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Huracán

Western El joven Lin Sloane (Howard Duff) se interna en el agreste territorio de Colorado para capturar a Huracán, el guía de una manada de caballos salvajes. Allí conoce a Lucy Bostel (Ann Blyth), la hija del hacendado más poderoso de la región y enemigo acérrimo de la familia de Lin. (FILMAFFINITY)
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Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
31 de enero de 2016
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Agradable western menor, casi casi familiar (ver spoiler)
Por lo demás, se trata de una discreta cinta del oeste, adaptación de la novela de Zane Grey "Wildfire", donde lo que más abunda, hasta reventar, es cabalgatas y más cabalgatas tras el brioso, fuerte e inocente caballo salvaje a quienes todos quieren apresar.
Eso sí, dichas cabalgatas tienen lugar en medio de agrestes y preciosos parajes, donde se alternan las áridas tierras cobrizas, con bosques y bellos lagos (Kanab, Utah, USA). Y todo ello magníficamente fotografiado con el maravilloso technicolor de la época.
El mayor trabajo se lo llevan los maravillosos jinetes, que a toda máquina y subiendo y bajando peligrosas laderas, se juegan el tipo y se ganan el pan con su sudor.
Buenos "secundarios" como el gran Edgar Buchanan, aquí un viejo cascarrabias corto de vista y un poquito cobarde, el gran John McIntire como el ladino patriarca y/o Lloyd Bridges, como el peor de sus hijos.
Buena banda sonora y eficaz pero un tanto rutinaria dirección del hábil y destajisa artesano de Hollywood, George Sherman, autor de un buen número de westerns, tanto en cine como en añorados seriales televisivos.
Una peliculilla sobria y digna, que al final deja un buen sabor de boca.
¡Ah! Y me olvidaba citar aque Ann Blyth está tan preciosa como siempre.

http://filmsencajatonta.blogspot.com.es
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Constancio
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21 de enero de 2020
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
“HURACÁN (RED CANYON) de George Sherman.

Hay películas que caen simpáticas, y esta es uno de los casos. Es un flechazo desde el principio, aun reconociendo su "modestia".
Empezando por la manada de caballos salvajes, los mustangos, descendientes de aquellos que llevaron a América los descubridores españoles; palabra que, según los expertos, desciende de la palabra castellana mesteño.

Normal: los caballos, la silla de montar, el sombrero de ala ancha de origen castellano (que variaba en su composición según la estación: piel, tela o paja), los zahones o zajones... Todo esto lo tomaron los cowboys de los peones mexicanos que poblaban los llamados territorios del Suroeste, tras la anexión por Estados Unidos de casi la mitad de la República Mexicana, que era heredera del virreinato de la Nueva España.
Admiración, por tanto, por esa manada de caballos salvajes, guiada por ese Rayo Negro, indómito e inconquistable. Bellos paisajes desérticos de Utah con sus valles verdes y frescos. Utah, de Yuta, nombre que los españoles dieron a una de las tribus de indios del territorio...
Es de agradecer que una voz en off recuerde que por allí "pasaron" Coronado y otros "conquistadores". No es muy común en los westerns recordar esto o a los pobladores novohispanos o mexicanos de ese extenso territorio que es el Suroeste.

La trama avanza con fuerza, presentándonos a una mujer, hija de un hacendado, indómita, que quiere ser hombre y domeñar a un caballo especialmente bravo. Y a un hombre solitario, de origen desconocido que llega al lugar con la intención de capturar y domar a Rayo Negro, macho alfa de la manada.
El primer encuentro y desencuentro entre ambos, la hija orgullosa del ranchero y del jinete solitario, es hasta humorístico y nos señalará por dónde va a ir la historia y la relación conflictiva -al principio- entre ambos.
Lin Sloan (Howard Duff) contará con la colaboración de un excochero para capturar a Rayo Negro. Son tomas filmadas con mucho oficio por George Sherman y donde el caballo se convierte en el gran protagonista de la película.
Este excochero, un tanto temeroso, un poco gordo y hasta sentencioso, es herederos directo de Sancho Panza y su representación gráfica más habitual. Ya se sabe que “El Quijote” fue admirado e imitado por los novelistas ingleses que nos lo “redescubrieron” a los españoles.
El caballista solitario tiene un pasado familiar oscuro del que quiere huir, aunque fatalmente este le persigue y tendrá que resolverlo según las leyes del salvaje Oeste.
No quiero finalizar sin recordar a Zane Grey, novelista que se hizo famoso con sus obras sobre el lejano oeste,
con títulos que algunos hemos podido leer en nuestra infancia: "Red Canyon" es la adaptación de una de sus novelas. Continuaba una tradición iniciada por J. Feminore Cooper, Washintong Irving (el de "Los cuentos de la Alhambra), Bret Harte, el gran Mark Twain, el alemán Karl May o Owen Wister, cuya novela "El virginiano" tuvo algunas adaptaciones como la homónima de Stuart Gilmore de 1946, o toda una serie de televisión.
Otra serie, "Furia", con un caballo negro de protagonista, de la que también vi muchos de sus episodios en mi infancia, me "golpea" en el recuerdo.

