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Rusia Rusia · Stalingrado
Críticas de Ferdydurke
Ordenadas por:
1.065 críticas
2
5 de marzo de 2017
9 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una familia normal (es decir, malos a rabiar) hace la vida imposible a hija rebelde (más maja que todas las cosas) que tiene un precioso lío amoroso con otro adolescente que tal baila (todavía peor, es un pajarillo drogota el pobre), una amistad con zorrillo apaleado y que quiere escapar de una isla ominosa en la que hay un vertedero ignominioso, un policía rabioso (y su joven e inocente seguidor que le secunda), una chica que oye voces, muchas sustancias piscotrópicas (alterantes), bichos oscuros como la perdición y, en definitiva, el mundo que se nos ha vuelto a joder del todo tras la enésima destrucción y apocalipsis al por mayor.
Contado así podría tener un pase, pese a los tópicos a puñados y las tontunas gruesas como perdigones. El esquema sería sencillo y fácil de asimilar: policía, familia y el hombre en su conjunto como malvados enfrentados a niños o jóvenes en apuros que los benditos padecen las miserias de los mayores y el poder del hombre blanco. La autoridad y la madurez versus la inocencia y la juventud. En un contexto distópico y futurista, hasta lírico y reflexivo.
Si además le ponemos "animación" y un no sé qué de diferente y alternativo, lo parte, seguro.
Eso parece además.
Pero yo no, otra vez no. Vi cachos juntados a trozos mal cosidos, remiendos de destrozos mal urdidos, escenas y situaciones puestas sin orden ni concierto, en un guirigay, confusión o algarabía de un tenue y desvaída que casi me dormía, muy relamida y sin sentido, en un sindiós tan chuchurrío y carcomido que otro gallo me cantaría, en una nadería tan pretenciosa, solemne y vacía que quise ir a la luna y no podía, escapar del asiento que allí me tenía, atrapado y sin salida, que tal vez moría.
Eso sentí, qué le vamos a hacer.
Ferdydurke
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2
12 de diciembre de 2017
6 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Postergan el secreto. Su resolución. Con otro misterio. Y otro. Y otro. Para que el espectador no sepa de qué va esto. Y para cuando lo descubra, que le importe poco, nada, como el resto. Cansado, hastiado de tanto inútil arabesco (esperando que llegue la parada publicitaria, a eso apesta, que alivie el peso).
Dos o tres sustos traperos, de la peor especie, lagrimones, conmociones, empujones y muchos retortijones para un enredo delirante, traicionero y muy chapucero.
Estéticamente limpia como el arroyo que corre cristalino por la verde campiña y el sol primero de la mañana cuando es como un gallo, pulida en sus mañas y afeitada de arriba abajo, se deja ver un rato, aunque ya andabas un poco mosqueado, hasta justo que te hacen el primer amaño, después, la suma de dislates y atropellos truculentos te irritan tanto que te dan ganas de mandarlos a todos al carajo, directos al matadero.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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2
3 de agosto de 2013
9 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primaria y simplona. Tendenciosa y sermoneadora. Histriónica e histérica.
Me sangran los ojos y me estallan los tímpanos.
Tanto delirio y tremendismo para decirnos que la gente de campo es inocente y buena, y que la ciudad es mala y corrompe. El mito del buen salvaje versión social posguerra española.
Todo es obvio y trillado; los personajes grotescas marionetas y la historia saturada de efectismo melodramático. No hay lugar para el reposo, la observación o la delicadeza; todo es brutalidad cinematográfica.
Solo se salvan algunas escenas por como están rodadas; me gustan especialmente las mudas: la de la chica probándose la ropa de su jefa y la pelea del camión.
Quiere ser una película neorrealista española y tiene valor como documento histórico; es apreciable su contundente e implacable ritmo, pero se pierde en enormidades e infantilismos, anteponiendo el mensaje, el discurso, a la verdad de los personajes, olvidando que no son autómatas, aplastándoles con la pesada carga de la moralina.
Ferdydurke
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4
26 de noviembre de 2017
7 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mucho spoiler.
