En busca de la gloria
2014 

5,5
1.121
Drama
Basada en hechos reales, narra la historia de Bob Ladouceur, un entrenador de fútbol americano que con la ayuda de su ayudante, Terry Eidson, transformó al equipo de los “Spartans Concord”, de California, llevándolo de ser un equipo mediocre a conseguir 151 triunfos consecutivos entre 1992 y 2003, rompiendo así todos los récords de victorias en cualquier deporte. Cuando la racha se rompe y la tragedia golpea al equipo, el entrenador ... [+]
13 de abril de 2015
13 de abril de 2015
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me gustan las películas deportivas. Esta es particular por la historia. Emerge y llama la atención la racha de 151 partidos sin perder a través de 11 años. Lo que queda oculto como un iceberg donde solo emerge la tercera parte es un proyecto y un equipo con una filosofía a contrapelo en una época donde exaltamos el individualismo y la fama como únicos objetivos. Acá se remarca la familia y la formación de los adolescentes para su desarrollo en la sociedad. Valores que encuentran fundamento en donde se inició, un colegio católico. Ladouceur el coach que lidero ese proyecto y aún pertenece a la institución, en YouTube hay varias entrevistas y se puede observar su calma y tranquilidad. Es otro tipo de carisma el suyo, sin duda obligó a una actuación más sosegada de parte de Claviezel. He podido visionarla a través de la edición en DVD, donde constan los comentarios del Director y hay un documental.
28 de abril de 2015
28 de abril de 2015
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante la típica película que cada año nos regala la cinematografía americana sobre el deporte, el sentido de la lealtad, de equipo y del sueño americano.
Un director especializado en estos productos, ya nos trajo una más acertada "Coach Carter", sobretodo porque el carisma de su entrenador, interpretado por Samuel L. Jackson, era mayor que el que aquí protagoniza Jim Caviezel, que aquí no se puede desmelenar, dado el carácter original del personaje que interpreta.
Sobresale, como siempre, la cada vez mejor Laura Dern, en el rol de su esposa.
Por lo demás, buenos sentimientos (reina el espíritu La Salle), alguna sorpresa y la gran originalidad del argumento que le va a la contra, que es que este equipo ya desde un inicio es ganador, por cuanto el conflicto se tiene que reinventar para poder tener un tercer acto que vuelva la emoción al campo.
Consigue sus objetivos sin más, entretiene.
Un director especializado en estos productos, ya nos trajo una más acertada "Coach Carter", sobretodo porque el carisma de su entrenador, interpretado por Samuel L. Jackson, era mayor que el que aquí protagoniza Jim Caviezel, que aquí no se puede desmelenar, dado el carácter original del personaje que interpreta.
Sobresale, como siempre, la cada vez mejor Laura Dern, en el rol de su esposa.
Por lo demás, buenos sentimientos (reina el espíritu La Salle), alguna sorpresa y la gran originalidad del argumento que le va a la contra, que es que este equipo ya desde un inicio es ganador, por cuanto el conflicto se tiene que reinventar para poder tener un tercer acto que vuelva la emoción al campo.
Consigue sus objetivos sin más, entretiene.
30 de julio de 2016
30 de julio de 2016
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando nos revientan, necesitamos ponernos de pie y volver a encontrar el camino... Este es el tema principal que nos refleja esta película, aunque con un inicio un poco lento y muy centrado en transmitir un mensaje, "en mi opinión en algunos momentos se hace demasiado pesada de la misma manera que lo es aguantarle el mismo sermón a tu padre en cada vez que la preparas"... Pretende ofrecer en su totalidad un valioso ejemplo de compañerismo, entrega y generosidad, así como un testimonio de una interesante "superlabor" formativa por parte del entrenador Ladoucer. En las dinámicas que promueve se percibe con claridad que apunta a mucho más que preparar a los jóvenes para una victoria deportiva, enseñándoles a enfrentar los desafíos de la vida.
«No se trata de ser perfectos… sino de dar el esfuerzo perfecto», les dirá a sus jóvenes alumnos, invitándolos no a un perfeccionismo imposible de alcanzar, sino a una entrega al máximo de sus posibilidades y capacidades. Su metodología supone también invitarlos a ponerse medios concretos, exigentes pero al mismo tiempo a su alcance, para ir superándose y vencer las propias limitaciones. Alentará la ayuda mutua y, de modo interesante, el compartir. Va así poco a poco construyendo una suerte de comunidad aparentemente gay de amigos que en el terreno de juego —y luego en la vida— darán todo los unos por los otros.