Y para ser justos, quiero rendir homenaje a los escritores españoles de bolsilibros de este género: Marcial Lafuente Estafanía, José Mallorquí, González Ledesma (Silver Kane), Juan Gallardo (Curtis Garland), García Lecha (Clark Carrados) o Eduardo de Guzmán (Edward Goodman), y varios más... Algunos de ellos encontraron refugio en este género y otros, ya que su pasado republicano y la censura de la dictadura les prohibía editar con su nombre y escribir su obra, que podríamos denominar propia y de autor.
De Edward Goodman recomiendo, además, su libro de historia "La epopeya del Oeste": un tratado sobre la conquista del Oeste en el siglo XIX y sobre sus personajes más conocidos.

PD: ¿Que qué ocurre con Rayo Negro? Buena pregunta… Hay que ver la película.
GonzaloyGracias
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25 de agosto de 2013
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es una de esas películas que ves en tu infancia y te deja un recuerdo imperecedero. Basada en una novela de Zane Grey, nos cuenta una historia llena de tópicos del west, en la que el principal protagonista es un caballo de pura sangre. Un caballo al que todos desean, pero solo una persona es capaz de cazar y domesticar aunque con una pequeña colaboracion femenina. Es una especie del cuento acostumbrado en la que hay buenos y hay malos, un chico y una chica, un acompañante torpe y cegato, un padre exigente y una familia arisca y revoltosa. Un coctel fácil de combinar y totalmente previsible, pero llena de encanto.

Hoy he tenido oportunidad de revisarla encontrando imágenes imborrables aparcadas en mi recuerdo, si bien un poco distorsionadas por el tiempo. Una encantadora Ann Blith junto a Howard Duff, George Brent y un malvado fascinante, el gran John McIntire, han vuelto a hacer mis delicias con esta sencilla e inolvidable película de George Sherman director de una extensa lista de westerns en su haber. Recomendable a amantes del género no muy exigentes, pero con ganas de pasar un rato agradable.
JUAN RUIZ MORENO
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22 de junio de 2020
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cinta amable de grandes cabalgadas por llanuras y montañas, con indómitos caballos salvajes que acaban siendo domados por bellas amazonas rubias con la ayuda de antiguos pistoleros de familias que se odian a muerte. Podría haber sido una nueva versión de Romeo y Julieta, salvo que aquí estamos en un Oeste comprensivo.
Al margen de la belleza de los paisajes, de la música y del colorido, nos encontramos con una joven de buena cuna descontenta con el papel secundario de la mujer en los ranchos, "Siempre he odiado ser una chica". Frente a ella, el joven pistolero que se aparta voluntariamente de la violencia de su familia buscando la rehabilitación. Era difícil en aquellos lugares lograrla, la experiencia de las películas vaqueras es en este sentido muy negativa. En este caso no, ya hemos dicho que se trata de una cinta amable en la que disfrutarán los amantes de la equitación y de la doma, con imágenes muy logradas de caídas de jinetes y de derribos de caballos, especialmente la carrera del final.
De todas formas, dentro de la modestia de las pretensiones de la obra cabe objetar que en todo momento se habla de caballo alazán para referirse a "Rayo negro", el caballo conductor de la manada salvaje. Pues bien que quede claro que la capa alazana de los équidos corresponde a un color rojizo que tiende a rubio en las crines y cola. Nunca de color negro como se pretende aquí, aunque los pelos rojizos que dan esta capa pueden tener diferentes tonos. De hecho es uno de los tres colores básicos de los caballos, y está presente en todas las razas equinas. Por lo demás es un caballo de potencia y resistencia, como indica el refrán que da título a nuestra reseña.
Lafuente Estefanía
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24 de abril de 2022
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para no creerlo, Ann Blyth perteneciente a la legión de mujeres de hierro, leyenda viva, debe ser producto de su fuerza de voluntad, bueno no tengo problemas en valorar una filme familiar.

De gran corte cómico con un amor juvenil entre Ann Blyth y Howard Duff, sus personajes me agradaron, él un vago y ella por momentos parece "toro sentado", de comicidad asegurada con el viejo, tonto, cascarrabias Edgar Buchanan y su afable compañera Jane Darwell. La tensión lo ponen los patriarcas, el terrateniente Chill Wills y los cuatreros familiares John McIntire y Lloyd Bridges.

Un Filme de muchas sub tramas, el indómito caballo rayo, clasista familia sureña, la banda de los Cordt, sueños, drama de amores imposibles y de mucha enseñanza, prejuicio, superación y comprensión entre ellos, soberbio final.
John
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