Empezó con el mismo cine. La fórmula. Aunque en realidad es inmortal. Vino con el código genético. Incorporada a la sangre y a las conexiones neuronales. Antes de comenzar a balbucear ya la podíamos recitar. Es platónica. Una idea arquetípica. Anagnórisis. Está fijada y prefijada desde el principio de los tiempos. Antes del Big Bang. Se codeaba de tú a tú con los dinosaurios, vacilaba a los diplodocus y a los tiranosaurios. Resistió las glaciaciones, la desaparición de los neandertales, conoció a Homero y le susurró al oído (pero este no le hizo mucho caso), observó la aparición de los primeros cristianos en el foro romano, llegó a la Edad Media y el Renacimiento, y ahí tuvo todo su apogeo.
Pero fue el cine el que la supo querer y tratar como más se merece. Fue el cine el que desde su aurora callada comprendió con más claridad que las muchedumbres pedían amor pero no desorden, pasión pero no caos, sexo pero no riesgo, comunión pero no fusión, contacto pero con guantes, arrebato distante, fueron los primeros creadores de este bello (a veces) y banal (no siempre) arte los que mejor entendieron que el amor, para que fuese aceptado por la mayoría (igual a mucho dinero) debía ser desnaturalizado y rebajado, neutralizado y adelgazado, convertido en un perrito faldero de conducta previsible y adocenada, que sabes que cuando abras la puerta de casa ahí va a estar para ti, sin peligro, sin juego. Ellos entendieron que la gente tiene miedo, que el deseo se castra desde muy pequeño y muy pronto y que luego ya no hay remedio, solo queda un reflejo, un atisbo muerto, un anhelo fofo, un recuerdo difuso de algo más bello, pero sobre todo miedo. De ahí el triunfo indiscutible e indestructible de la fórmula. Conseguía que el tren no descarrilase y que nadie se manchara, que nada más abandonar la sala del cine cada uno pudiera volver a su hogar como si todo hubiera sido un inofensivo sueño, dispuestos a soportar unos días más de espejismo consolador, de seguridad acolchada, de ficticia felicidad. Por eso la fórmula es parte indispensable de nuestra esencia, la más duradera, la que vemos cuando nos miramos al espejo y escuchamos las noticias, esa esperanza vaga de algo mejor que no sabemos ni cómo. La fórmula.
Fue el cine el que la dio su lugar y la convirtió en la reina de la fiesta, siempre presente, inalterable, sin envejecer ni padecer enfermedades, bañada en la fuente de la eterna juventud.
La fórmula. Y no la de Coca Cola. Ni siquiera la de la patriótica San Miguel.
Es... (sí, algunos más avispados ya lo habéis acertado)... la fórmula del amor, de su narración, de su desarrollo temporal, fiel, ineludible e inexpugnable, como un (otro, distinto del anterior, no nos confundamos, este se llama Fofito, el otro Juan) perro que te sigue hasta la tumba o un corpiño que te aprieta muy fuerte, el cinturón de castidad, el anillo de propiedad, una correa que te ata a la vida y el deber.
La fórmula.
Descripción.
a) Elementos (en sus inicios, pero los factores no alteran el resultado del producto, son intercambiables y variables hasta el infinito, da igual, piezas de engranaje): Chico-Chica.
b) Transcurso o su proceso: Encuentro-Odio-Remanso-Pasión-Remanso-Amor-Remanso-Crisis-Remanso-Reflexión-Remanso-Reconciliación-Remanso-Amor-Remanso-Final-Feliz.
c) Otras consideraciones: Se dice, cuenta la leyenda, que hay algún espectador que todavía piensa que las cosas son más o menos así o que en realidad no hay fórmula, ningún frenesí.
El caso es que a pesar de mi mucha zorrería y escepticismo reconocido, de la gran desconfianza y la sabiduría extrema, al principio y un buen rato después, me timaron, me engañaron, me la metieron doblada los muy cabrones, me tragué el anzuelo, me pensé (pobre de mí) que iba a ser, así parecía y apuntaba por sus rudas maneras, una historia nada convencional, algo original, auténtica, con sincera personalidad, sin concesiones, pura, verdadera, sí, la vida entera.