Esta película nos enseña que por encima del juego, de las victorias, reconocimientos y records, están las cosas realmente importantes de la vida, como el honor, el amor, la entrega, el compañerismo, el compromiso y sacrificio por los demás. Debo de admitir que a la hora de puntuar me he dejado llevar por el amor y la admiración que siento hasta la flipada por el futbol americano... en fin un producto más para los seguidores de este deporte.
«No se trata de ser perfectos… sino de dar el esfuerzo perfecto», les dirá a sus jóvenes alumnos, invitándolos no a un perfeccionismo imposible de alcanzar, sino a una entrega al máximo de sus posibilidades y capacidades. Su metodología supone también invitarlos a ponerse medios concretos, exigentes pero al mismo tiempo a su alcance, para ir superándose y vencer las propias limitaciones. Alentará la ayuda mutua y, de modo interesante, el compartir. Va así poco a poco construyendo una suerte de comunidad aparentemente gay de amigos que en el terreno de juego —y luego en la vida— darán todo los unos por los otros.
Esta película nos enseña que por encima del juego, de las victorias, reconocimientos y records, están las cosas realmente importantes de la vida, como el honor, el amor, la entrega, el compañerismo, el compromiso y sacrificio por los demás. Debo de admitir que a la hora de puntuar me he dejado llevar por el amor y la admiración que siento hasta la flipada por el futbol americano... en fin un producto más para los seguidores de este deporte.
26 de diciembre de 2022
26 de diciembre de 2022
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Diez años después de interpretar a Jesucristo en La Pasión de Mel Gibson, Jim Caviezel volvió a ser el protagonista de una película de corte espiritual, si bien en este caso bajo una temática ligada al deporte, más concretamente al fútbol americano. A las órdenes del director televisivo Thomas Carter, el film deja entrever que se desarrolla con más comodidad en el melodrama telefilmesco que en el ritmo de la gran pantalla. A pesar de ello, Caviezel, bien secundado por Laura Dern, consiguen elevar el nivel del filme, siendo sus interpretaciones muy meritorias y convincentes en todo momento.
Basado en una historia real y en la adaptación literaria de la misma de Neil Hayes, la trama gira en torno a la figura de Bob Ladouceur, el entrenador universitario del equipo de fútbol americano de los High Spartans De la Salle, quien a través de inculcar en sus estudiantes una serie de valores (sacrificio, constancia, compañerismo, fe, equipo, fraternidad, respeto, amor...) consiguió 151 triunfos consecutivos a lo largo de más de una década (1992-2004), batiendo así todos los récords de victorias en cualquier disciplina deportiva. La película no solo narra esa racha victoriosa, sino lo que es más importante, el fin de la misma y la manera de afrontar la llegada de diversos dramas a las vidas de los protagonistas.
Bob Ladouceur aparece en el film como un profesor de Religión-Teología. Aunque sus intervenciones en el aula son escasas (el apartado deportivo prevalece) sus palabras como docente no tienen desperdicio. Tampoco fuera de la clase, donde percibimos que su religiosidad dirige su manera de sentir, de hablar y de actuar. Entrenar es una prolongación de su visión de la vida. Esta arenga previa a uno de los partidos me parece genial: "Compromiso. Responsabilidad. Esfuerzo perfecto. Finalmente, amor. Este vínculo es lo que ha llevado a los Spartans a lograr mucho más que nadie". Una pena que -me temo que por motivos comerciales- su profunda fe y religiosidad están bastante diluidas en el film, a juzgar por los extras que contiene el DVD y por entrevistas posteriores realizadas al protagonista. Las siguientes líneas que copio pertenecen a una de esas entrevistas. Me parecen geniales y muy explicativas de su verdadera personalidad, en la que fe, esperanza y amor (las virtudes cardinales) son imposibles de separar:
"¿En qué momento se unen la fe y todo lo demás? Quiero decir, llevas tu fe a todas partes y no te la puedes quitar como una camisa ni nada parecido. Es una parte de ti. Terry (mi segundo entrenador) y yo siempre hemos creído que dondequiera que vayamos o hagamos lo que hagamos, llevamos nuestra fe con nosotros y tratamos de actuar a partir de eso lo mejor que podemos, con nuestras creencias de fe. El fútbol no es diferente. La gente lo escucha y dice: "Oye, eso es una anomalía" o "Eso es extraño". Nunca lo había pensado de esa manera y no creo que Terry lo haya hecho tampoco. Por ejemplo, el lema de De La Salle, que aparece en el escudo del colegio, es "Les Hommes De Foi" (Hombres de fe).
