Mátate, amor
5,5
2.425
Drama. Thriller
Una pareja joven y enamorada, Grace y Jackson, se muda desde Nueva York a una casa heredada en el campo. Al poco tiempo, Grace intenta encontrar su identidad en ese entorno aislado, acompañada de su bebé recien nacido. Pero al redescubrirse a sí misma tras un periodo de desmoronamiento, no lo hace en la debilidad, sino en la fortaleza y la imaginación.
14 de octubre de 2025
14 de octubre de 2025
65 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algunas afortunadas y afortunados pudimos disfrutar en directo, y desde las primeras filas, de la entrega del Premio Donostia a Jennifer Lawrence. Y os puedo asegurar que es más guapa aún en vivo que en las películas. Pero al parecer como una especie de tributo desagradable fuimos castigados a continuación con Die My Love, uno de esos filmes que te torturan y que estás deseando que acaben de una vez por todas.
Es un molesto sinsentido con el que quizás su directora ha pretendido llevarnos al desquiciamiento, para de ese modo enfrascarnos en la historia. Posiblemente la novela (que se desarrolla en Francia y no en "los profundos" Estados Unidos) explique mucho mejor el progresivo deterioro psíquico de la protagonista, pero en este guión, y en su realización, todo es un absurdo disparate. Jennifer Lawrence lo hace muy bien, pero no es ella la culpable de este incómodo despropósito.
Ningún otro personaje tiene relevancia ni aporta algo interesante, ni siquiera grandes actores como Sissy Spaceck o Nick Nolte. Es todo un galimatías que se hace bola conforme avanza, y lo que nos pretende mostrar ni es depresión posparto ni nada que se le parezca. Ella en teoría es "escritora", pero no escribe ni un verso, ni una frase, aunque sólo fuese por intentar un borrador en sus desvelos y locuras. Nada.
Es un molesto sinsentido con el que quizás su directora ha pretendido llevarnos al desquiciamiento, para de ese modo enfrascarnos en la historia. Posiblemente la novela (que se desarrolla en Francia y no en "los profundos" Estados Unidos) explique mucho mejor el progresivo deterioro psíquico de la protagonista, pero en este guión, y en su realización, todo es un absurdo disparate. Jennifer Lawrence lo hace muy bien, pero no es ella la culpable de este incómodo despropósito.
Ningún otro personaje tiene relevancia ni aporta algo interesante, ni siquiera grandes actores como Sissy Spaceck o Nick Nolte. Es todo un galimatías que se hace bola conforme avanza, y lo que nos pretende mostrar ni es depresión posparto ni nada que se le parezca. Ella en teoría es "escritora", pero no escribe ni un verso, ni una frase, aunque sólo fuese por intentar un borrador en sus desvelos y locuras. Nada.

Robert Pattinson
Aunque hay temas musicales interesantes otros nos taladran los tímpanos con la clara intención de molestar. Será una técnica de inmersión, para sacarnos de quicio también a los espectadores y que abandonemos así nuestra función pasiva en la butaca. Todos locos ¡hala!
Hasta nos inocula cierta maldad, pues cuando matan a... (bueno, mejor lo escribo en spoiler...)
Estábamos felices en el Kursaal cuando comenzaba la película, y hubiésemos estado encantados de que nos gustase mucho. Pero no.
Hasta nos inocula cierta maldad, pues cuando matan a... (bueno, mejor lo escribo en spoiler...)
Estábamos felices en el Kursaal cuando comenzaba la película, y hubiésemos estado encantados de que nos gustase mucho. Pero no.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Dejé en frase inacabada arriba que... "hasta nos inocula cierta maldad, pues cuando matan"... al perro, sí, al insoportable perro, todos nos sentimos agradecidos y aliviados (por muy contrarios que seamos a lastimar a una mascota). ¡Para una cosa que se hace con sensatez y con cordura... va y se castiga con el frenopático! (¡Loco mundo!).
10 de noviembre de 2025
10 de noviembre de 2025
40 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Die My Love’ llega por fin a España tras pasar por diferentes festivales donde obtuvo críticas bastante favorables. La película tenía todos los ingredientes para ser una de las grandes películas de este año, desde una directora que ya había adaptado antes con solvencia un libro de la misma autora, novelas de otros autores, hasta tener dos superestrellas del momento como son Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. Pero nada, ¡NADA! me preparó para lo que estaba a punto de ver.
