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3
20 de marzo de 2020
20 de marzo de 2020
295 de 423 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tengo claro si me ha gustado. Lo mejor obvio que es Zorion Egileor, cuyo repulsivo y desagradable personaje es con diferencia la mayor fuente de interés, su cínico análisis de la situación es con lo que te terminas quedando...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
...incluso dentro de las ensoñaciones de Massagué, donde sus conclusiones (en realidad, las de Massagué, visiblemente influenciado por su 'mentor') cobran un cariz más siniestro. Ahora el protagonista ya lo entendía todo...
El final me deja un sabor agridulce. Massagué, muy debilitado física y psicológicamente opta por quedarse en la oscuridad de ese subsuelo infinito, en compañía de su maestro y amigo imaginario, la voz de su razón, ya parece que del todo quebrada, que le hace ver que es la alternativa más adecuada. Cuando en realidad podía salvarse... Pero perdió el juicio.
Respecto a la 'hazaña', tampoco le veo mucho sentido, ir matando a las personas por cuyo bienestar en teoría estás luchando, ¿para qué? ¿Para el futuro? Vendrán otros, y las adversas circunstancias los convertirán también en bestias, sacarán lo peor de ellos.
¿Y cuál es el sentido del experimento? No vi uno claro, porque si la cantidad de comida era suficiente para 200 niveles, como dijo Antonia San Juan, que antes trabajaba mandando gente al hoyo, no lo es para los 333 que resulta haber, por lo que la función de experimento social, tanto el de la concienciación por la solidaridad, como uno reformador, se caen. Además, como digo el desconocimiento por parte de los encerrados del funcionamiento de la mecánica (saber cuántos niveles hay, cuánta comida se da exactamente) hace más difícil que uno piense en los demás, al carecer de información y no entender nada de lo que está ocurriendo encuentro justificable y lógico que solo se preocupe por su propia supervivencia.
El final me deja un sabor agridulce. Massagué, muy debilitado física y psicológicamente opta por quedarse en la oscuridad de ese subsuelo infinito, en compañía de su maestro y amigo imaginario, la voz de su razón, ya parece que del todo quebrada, que le hace ver que es la alternativa más adecuada. Cuando en realidad podía salvarse... Pero perdió el juicio.
Respecto a la 'hazaña', tampoco le veo mucho sentido, ir matando a las personas por cuyo bienestar en teoría estás luchando, ¿para qué? ¿Para el futuro? Vendrán otros, y las adversas circunstancias los convertirán también en bestias, sacarán lo peor de ellos.
¿Y cuál es el sentido del experimento? No vi uno claro, porque si la cantidad de comida era suficiente para 200 niveles, como dijo Antonia San Juan, que antes trabajaba mandando gente al hoyo, no lo es para los 333 que resulta haber, por lo que la función de experimento social, tanto el de la concienciación por la solidaridad, como uno reformador, se caen. Además, como digo el desconocimiento por parte de los encerrados del funcionamiento de la mecánica (saber cuántos niveles hay, cuánta comida se da exactamente) hace más difícil que uno piense en los demás, al carecer de información y no entender nada de lo que está ocurriendo encuentro justificable y lógico que solo se preocupe por su propia supervivencia.

Por otro lado las imágenes se terminan regodeando en lo desagradable, pasa de planteamiento ingenioso a recrearse de forma excesiva en su propia fealdad (efectismo propio del peor tipo de cine), en lugar de arrojar un poco más de luz sobre las delimitaciones de su premisa. Jugar con lo ambiguo es más facil que idear una conclusión contundente, que mantenga el nivel de lo previo.