No obstante este oscurecimiento de la fe en la personalidad del protagonista no es óbice par que el film esté plagado de referencias bíblicas y espirituales. Hay cuatro momentos que me parecen claves en el film, todos ellos impactantes.
El primero es una especie de debate que se propone en clase a partir de una cita bíblica de San Lucas. A partir de ella se ahonda en el misterio del mal, del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Como no puede ser de otra manera, el misterio no es desvelado ni solucionado, únicamente presentado por el docente para que sus alumnos reflexionen en voz alta:
Ladouceur: "En Lucas 6,38... Lucas dice: `Pedid y se os dará. Una medida buena, apretada, remecida y rebosante se derramará en vuestro regazo... porque con la medida con que midáis, seréis medidos vosotros´. ¿Alguna idea de lo que Lucas está diciendo aquí?, ¿Arturo?"
....
Basado en una historia real y en la adaptación literaria de la misma de Neil Hayes, la trama gira en torno a la figura de Bob Ladouceur, el entrenador universitario del equipo de fútbol americano de los High Spartans De la Salle, quien a través de inculcar en sus estudiantes una serie de valores (sacrificio, constancia, compañerismo, fe, equipo, fraternidad, respeto, amor...) consiguió 151 triunfos consecutivos a lo largo de más de una década (1992-2004), batiendo así todos los récords de victorias en cualquier disciplina deportiva. La película no solo narra esa racha victoriosa, sino lo que es más importante, el fin de la misma y la manera de afrontar la llegada de diversos dramas a las vidas de los protagonistas.
Bob Ladouceur aparece en el film como un profesor de Religión-Teología. Aunque sus intervenciones en el aula son escasas (el apartado deportivo prevalece) sus palabras como docente no tienen desperdicio. Tampoco fuera de la clase, donde percibimos que su religiosidad dirige su manera de sentir, de hablar y de actuar. Entrenar es una prolongación de su visión de la vida. Esta arenga previa a uno de los partidos me parece genial: "Compromiso. Responsabilidad. Esfuerzo perfecto. Finalmente, amor. Este vínculo es lo que ha llevado a los Spartans a lograr mucho más que nadie". Una pena que -me temo que por motivos comerciales- su profunda fe y religiosidad están bastante diluidas en el film, a juzgar por los extras que contiene el DVD y por entrevistas posteriores realizadas al protagonista. Las siguientes líneas que copio pertenecen a una de esas entrevistas. Me parecen geniales y muy explicativas de su verdadera personalidad, en la que fe, esperanza y amor (las virtudes cardinales) son imposibles de separar:
"¿En qué momento se unen la fe y todo lo demás? Quiero decir, llevas tu fe a todas partes y no te la puedes quitar como una camisa ni nada parecido. Es una parte de ti. Terry (mi segundo entrenador) y yo siempre hemos creído que dondequiera que vayamos o hagamos lo que hagamos, llevamos nuestra fe con nosotros y tratamos de actuar a partir de eso lo mejor que podemos, con nuestras creencias de fe. El fútbol no es diferente. La gente lo escucha y dice: "Oye, eso es una anomalía" o "Eso es extraño". Nunca lo había pensado de esa manera y no creo que Terry lo haya hecho tampoco. Por ejemplo, el lema de De La Salle, que aparece en el escudo del colegio, es "Les Hommes De Foi" (Hombres de fe).
No obstante este oscurecimiento de la fe en la personalidad del protagonista no es óbice par que el film esté plagado de referencias bíblicas y espirituales. Hay cuatro momentos que me parecen claves en el film, todos ellos impactantes.