Vamos a dejarlo claro desde un principio. ‘Die My Love’ tiene cosas que son buenas. Entre ellas los temas de los que trata. El film aborda la depresión postparto y la frustración sexual a través del personaje de Jennifer Lawrence, la cual es sin duda el mayor baluarte de esta película. El problema es que la película, no tiene mucho más que contar. El film de Lynne Ramsey, da vueltas sobre sí misma de forma continua, haciéndose larga y pesada durante las dos horas que dura la película.
Vamos a dejarlo claro desde un principio. ‘Die My Love’ tiene cosas que son buenas. Entre ellas los temas de los que trata. El film aborda la depresión postparto y la frustración sexual a través del personaje de Jennifer Lawrence, la cual es sin duda el mayor baluarte de esta película. El problema es que la película, no tiene mucho más que contar. El film de Lynne Ramsey, da vueltas sobre sí misma de forma continua, haciéndose larga y pesada durante las dos horas que dura la película.

Jennifer Lawrence
Uno de los grandes problemas que tiene la película es que pese a que sus dos actores cumplen con creces sus papeles, sus personajes son difíciles de comprar. Por un lado, está Jennifer Lawrence quien logra un buen papel, de desequilibrada mental. El problema es que la vamos a ver hacer cosas que son bastante peculiares a lo largo del film, con lo que no logramos empatizar del todo. Por supuesto, el espectador entiende las causas de este estado, las cuales se explican en el film, pero aun así es difícil empatizar con el personaje de Grace. Por otro lado, tenemos a Jackson, un hombre que, como bien se nos informará en cierto momento de la película, es un inútil. No era necesario que se nos dijeran, y es que con ver el comportamiento del personaje, nos queda claro que tiene menos luces que el coche de los pica piedra
Además, el arco de Jennifer Lawrence, no solo es sobre explicativo y reiterativo, sino que el montaje le juega un flaco favor al film. Hay momentos en que el espectador no sabrá don de encajar lo que está viendo. En parte es debido a la condición del personaje de Grace. El film juega constantemente con lo onírico y lo real, y logrará que ele espectador se encuentre desubicado, perdiendo completamente el interés por lo que está viendo. Por otro lado, el film cuenta con dos historias en paralelo, por un lado, el presente, y por otro el pasado, para que el espectador entienda cómo se ha llegado a ese punto. Por supuesto, esta parte de la película, ralentiza el film añadiéndole más metraje del que el film necesita.
Además, el arco de Jennifer Lawrence, no solo es sobre explicativo y reiterativo, sino que el montaje le juega un flaco favor al film. Hay momentos en que el espectador no sabrá don de encajar lo que está viendo. En parte es debido a la condición del personaje de Grace. El film juega constantemente con lo onírico y lo real, y logrará que ele espectador se encuentre desubicado, perdiendo completamente el interés por lo que está viendo. Por otro lado, el film cuenta con dos historias en paralelo, por un lado, el presente, y por otro el pasado, para que el espectador entienda cómo se ha llegado a ese punto. Por supuesto, esta parte de la película, ralentiza el film añadiéndole más metraje del que el film necesita.

Jennifer Lawrence & Robert Pattinson
La película tiene personajes que no son usados de manera inteligente. Dicho de otra forma, no les saca partido alguno. Son el caso de Nick Nolte, el cual queda relegado a unos minutos de metraje, sobre todo al inicio, ya que le perdemos rápidamente, o Lakeith Stanfield, quien no tiene ni diálogo a lo largo del film. Incluso la actriz Sisi Spacek, quien goza de mejor suerte, podría haber dado más juego, pero no les sabe utilizar
Eso sí, si algo hay que aplaudir de este film es la sensación de incomodidad que genera la directora en esta película. Esto lo logra con cosas como el zumbido de una mosca que no deja de sonar en ciertos momentos, y que actúa casi a modo de detonador, para el final de una escena bastante potente, o con el ladrido de un perro, el cual acoge la familia de Grace, el cual dará una de las escenas de mayor crueldad del film, si sois muy sensibles con los animales, absteneros de verlo. Además, la película cuenta con una fotografía bastante opresiva, apoyado por el formato 1:33, para encerrarnos aún más y causar incomodidad.
