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Voto de La mirada de Ulises:
7
Drama. Comedia. Intriga Estado de Nueva York, años setenta. Irving Rosenfeld (Christian Bale), un brillante estafador, y su inteligente y seductora compañera Sydney Prosser (Amy Adams) se ven obligados a trabajar para un tempestuoso agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper), que sin querer los arrastra al peligroso mundo de la política y la mafia de Nueva Jersey. (FILMAFFINITY)
7 de abril de 2014
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Como sucede en las grandes películas, "La gran estafa americana" presenta una primera historia que encierra otra de mayor carga y profundidad. En apariencia nos cuenta algo que pudo ocurrir, más o menos, en la realidad... según nos dicen los títulos de crédito: una trama de corrupción que comienza con algunas falsificaciones y fraudes a pequeña escala, para ir agrandándose y terminar salpicando a la clase política de alcaldes y congresistas... siempre con la mafia vigilando el terreno. Sin embargo, la película de David O. Russell apunta, más bien, a pinchar el globo del gran sueño americano en el que cualquier ciudadano podía hacerse a sí mismo y prosperar hasta alcanzar su puesto en la sociedad. De esta manera, vemos cómo en los últimos años el cine americano ha cuestionado esos orígenes heroicos sacando de debajo de la alfombra una práctica de engaño y falsedad, cuando no de violencia y de renuncia a la propia identidad.

El guionista construye una trama complicada que funciona a las mil maravillas, con giros continuados en una huida hacia adelante... porque los protagonistas tienen que idear, una y otra vez, un nuevo plan para sobrevivir en el enredo en que se hayan inmersos. Las sucesivas implicaciones de estafadores, mafiosos y políticos exigen al espectador un permanente estado de atención para seguir la telaraña que se está urdiendo, y el buen ritmo narrativo ayuda a que no desconecte de la historia por muy alambicada que sea. Son granujas que, casi desde su infancia, se han visto en la necesidad de luchar por sobrevivir, de interpretar papeles y hacer creer a los demás aquello que quieren creer. Son artistas de la simulación que siempre tienen un plan B, expertos en el engaño que juegan con el amor aún a riesgo de salir escaldados, manipuladores de la realidad hasta confundir a propios y extraños... hasta colocarse en situaciones en las que, a veces, ni ellos mismos controlan porque las cosas del corazón traicionan lo que dice la cabeza.

No es el guión el único valor a tener en cuenta en "La gran estafa americana", pues sin las interpretaciones camaleónicas de Christian Bale o Bradley Cooper, sin el choque de trenes femeninos que nos ofrecen Jennifer Lawrence -magistral como esposa de pocas luces- y Amy Adams (el duelo de celos e ingenio femenino entre ambas es de lo mejor de la cinta), sin los buenos trabajos de los secundarios Jeremy Renner y Jack Huston... la película se quedaría en una loca historia de trampas y mentiras. Ellos dan consistencia a sus personajes, los hacen cercanos al espectador a pesar de sus mezquindades, y crean una pátina de verosimilitud para tantas reinvenciones como se ven obligados a asumir. También resulta meritoria la ambientación de los años setenta que impregna toda la cinta, con un diseño de producción que atiende a los pequeños detalles y a un vestuario, peluquería o canciones que nos llevan a esa década prodigiosa.

Es una de las favoritas a los Oscar® con 11 nominaciones, entre ellas las de mejor película y director, además de las de mejores actores para su cuarteto protagonista. En definitiva, estamos ante la radiografía de una sociedad corrupta y amoral, de ambientes sórdidos y ausencia de lealtades, donde el individuo se auto-engaña y es el resultado de unas elecciones tóxicas continuadas. Aunque también es cierto que "La gran estafa americana" es fruto de unas elecciones artísticas cinematográficas acertadas, que alcanzan un trabajo manierista y vacuo, pero también entretenido y equilibrado.
La mirada de Ulises
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