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Voto de Joan Ramirez:
6
Voto de Joan Ramirez:
6
Drama Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La presión de su controladora madre (Barbara Hershey), la rivalidad con su compañera Lily (Mila Kunis) y las exigencias del severo director (Vincent Cassel) se irán incrementando a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión ... [+]
19 de febrero de 2011
14 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Salgo del estreno de Cisne Negro ligeramente alterado y repitiendo en mi interior que no se puede ser cisne blanco y cisne negro a la vez. La mayoría de sinopsis que he visto publicadas se centran en la tensión que ha de sufrir esta bailarina por la rivalidad que se establece con su posible sustituta. Sinopsis erróneas. En última instancia, el film insinúa la lucha entre el bien y el mal, entre el cisne blanco virginal, puro y sincero, y el cisne negro, ladino, perjudicial y aburridamente lascivo (por mí, que se folla más en el cielo que en el infierno).

La película también podría ser utilizada en las facultades de Psicología para ilustrar un bonito caso de esquizofrenia alucinatoria. Coincido con el crítico de El Periódico Miquel Comes (creo) que decía que esta misma historia, en manos de Roman Polanski hubiera dado muchísimo más de sí. Con el mismo tratamiento que “La semilla del diablo” hubiera sido mucho más elegante y hubiera dado miedo de verdad, más allá del natural mal rollete que me ha producido ésta a ratos. Dice también Comes, y con razón, que a Aronofsky le gusta recrearse en los cuerpos maltrechos, y da como ejemplo su anterior trabajo de dirección en “El luchador”. Cierto es que Aronofsky, un poco guarrete, sí es. Verán en este film uñas partidas, vómitos, sangre… recursos que, unidos a un exceso de “sustos” restan originalidad a este trabajo y difuminan el sentido trascendente que podría tener.
Natalie Portman
Tampoco me ha gustado el momento de apología del “éxtasis”. Sin retorcer artificialmente a las neuronas, créanme, se puede ser cisne blanco, negro, irisado y a topos. Pero bueno, al Aronofsky estas cosas le van. Vean su película “Requiem por un sueño” y se quedaran a gusto.

Durante el film verán que en más de una ocasión los personajes se encargan de explicarnos el argumento de “El Lago de los Cisnes. Y, lo siento, porque lo pervierten, ya que no es tal como lo explican. En el auténtico ballet, Odette y Sigfrido se suicidan juntos, cosa que permite una feliz reunificación de sus espíritus. Añadiré que en el ballet se han contemplado y llevado a cabo otros finales, incluso más felices, en los que no hay suicidio, y el triunfo sobre el mal es total.

De modo que, habiendo ya más de un desenlace, reclamo que no me toquen más los Tchaikowskys

En resumen: película entretenida y que debe más de la cuenta a la maravillosa música que la envuelve. Mención para Natalie Portman. Su interpretación no es genial, es buena y punto. Pero qué guapa es… Un último apunte sobre Vincent Cassel, un actor que desprende magnetismo, ni que sea por lo abstracto de su rostro. A mí no me disgusta, pero desde que le vi por primera vez en “El Odio”, por mí que lo que borda son los papeles de hombres con pocas luces. De coreógrafo exquisito, me rasca un poco.
Mi conclusión: el pobre de Mozart ya palmó escribiendo el Requiem. No lo hagamos más complicado.
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