7
25 de marzo de 2020
25 de marzo de 2020
104 de 143 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un engranaje perfecto. Es admirable la precisión con la que va encajando todo, la previsión casi milimétrica que tiene Gutiérrez de lo que va a suceder y en qué momento. Presenciarlo es muy entretenido, además la caracterización estrella de Gutiérrez es la de tipo profundamente desagradable, amoral e hipócrita, pero que ejerce un poderoso magnetismo, haciendo que el espectador quiera que todo le termine resultando con tal de poder seguir viendo sus alocadas andanzas, siempre en la cuerda floja pero saliendo de alguna forma airoso, resultando apuesto incluso dentro de su abstraída vileza.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El contexto también es muy bueno, esa constante insatisfacción que ahoga al ser humano, que no conoce clases sociales y que no le permite cohabitar en armonía siquiera con sus seres queridos. El motivo no tiene por qué ser sólo económico, Casas y la mujer de Gutiérrez son buenos ejemplos de ello, la última se muestra insatisfecha debido al despecho, porque ve que su marido encontró una ocupación, un proyecto, que lo tiene más absorbido que prestarle atención a ella, quién por cierto solo empezó a mostrar interés por él cuando vio que se estaba alejando, cosa que a veces suele suceder.
De por medio, una frontal crítica al mundo laboral, que critica con mordacidad lo absurdo, cruel y poco práctico de su funcionamiento, derivando en el planteamiento que el ascenso social solo resulta posible a través de convertirse en una camaleónica sanguijuela, de trepar por encima del otro y convertir los puntos débiles del prójimo en clavos de su propia tumba, que con otra visión es imposible salir del hoyo de la precariedad.
De por medio, una frontal crítica al mundo laboral, que critica con mordacidad lo absurdo, cruel y poco práctico de su funcionamiento, derivando en el planteamiento que el ascenso social solo resulta posible a través de convertirse en una camaleónica sanguijuela, de trepar por encima del otro y convertir los puntos débiles del prójimo en clavos de su propia tumba, que con otra visión es imposible salir del hoyo de la precariedad.

Àlex Pastor, Javier Gutiérrez & David Pastor
Se hace una inversión políticamente incorrecta de las prioridades de una vida feliz, resulta que la familia no es lo más importante sino el estatus social. Da a entender que una familia que poder querer siempre se podrá tener, ¿pero qué mejor que formar una con una mujer de entorno acomodado, con la que tendrías facilidades para prosperar tú también, y una niña que es más agraciada que tu hijo y que tú podrás tratar como si fuera tuya? La felicidad ya está ahí y es hermosa, la amoralidad ya solo se deja para el trabajo, e incluso es simpática, son estimulantes juegos de poder entre privilegiados. Las ventanas tienen el diseño que a ti te gusta, pero el agua sigue goteando del grifo, igual que en la vivienda humilde. ¿Un simple recuerdo del pasado, que nunca le termina de abandonar a uno? ¿Una muestra de ironía, sin mayor recorrido que el de la simpática anécdota? ¿O premonición del despertar de la insatisfacción vital, que enseguida hace acto de presencia en aquel que empieza a estar aburrido de la monotonía y que necesita nuevos retos, condena de la mente retorcida y atormentada, que no conoce otro modelo de existencia?
Serie
2025Fran Carballal (Creador), Enrique Lojo (Creador) ...
7
26 de diciembre de 2025
26 de diciembre de 2025
46 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pensaba que sería una miniserie de una única temporada con final cerrado, no leí bien. Después de ficciones como 'El inocente' o 'La red púrpura', parece que uno ya no se va a volver a impresionar con nada, pero aunque por momentos la serie se haga algo larga y a uno le gustaría que todo fluyera a una marcha más, merece la pena.
A partir de aquí spoiler.
Imanol Arias (Félix Garay) es un bombero ya jubilado que ha salido tras cumplir 25 años de prisión por matar con incendios a tres personas. Mató a una cuarta, pero no se pudo demostrar, la hija (Sara Garay, escondió el trofeo del cuarto crimen del registro de la policía). La hija se cambia de nombre y no quiere saber nada de su padre, a pesar de que él a ella sí la quería y fue bueno con ella. En un principio se alude a qué Félix ejercía de justiciero porque con los que terminaba eran auténticos hijos de puta que maltrataban a sus hijos, por lo que se llega a la especulación de que mata a sus semejantes, a otros psicópatas integrados como él (cosa que en un principio ya no me encajó porque los psicópatas son incapaces de tener un gesto altruista con nadie de ninguna clase, solo buscan satisfacer sus instintos y obtener un beneficio, simulan, mienten, manipulan... un acto así no va con ellos), en el último episodio Félix desvela que lo hacía porque le proporcionaba placer.