EN CONCLUSIÓN...
Una película que trata un tema interesante, de una forma desacertada. El film cuenta con la presencia de Jennifer Lawrence y Robert Pattinson como plato fuerte. Pero aun así tiene demasiados factores en su contra, como para ser un film a la altura de lo prometido. UNA LÁSTIMA
https://www.locoporelcine.com/die-my-love-frustracion-sexual-y-depresion-mala-combinacion/
Eso sí, si algo hay que aplaudir de este film es la sensación de incomodidad que genera la directora en esta película. Esto lo logra con cosas como el zumbido de una mosca que no deja de sonar en ciertos momentos, y que actúa casi a modo de detonador, para el final de una escena bastante potente, o con el ladrido de un perro, el cual acoge la familia de Grace, el cual dará una de las escenas de mayor crueldad del film, si sois muy sensibles con los animales, absteneros de verlo. Además, la película cuenta con una fotografía bastante opresiva, apoyado por el formato 1:33, para encerrarnos aún más y causar incomodidad.
EN CONCLUSIÓN...
Una película que trata un tema interesante, de una forma desacertada. El film cuenta con la presencia de Jennifer Lawrence y Robert Pattinson como plato fuerte. Pero aun así tiene demasiados factores en su contra, como para ser un film a la altura de lo prometido. UNA LÁSTIMA
https://www.locoporelcine.com/die-my-love-frustracion-sexual-y-depresion-mala-combinacion/
10 de noviembre de 2025
10 de noviembre de 2025
25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bueno, la cosa es así: cuando el elogio más extendido refiere a las actuaciones, la banda sonora, la fotografía, etc, cabe poner en duda qué pasa con la historia, el argumento. Una película, en el mejor de los casos, además de transmitir una emoción o funcionar como expresión artística, también intenta narrar/ contar una historia. Cuando resulta que la protagonista es una escritora y la película está basada en una ¿exitosa? novela, es lícito exigir más literatura, más ambición narrativa, que de eso acá no hay nada, puro armazón sin contenido, un fiasco absoluto, y más allá de que digan lo que digan los críticos, lo que importa es la experiencia real en la sala, todos bostezan y miran distraídamente la hora, esperando que termine de una buena vez, en resumen, insatisfactoria, olvidable
16 de diciembre de 2025
16 de diciembre de 2025
21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Die, My Love no es una película que se deje encasillar fácilmente. La sinopsis oficial la reduce a un caso de depresión postparto, pero esa etiqueta clínica apenas roza la superficie de lo que se despliega en pantalla.
Capa biológica:
El film puede leerse como el resultado de un cúmulo de factores básicos: desarraigo, aislamiento en un entorno rural, falta de un “anidamiento” estable, inseguridad vital (muy relacionado con el momento que le tocó vivir a la autora del libro: Ariana Harwicz). Todo ello activa los instintos más primarios de protección, y genera —o degenera— hacia una crisis de identidad, que se traduce en gestos extremos. Desde este ángulo, la película parece un estudio de cómo la biología y el entorno pueden desbordar a un individuo.
Capa feminista:
Otra lectura, más abstracta, se centra en la maternidad como proceso universal y en la tensión entre los ideales feministas y la experiencia concreta de ser madre. Aquí la protagonista encarna la contradicción entre los discursos de autonomía y la realidad de un cuerpo atravesado por la maternidad. Es la interpretación que más ha circulado en la crítica “progresista”: la obra como metáfora de la opresión patriarcal y de la imposibilidad de encajar en los roles asignados.
Capa biológica:
El film puede leerse como el resultado de un cúmulo de factores básicos: desarraigo, aislamiento en un entorno rural, falta de un “anidamiento” estable, inseguridad vital (muy relacionado con el momento que le tocó vivir a la autora del libro: Ariana Harwicz). Todo ello activa los instintos más primarios de protección, y genera —o degenera— hacia una crisis de identidad, que se traduce en gestos extremos. Desde este ángulo, la película parece un estudio de cómo la biología y el entorno pueden desbordar a un individuo.
