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Voto de Lukas:
6
Voto de Lukas:
6
6,9
3 072
10 de febrero de 2023
10 de febrero de 2023
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Uno se mete a ver esta película, con tan buenas críticas, casi todas elogiosas, y piensa que está ante una gran película, algo fuera de norma, y no es así. La decepción es lo que aparece enseguida, cuando lleva la mitad del metraje más o menos (y la peli es corta, apenas hora y cuarto). A lo mejor ése es el problema, que le echan tantas flores, crítica profesional y usuarios, que uno se esperaba más. Al final, lo que uno ve no se parece mucho a eso que había imaginado.
La directora belga pretende mostrar y criticar a la vez, el fenómeno del bullying o acoso escolar. Y hace muy bien, porque realmente es una lacra, y tendría que eliminarse por completo, pero la cosa es difícil, porque el problema es complejo. Estamos hablando de acoso por parte de compañeros de colegio, abuso y maltrato de unos chavales hacia otros. Esto es normal, en toda sociedad o grupo de personas: en todo grupo humano, los más fuertes o avispados intimidan y maltratan a los más débiles. La escuela no es otra cosa que un aprendizaje para la vida, y el espacio es parecido al de una cárcel o una fábrica, en donde unos guardianes o jefes controlan a otros, los reclusos o trabajadores. Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo, como decía un título de Irvine Welsh. Que en la escuela se practica el acoso a la vista de los profesores y cuidadores y vigilantes, es algo obvio, aunque suene escandaloso. Y esto Wandel lo muestra muy bien, en varias escenas. Si hay gente que piensa que la peli es exagerada, pues no. Es más, puede que la mujer se quede corta. El hermano de la protagonista, Abel, recibe más palos que un manzanillo, y el pobre tiene que aguantar como puede, hasta que. Y las profesoras no hacen nada por atajar el problema, sencillamente porque están tonteando con otras cosas, y piensan que es un juego de niños. ¡Ay, Manuel y la Virgen Santa!
La directora belga pretende mostrar y criticar a la vez, el fenómeno del bullying o acoso escolar. Y hace muy bien, porque realmente es una lacra, y tendría que eliminarse por completo, pero la cosa es difícil, porque el problema es complejo. Estamos hablando de acoso por parte de compañeros de colegio, abuso y maltrato de unos chavales hacia otros. Esto es normal, en toda sociedad o grupo de personas: en todo grupo humano, los más fuertes o avispados intimidan y maltratan a los más débiles. La escuela no es otra cosa que un aprendizaje para la vida, y el espacio es parecido al de una cárcel o una fábrica, en donde unos guardianes o jefes controlan a otros, los reclusos o trabajadores. Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo, como decía un título de Irvine Welsh. Que en la escuela se practica el acoso a la vista de los profesores y cuidadores y vigilantes, es algo obvio, aunque suene escandaloso. Y esto Wandel lo muestra muy bien, en varias escenas. Si hay gente que piensa que la peli es exagerada, pues no. Es más, puede que la mujer se quede corta. El hermano de la protagonista, Abel, recibe más palos que un manzanillo, y el pobre tiene que aguantar como puede, hasta que. Y las profesoras no hacen nada por atajar el problema, sencillamente porque están tonteando con otras cosas, y piensan que es un juego de niños. ¡Ay, Manuel y la Virgen Santa!

El problema que le veo a la película, que no es mala del todo, es que, por contar la historia desde el punto de vista de Nora (sí, magnífica Maya Vanderbeque), sitúa la cámara pegada a ella, a su altura también, y eso hace que esté rodada casi en su totalidad en primeros y primerísimos planos, y eso cansa al espectador. Sólo vemos a la cría, y lo más cercano a su cuerpo, y todo lo demás queda fuera de campo, desdibujado, borroso. Así, no sabemos bien ni cómo es el colegio, ni cómo los profesores (sólo se ve bien a la maestra, claro), ni cómo es nada. Los escenarios son muy pocos, y básicamente el patio del colegio, que es particular. Y se llena de una violencia gratuita, que la niña infeliz trata de atajar, sin éxito alguno. Porque su hermano parece ser masoquista total, y aguanta lo que no está escrito. Todo lo vemos con los ojos de una cría sensible, la única capaz de expresar emociones, por otro lado. El hermano es más Cara de Palo que Buster Keaton, y el padre está esquinado, básicamente. Los adultos quedan también fuera de campo, y el problema parece ser una cosa de niños (y lo es, sin duda), en donde los adultos apenas meten baza. No, esta peli no es buena en plan educativo...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La mirada de Wandel, sagaz, muestra también la crueldad de unos niños hacia otros, en una escena en la que una compañera de Nora se mete con el padre de ésta, llamándolo vago, que espera sentado un dinero. Nora se defiende como puede, pero luego, inquieta, va y se lo pregunta al padre (para sacarse esa angustia) . Papá, y tú por qué no trabajas. Yo estoy para cuidaros a vosotros..., algo así dice el hombre. Los niños son malos, y dicen lo que escuchan a los adultos (sus padres). En este tipo de observaciones, Laura Wandel demuestra que tiene una memoria excelente, una gran sensibilidad. Y su actriz protagonista, la maravillosa Vanderbeque, expresa ese miedo infantil desde el mismísimo comienzo. Realismo puro y duro.
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