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El cisne negro

Drama Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La presión de su controladora madre (Barbara Hershey), la rivalidad con su compañera Lily (Mila Kunis) y las exigencias del severo director (Vincent Cassel) se irán incrementando a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión ... [+]
Críticas 722
Críticas ordenadas por utilidad
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8
22 de diciembre de 2010
641 de 782 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Me encanta? ¿Me horroriza? ¿O ambas cosas?

Qué importa. "Cisne negro" no es clasificable: pertenece a la categoría de películas que sólo pueden denominarse como vorágines. Dejarse arrastrar no es una elección, es un imperativo, o cabe la posible desgracia de salir indemne del visionado: "Cisne negro" es droga dura y a partir de ahora, Darren, te nombro mi camello de confianza.

De "Carrie", a "Repulsión", de "Eva al desnudo", a "Perfect blue" y suma y sigue. Pero la suma no es un corregido y aumentado: es algo completamente nuevo y completamente familiar. En una escena, Vincent Cassel le dice a Natalie Portman algo así como: "La perfección no es control; es perderlo". Y vaya si Arofnosky pierde el control y se pasa tres pueblos, pero qué belleza, qué magnífico descontrol. El cuantioso delirio de "Cisne negro", su absoluta falta de miedo al ridículo, la convierten en una experiencia que hace malabares en el filo entre la maravilla y el despropósito, siendo un mucho de las dos cosas y precisamente en esto reside su avasalladora capacidad de retenerte ante la pantalla, deseando que aquello no se acabe nunca, pero por Dios, que se acabe antes de que mi cerebro se cortocircuite ante tanta locura de clímax.
El cisne blanco representa la pureza, la belleza y la perfección: la primera mitad de la película. El cisne negro es la lujuria, la compulsión y la autodestrucción: la segunda mitad de la película.

Habrá quienes elijan al cisne blanco y habrá quienes prefieran al cisne negro. Yo me quedo con los dos.
8
27 de diciembre de 2010
436 de 499 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es digno de estudio: en los últimos años estamos recibiendo numerosas adaptaciones de historias/mitos populares que vienen publicadas como versiones "oscuras" y adultas de las originales. Al final, no sólo son inmaduras (Alice in Wonderland, Tim Burton) sino que se permiten el lujo de convertir los clásicos en iconos para quinceañeras (Twilight/Crepúsculo). Afortunadamente hay pequeños milagros como "Coraline" (Henry Selick, 2009), obras que esconden en su interior una mirada adulta, ésa que las producciones más publicitadas no se atreven a insinuar. Cuentos de hadas retorcidos entre los que podrían destacarse también "Hard Candy" (David Slade, 2005) o la reciente "Winter's Bone" (Debra Granik, 2010). Pero "Black Swan" de Darren Aronofsky es el mejor cuento macabro que se ha contado en el cine en los últimos años. Es la historia fantástica que filmaría un Michael Haneke poseído por el espíritu de Lars Von Trier, con Satoshi Kon como espejo en el que mirarse. O al menos, en el que inspirarse.
Winona Ryder
Aronofsky sigue madurando como realizador y guionista. Y "Black Swan" es la prueba más evidente de que es uno de los narradores más interesantes, e importantes, del cine norteamericano actual. Es capaz de levantar una película con un argumento casi anecdótico (una joven bailarina que aspira a ser la protagonista de 'El lago de los cisnes’) y transformarla en un orgasmo cinematográfico que se alarga durante más de cien minutos de puro gozo. Nos mete en la cabeza de su protagonista (una superlativa Natalie Portman, en su mejor papel hasta la fecha) acariciando a su personaje con movimientos de cámara que varían en base a su estado de ánimo: más bruscos cuando se palpa en nerviosismo, planos fijos cuando hay calma. La cámara en mano funciona a las mil maravillas en las coreografías de ballet, rodadas en su mayoría en una sola toma, excepto en la representación final.

Si bien es de recibo decir que Portman se deja la piel, tampoco puede negarse que los secundarios no son menos: Kunis enamora a cámara, Cassel está genial, Hershey y Ryder, con sus escasos minutos en pantalla, también demuestran sus tablas (especialmente Barbara). La banda sonora de Clint Mansell es exquisita, así como el sobresaliente trabajo del sonido, que hace que las escenas funcionen casi a modo de coreografías completas, como set-pieces rítmicas. La fotografía de Matthew Libatique ayuda a crear una ambientación malsana, opresiva, algo que no se veía en una pantalla grande desde el Lynch de "Mulholland Drive" (2001). El fantasma del tristemente desaparecido Satoshi Kon y de su ópera prima, la bellísima "Perfect Blue" (1998), revolotean por cada fotograma, en cada encuadre. Es como si Darren estuviese poseído por el genio nipón, entregando la que es, por ahora, su mejor película, con un tramo final que divide opiniones pero que en mi caso no hay duda: es sensacional. "Black Swan" es cine modélico, cuidado, trágico y bello. Negro, como el cisne. Pero puro, y en su imperfección... perfecto.
8
9 de enero de 2011
282 de 347 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Se puede dividir el alma humana? ¿Se logra ser lo cándido y lo ladino? ¿Se es capaz de ser el cisne blanco y negro? ¿De alcanzar la perfección sin importar perder la cordura y el alma? En vista de las críticas es necesario volver al origen de la obra. ¿No es acaso pretendidamente el ridículo el ballet y capaz de emocionar? ¿No tanteaba muchas veces Hitchcock con lo burlesco para sugerirnos que el suspense se sustenta en lo inexplicable y lo imprevisible?