El primero es una especie de debate que se propone en clase a partir de una cita bíblica de San Lucas. A partir de ella se ahonda en el misterio del mal, del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Como no puede ser de otra manera, el misterio no es desvelado ni solucionado, únicamente presentado por el docente para que sus alumnos reflexionen en voz alta:
Ladouceur: "En Lucas 6,38... Lucas dice: `Pedid y se os dará. Una medida buena, apretada, remecida y rebosante se derramará en vuestro regazo... porque con la medida con que midáis, seréis medidos vosotros´. ¿Alguna idea de lo que Lucas está diciendo aquí?, ¿Arturo?"
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Arturo: "Cosechas lo que siembras. Como, que hagas lo que hagas, bueno o malo, regresa a ti".
Ladouceur: "¿Alguien más piensa que das a los demás... y la bendición se devuelve en igual medida? ¿Salinas".
Salinas: "He trabajado duro para hacer lo correcto y he sido bendecido".
L.: "¿De que manera?"
S.: "Llegar a jugar en el equipo de la racha".
Tayshon: "No estás en en el equipo para ser el quarterback titular en el equipo de la racha... porque hiciste lo correcto. Estás porque mides un metro ochenta y cinco con un cañón por brazo".
L.: "Entonces, Tayshon, ¿tú qué crees?
T.: "Bueno, donde duermo, los traficantes de Richmond ganan mucho dinero. Mi tía era enfermera de urgencias. Trabajó toda su vida ayudando a la gente. Llegó el momento de que a ella la ayudaran, la llamaron y la despidieron... seis meses antes de que le pagaran la jubilación. Un perro se come a otro perro. Toma lo que necesites. No importa lo bueno que hayas sido. Si estás sentado esperando que alguien te de, te quedarás hambriento".
L.: "Entonces, ¿por qué un tipo como Lucas, que es médico, pintor, escritor, historiador... se toma el tiempo de inventar una mentira?"
A.: "No es mentira".
L.: "Tu papá muere, la empresa fue llevada por tu mamá a juicio por ello cuando, ups... reconocen ´culpa nuestra, el astillero lo envenenó´. Pero la presión le da un nuevo golpe a tu madre y no soportó mucho tiempo. Fácil. Todo el mundo conoce la historia. Así que dime, chico, ¿realmente has sido tan malo para merecer todo lo que te ha pasado?"
El siguiente diálogo es entre Ladouceur, su jugador estrella, Chris y el padre de este, un sobreprotector engreído al que lo único que le interesa es el éxito de su hijo. Sin hacer spoiler, la rebeldía de Chris será determinante al final del film, ¿Rebeldía contra su padre o contra su entrenador....? Ahí lo dejo....
Ladouceur: "¿Le mostró Chris la disertación que escribió para mi clase sobre Mateo 23,12?Sorprendentemente perspicaz para alguien de su edad. Realmente genial. Debería leerlo".
Padre de Chris: "¿Mateo 23,12? ¿En serio? ¿De qué está hablando? Estamos en camino a un campeonato, un récord estatal".
L.: "Los que se enaltecen serán humillados... los que se humillan serán ensalzados".
P.: "¿Ensalzado?".
Chris: "Sí".
P.: "Consigue 37 touchdowns en la temporada, entonces serás exaltado".
La tercera escena no hace falta transcribirla, porque se trata del equipo al completo rezando la oración del padrenuestro. Sí, como lo oís, 30 segundos de oración en una película de Hollywood. No creo que en muchas cintas del pasado -y menos en el futuro- se dedique ese tiempo a una oración cristiana.
Por último, la escena espiritual más conmovedora me parece el speech-oración del entrenador Ladouceur en el sepelio de Terrance, un preuniversitario perteneciente al equipo asesinado en su conflictivo barrio.
"Señor, estoy luchando. Quiero entender por qué. ¿Por qué Terrance? Sí, Señor. ¿Porqué ahora? Si vamos a llamarnos cristianos, no podemos hacer estas preguntas... ...porque hacerlo es cuestionar su benevolencia, su sabiduría divina. Pero hoy estoy perdido. Si, Señor. Nunca te rendiste ante nada ni nadie. Y yo no te enseñé. Tú me enseñaste. Gracias... porque cuando algún otro día esté perdido... y luchando por mantener mi fe, solo necesito recordarte. Y por razones que no conocemos, Dios quería a Terrance en su hogar. Él está con él ahora. Que Dios te bendiga".