A partir de aquí spoiler.
Imanol Arias (Félix Garay) es un bombero ya jubilado que ha salido tras cumplir 25 años de prisión por matar con incendios a tres personas. Mató a una cuarta, pero no se pudo demostrar, la hija (Sara Garay, escondió el trofeo del cuarto crimen del registro de la policía). La hija se cambia de nombre y no quiere saber nada de su padre, a pesar de que él a ella sí la quería y fue bueno con ella. En un principio se alude a qué Félix ejercía de justiciero porque con los que terminaba eran auténticos hijos de puta que maltrataban a sus hijos, por lo que se llega a la especulación de que mata a sus semejantes, a otros psicópatas integrados como él (cosa que en un principio ya no me encajó porque los psicópatas son incapaces de tener un gesto altruista con nadie de ninguna clase, solo buscan satisfacer sus instintos y obtener un beneficio, simulan, mienten, manipulan... un acto así no va con ellos), en el último episodio Félix desvela que lo hacía porque le proporcionaba placer.

Teo Soler
La hija, una expresiva e inquietante Elena Anaya, con el paso de los años piensa que su padre se ha aprovechado de ella manipulándola para que estuviera a su favor, hiciera lo que hiciera. Que no aceptará sus visitas alimentó dicha sensación, pero lo hacía para que no sufriera más todavía de tener que ver a su padre en prisión, para que no se traumatizase más (algo la quedó). Era un sacrificio necesario, un fuego técnico, que demostraba amor hacia la hija. La hija lo sigue odiando por el estigma de barbarie y muerte que dejó sobre ella, entre otras cosas, por todo lo que representa en su vida, a más razón aún ahora que se ha hecho público que es hija de un asesino.
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Pero lo que germina toda la movida es que nada más salir el tipo de la cárcel, vuelven a aparecer asesinatos idénticos con el sello de Félix, un tipo que se viste de bombero y mata con incendios y explosiones y se lleva una pertenencia personal. Se piensa en el propio Félix, anciano y a un paso de la muerte ya, pero se siguen otras líneas de investigación que apunta a algún admirador que se encarga de eliminar a los que han jodido la vida a Félix metiéndolo entre rejas, todos aquellos policías, fiscales... Pero no, por ahí no iba la cosa, la asesina resulta ser la hija del cuarto asesinado, que actuaba con la ayuda de su hermano, que se hizo poli y es el nuevo al que han trasladado ahí por petición propia, él asistía siendo manipulado por ella y ella remataba la faena. El cuarto muerto abusaba sexualmente de los dos niños-pre adolescentes, la chica se llevaba la peor parte y la niña estaba tan encantada con que aquel 'Justiciero' haya acabado con la vida de su padre y por tanto, con su martirio, que se dispuso a eliminar a todos los policías y fiscales que no hicieron nada para poner fin a su sufrimiento, deteniendo a su padre. Que ha tenido que llegar aquel ángel con uniforme de bombero ( en sus dibujos así lo pintaba) para que cesaran las violaciones. El bombero que se chivó de Félix y que ha sido la única causa de que lo enchironaran... fue el que más ha jodido a Félix y a él no lo mató, solo puso un artefacto en su cabaña como distracción de otro objetivo.

Imanol Arias ofrece una interpretación que dota al viejo asesino de una inquietante ambigüedad, su presencia en pantalla es siempre sensación de peligro, no sabes por dónde te va a salir, sientes que algo chungo puede estar a punto de suceder, está viejo y medio impedido pero da mal rollo, su personalidad es hosca y arisca. Me interesa la relación que se forma con su nieto, el cual se crece frente a sus enemigos o adversarios del instituto, sembrando tensión con el hecho de ser el discípulo de su abuelo, que ha quemado vivas a varias a personas y todo el mundo se piensa que las muertes actuales también son cosa suya... Esa protección, aunque solo sirva como medida disuasoria... ya mola, hasta que los chavales se dan cuenta o piensan de que se estaba tirando el pisto o que la amenaza no era tan real, pues visto lo visto Félix ya no andaba para muchos trotes. Es un poco como el personaje aquel del nazi viejo de 'Verano de Corrupción', que aún conserva el veneno por dentro, pero ya no tiene la capacidad de morder, pero sí de inocular.
