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Don Hantonio Manué rating:
8
Don Hantonio Manué rating:
8
Mystery Harry Caul, a detective of recognized prestige as a specialist in surveillance and security systems, is hired by a tycoon to investigate a man and a woman. The mission, for an expert of his stature, is at first glance inexplicable, since the couple is of no interest. However, when Harry thinks he has finished his work, he realizes that something strange is hidden behind the banality of the case, as his client refuses to identify himself, always using intermediaries. [+]
October 31, 2025 1 of 1 users found this review helpful
Harry Caul es un especialista en seguridad que ha sido contratado para espiar a una pareja sin nada de particular. Harry Caul es también un hombre tímido, que rechaza todo contacto humano, celoso de su intimidad, tal vez porque nadie mejor que él (experto en adentrarse en intimidades ajenas) sabe lo valiosa que es. Se refugia en su profesionalidad, en una labor meticulosa, como si eso le hiciera ser menos culpable, menos responsable de lo que hacen sus clientes con su producto. Su intento de distanciarse de la observación (de la escucha, en este caso), cuando, como observador que es, influye directamente en la realidad y la condiciona, es imposible y paradójico, pasando de ser el vigilante a ser el vigilado. Un tipo más solo que la una, con un trauma del pasado, que ve fantasmas donde no los hay. O un tipo muy sensible, capaz de descubrir lo que nadie ha descubierto y tropezar con la misma piedra, tanto da, porque las interpretaciones son múltiples. ¿Fantasía o realidad? ¿Un simple affaire o algo peor? ¿Quiénes son buenos y malos, víctimas y verdugos? Formidable estudio de un personaje el que realiza Coppola, de su subjetividad y de la espiral de paranoia en la que cae (en la que caemos), caminando en círculos, como los protagonistas de la conversación que tanto le obsesiona.
John Cazale
La “conversación” de marras se repite una y otra vez, hasta el punto de convertirse en el eje vertebrador de la narración, incluso en detrimento del diálogo. Esto no es ni más ni menos que una película de hackers adelantada a su tiempo, sobre la fina línea entre seguridad, protección de la información personal, y la burla a dicha seguridad; muy peculiar el mundillo de esta gente, que se venden amablemente, pero lo que más les gusta es retarse y sortear todas las trabas (de ahí la doble cara, o personalidad casi, de nuestro Harry).

Cuando acabamos por llegar al fondo de la sospecha, de la locura, lo único que le queda es un saxofón, un único amigo, a quien confesar los sentimientos más hondos, ajenos a las meras palabras. Secundarios como un muy joven Harrison Ford, o el malogrado Cazale, arropan a un Hackman que es quien se lleva la palma, un reto interpretativo con mucho de presencia y gestos, del que sale airoso. La dirección de Francis yo diría que aporta un punto de barroquismo visual a los escenarios (el edificio de oficinas, el apartamento, por no hablar del surrealista paseo en moto), con un acercamiento inicial de la cámara que es de una precisión "entomológica" y con especial importancia, claro está, de los sonidos ambientales.
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