Por todo ello me parece una película más que interesante, independientemente de que no se tengan asumidos los conceptos básicos del fútbol americano. La espiritualidad subyacente y los distintos conflictos morales que se van sucediendo en cada protagonista dan para mucho debate y análisis posterior. Altamente recomendable por ello.
Jaime Salado de la Riva
Crítica para Reflexiones cristianas: https://creoendios.blogspot.com/
Ladouceur: "¿Alguien más piensa que das a los demás... y la bendición se devuelve en igual medida? ¿Salinas".
Salinas: "He trabajado duro para hacer lo correcto y he sido bendecido".
L.: "¿De que manera?"
S.: "Llegar a jugar en el equipo de la racha".
Tayshon: "No estás en en el equipo para ser el quarterback titular en el equipo de la racha... porque hiciste lo correcto. Estás porque mides un metro ochenta y cinco con un cañón por brazo".
L.: "Entonces, Tayshon, ¿tú qué crees?
T.: "Bueno, donde duermo, los traficantes de Richmond ganan mucho dinero. Mi tía era enfermera de urgencias. Trabajó toda su vida ayudando a la gente. Llegó el momento de que a ella la ayudaran, la llamaron y la despidieron... seis meses antes de que le pagaran la jubilación. Un perro se come a otro perro. Toma lo que necesites. No importa lo bueno que hayas sido. Si estás sentado esperando que alguien te de, te quedarás hambriento".
L.: "Entonces, ¿por qué un tipo como Lucas, que es médico, pintor, escritor, historiador... se toma el tiempo de inventar una mentira?"
A.: "No es mentira".
L.: "Tu papá muere, la empresa fue llevada por tu mamá a juicio por ello cuando, ups... reconocen ´culpa nuestra, el astillero lo envenenó´. Pero la presión le da un nuevo golpe a tu madre y no soportó mucho tiempo. Fácil. Todo el mundo conoce la historia. Así que dime, chico, ¿realmente has sido tan malo para merecer todo lo que te ha pasado?"
El siguiente diálogo es entre Ladouceur, su jugador estrella, Chris y el padre de este, un sobreprotector engreído al que lo único que le interesa es el éxito de su hijo. Sin hacer spoiler, la rebeldía de Chris será determinante al final del film, ¿Rebeldía contra su padre o contra su entrenador....? Ahí lo dejo....
Ladouceur: "¿Le mostró Chris la disertación que escribió para mi clase sobre Mateo 23,12?Sorprendentemente perspicaz para alguien de su edad. Realmente genial. Debería leerlo".
Padre de Chris: "¿Mateo 23,12? ¿En serio? ¿De qué está hablando? Estamos en camino a un campeonato, un récord estatal".
L.: "Los que se enaltecen serán humillados... los que se humillan serán ensalzados".
P.: "¿Ensalzado?".
Chris: "Sí".
P.: "Consigue 37 touchdowns en la temporada, entonces serás exaltado".
La tercera escena no hace falta transcribirla, porque se trata del equipo al completo rezando la oración del padrenuestro. Sí, como lo oís, 30 segundos de oración en una película de Hollywood. No creo que en muchas cintas del pasado -y menos en el futuro- se dedique ese tiempo a una oración cristiana.
Por último, la escena espiritual más conmovedora me parece el speech-oración del entrenador Ladouceur en el sepelio de Terrance, un preuniversitario perteneciente al equipo asesinado en su conflictivo barrio.
"Señor, estoy luchando. Quiero entender por qué. ¿Por qué Terrance? Sí, Señor. ¿Porqué ahora? Si vamos a llamarnos cristianos, no podemos hacer estas preguntas... ...porque hacerlo es cuestionar su benevolencia, su sabiduría divina. Pero hoy estoy perdido. Si, Señor. Nunca te rendiste ante nada ni nadie. Y yo no te enseñé. Tú me enseñaste. Gracias... porque cuando algún otro día esté perdido... y luchando por mantener mi fe, solo necesito recordarte. Y por razones que no conocemos, Dios quería a Terrance en su hogar. Él está con él ahora. Que Dios te bendiga".