Capa feminista:
Otra lectura, más abstracta, se centra en la maternidad como proceso universal y en la tensión entre los ideales feministas y la experiencia concreta de ser madre. Aquí la protagonista encarna la contradicción entre los discursos de autonomía y la realidad de un cuerpo atravesado por la maternidad. Es la interpretación que más ha circulado en la crítica “progresista”: la obra como metáfora de la opresión patriarcal y de la imposibilidad de encajar en los roles asignados.

Jennifer Lawrence
Capa existencial:
Pero quizá la lectura más poderosa sea la existencial: la película como quebranto de la máscara social. El niño no es el centro, sino la incapacidad de sostener la cordialidad, la cortesía, la ficción de la convivencia, como otrora ocurriera en otras películas como "Un día de furia" o "El club de la lucha". Escenas como la de la tendera, donde la protagonista rompe brutalmente el pacto de la amabilidad, o la piscina en ropa interior, funcionan como actos de libertad radical: gestos que cuestionan la normalidad social y revelan la violencia latente bajo la máscara. En este tránsito, no hay que ver la película de manera literal, sino como una metáfora de cuando un humano rompe con lo real, y se queda solo ante el resto del mundo, deambulando en un nuevo espacio inhabitable, tanto para él, que lo sufre, como para el resto de personas que le rodean, y en donde en tal espacio todas las palabras —como amor, amistad, amabilidad—, parecen haberse vaciado de todo su sentido, haber perdido la calidez de su alma.
Pero quizá la lectura más poderosa sea la existencial: la película como quebranto de la máscara social. El niño no es el centro, sino la incapacidad de sostener la cordialidad, la cortesía, la ficción de la convivencia, como otrora ocurriera en otras películas como "Un día de furia" o "El club de la lucha". Escenas como la de la tendera, donde la protagonista rompe brutalmente el pacto de la amabilidad, o la piscina en ropa interior, funcionan como actos de libertad radical: gestos que cuestionan la normalidad social y revelan la violencia latente bajo la máscara. En este tránsito, no hay que ver la película de manera literal, sino como una metáfora de cuando un humano rompe con lo real, y se queda solo ante el resto del mundo, deambulando en un nuevo espacio inhabitable, tanto para él, que lo sufre, como para el resto de personas que le rodean, y en donde en tal espacio todas las palabras —como amor, amistad, amabilidad—, parecen haberse vaciado de todo su sentido, haber perdido la calidez de su alma.

Jennifer Lawrence & Robert Pattinson
Síntesis:
El resultado es una obra que oscila entre lo biológico, lo feminista y lo existencial, sin agotarse en ninguno de esos marcos. Y aquí surge la paradoja: quizá el autor —o autora en este caso— sea el menos indicado para analizar su propia obra, porque está demasiado cerca de las causas y de la asignación de etiquetas. En cambio, el espectador ignorante, ajeno a la idea inicial, puede captar un trasfondo más relevante: la película como metáfora de la caída de la máscara social, más allá de posibles diagnósticos fisiológicos o consignas ideológicas.
El resultado es una obra que oscila entre lo biológico, lo feminista y lo existencial, sin agotarse en ninguno de esos marcos. Y aquí surge la paradoja: quizá el autor —o autora en este caso— sea el menos indicado para analizar su propia obra, porque está demasiado cerca de las causas y de la asignación de etiquetas. En cambio, el espectador ignorante, ajeno a la idea inicial, puede captar un trasfondo más relevante: la película como metáfora de la caída de la máscara social, más allá de posibles diagnósticos fisiológicos o consignas ideológicas.
15 de noviembre de 2025
15 de noviembre de 2025
19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Die My Love, dirigida por Lynne Ramsay, adapta la novela de Ariana Harwicz con potencia visual y visceralidad, pero también con tendencia al exceso y al desconcierto. Jennifer Lawrence encarna a Grace, una joven madre y escritora que se va desmoronando lentamente en una casa aislada de Montana, mientras su marido Jackson (Robert Pattinson) asiste impotente al derrumbe. La película aspira a ser un retrato descarnado de la depresión posparto, pero termina convertida en un ejercicio de estilo irregular, más preocupado por provocar que por comprender.
