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Conserje a su medida

Romance. Comedia Doug Ireland (Michael J. Fox) trabaja como conserje de un hotel de lujo de Nueva York, y es capaz de proporcionar cualquier cosa que los clientes deseen. Durante años ha ahorrado hasta el último dólar con el fin de lograr su gran sueño: adquirir un antiguo edificio y convertirlo en un gran hotel. Para ello necesita la ayuda de contactos de Christian Hanover (Anthony Higgins), un "tiburón" de las finanzas de cuya amante, la encantadora ... [+]
Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
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6
18 de mayo de 2009
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Doug (Michael J. Fox) es el conserje de un lujoso hotel de Nueva York (el Bradbury). Es el genio de la lámpara que cumple todos los deseos de los exigentes y acaudalados clientes, por muy imposibles que éstos parezcan (entradas para cualquier espectáculo deportivo o musical, una mesa en el mejor restaurante de la ciudad, etc.). Irónicamente, él no tiene lo que desea. ¿Y qué desea? Pues su propio hotel (para lo que ahorra todo lo que gana) y la chica de sus sueños (Gabrielle Anwar).

Divertida y entretenida comedia de principios de los 90 en la que destaca el buen hacer del reparto, encabezado por un simpático y divertido Michael J. Fox que consigue una identificación plena del espectador con su personaje. Una guapísima Gabrielle Anwar interpreta a la chica por la que suspira el protagonista, mientras que Anthony Higgins interpreta al millonario Christian Hanover.

Merece la pena mencionar a los secundarios, sobre todo a Fyvush Finkel (Milton), Udo Kier (Himmelman) y Saverio Guerra, que interpretan a los compañeros de trabajo de Doug en el hotel. Estos personajes protagonizan algunos de los momentos más divertidos de la película, siendo precisamente uno de los mayores peros del film la sensación que queda de que estos personajes quedan algo desaprovechados, podrían haber dado más de sí.

También es muy destacable la banda sonora, con canciones como "I could love a man (who uses his head)", "In your eyes" o "If I had you".

Funciona como comedia ya que tiene unos cuantos momentos bastante divertidos, además de que el personaje de Michael J. Fox suelta algunas frases muy ingeniosas durante el metraje.

En definitiva, un claro ejemplo de comedia sin ninguna pretensión, que no es una obra maestra, pero que entretiene y divierte, resultando simpática y entrañable.
8
7 de agosto de 2018
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
O nada parecía descabellado. Que por ejemplo Michelle Pfeiffer anunciara bañeras o que el perpetuo inquilino del ático, mafioso, le tuviera estima a un botones, perdón, conserje, y que cuyos amigos le tomaran el pelo, fingiendo que lo iban a matar.

O que en un hotel de lujo como aquel trabajara un tipo que aún le confeccionara encargos extravagantes a clientes de los años sesenta, o que a la hora de limpiar, tuviera en una aspiradora en la que rezaba Hoover (eso me ha matado) su herramienta más fiel.

Y sobre todo está la chica guapa a la que el humilde pero simpático protagonista le había echado el ojo previamente, pero que está, como no, con un tipo rico, apuesto y con clase, todo sea dicho de paso, que precisamente echa mano de nuestro protagonista para ser su recadero personal, con una promesa a la vista, de que este le financie un hotel particular. Nuestro chico obviamente se desvive, viéndose envuelto en bastantes peripecias, -algunas de ellas muy divertidas,- para complacer al boss, en lo que hay un esperado pero natural y creíble acercamiento de nuestro prota a la chica del susodicho. Lo bueno que tienen (algunas de) estas películas es que el devenir de las circunstancias es predecible desde una vista genérica pero son sucesos sólidos.

Pues bien, entre risa y risa tenemos un incipiente desenlace que se acerca y que está condicionado por el conocido dilema de recoger la recompensa por todos los servicios prestados, o de hacer un salto de cabeza practicamente suicida e ir a por todas por la chica que te gusta. Aún resultando triunfal la declaración, en cualquiera de los casos, todo no se podría tener, o el amor, o la prosperidad.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y yo para mi diciendome: quédate con el hotel, idiota, que buena falta te hará. Luego tendrás dinero y tal y podrás hacer lo que te salga de la

Que ingenuo soy. O al menos se nota si bien he visto bastantes películas aún no las suficientes, o que no me conozco aún la fórmula. Porque estos personajes que desde un principio se te muestran que son poderosos, por mucho carisma que tengan y lo bien que te puedan caer, son siempre mala hierba o no son, al menos, de fiar. Que nada, que resulta que el fulano le quería timar a nuestro entrañable prota. Pero el tío ya había roto el acuerdo, pues se arrepintió (tarde) y prefirió a la chica y se fue tras ella. En lo que ella oyó el comentario que se le había escapado a su prometido, que decía algo de un terreno nuevo para construir un hotel que se iba a comprar... y vio que era un impresentable y nada, salió del coche y fue a por el chico que tantas veces la ha acompañado por orden de su prometido, creándose obviamente de por medio los sentimientos consiguientes para el tipo de película en el que nos encontramos. Pues nada, me dije, a dormir juntitos, pero sin un duro, la balanza se inclinó para ese lado, sentencio para mis adentros.

