Asalto a la tierra
Ciencia ficción
Los habitantes del planeta Paira, una raza de estrellas de mar gigantes con un ojo en el centro de su titánica anatomía, llegan a la Tierra con el propósito de advertir a la Humanidad que un grave peligro se cierne sobre ella. Su líder Ginko, que para no asustar a los terrícolas toma, al igual que el resto de su raza, forma humana, advierte a la gente que no deben emplear su arsenal atómico para pelear entre ellos y que por el contrario ... [+]
4 de noviembre de 2013
4 de noviembre de 2013
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi crítica 600 coincide con esta entretenida y ya muy envejecida muestra del cine de ciencia-ficción nipón de la década de los cincuenta.
La productora Daiei, principal competidora de la Toho de Ishiro Honda (“Godzilla”, 1954), se encarga de presentar una película que toca un tema del que se hacía eco casi todo el cine fantástico de la época: la energía atómica. Los nipones reflejaban los temores de la era atómica en los monstruos que asolaban sus ciudades, auténticas representaciones físicas de los horrores que sufrieron en el fin de la Segunda Guerra Mundial. Godzilla, Gamera y la variopinta fauna de monstruos gigantes se encargaban de canalizar todo el temor de un país que todavía padecía en sus carnes el poder destructivo del arsenal atómico norteamericano.
El claro mensaje pacifista que nos muestra Koji Shima proviene del espacio exterior, de manos de unos seres con forma de estrella y con un enorme ojo en el centro. Aunque el sensacionalista cartel de la película muestre lo contrario, esos seres son tan grandes como una persona corriente, y no vienen a la Tierra a invadirla sino a prevenir de una catástrofe próxima: la colisión de un gigantesco asteroide. Intentan convencer a la raza humana para que deponga su ansia de autodestrucción, y utilice la potencia armamentística atómica para unir fuerzas y eliminar la amenaza que viene del espacio exterior.
Koji Shima desarrolla la historia de forma coherente, con el ritmo propio de las películas catastrofistas y con los mismos efectos dramáticos. Lo más interesante del filme no son precisamente los pairanos, que más bien parecen un grupo de frikis en una fiesta de pijamas de diseño, sino la buena cohesión de la trama y lo acertado de su desarrollo.
Serie B de lujo.
La productora Daiei, principal competidora de la Toho de Ishiro Honda (“Godzilla”, 1954), se encarga de presentar una película que toca un tema del que se hacía eco casi todo el cine fantástico de la época: la energía atómica. Los nipones reflejaban los temores de la era atómica en los monstruos que asolaban sus ciudades, auténticas representaciones físicas de los horrores que sufrieron en el fin de la Segunda Guerra Mundial. Godzilla, Gamera y la variopinta fauna de monstruos gigantes se encargaban de canalizar todo el temor de un país que todavía padecía en sus carnes el poder destructivo del arsenal atómico norteamericano.
El claro mensaje pacifista que nos muestra Koji Shima proviene del espacio exterior, de manos de unos seres con forma de estrella y con un enorme ojo en el centro. Aunque el sensacionalista cartel de la película muestre lo contrario, esos seres son tan grandes como una persona corriente, y no vienen a la Tierra a invadirla sino a prevenir de una catástrofe próxima: la colisión de un gigantesco asteroide. Intentan convencer a la raza humana para que deponga su ansia de autodestrucción, y utilice la potencia armamentística atómica para unir fuerzas y eliminar la amenaza que viene del espacio exterior.
Koji Shima desarrolla la historia de forma coherente, con el ritmo propio de las películas catastrofistas y con los mismos efectos dramáticos. Lo más interesante del filme no son precisamente los pairanos, que más bien parecen un grupo de frikis en una fiesta de pijamas de diseño, sino la buena cohesión de la trama y lo acertado de su desarrollo.
Serie B de lujo.
17 de julio de 2020
17 de julio de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
" - Un científico no puede mentir como un político".