Por todo ello me parece una película más que interesante, independientemente de que no se tengan asumidos los conceptos básicos del fútbol americano. La espiritualidad subyacente y los distintos conflictos morales que se van sucediendo en cada protagonista dan para mucho debate y análisis posterior. Altamente recomendable por ello.
Jaime Salado de la Riva
Crítica para Reflexiones cristianas: https://creoendios.blogspot.com/
4 de enero de 2016
4 de enero de 2016
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Convertir a niños en hombres, con un balón en las manos.
Lo rutinario y conocido ¿debe, por fuerza, ser desaborido y desnutrido, escaso en su empuje?, lo típico, mil veces visto ¿lleva inevitablemente el sello de desgana adosado a su visión y consumo?, ¿es habilidad del director y destreza del guionista cambiarlo?, ¿se equilibra, el mínimo de delirio y la ausencia de vigor, con la monserga de palabra y actitud reposada de quien la oferta?, pues una mirada plácida y cómoda no es lo mismo que ¡esa vitalidad de observación fervorosa!
Directo a dvd, es carne de televisión de sobremesa o noche ligera, todo un clásico para el sagrado deporte del fútbol americano, ensalzado hasta la saciedad en multitud de ocasiones en diversas cintas, equipo legendario ganador que pasa por el bache de romper su magnífica racha y emprende una caída hacia el infierno del lado opuesto, que parecen, de ninguna manera, poder detener.
En este caso, hecho real de victorias ganadas por los espartanos, los “Spartans Concord” de California, que se verá interrumpida por una inesperada derrota que pondrá a prueba sus ideales, fortaleza y unión como equipo, más el añadido de las historias personales y relación de amistad y rivalidad que se establezca entre los enaltecidos jugadores.
James Caviezel, como inspirador entrenador que cuida de sus pupilos, no sólo en el terreno de juego, sino con lecciones de perfección, valor, grandeza y coraje fuera del mismo, inmaculada pose que se sirve de ejemplo y espejo para sus chicos, su verdadera familia; todo ello con evidente falta de carácter, aptitud y carisma en su persona y en cada uno de los fotogramas.
No hay estrés, no hay gritos, no hay presión ni portentosos enfrentamientos, no hay tirante cara a cara, ni daños colaterales, ni verdadera maldad deliciosa, todo está leído y ofrecido en tonos religiosos, espirituales, de lealtad al amigo, de ayuda al necesitado; muchas frases filosóficas de cómo encarar la unidad de grupo, la vida en hermandad con el equipo, todo con un compás de calma, con entonación dulce y serena, lectura sobre los efectos devastadores de la victoria y los provechosos de una oportuna derrota, y muchos más sermones iluminados de escaso emoción sentida.
Mirada neutral y pasiva de quien observa la autenticidad de un relato, con buenas escenas deportivas pero, con un retrato insustancial respecto los accesorios que rodean a lo que sucede en el campo; no hay pasión, no hay entrega, no hay frenesí ni locura, se capta por su reflexiva lectura intuitiva pero no por los afectos que transmite, ni la querencia y estima que despierta.
“¿Por qué no bate el récord?” “Porque no es sobre el récord, es sobre el equipo”, y en ello se centra Thomas Carter, en ese enfoque neutro, poco llamativo que muestra la particular forma de enseñar de este querido entrenador y los esenciales principios que inculcaba a sus muchachos, más preocupado por su ser, estado de ánimo, circunstancias especiales y rumbo de sus vidas que por las estadísticas del equipo; mandato disciplinario de convertirlos en hombres de provecho, en hacerlos madurar, en enseñarlos la difícil tarea de levantarse y continuar cada vez que te golpeen y caigas.
Toda una institución legendaria que es interesante y curiosa de conocer, la parte positiva de un guión que no sobresale más allá del descubrimiento de esta marcada personalidad, el resto es un tranquilo paseo por el mundo del balón y sus encumbrados adyacentes norteamericanos a nivel de escuela secundaria pues, tan ilustre personaje nunca cayó en la tentación de pasar a profesionales, fue leal a los suyos al predicar lo que expresaba con su propio ejemplo.
Para lo peculiar y característica que era la forma de instruir y proceder de este homenajeada figura, la película es muy estándar; cinta corriente para quien se salía de todo conocido estereotipo, toda una irónica paradoja.
