoques y puntos de vista. Braibanti fue detenido y el chico procedente de una familia burguesa, fue ingresado en un hospital psiquiátrico para ser tratado mediante descargas eléctricas y así poder curarle "su enfermedad".
Amelio nos cuenta la historia con una estupenda delicadeza y puesta en escena, se centra en todo momento en los personajes, la segunda parte es mucho más redonda que la primera, sobre todo cuando aparece en escena el periodista que intentar ayudar a Braibanti durante el juicio. Un aspecto fundamental que a mí personalmente me llego al alma, es la relación que tiene Aldo con su madre, hacía tiempo que no veía en el cine esos momentos tan bien retratados. En lado opuesto vemos como el joven protagonista casi no tiene relación con su madre y su hermano.
La película tiene momentos estupendos y nos muestra una realidad que no está muy lejana en el tiempo y que hoy en día todavía da mucho que hablar. Muy recomendable
Lo mejor: La parte del juicio, la interpretación del periodista y la relación de amor entre Aldo y el joven.
Lo peor: La primera parte es algo más floja.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
Tal y como he comentado anteriormente, la trama está basada en un caso real que sacudió a la sociedad italiana, el juicio al poeta, dramaturgo y filósofo Aldo Braibanti, acusado de plagio, en aquella época, finales de los años sesenta, aún existía esa condena. Se trataba de acusar a una persona, por de intentar lavar el cerebro a otra y llevarla hacia el lado oscuro de la homosexualidad. Y todo ello se hacía sin que el gobierno reconociese que la homosexualidad existía.
Braibanti y uno de sus alumnos se convirtieron en amantes, sin que ninguno impusiera nada al otro, simplemente se querían y se adoraban. El director nos va mostrando toda esa relación con continuos cambios temporales y bajo diferentes enfoques y puntos de vista. Braibanti fue detenido y el chico procedente de una familia burguesa, fue ingresado en un hospital psiquiátrico para ser tratado mediante descargas eléctricas y así poder curarle "su enfermedad".
Amelio nos cuenta la historia con una estupenda delicadeza y puesta en escena, se centra en todo momento en los personajes, la segunda parte es mucho más redonda que la primera, sobre todo cuando aparece en escena el periodista que intentar ayudar a Braibanti durante el juicio. Un aspecto fundamental que a mí personalmente me llego al alma, es la relación que tiene Aldo con su madre, hacía tiempo que no veía en el cine esos momentos tan bien retratados. En lado opuesto vemos como el joven protagonista casi no tiene relación con su madre y su hermano.
La película tiene momentos estupendos y nos muestra una realidad que no está muy lejana en el tiempo y que hoy en día todavía da mucho que hablar. Muy recomendable
Lo mejor: La parte del juicio, la interpretación del periodista y la relación de amor entre Aldo y el joven.
Lo peor: La primera parte es algo más floja.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
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