Y por el medio hay algún que otro secundario que anima la velada, la serie es bastante entretenida. Está Emma Suárez como la poli que sigue treinta años en su oficio y a la que ya se la nota agotada, no está atinada en sus decisiones, no avanza nada con la investigación, y Roberto Álamo que es el padre del chico. Un tío al que vengo de ver como el asesino más desalmado, cruel, psicópata, romo, seco, aterrador que uno se puede imaginar en 'La red púrpura' y ahora hace de un padre un tanto zoquete, un personaje flojo, que no se impone ante su hijo adolescente, sin mucha autoridad, que no es que haga cagadas monumentales pero que no resuelve.
Y por el medio hay algún que otro secundario que anima la velada, la serie es bastante entretenida. Está Emma Suárez como la poli que sigue treinta años en su oficio y a la que ya se la nota agotada, no está atinada en sus decisiones, no avanza nada con la investigación, y Roberto Álamo que es el padre del chico. Un tío al que vengo de ver como el asesino más desalmado, cruel, psicópata, romo, seco, aterrador que uno se puede imaginar en 'La red púrpura' y ahora hace de un padre un tanto zoquete, un personaje flojo, que no se impone ante su hijo adolescente, sin mucha autoridad, que no es que haga cagadas monumentales pero que no resuelve.
15 de marzo de 2017
15 de marzo de 2017
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película es pura alegría de vivir. Soy incapaz de sacar ninguna otra conclusión. Sino, por qué cada vez que la pasan por televisión (no sé cómo, como si fuera cosa de energía de universo) la acabo pillando y no solo me quedo viéndola (sin darme cuenta) sino que cada vez disfruto y me río más? ¿Cómo es posible que me sigan haciendo gracia los chistes y los gags que ya he visto veces? La tenía puntuada con un nueve, con la conciencia tranquila de que es una gran puntuación que para nada desmerece a esta película que tanto me gusta... pero ¡un momento! ¿No será en realidad mi comedia favorita, y, seguramente, la película que más veces haya visto? ¿No será que me vuelvo loco de alegría y rompo en sonoras carcajadas ante cada una de sus excentridades una y otra vez? ¿Entonces por qué privarla de la nota máxima, si es lo que asignamos a las películas que MÁS nos gustan?
Aparte de divertísima (abajo os tengo preparadas unas cuántas perlas que la hacen inolvidable) transmite una sensación de buen rollo que desborda por los cuatro costados. Además su naturaleza es de agradable, quizás inocente optimismo, por no hablar del admirable mensaje de integración que formula de manera bastante clara. El que no lo ve es porque no lo quiere ver, debido a su obstinación en despreciar una propuesta solo porque esté plagada de humor escatológico. Los prejuicios en este caso le juegan una mala pasada al espectador que se autolimita, asociando la fluidez de determinados valores a unos géneros específicos. Es decir, seguramente para muchos que no supieron ver nada de provecho en esta película, piensan que el racismo, los abusos sexuales así como otros problemas de integración solo pueden ser tratados con decencia en un drama pausado.
Los actores. David Carradine demostró en la recta final de su vida su portento como humorista. El legado que nos deja en esta película, al igual que en 'Crank: alto voltaje" no tiene precio. Es una faceta gamberra y descarada al servicio de un humor sucio, pero bueno y gracioso de verdad, pues lo que prima es el valor de la interpretación frente a la mediocridad del objetivo de la provocación gratuita, como en el caso de la infame 'Pink Flamingos' (1972), -que junto a 'Holocausto Canibal' me permito el lujo de sonar grandilocuente al decir que son las dos peores películas de la historia del cine-. Es diversión hecha con talento, que puede sonar ofensiva pero que en realidad no denigra a nadie. Rob Scheider... más de tres cuartos de lo mismo. Acostumbro celebrar los trabajos de este genial cómico y este es su mejor trabajo entre una selección de notable comedia. Y es que Rob tiene madera de showman y aquí lo demuestra con mayor intensidad que nunca, hasta el punto de que cada gesto, cada mueca suya, cada frase que pueda pasar inadvertida o resultar insignificante suene perfecta y propulse la desatada esencia cómica que mueve cada segundo esta película. Terriblemente gracioso y dentro de su incorrección política (agradecida, pues hay demasiadas comedias que no lo son y son aburridas) su trabajo denota una intención noble y hasta un espíritu de concienciación, siempre sazonado con el humor de su cine. Jennifer Morrison está aquí más guapa que nunca, su personaje puede parecer que no brille, pero en cada intervención suya lejos de desatinar engrandece aún más esta perfecta película. Ayudar a mantener un tono de espontaneidad y resulta muy natural.
