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España España · Málaga
Voto de Lukas:
6
Documental Documental que conmemora el 20.º aniversario de los míticos conciertos S&M y del álbum del mismo nombre grabado junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco. El concierto, que se grabará en directo el 6 y el 8 de septiembre, también celebrará la inauguración del vanguardista Chase Center, una incorporación histórica al litoral de la ciudad. Este estreno cinematográfico incluirá los «clásicos» del álbum S&M de 1999, a los que se unirán ... [+]
21 de enero de 2024
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Recuerdo que cuando aún vivía en Málaga, un día, en la FNAC creo, vi un cartel anunciando una mezcla curiosa, un disco en donde unían sus talentos Metallica y la Orquesta Sinfónica de San Francisco, nada menos… Me pareció un experimento curioso, y hasta leí algo sobre el tema. Decía Hetfield, en una entrevista: “Ya mismo nos van a llamar Mellodica….”
El tiempo pasó, me fui de Málaga, toda esa época desapareció.
Ahora, mirando la programación del canal Música por M+, veo que ponen este documental, que no es otra cosa que la reanudación de aquella aventura, veinte años después. Es decir, vamos a ver este experimento, me dije, a ver cómo es esto de mezclar una banda de thrash metal con una orquesta sinfónica, que dicen que es de las mejores de USA, jajaja. No puedo comparar con la primera parte, que nunca vi, así que hago la reseña a palo seco, como quien dice.

Vamos a ver, aclaremos antes de nada algunas cosas. Fui un seguidor de estas músicas, en mis años juveniles. Quiero decir, Metallica y otros grupos afines. A partir de 1992 me fui alejando de la música pop-rock, y me fui a la querida clásica, en la que sigo todavía.

Pero vamos al documental que tenemos aquí, el que vi / escuché anoche. En primer lugar, decir que no duraba 150 minutos, lo que pusieron duraba sólo 90 minutejos. Pero bueno, menos mal que ahí se acababa el documental, porque con hora y media tuve más que suficiente. Luego, decir, que hay la opción de subtítulos, pero sólo se subtitula lo que habla Hetfield, no las canciones. Pues vaya. En fin, que no sé cómo será el Blu-ray original, pero lo que se vio anoche era un simple concierto, en un escenario espectacular, nada menos que el Chase Center de San Francisco, que se inauguraba para entonces. Desde luego, más que un auditorio convencional, de música clásica, parece una plaza de toros o un campo de fútbol, porque según la sinopsis de Movistarplus, ahí acudieron cuarenta mil espectadores por lo menos. Dirige Wayne Isham, que también dirigió el primer encuentro, y lo hace rodeado de un equipo técnico impresionante, que hizo una grabación que te pone los pelos de punta. Un despliegue técnico tremendo, con momentos de pantalla partida, con vistazos al público y demás juegos de gran espectáculo.

El documental empieza de forma contundente, con un par de instrumentales potentes, sobre todo The Call of Ktulu. Luego vienen algunos temas que no conozco en absoluto, de sus discos Ride the Lightning y Hardwired… to Self-Destruct, principalmente. Me gustó más The Outlaw Torn, de su álbum Load. Luego viene un descanso, en que Hetfield y los suyos se retiran, y queda la orquesta, para tocar algunas piezas clásicas “especiales”. Pero esto lo sabrán los de Movistar+, porque los espectadores no lo vimos, joder… Me habría gustado escuchar la Suite escita, op. 20 de Prokófiev (una partitura salvaje, que causó un revuelo en su estreno). Y luego, La fundición de acero, de Alexander Mosolov, el compositor ucraniano que también dio rienda suelta a todo el espíritu salvaje de la época, ¡viva la Revolución! ¿Por qué han eliminado la mijilla de clásica que había en el concierto? Sí, vale, estamos ante un concierto de rock puro y duro, en donde la orquesta ni se escucha, en donde los músicos clásicos (tocando con auriculares, tal vez por aislarse un poco de esa contaminación de ruido que es el rock-heavy del copón) quedan arrinconados por la explosión de energía que viene del centro de la pista. Porque al final, todo semeja un grandioso circo. Estamos en mitad de la Sociedad del Espectáculo, ya lo dijo Debord.

Viene la segunda parte, tras el corte intencionado. Ahí la cosa mejora, musicalmente hablando, pero a mí me empezó a vencer el sueño, como de costumbre. No obstante, disfruté de las mejores canciones, sin duda, las que pertenecen al famoso álbum negro. Al comienzo de la segunda parte, hay un momento emotivo, en que el solista de violonchelo toca (violonchelo eléctrico, claro) una versión de Anesthesia – Pulling Teeth (del álbum Kill’ Em All), como homenaje a Cliff Burton, bajista de la banda, que murió en un accidente de autobús durante una gira de la banda por Suecia. Luego vienen Wherever I May Roam, One, Master of Puppets… y la esperadísima Nothing Else Matters, en donde el auditorio se queda a oscuras, iluminado por las linternas de los móviles, miles y miles, que es realmente grandioso. Esta balada, de lo mejor que ha escrito /compuesto Hetfield (un grandísimo compositor de canciones, así como un vocalista estupendo, ahí en plena forma ), crea una especial comunión entre la banda y los miles de espectadores del estadio. Hay que decir que los cuatro músicos están que se salen, destacando a mi parecer James Hetfied y Lars Ulrich, batería. Por último, sale como invitado el famoso director Michael Tilson Thomas, con sus gafitas de diseño, para dirigir (ejem, es un decir) Enter Sandman, también del álbum negro, un tema ideal para despedir el show.

Como ya dejé caer antes: Metallica, de diez; la Orquesta Sinfónica de San Francisco, desaparecida en combate. Qué pena de músicos. Qué mamarracho de director (Edwin Outwater, supongo que será un fan, metido a director, jeje). ¿Hay algún momento en que se oye a los músicos de la orquesta? Bueno, sí, el momento del chelo solista, y luego en la balada mencionada. Y como han cortado el entreacto, pues nada de nada. Pobres músicos, ahí anulados por las guitarras de Hetfield y Hammett, el bajo de Trujillo y la potente batería de Ulrich. Aplastados, incluso. Las cámaras se centran en el cuarteto de San Francisco, y de vez en cuando, casi por equivocación, aparecen los músicos de la orquesta, que dan lástima y no sé qué…, si es que no se oyen, no se sabe bien para qué están ahí. Hetfield se despide, agradeciendo al numeroso público asistente, que ha venido de todas partes, a lo que parece, a juzgar por sus banderas (Chile, Argentina, Brasil, México, etc.). Música para fans, para fanáticos… but not for me!
Lukas
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