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Venezuela Venezuela · Maracaibo
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bucefalo rating:
10
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10
Mystery. Romance. Thriller. Drama Virgil Oldman (Geoffrey Rush) is a world renowned antiques expert and auctioneer. An eccentric genius, he leads a solitary life, going to extreme lengths to keep his distance from the messiness of human relationships. When appointed by the beautiful but emotionally damaged and Claire to oversee the valuation and sale of her family’s priceless art collection, Virgil allows himself to form an attachment to her – and soon he is engulfed by ... [+]
July 9, 2013
21 of 28 users found this review helpful
Lo primero que debo decir de ésta, “La migliore offerta (The Best Offer)”, es que me gustó mucho, y que además, es cine de calidad, algo que precisamente no abunda. La película se decanta al final por un desenlace un tanto previsible, aunque no exento de asombro. Geoffrey Rush, y sólo él, monopoliza toda la película metiéndose dentro de la piel de un hombre exitoso en su profesión como tasador de arte, aunque cojeando en la parte de los afectos. Virgil Oldman (Geoffrey Rush) aparenta una autosuficiencia que terminará siendo su perdición. El entorno en que vive, y sobre todo, sus carencias afectivas le hacen abandonarse a una felicidad sin previsiones. Asistimos despavoridos a la caída de un ídolo, a la impotencia más absoluta por causa de una traición múltiple. Y es que Virgil Oldman (Geoffrey Rush) no es un hombre bueno en el sentido de la honestidad y los valores positivos. Su desfachatez le lleva a manipular los precios de las subastas que preside con tal de quedarse con aquellas obras que le son especialmente queridas. Y como casi siempre ocurre, hay una especie de justicia divina, que termina por pasar la factura al más envalentonado. Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es el arquetipo del hombre de éxito, sobrado y autosuficiente, distante y seguro, aunque a la larga esto sólo sea epidérmico. El amor romántico es completamente vapuleado por Tornatore, es más, presenta al mismo como una perdición para aquellos sentimentales que se dejan chantajear por su idealismo. Y esto es lo llamativo, como un hombre, en apariencia contenido y con una sólida formación cultural e intelectual, es víctima de su propia fragilidad de carácter. Por otro lado, hay también un claro alegato en contra de las amistades desinteresadas, las cuáles en los momentos en que se antepone la ambición o el lucro desmedido, hace que las mismas sean deleznables. Ocurre como las herencias entre hermanos muy unidos, basta llegar al reparto de los bienes, para que esa fraternal unión se evapore por completo. Tornatore nos invita a querer con previsión, haciendo del principio de la confianza algo subalterno cuando se trata de proteger nuestros abundantes bienes materiales. Y es que al dinero, lo inventó el Diablo, y todo el mal que se produce siempre está bailando a su alrededor.
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