Momentos. Os pondré solo unos pocos porque la mayoría son diálogos que están compenetrados con la expresión corporal de los personajes y al ser escenas muy concretas resulta muy difícil transcribir su humor con palabras y fuera de una escena animada. (Por si hay algún indeciso que está dudando en verla y no se decide me está leyendo Insisto en que la película entera es un despiporre.)
Maestro en la primera cena en casa de Stan. En medio de una contestación con un tono grave, como quien habla de algo con propiedad suelta: "Voy a cagar" El gag escrito de este modo en la crítica puede sonar demasiado infantil, pero lo que resulta tan gracioso en la película es el cambio de tono, que lo dice en el momento menos esperado (y políticamente adecuado).
El abogado de Stan (en un papel pequeño pero sublime, uno de los secundarios que más me ha gustado) a la salida del juicio (Stan pierde e irá tras seis meses a la cárcel): "Es como cuando entras a un vestuario, sabes que tarde o temprano verás alguna polla." Stan se hace la misma pregunta que el espectador: "¿y eso que tiene que ver ahora?" "Muy sencillo, cuando tu estafas a muchos debes saber que tarde o temprano irás a la cárcel. Al igual que yo, que soy un abogado corrupto, sé que algún día me pillarán." Una metáfora muy lúcida, desde luego.
Aparte de divertísima (abajo os tengo preparadas unas cuántas perlas que la hacen inolvidable) transmite una sensación de buen rollo que desborda por los cuatro costados. Además su naturaleza es de agradable, quizás inocente optimismo, por no hablar del admirable mensaje de integración que formula de manera bastante clara. El que no lo ve es porque no lo quiere ver, debido a su obstinación en despreciar una propuesta solo porque esté plagada de humor escatológico. Los prejuicios en este caso le juegan una mala pasada al espectador que se autolimita, asociando la fluidez de determinados valores a unos géneros específicos. Es decir, seguramente para muchos que no supieron ver nada de provecho en esta película, piensan que el racismo, los abusos sexuales así como otros problemas de integración solo pueden ser tratados con decencia en un drama pausado.
Los actores. David Carradine demostró en la recta final de su vida su portento como humorista. El legado que nos deja en esta película, al igual que en 'Crank: alto voltaje" no tiene precio. Es una faceta gamberra y descarada al servicio de un humor sucio, pero bueno y gracioso de verdad, pues lo que prima es el valor de la interpretación frente a la mediocridad del objetivo de la provocación gratuita, como en el caso de la infame 'Pink Flamingos' (1972), -que junto a 'Holocausto Canibal' me permito el lujo de sonar grandilocuente al decir que son las dos peores películas de la historia del cine-. Es diversión hecha con talento, que puede sonar ofensiva pero que en realidad no denigra a nadie. Rob Scheider... más de tres cuartos de lo mismo. Acostumbro celebrar los trabajos de este genial cómico y este es su mejor trabajo entre una selección de notable comedia. Y es que Rob tiene madera de showman y aquí lo demuestra con mayor intensidad que nunca, hasta el punto de que cada gesto, cada mueca suya, cada frase que pueda pasar inadvertida o resultar insignificante suene perfecta y propulse la desatada esencia cómica que mueve cada segundo esta película. Terriblemente gracioso y dentro de su incorrección política (agradecida, pues hay demasiadas comedias que no lo son y son aburridas) su trabajo denota una intención noble y hasta un espíritu de concienciación, siempre sazonado con el humor de su cine. Jennifer Morrison está aquí más guapa que nunca, su personaje puede parecer que no brille, pero en cada intervención suya lejos de desatinar engrandece aún más esta perfecta película. Ayudar a mantener un tono de espontaneidad y resulta muy natural.
