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España España · Valladolid
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Voto de HarryWaters:
6
Voto de HarryWaters:
6
Drama. Thriller Una pareja joven y enamorada, Grace y Jackson, se muda desde Nueva York a una casa heredada en el campo. Al poco tiempo, Grace intenta encontrar su identidad en ese entorno aislado, acompañada de su bebé recien nacido. Pero al redescubrirse a sí misma tras un periodo de desmoronamiento, no lo hace en la debilidad, sino en la fortaleza y la imaginación.
12 de noviembre de 2025
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fui al cine sin saber nada de Die, My Love. Ni sinopsis, ni tráiler, ni expectativas. Bastan cinco minutos para entender que no se aproxima una película amable. Un plano fijo prolongado, inmóvil, donde los personajes —Grace (Jennifer Lawrence) y Jackson (Robert Pattinson)— se mueven dentro del encuadre con la misma densidad que el aire que los rodea. No tarda en quedar claro que no va de entretener, o incluso de entender, sino de sufrir. Salí molesto, irritado. Días después, sigo sin tener claro si me ha gustado o si simplemente me ha vencido. Pero algo persiste, y eso, quizá, sea mérito suficiente.

El film adapta la novela de Ariana Harwicz y aborda la maternidad desde su costado más oscuro: la depresión posparto, la insatisfacción sexual, el aislamiento emocional y la lenta deriva hacia la psicosis. Es una historia —si es que puede llamarse así— contada desde los ojos de una mujer fracturada, que observa el mundo como si estuviera atrapada tras un cristal empañado. Die, My Love sacrifica la claridad narrativa en favor de la sensación, la inquietud, el malestar. Prefiere el síntoma al argumento, la experiencia al desarrollo. Y aunque eso tiene potencia visual y emocional, también deja la incómoda sensación de que, al final, la película no cuenta nada.
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spoiler:
A partir de cierto punto, la incomodidad es casi física. En la sala, nadie estaba quieto; parecía que las butacas se hubieran torcido de fábrica. La tensión se vuelve ruido, el ruido se vuelve atmósfera. Y cuando llega la escena del perro —un clímax tan insoportable como efectivo—, Die, My Love confirma su propósito: incomodar hasta el rechazo. El amante negro, cuya presencia nunca llega a definirse, contribuye a esa ambigüedad constante; no sabemos si es real, si existe o si es una proyección más del delirio. Lo mismo ocurre con el abuelo senil, el hijo o el campo infinito alrededor de la casa: todo parece tangible, pero se disuelve si se intenta comprender.

Jennifer Lawrence está extraordinaria. Su interpretación es brutal; su mirada arrastra a la película completa. Pattinson, notable, se convierte en una sombra; y Sissy Spacek, maravillosa, aunque su arco —entre armas y sonambulismo— parezca venir de otra historia. Todo en la película parece intencionadamente fuera de lugar. Y quizá ahí resida su poder: en provocar sin explicar, en hacer sentir sin necesariamente contar.
Die, My Love es una experiencia más que una narración. Dura, extenuante, frustrante por momentos, pero también extrañamente magnética. No busca ser comprendida, solo padecida. Y en eso, lo consigue.
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