A través de una puesta en escena sencilla basada en el cromático vestuario, juegos malabares con efectos de sonido y acrobáticos espejos Darren Aronofsky parece recrear la perdida en sí misma de la protagonista. Ser perfecta no se trata de control sino dejarlo de lado.

Es cierto que tal como nos muestra la película la perfección no sólo es control sino muchas veces liberación y desinhibición. No entiendo, por lo tanto, por qué se critican los excesos en la recta final a Aronofsky cuando simplemente se limita a predicar con su ejemplo. ¿Fingir o dejarse llevar? Está claro que el director de “Réquiem por un sueño” quiere poner un excelso de excesos digitales justificados por el propio guión, que convierten al propio espectador en víctima de la paranoia y alucinaciones de la protagonista. Algunos criticarán otros, donde me incluyo, dirán que se trata de mera y genial consecuencia, de un cine al límite de todas las posibilidades.
Darren Aronofsky & Natalie Portman
De acuerdo, nos conocemos la historia, sabemos todo aquello que nos va a mostrar y el poder, sobre sorpresas en el libreto, aparentemente es mínimo… Entonces, ¿qué ha visto una gran mayoría de espectadores que hemos quedados prendados por “El cisne negro”? Posiblemente sean las dosis, en su justa medida, del Satoshi Kon de “Perfect Blue”, del Polanski de “Repulsión”, del Hitchcock de “Marnie, la ladrona”, del Mankiewicz de “Eva al desnudo” o del David Cronenberg de “La mosca”.

[Sigue al Cisne Blanco/Negro en el spoiler…]
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Parece que todo el camino del director se basaba en llegar a este punto. “Pi (fe en el caos)” nos mostraba que la locura y la paranoia iban ligadas para la consecución de objetivos de Maximillian Cohen. En “Réquiem por un sueño” Sara Goldfarb, víctima de las anfetaminas, sufre alucinaciones que la alejan completamente de la realidad. Las barreras de la muerte intentaban ser traspasadas por el amor en “La fuente de la vida” donde se duplicaba la realidad temporal y física de los personajes. Y se creía que la decante y crepuscular “El luchador”, con la que consiguió el León de Oro, era un oasis en su filmografía pero todo indica que se trata de un perfecto trampolín hasta lo que supone su mayor obra hasta el momento. En el “Cisne negro” convive perfectamente esa ‘cámara sombra’ heredera de los hermanos Dardenne, que tanto y tan bien han explotado el digital de Michael Mann y David Lynch, con la que Aronofsky atrapó a su personaje encarnado en un Mickey Rourke que se comía la pantalla a puñetazos mientras su cuerpo era dinamitado. Ahora es Natalie Portman la que es víctima del primer plano, la que es encerrada y atrapada dentro de su propio mundo. Plano secuencia en mano y realidad encerrada en un marco que nos hace partícipes de sus fantasías más oscuras y paranoias, de su transformación en algo que nunca podrá controlar.
Mila Kunis & Natalie Portman
Bailar con la muerte. Brillar en el escenario con el fulgor sobre las sombras. El último aleteo a modo de suspiro mórbido. Una pluma blanca teñida de sangre parece negra. La porcelana se resquebraja al ritmo de Chaikovski. Las muñecas se rompen atenazadas en un contendor del que quieren escapar. Eso es “El lago de los cines”, una liberación por amor… y aquí el amor de Aronofsky por el cine pretende dejar un legado de la recaudación del ridículo, de la amorfia de un cuerpo que fluye entre plumas, lágrimas y sangre.
Olviden la gallina porque esta película les pondrá la piel de cisne. Te puede dejar como a la protagonista: tocada del ala. Olviden las escarpias porque quedarán con los pelos como plumas emergentes de cisne negro. Olviden la letra ‘s’ porque “El cisne negro” es puro cine negro.
9
5 de enero de 2011
218 de 266 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nina es perfecta, un cisne blanco de movimientos gráciles e impecables que danza en etéreo compás por encima del resto de mortales. Pero también es una mujer reprimida, que duerme custodiada entre muñecos de peluche, sufre la insidiosa competitividad de sus rivales y se ahoga en los sueños frustrados de una madre dominante. ¿Nina es perfecta?