Vista con la distancia que da el haber pasado más de cincuenta años tras su rodaje, queda como muy ingenua esta simpática película japonesa que toca un tema recurrente y muy importante para ellos, como es el peligro de la energía atómica. Las bombas atómica caídas en Hiroshima y Nagasaki les dejaron, cómo no, profunda huella y un temor a cuanto tuviera relación con ella. Ello se indica en un diálogo del filme.
Es un producto digno y honesto a carta cabal pues sus intenciones no pueden ser mejores.
La denuncia está ahí y es un indudable toque de atención al mundo sobre dichos aspectos.
La cinta es, como ya he indicado antes, ingenua en cuanto, no al fondo de la cuestión, que no puede ser más importante, sino en cuanto a, por ejemplo, el diseño de los extraterrestres, que parece hechos para una fiesta infantil. Menos mal que luego, para no dar miedo a los terrícolas (al espectador en pleno siglo XXI le da risa), se transforman en hombres y mujeres vulgares, aunque con poderes como aparecerse de repente.
Lo mejor, sin duda alguna, son las escenas de catástrofes que tienen lugar en el último tercio, con escenas tomadas de documentales (en blanco y negro). La escena del tren, con la gente tirando por las ventanas sus enseres y saliendo por ellas para subir a las montañas para tratar de ponerse a salvo, tiene fuerza dramática y no puede ser más realista y creíble.
También hay momentos con felices diálogos como los de los científicos, acerca de su presunta sabiduría, como cuando uno de ellos le dice a otro personaje que le ha tildado poco menos que de sabio:
- "Puedes saber un 90% de algo, pero si no sabes el 10% restante, no sabes nada".
La película tuvo varios premios en el Festival de cine de Asia y e Pacífico en el año 1956, uno de ellos el de mejor fotografía, algo que, por desgracia, no pude admirar al verla en una mala copia.
Evidentemente, bastante superada por el paso del tiempo, pero ahí queda su mensaje.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
Vista con la distancia que da el haber pasado más de cincuenta años tras su rodaje, queda como muy ingenua esta simpática película japonesa que toca un tema recurrente y muy importante para ellos, como es el peligro de la energía atómica. Las bombas atómica caídas en Hiroshima y Nagasaki les dejaron, cómo no, profunda huella y un temor a cuanto tuviera relación con ella. Ello se indica en un diálogo del filme.
Es un producto digno y honesto a carta cabal pues sus intenciones no pueden ser mejores.
La denuncia está ahí y es un indudable toque de atención al mundo sobre dichos aspectos.
La cinta es, como ya he indicado antes, ingenua en cuanto, no al fondo de la cuestión, que no puede ser más importante, sino en cuanto a, por ejemplo, el diseño de los extraterrestres, que parece hechos para una fiesta infantil. Menos mal que luego, para no dar miedo a los terrícolas (al espectador en pleno siglo XXI le da risa), se transforman en hombres y mujeres vulgares, aunque con poderes como aparecerse de repente.
Lo mejor, sin duda alguna, son las escenas de catástrofes que tienen lugar en el último tercio, con escenas tomadas de documentales (en blanco y negro). La escena del tren, con la gente tirando por las ventanas sus enseres y saliendo por ellas para subir a las montañas para tratar de ponerse a salvo, tiene fuerza dramática y no puede ser más realista y creíble.
También hay momentos con felices diálogos como los de los científicos, acerca de su presunta sabiduría, como cuando uno de ellos le dice a otro personaje que le ha tildado poco menos que de sabio:
- "Puedes saber un 90% de algo, pero si no sabes el 10% restante, no sabes nada".
La película tuvo varios premios en el Festival de cine de Asia y e Pacífico en el año 1956, uno de ellos el de mejor fotografía, algo que, por desgracia, no pude admirar al verla en una mala copia.
Evidentemente, bastante superada por el paso del tiempo, pero ahí queda su mensaje.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
20 de septiembre de 2025
20 de septiembre de 2025
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Me veo defendiendo sin complejos una película que entiendo que puede tener cosas que servirán para echarse unas risas, que según qué escenas de ciertos extraterrestres pueden hacer sonrojar a cualquier espectador y que sólo por eso entiendo que se pueda considerar de cine nefasto. Hablo de forma explícita de la forma de estrella de mar de esos seres venidos de otro planeta, que en su forma original, antes de darse cuenta que asustan a la población, presentan una forma ridícula.