Y ahí es cuando de nuevo sale a relucir mi absoluto desconocimiento de la comedia romántica estadounidense, y es que resulta que ni más ni menos que al inocente, incluso algo discreto y timorato señor que frisaba la sesentena que estaba de vacaciones pernoctando en el hotel en compañía de su esposa, (una mujer que es verdad, a primera vista parece una mujer algo agria) y al que nuestro joven conserje le daba consejos de como poder entretenerla y reavivar la magia muchos años de matrimonio después, era en realidad un pez mucho más gordo que el prometido de la Anwar, y al que por error le habían llegado unos planos de la construcción de un hotel en un terreno abandonado. El tipo llama a nuestro prota y tan pancho le suelta, "habitualmente no suelo hacer inversiones tan pequeñas, pero viendo el caso no puedo resistirme".

Pero la gracia no acaba ahí, porque si esos planos le llegaron a ese hombre y no al prometido de Anwar es gracias al trasnochado empleado de la aspiradora Hoover, que de nada se entera y es muy patoso. (Al prometido de Anwar le llegó, en cambio la caja del artículo que había comprado el 'pez gordo' en compañía del protagonista en una joyería entre cuyas prácticas habituales se encuentra el contrabando de ciertos artículos, el vetusto empleado se confundió a la hora de qué era lo que había que enviar a quién.)

Y ahí está el final perfecto y feliz. Mucho enredo pero que se deshace con una naturalidad y sencillez deslumbrantes. Y con qué encanto, hasta aquella esposa malhumorada en su papel lo tenía y hacía reír, de lo marcado de la caracterización. Me gusta. Quizás porque me recuerde en algo a 'Frankie & Johnny'.
6
27 de agosto de 2019 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viendo el principio de la película por un momento pensé que se trataba de una secuela de “El secreto de mi éxito” que yo desconocía, por la aparición de la estrella de la película sentado en la limusina, dicho de paso que aunque la película es del 93 la aparición de Michael J. fox es muy de los 80, y de épocas anteriores, con cierta expectación, aquí aparece de detrás de un periódico y hasta el chofer me sonó del “El secreto..” porque parece estar compinchado con él, por eso, por las situaciones de enredo y la historia que mantiene con una de sus compañeras de trabajo, la película me recordó claramente al “El secreto de mi éxito”
La imagen ayuda mucho con una fotografía clara que contribuye a presentar el espectacular hotel donde se desarrolla, además que junto con los personajes hicieron que me animara, y eso siempre lo tengo en cuenta.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Michael Fox se mueve entre bastidores, sabiéndose relacionar con la gente adinerada que se hospeda en el hotel, a la vez que se lleva bien con el resto del personal y ayuda a todo el que puede mientras intenta llevar a cabo su proyecto y por supuesto “conseguir” a la chica.
Esta película me recordó también a “El apartamento” de 1960, y un poco a “El Bazar de las sorpresas” de 1940.
5
28 de marzo de 2026 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Típica comedia romántica sobre la gran ambición y el amor sincero, siempre con la misma mecánica, que recuerda "El apartamento" de Billy Wilder pero situado en el Nueva York de los noventa.

Otra comedia romántica neoyorquina de baja intensidad, insustancial, insustancial, blandita, blandita. Intrascendente. Una aceptable comedia para la sobremesa de los 90 que, sin pretender cambiar la historia del cine, se queda en el corazón por su encanto innegable.

La trama atrapa desde el inicio: Doug Ireland (un Michael J. Fox en su mejor momento de carisma de bien chico) es el conserje definitivo de un hotel de lujo en Nueva York, capaz de conseguir lo imposible, cuyo sueño es financiar su propio hotel de alto standing. El conflicto surge cuando debe decidir entre el dinero del inversor desalmado (Anthony Higgins) o proteger a la mujer de la que se enamora, Andy Hart (Gabrielle Anwar), quien resulta ser la amante del inversor.

Lo que opino sinceramente es que es una película entrañable y reconfortante ("feel-good movie"). Lo bueno, sin duda, es la actuación de Fox; su capacidad para manejar la comedia física y la vulnerabilidad es notable.

Visualmente, la película tiene un toque estilizado y elegante que recuerda a las comedias clásicas, con una puesta en escena refinada del director Barry Sonnenfeld que brilla en los entornos del hotel y la alta sociedad neoyorquina.

Sin embargo, la crítica no es ciega: lo malo es que la trama es predecible y la química romántica podría ser más profunda, dependiendo demasiado del encanto personal de Fox para sostener la ligereza del guion.

En resumen, es una crítica positiva desde la nostalgia: un "soufflé" cinematográfico delicioso, inofensivo y que ya no se hace igual hoy en día. Me quedo con su tono optimista y la lección de que la integridad vale más que el dinero.

Una de sus frases emblemáticas, que define el servicio impecable de Doug, es cuando él afirma: "Un conserje nunca dice no" (en contexto de su búsqueda incesante de la excelencia profesional).
5
9 de julio de 2024 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Típica comedia de Michael Fox, en donde explotó en su momento, su evidente carisma e histrionismo. Casi no había nadie a quien nuestro querido Michael pudiera caerle mal. Aquí interpreta a un conserje de un gran hotel que tiene su propio negocio brindando y solucionando distintos problemas de sus variados huésped y recibiendo generosas propinas que le servirán para cumplir su sueño que es la compra de un terreno para hacer un hotel. El problema surge cuando se enamora de una bella mujer que es amante de un millonario casado y que puede financiarle su proyecto, surgiendo allí lo que da origen al titulo en donde tendrá que elegir entre el amor o el dinero. Dentro de las actuaciones Michael Fox sabe de memoria estos papeles y lo hace convincentemente, acompañado correctamente por la bonita Gabrielle Anwar. En síntesis es una película que aporta poco siendo sencilla y que se apoya básicamente y únicamente diría en Michael Fox que por ese momento se encontraba en la cresta de la ola. Pasable y poco más
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