Hasta... que el padre enferma (de mucha gravedad). Ahí lo vi venir. Cantaba demasiado a giro de guion con toda la (mala y forzada, recurso manido) intención. Pero seguían el beneficio de la duda y el crédito vigente.
Hasta... que el rumano guapo (por cierto, vaya suerte que tiene el muchacho originario. Se le aparece de repente un príncipe azul de los de oro en paño y a todo trapo, para limpiarlo con un paño. Guapo, listo, bueno, valiente, paciente, con oficio, experiencia y muy tranquilo) se marcha. Tardé mucho (imperdonable), lo sé. Pero ahí sí, ya no dudé. Todo el percal pillé. No lo podía creer. Ellos también. Les había cogido cariño, aprecio, mucho amor del bueno. Seguía sus aventuras y desventuras, sus roces, sexos, compañía y goces con la lengua fuera, todas sus revelaciones y desperfectos como caídos del mismo cielo. Tenía el petate hecho. Dispuesto a presentarme en esa lejana granja para que me dieran consejo, cobijo, amparo, regocijo, lo que fuera, que yo también quería comer del mismo plato, donde comen dos tres no molestan y con el padre y la abuela echamos el resto.
Y, de repente, ante esa epifanía o visión estremecedora, me sentí traicionado, estafado, como si me hubieran con otro engañado. No, hombre, no, vosotros no, así no, por favor, también no. Os lo ruego. No.
Pues sí. Que se va. El otro le va a buscar. Se encuentran. Se quieren. Y de vuelta al hogar. A cuidar ovejas, borregos, becerros y si hace falta nos marcamos un degüello. A amarnos como realmente nos merecemos.
Como si vas a escuchar a Stravinski y te meten a Alejandro Sanz, a Cobos, a Nyman, todo bueno, pero tú buscabas otra cosa, a Sid Vicious, a los tres sudamericanos, a Rajmaninov, a Franco Battiato, no ese tran tran impersonal y barato.
En fin, hasta en el campo más olvidado te están esperando con la guadaña en alto, agazapados, dispuestos a darte el palo y salir pitando.
En el spoiler sin spoiler haremos algunas preguntas que ya se estaban echando a faltar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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2
13 de noviembre de 2017
5 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cómo hacer una buena crítica (de aficionado, tampoco te creas). O curso acelerado para triunfar en Filmaffinity en el menor tiempo posible.
"Hazlo. Escribe, no pienses." (Ferdydurke)
Este pequeño tratado está hecho con la mejor de las intenciones. He intentado reunir en un solo escrito la suma total de mis experiencias, lecturas y enseñanzas obtenidas (algunas tras opíparas cenas regadas con generosos caldos) sobre el tema con diversos y amistosos compañeros de armas.
Espero y confío que estas líneas os sirvan de guía, consejo, esperanza y luz a los que las lean y recién comienzan en este mundo maravilloso y proceloso.
He tratado de mostrar dos aspectos igualmente esenciales: lo que el crítico tiene de humilde artesano y lo que este absorbe de la realidad circundante. La mano de obra y el cerebro pensante. El currela y al artista. El hombre de acción y de pensamiento.
El decálogo es siempre lo primero:
1) Todas las películas son buenas aunque no lo parezca.
2) Todas las puntuaciones son altas aunque no te apetezca
3) Todos somos amigos aunque lo disimulemos.
4) Los escritos claros y escuetos. Lo bueno si breve dos veces bueno
5) Siempre películas de estreno. O muy conocidas.
6) La mayoría siempre tiene la razón. Y si no, únete a otro grupo dominante.
7) No divagues. Informa.
8) Tu vida no importa, pero alguna anécdota no molesta.
9) Jerga y frases hechas administradas con recato.
10) Sobre todo que quede claro que eres buena persona.
a) Antes de todo.
- Bagaje: ¿Qué debe saber un buen crítico antes de ponerse a escribir? (Sé que este asunto es de honda preocupación entre los de nuestro gremio)
Indudablemente debe conocerse la historia del cine al dedillo, desde sus albores silentes hasta esta planicie ruidosa y desolada que nos rodea, se debe frecuentar a los más extravagantes y desterrados como a los más exquisitos o convencionales. La historia de la música, también. La del arte sin falta. La Historia, así, en mayúscula, agrada lo suyo. El pensamiento entero que ha dado el hombre no es mal compañero. La ciencia completa siempre es buena consejera. La de la literatura, con premura. En fin, su cabeza debe ser una enciclopedia de oro bruñida y metafísica dorada.