Son detalles interesantes que explican la mentalidad de ese Japón de los años cincuenta, una época en la que se hacía un cine exquisito que no me cansaría de recomendar, pero también había tiempo para comer palomitas y ver películas de monstruos, con Godzilla y Gamera, y por qué no, ofrecer un aluvión de ideas buenas con el sano objetivo de entretener como aquí, en "Asalto a la tierra" donde el placer es inmenso al comprobar que, oh sorpresa, los seres venidos del más allá optan por ir al Japón a meter caña y no a los USA, como estamos acostumbrados.
Los científicos implicados en la trama son japoneses, la población que participa es japonesa y es por eso que me siento maravillado: es cine japonés de serie B sin complejos. Bien, es cierto que no todo son buenas ideas, pero se acerca el final, como se acerca calamitosamente ese asteroide a la Tierra y me tengo que descubrir por haberlo pasado genial.
Pequeñas joyas, pequeños placeres, como una golosina, sabes que no es para tocar el cielo pero es por su condición mínima que si logras aceptar sus limitaciones se puede convertir en algo genuino y maravilloso.
Son detalles interesantes que explican la mentalidad de ese Japón de los años cincuenta, una época en la que se hacía un cine exquisito que no me cansaría de recomendar, pero también había tiempo para comer palomitas y ver películas de monstruos, con Godzilla y Gamera, y por qué no, ofrecer un aluvión de ideas buenas con el sano objetivo de entretener como aquí, en "Asalto a la tierra" donde el placer es inmenso al comprobar que, oh sorpresa, los seres venidos del más allá optan por ir al Japón a meter caña y no a los USA, como estamos acostumbrados.
Los científicos implicados en la trama son japoneses, la población que participa es japonesa y es por eso que me siento maravillado: es cine japonés de serie B sin complejos. Bien, es cierto que no todo son buenas ideas, pero se acerca el final, como se acerca calamitosamente ese asteroide a la Tierra y me tengo que descubrir por haberlo pasado genial.
Pequeñas joyas, pequeños placeres, como una golosina, sabes que no es para tocar el cielo pero es por su condición mínima que si logras aceptar sus limitaciones se puede convertir en algo genuino y maravilloso.
17 de enero de 2021
17 de enero de 2021
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película de ciencia ficción japonesa -no se por qué- bastante famosa, que empieza bastante interesante y se va desinflando rápidamente. Cuenta con posíblemente los alienígenas más cutres que haya visto, y es que se nota a la legua que son gente con sábanas puestas... se los podrían haber currado un poquitín más.
Lo que parece una peli de invasión alienígena, pasa rápidamente a una peli de catástrofe por meteorito, y en ese momento los alienígenas pasan a un segundo plano y la peli se vuelve leeeenta y bastante, bastante aburrida y poco interesante. Tenemos una hora de peli de gente pasándolo mal por la forma en las que el asteroide afecta al planeta.
La gente ¨escondida¨ en el semisótano te pone hasta los nervios. ¿No podrían haber encontrado un sitio mejor donde resguardarse?, ¡les pasa de todo, pobres niños!
En fin, para amantes de la ci-fi que se traguen cualquier cosa.
Lo que parece una peli de invasión alienígena, pasa rápidamente a una peli de catástrofe por meteorito, y en ese momento los alienígenas pasan a un segundo plano y la peli se vuelve leeeenta y bastante, bastante aburrida y poco interesante. Tenemos una hora de peli de gente pasándolo mal por la forma en las que el asteroide afecta al planeta.
La gente ¨escondida¨ en el semisótano te pone hasta los nervios. ¿No podrían haber encontrado un sitio mejor donde resguardarse?, ¡les pasa de todo, pobres niños!
En fin, para amantes de la ci-fi que se traguen cualquier cosa.
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