Momentos. Os pondré solo unos pocos porque la mayoría son diálogos que están compenetrados con la expresión corporal de los personajes y al ser escenas muy concretas resulta muy difícil transcribir su humor con palabras y fuera de una escena animada. (Por si hay algún indeciso que está dudando en verla y no se decide me está leyendo Insisto en que la película entera es un despiporre.)
Maestro en la primera cena en casa de Stan. En medio de una contestación con un tono grave, como quien habla de algo con propiedad suelta: "Voy a cagar" El gag escrito de este modo en la crítica puede sonar demasiado infantil, pero lo que resulta tan gracioso en la película es el cambio de tono, que lo dice en el momento menos esperado (y políticamente adecuado).
El abogado de Stan (en un papel pequeño pero sublime, uno de los secundarios que más me ha gustado) a la salida del juicio (Stan pierde e irá tras seis meses a la cárcel): "Es como cuando entras a un vestuario, sabes que tarde o temprano verás alguna polla." Stan se hace la misma pregunta que el espectador: "¿y eso que tiene que ver ahora?" "Muy sencillo, cuando tu estafas a muchos debes saber que tarde o temprano irás a la cárcel. Al igual que yo, que soy un abogado corrupto, sé que algún día me pillarán." Una metáfora muy lúcida, desde luego.
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spoiler:
El maestro informa que Stan tiene un escorpión como comida. Está vivo en un plato ante él. El maestro se enzarza en un acalorado diálogo con la mujer de Stan, con este de por medio. Stan replica: "Podéis callaros un poco por favor, estoy tratando de comerme un escorpión." Se hace el silencio. El maestro se gira con cara de pocos amigos y de un golpe con el tenedor empala al custáceo (Stan se estremece, aquel gesto nada tenía que ver con los tímidos acercamientos que él hacía al malogrado animal) en lo que dice, en voz baja arrastrando las palabras: "Has perdido el derecho a comer escorpión." Acto seguido sale de la instancia. Stan a su mujer: "¿lo ves? El maestro me está enseñando a sobrevivir y tú me desconcentras. Por tu culpa me he quedado sin comer."
El abogado al maestro nada más despedirse Stan y entrar a prisión: "¿Y tú qué dices?" "Que te vas a ir cagando leches." En pocos segundos al abogado le invade una náusea fruto de un hedor insoportable. "Maldito cochino", masculla en lo que el maestro se ríe. Ambos suben al coche.
El baile de la cárcel, la canción, la coreografía, el abuelo meándose en las fresas, no tiene precio.
El abogado al maestro nada más despedirse Stan y entrar a prisión: "¿Y tú qué dices?" "Que te vas a ir cagando leches." En pocos segundos al abogado le invade una náusea fruto de un hedor insoportable. "Maldito cochino", masculla en lo que el maestro se ríe. Ambos suben al coche.
El baile de la cárcel, la canción, la coreografía, el abuelo meándose en las fresas, no tiene precio.
4 de marzo de 2022
4 de marzo de 2022
51 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con precedentes como 'El ciudadano ilustre', 'El cuento de las comadrejas' y 'Mi obra maestra' he de admitir que acudí a ver esta película con muchas expectativas y me he encontrado con una obra que desaprovecha totalmente su argumento en pos de un amasijo de irritantes estridencias que se retuercen sobre sí mismas y que lejos de divertir, exasperan. Dicho esto, me esperaba al menos que salieran con el algún juego de metaficción, pero nada, lo que ves es lo que hay, el final no sorprende con ninguna jugada maestra que dé sentido al insípido vacío previo. Además si uno se para a pensar, la idea ya de por sí es absurda, la supuesta película que están ensayando es la adaptación de un culebrón de tercera en prosa y te dicen que es obra de un Premio Nóbel. (¿?)
Percibo falta de inspiración en los creadores, la agudeza de sus anteriores obras es sustituída por incómodas provocaciones a la paciencia del espectador que no esconden ninguja recompensa.