- Estado civil. A ser posible soltero. Todo el tiempo es poco si el empeño es verdadero. Ya sabéis que las mujeres distraen, desgarran y encandilan. Y los demás hombres..., para qué un triste reflejo.
Este es un oficio para máquinas solitarias. Todo el que no sea capaz que huya antes de que su vida se destruya. Sí, amigos, esta profesión causa los mismo estragos que la heroína pura, una corresponsalía en zona de guerra, una concejalía de cultura o igualdad, el ébola en el África negra, estrés, síndrome postraumático, la mirada perdida de la milla, pesadillas recurrentes, picores en el entrecejo, psoriasis y hasta se ha visto a algún penoso individuo que ha caído en la infinita vulgaridad del alcoholismo o el puterío...
(- Sexo (o género o.. ): Por si alguien no se había dado cuenta, masculino. Las mujeres tienen asuntos mucho más delicados que observar y resolver como para ponerse a perder el tiempo con estas ridículas minucias (a las pruebas me remito y no hace falta hilar muy fino). Ellas deben arreglar el mundo. Asunto baladí, lo sé. Pero de ellas dependemos. A nosotros que nos dejen con nuestros juguetes).
- Profesión: Ninguna. Rico de nacimiento. Trabajar debilita y corrompe, te vuelve sumiso y cobarde. Te une a la manada de los que no tienen nada (en el alma).
Otras opciones. Rentista. Extorsionador. Diplomático. Proxeneta. Vago. Maleante. Poeta. Puto. Comisario de arte. Expositor. Conferenciante. Jugador de hockey sobre hielo (la hierba para las vacas, el parqué para cosas serias como el baile de salón). Preso común y moliente, los otros no sirven para nada.
b) Durante el día de trabajo.
- Predisposición: Debe estar descansado. Haber dormido bien. Doce horas para empezar a hablar. Con la mente limpia y fresca. Con el cuerpo a punto.
Si la película es demasiado profunda también se aconseja echar una siesta al mediodía, de unas seis horas como máximo.
- Actividades físicas previas al evento: Reposo absoluto. Aislamiento completo.
Aunque aquí debo añadir que hay diferentes opiniones que responden a escuelas, corrientes de pensamiento y teorías críticas opuestas que hablan del sexo (me refiero a la gimnasia, me niego a nombrar la melonada del amor, eso lo dejo para las revistas Marie Claire o los filósofos antiguos, los pobres) como el elemento crucial de la ecuación precognición del peliculón en cuestión. Es decir, algunos apuntan a la descarga previa del material acumulado como la obligación fundamental del crítico (no hablamos de apetencia, es una exigencia). No precisan, o si lo hacen hay demasiadas divergencias o subgrupos en pelea que discuten los matices más sutiles o las taxonomías más delicadas, qué tipo de ejercicio concreto es el más adecuado. En cualquier caso es mayoritaria, hay casi quórum (pero extraoficialmente, no hemos encontrado pruebas escritas o cualquier otro documento que lo atestigüe de manera clara), la tendencia que considera lo más idóneo en esos casos una discreta (perdonen la vulgaridad) masturbación frente a la pantalla del ordenador, delante del televisor, leyendo a un autor pervetidor o recurriendo a cualquier colaboración digital humana que nunca sería despreciada (no muy duradera que el tiempo apremia y la energía escasea).
O, si este crítico sintiera o sintiese que eso sería un desdoro (solo permisible para patéticos perdedores o mugrientos adolescentes) impropio de su condición de hombre cosmopolita y mujeriego al que la aventura promiscua le da otro vuelo, podría recurrir a un polvo rápido en los lavabos del cine con la taquillera, sexo salvaje con el viejo acomodador en cualquier rincón oscuro si lo hubiera o, quién sabe, otear el ambiente de la sala y hacer otras excursiones que dejamos en manos de la imaginación y el empuje del susodicho si quisiera.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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