El filme arranca con fuerza: Ramsay filma la intimidad doméstica con una tensión latente, donde cada gesto cotidiano se percibe como una amenaza. Pero pronto, el relato se disuelve en una serie de explosiones histéricas y simbolismos reiterativos. El montaje fragmentado, los saltos de tiempo y los pasajes oníricos generan confusión más que profundidad, haciendo que el espectador pierda el hilo emocional y se distancie de Grace en lugar de acercarse a su dolor. Lo que debería ser una exploración íntima del colapso mental se transforma en un torbellino estético que gira sobre sí mismo, hasta el agotamiento.
El filme arranca con fuerza: Ramsay filma la intimidad doméstica con una tensión latente, donde cada gesto cotidiano se percibe como una amenaza. Pero pronto, el relato se disuelve en una serie de explosiones histéricas y simbolismos reiterativos. El montaje fragmentado, los saltos de tiempo y los pasajes oníricos generan confusión más que profundidad, haciendo que el espectador pierda el hilo emocional y se distancie de Grace en lugar de acercarse a su dolor. Lo que debería ser una exploración íntima del colapso mental se transforma en un torbellino estético que gira sobre sí mismo, hasta el agotamiento.

Jennifer Lawrence & Robert Pattinson
Jennifer Lawrence ofrece una interpretación intensa, incluso admirable por su entrega física y emocional, pero el guion no le da un arco convincente ya que su sufrimiento no evoluciona, se repite. Ramsay apuesta por mostrar, una y otra vez, la misma espiral de furia, deseo y vacío, sin ofrecer nuevos matices. Pattinson, mientras tanto, queda relegado a ser un testigo pasivo, y el resto del elenco (Sissy Spacek, Nick Nolte, Lakeith Stanfield) aparece apenas esbozado, como si sus personajes existieran solo para sostener la descomposición de la protagonista.
Visualmente, la película es poderosa. El formato 1:33 y la luz opresiva crean una atmósfera densa, casi febril. Ramsay filma con la precisión de una pesadilla: cuerpos en penumbra, respiraciones entrecortadas, sonidos que se confunden con el viento. Hay momentos bellos (una danza solitaria, una cena que se transforma en trance), pero esa misma belleza termina volviéndose repetitiva, vacía de emoción.
El mayor problema de Die My Love es, sin embargo, su falta de equilibrio. Quiere ser un estudio psicológico y, al mismo tiempo, un poema visual; una denuncia del abandono y un viaje a la locura. Pero en su ambición por abarcarlo todo, pierde foco. Lo que podría haber sido una mirada devastadora sobre la soledad y la pérdida de identidad femenina se convierte en un caleidoscopio incoherente de gritos, metáforas y silencios forzados.
Visualmente, la película es poderosa. El formato 1:33 y la luz opresiva crean una atmósfera densa, casi febril. Ramsay filma con la precisión de una pesadilla: cuerpos en penumbra, respiraciones entrecortadas, sonidos que se confunden con el viento. Hay momentos bellos (una danza solitaria, una cena que se transforma en trance), pero esa misma belleza termina volviéndose repetitiva, vacía de emoción.
El mayor problema de Die My Love es, sin embargo, su falta de equilibrio. Quiere ser un estudio psicológico y, al mismo tiempo, un poema visual; una denuncia del abandono y un viaje a la locura. Pero en su ambición por abarcarlo todo, pierde foco. Lo que podría haber sido una mirada devastadora sobre la soledad y la pérdida de identidad femenina se convierte en un caleidoscopio incoherente de gritos, metáforas y silencios forzados.

Jennifer Lawrence
Ramsay no juzga ni explica, pero su distanciamiento deja frío. El espectador contempla la caída de Grace sin sentirla. Y cuando la película termina, no queda una reflexión ni una herida, solo el eco de una desesperación que se diluye en el bosque. En definitiva, Die My Love pretendía ser una experiencia emocional total, pero acaba siendo un grito estéticamente bello, pero emocionalmente hueco.
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