Carlos Areces dijo en una entrevista que Oscar Martinez le parece uno de los cinco mejores actores vivos y yo fui a ver esta película porque quedé totalmente encantado de lo que vi de este intérprete, y es de lo poco salvable de esta película, la cual tampoco se libra de incoherencias (¿lo de los premios?), herida de muerte por un guión de unos autores que parece que anduvieron desprovistos del ingenio apabullante del pasado, y que se animaron a rodar únicamente armados de pretensión, beneficiados por la reputación adquirida.
Percibo falta de inspiración en los creadores, la agudeza de sus anteriores obras es sustituída por incómodas provocaciones a la paciencia del espectador que no esconden ninguja recompensa.
Carlos Areces dijo en una entrevista que Oscar Martinez le parece uno de los cinco mejores actores vivos y yo fui a ver esta película porque quedé totalmente encantado de lo que vi de este intérprete, y es de lo poco salvable de esta película, la cual tampoco se libra de incoherencias (¿lo de los premios?), herida de muerte por un guión de unos autores que parece que anduvieron desprovistos del ingenio apabullante del pasado, y que se animaron a rodar únicamente armados de pretensión, beneficiados por la reputación adquirida.

Antonio Banderas & Penélope Cruz
Paso a enumerar los únicos cuatro momentos que bajo mi punto de vista merecen la pena.
- Cuando Banderas se lleva una impresión equivocada de la que resulta ser la mujer de Martínez (ojalá toda la película estuviera llena de momentos así de hilarantes).
- Cuando Martínez y su mujer están escuchando arte musical de carácter evidentemente pretencioso y se oye un ruido que la mujer define como formidable (pensando que forma parte de la grabación) pero pertenece a los golpes de un vecino. Cabe reseñar que los autores repiten el gag de una película que rodaron muchos años atrás, 'El hombre de al lado'.
- Cuando Banderas se lleva una impresión equivocada de la que resulta ser la mujer de Martínez (ojalá toda la película estuviera llena de momentos así de hilarantes).
- Cuando Martínez y su mujer están escuchando arte musical de carácter evidentemente pretencioso y se oye un ruido que la mujer define como formidable (pensando que forma parte de la grabación) pero pertenece a los golpes de un vecino. Cabe reseñar que los autores repiten el gag de una película que rodaron muchos años atrás, 'El hombre de al lado'.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
- Cuando Banderas finge un cáncer, el desvelo de la mentira es muy bueno.
- Oscar Martínez borracho despotricando contra el gusto de las masas es un espectáculo formidable. De hecho simpatizo totalmente con su postura, reciclada de su personaje de 'El ciudadano ilustre'. Ese perfil, aunque declarara en un coloquio que no le representa en la vida real, le va como un guante, encarna ese frío cinismo intelectual de manera formidable, sin duda que es un gran intérprete digno de obras mejores. Insisto en que sus intervenciones son, de largo, lo mejor de una película que pone constantemente a sus personajes en situaciones riđículas, desprovistas de gracia, que incomodan (por eso, quizás, se ve acentuada mi opinión tan negativa sobre una película que es tan solo decepcionante sin más y no merece demasiado ensañamiento) y que no tienen sentido.
El final carece de gracia, de chispa y de ingenio, los autores dan señal de vender y representar a ese hábitat pretencioso y rebosante de hipocresía nihilista que en teoría critican.
- Oscar Martínez borracho despotricando contra el gusto de las masas es un espectáculo formidable. De hecho simpatizo totalmente con su postura, reciclada de su personaje de 'El ciudadano ilustre'. Ese perfil, aunque declarara en un coloquio que no le representa en la vida real, le va como un guante, encarna ese frío cinismo intelectual de manera formidable, sin duda que es un gran intérprete digno de obras mejores. Insisto en que sus intervenciones son, de largo, lo mejor de una película que pone constantemente a sus personajes en situaciones riđículas, desprovistas de gracia, que incomodan (por eso, quizás, se ve acentuada mi opinión tan negativa sobre una película que es tan solo decepcionante sin más y no merece demasiado ensañamiento) y que no tienen sentido.
El final carece de gracia, de chispa y de ingenio, los autores dan señal de vender y representar a ese hábitat pretencioso y rebosante de hipocresía nihilista que en teoría critican.
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