“Perfection is not just about control; it’s also about letting go”, dice en determinado momento el director Thomas (Vincent Cassel). Dejarse llevar, eso es lo que ella no consigue en su obsesión perfeccionista y eso es lo que representa la nueva incorporación de la compañía, Lily (Mila Kunis): el movimiento insubordinado, desafiante y seductor; lo que Nina no posee y necesita tener. Para ser la primera bailarina de la compañía en la nueva función de Tchaikovsky, deberá ser el cisne blanco que ya es y el cisne negro que pugna por salir, por liberarse de todas las ataduras y el sufrimiento que lleva acumulado en tantos años de disciplina, dolor e inhibición.
Natalie Portman & Vincent Cassel
Entregarse al deseo, al peligro, a la majestuosidad de un ser que despliega sus alas proclamando su libertad ante todos, es la única manera de ser la reina de los cisnes, pero la corona tiene un alto precio. Así como el miedo es un veneno para el artista, intentar librarse de él también puede desatar el camino hacia la autodestrucción y la locura, un camino en el que Nina se verá poco a poco abocada en su empeño por convertirse en cisne negro.

Un magnífico descenso a los infiernos de una psique torturada, una Natalie Portman en estado de gracia que hace creíble lo imposible, desde el trastorno obsesivo compulsivo hasta el delirio, la genial dirección a cargo de Darren Aronofsky en una inolvidable sinfonía del dolor, una metamorfosis de ecos kafkianos, valiente como pocas… Una suma de elementos y talentos que elevan al film como la obra definitiva del autor de “Réquiem por un sueño”. No es para todos los paladares, pues habrá quien desconecte de su vorágine visual y maldiga sus excesos, pero es que para disfrutarla, hay que sumergirse en ella de cabeza y dejarse llevar. Cisnes blancos abstenerse.
10
28 de enero de 2011
147 de 196 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Black Swan", no es una adaptación del lago de los cisnes. Digo esto, para aquellos que les gusta olisquearse el pene y excitarse con el sonido de su voz al tiempo que la valoran como tal. Es un retrato de la represión, una fábula sobre la búsqueda de la perfección y la consecuencia de los efectos que nos destruyen a la hora de sobrepasar ciertos límites o vender el alma y el cuerpo por una causa donde la fe se une con la incosciencia y están por encima de todas las cosas. Donde lo intangible supera a la realidad, donde lo que esperan de nosotros se come a bocados nuestra propia identidad. "Black Swan" es una pura metáfora de si misma y Darren con esos esbozos define un dibujo inolvidable.

Me la suda la sinopsis de "Perfect Blue" o si la cosa va de "homenajes", Aronofsky dota su cine de una indudable identidad, incluso cuando a mi no me crea más que desprecio en su requiem por la fama. Me es imposible evitar comparaciones con el Haneke de "La pianista", el cual crea en "Black Swan" quizá la influencia más marcada. No obstante, estamos ante un sello completamente nuevo y definido, el delirio sobre la consecución de un estilo. Y por segunda vez, honesto, directo y certero.
No puedo darle menos de un 10, aunque esta nota quizá sea tan desproporcinada como los delirios de "Black Swan". El caso es que me da igual, muchas horas después de visionarla su climax sigue en mi cabeza, me cuesta dejar de pensar en esa atmósfera tan toxica que hace que la ame irremnediablemente a pesar de sus fallos, de sus trampas y de sus incoherencias.

El tercer acto es bestial, donde algunos ven "efectismo hueco" yo siento que la historia despega, considero la "afición de Aronosfski por el desmadre" como algo necesario y admirable. Su enajenación mental siempre va acorde con los orgasmos de sus cisnes, algo que la consagra con permiso de "The Wrestler" como la mejor de todas sus obras. Imprecisa por necesidad, transgresora con conocimiento de causa, incosciente sin remordimientos y bella por encima de todas las cosas.

Portman se entrega a la causa en cuerpo y alma, hasta tal punto que consigo olvidarme por completo de toda la mierda que pasea anualmente por las carteleras. Sin quitarle ningun mérito, pero tampoco nos emocionemos ya que la dirección de actores vuelve a ser uno de los valores más en alza de Darren. Incomprensible la ausencia de nominación de un Cassel pocas veces visto y admirable la transformación de una Mila Kunis de cartón piedra hasta la fecha.
Has estado perfecta Natalia, tu lo has dicho. Solo espero que nunca olvides gracias a quien, ya que todos hemos sido testigos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Impagable escena cuando Portman se masturba entre peluches y en presencia de su madre. Fiel retrato de la sórdida opresión en la que vive.

El tramo final es memorable, me cuesta imaginar que alguien no lo haya entendido como lo que es, la busqueda del cisne negro através del descontrol y la decadencia que este necesita, consiguiendo asi seducirnos por primera vez. Ese es el alto precio de la perfección, algo que tan solo puedes acariciar cuando pierdes todo lo demás.
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