Hay liga, clasificación y final de partido, pero no explosión de ímpetu por lo visto.
Lo mejor; descubrir y conocer al individuo.
Lo peor; el poco entusiasmo y apetito que le pone a su labor.
lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
Lo rutinario y conocido ¿debe, por fuerza, ser desaborido y desnutrido, escaso en su empuje?, lo típico, mil veces visto ¿lleva inevitablemente el sello de desgana adosado a su visión y consumo?, ¿es habilidad del director y destreza del guionista cambiarlo?, ¿se equilibra, el mínimo de delirio y la ausencia de vigor, con la monserga de palabra y actitud reposada de quien la oferta?, pues una mirada plácida y cómoda no es lo mismo que ¡esa vitalidad de observación fervorosa!
Directo a dvd, es carne de televisión de sobremesa o noche ligera, todo un clásico para el sagrado deporte del fútbol americano, ensalzado hasta la saciedad en multitud de ocasiones en diversas cintas, equipo legendario ganador que pasa por el bache de romper su magnífica racha y emprende una caída hacia el infierno del lado opuesto, que parecen, de ninguna manera, poder detener.
En este caso, hecho real de victorias ganadas por los espartanos, los “Spartans Concord” de California, que se verá interrumpida por una inesperada derrota que pondrá a prueba sus ideales, fortaleza y unión como equipo, más el añadido de las historias personales y relación de amistad y rivalidad que se establezca entre los enaltecidos jugadores.
James Caviezel, como inspirador entrenador que cuida de sus pupilos, no sólo en el terreno de juego, sino con lecciones de perfección, valor, grandeza y coraje fuera del mismo, inmaculada pose que se sirve de ejemplo y espejo para sus chicos, su verdadera familia; todo ello con evidente falta de carácter, aptitud y carisma en su persona y en cada uno de los fotogramas.
No hay estrés, no hay gritos, no hay presión ni portentosos enfrentamientos, no hay tirante cara a cara, ni daños colaterales, ni verdadera maldad deliciosa, todo está leído y ofrecido en tonos religiosos, espirituales, de lealtad al amigo, de ayuda al necesitado; muchas frases filosóficas de cómo encarar la unidad de grupo, la vida en hermandad con el equipo, todo con un compás de calma, con entonación dulce y serena, lectura sobre los efectos devastadores de la victoria y los provechosos de una oportuna derrota, y muchos más sermones iluminados de escaso emoción sentida.
Mirada neutral y pasiva de quien observa la autenticidad de un relato, con buenas escenas deportivas pero, con un retrato insustancial respecto los accesorios que rodean a lo que sucede en el campo; no hay pasión, no hay entrega, no hay frenesí ni locura, se capta por su reflexiva lectura intuitiva pero no por los afectos que transmite, ni la querencia y estima que despierta.
“¿Por qué no bate el récord?” “Porque no es sobre el récord, es sobre el equipo”, y en ello se centra Thomas Carter, en ese enfoque neutro, poco llamativo que muestra la particular forma de enseñar de este querido entrenador y los esenciales principios que inculcaba a sus muchachos, más preocupado por su ser, estado de ánimo, circunstancias especiales y rumbo de sus vidas que por las estadísticas del equipo; mandato disciplinario de convertirlos en hombres de provecho, en hacerlos madurar, en enseñarlos la difícil tarea de levantarse y continuar cada vez que te golpeen y caigas.
Toda una institución legendaria que es interesante y curiosa de conocer, la parte positiva de un guión que no sobresale más allá del descubrimiento de esta marcada personalidad, el resto es un tranquilo paseo por el mundo del balón y sus encumbrados adyacentes norteamericanos a nivel de escuela secundaria pues, tan ilustre personaje nunca cayó en la tentación de pasar a profesionales, fue leal a los suyos al predicar lo que expresaba con su propio ejemplo.
Para lo peculiar y característica que era la forma de instruir y proceder de este homenajeada figura, la película es muy estándar; cinta corriente para quien se salía de todo conocido estereotipo, toda una irónica paradoja.
Hay liga, clasificación y final de partido, pero no explosión de ímpetu por lo visto.
Lo mejor; descubrir y conocer al individuo.
Lo peor; el poco entusiasmo y apetito que le pone a su labor.
lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
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