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Críticas de Herodoto
Ordenadas por:
19 críticas
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5
20 de febrero de 2011
98 de 139 usuarios han encontrado esta crítica útil
Madre invasora, frustrada su carrera y que proyecta en su hija ese fracaso vital. Hija desdoblada, sin identidad propia: "Llegar a ser lo que uno no es", duro camino hacia la búsqueda de uno mismo. Sexualidad castrada y enfermiza, cuando debería ser una vía de conocimiento.
Sí, todo esto plantea Darren Aranofsky con la potencia visual que es su sello de identidad. Pero hay demasiada obviedad subrayada por efectos sonoros artificiosos e imágenes gratuitas recordando a los psico-thrillers de otras épocas.
Claro esta que hay momentos magníficos: los espejos y su reflejos que nos muestra esa distorsión de la realidad manifestada por la necesidad angustiosa de llegar a una obsesiva perfección; y la parte oscura y tenebrosa de sus propios miedo que afloran en visiones oníricas. O la transformación apoteósica en cisne negro con un travelling circular continuo, momento mágico y perfectamente interpretado por Natalie Portman (ella sí que llega a la perfección)
Pero el director se pierde en un marasmo de efectos visuales que agotan y lastran el desarrollo del film. Para tratar el laberinto del alma, de la mente y sus entresijos, David Lynch lo habría hecho mejor.
Película oscura que merece la pena visionar por la interpretación de una actriz en estado de gracia.
Herodoto
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10
3 de septiembre de 2010
27 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
La Guerra de los Siete Años (1756-1763) fue unos de los acontecimientos que marcó el final de la Edad Moderna y la transición hacia el mundo contemporáneo. El ascenso de Gran Bretaña y Prusia en el siglo XVIII tenían unos objetivos claros: el control de Europa Central y las rutas marítimas en el comerciales en el Atlántico, y el control de América del Norte.
Es esta situación histórica-fin del Antiguo Régimen y el intento de las nobleza de no zozobrar ante los cambios que producen los nuevos tiempos- es donde se desarrolla la historia de una arribista, un "hombre de mundo", y que recuerda a otras memorables novelas biográficas como Moll Flanders, Tom Jones o Tristram Shandy.
Esa nostalgia del Antiguo Régimen es lun acierto de esta Obra Maestra. Historia, Pintura, Literatura y Música se fusionan en un período crucial donde los cambios sociales, económicos y políticos serán la génesis de una nueva forma de interpretar el mundo.
Un aspecto importante del film es cómo Kubrick nos cuenta las andanzas de este espíritu romántico e idealista que pierde su inocencia a favor de un cinismo adulto con tal de llegar a medrar en un sociedad estamental cerrada a los no privilegiados.
El espectador se encuentra de esta forma imbuido en la intimidad de los personajes, con una visión pesimista y desencantada la condición humana y que es muy propia de Kubrick. Y esa manera de narrar nos cautiva, nos introduce en ese siglo, y a través de las magnífica iluminación reconocemos las pinturas de los artistas ingleses de aquella época: Reynolds, Gainsborough y Hogarth.
La reflexión más intensa que plantea esta película es cómo los acontecimientos históricos influyen en la vida de las personas, y cómo nosotros, como individuos formamos parte de esa Historia.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Herodoto
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10
24 de octubre de 2010
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
"La delgada línea roja" es una rareza en el contexto del cine comercial norteamericano. Aquí no hay buenos ni malos. Malick no cae en los los tópicos de los films bélicos, y se esmera en realizar un retrato poético, intimista y espiritual en el que sobresale la naturaleza y el ser humano en su pureza original. Pero también es una reflexión crítica sobre la maldad inherente a la condición humana y su tendencia a la autodestrucción. De ahí la compenetración de contrarios: naturaleza paradisíaca y guerra infernal.

¿Qué significa esta guerra en el corazón de la naturaleza? ¿Por qué la naturaleza lucha con ella misma?, se pregunta Witt (Jim Caviezel) al principio del film. Esta terrible crueldad, ¿de dónde sale? ¿Cómo ha arraigado en el mundo? ¿De qué semilla, de qué arraigo ha nacido? ¿Y de quién es obra? ¿Quién nos mata? La guerra deshumaniza a las personas y destruye la pureza del mundo.

Malick platea una idea que ya aparece en el hinduismo o en autores como Schopenhauer: todas las almas emergen de un solo ser. "Quizá todos los hombres tengan una sola alma. ¿Acaso todos los rostros no son parte de un solo ser? ". Esta unidad de la humanidad hace desaparecer todas las diferencias individuales. Witt experimenta esa única identidad.

Pero en contraposición, su opuesto: el individuo refugiado en su individualismo y por ende en su soledad. El sargento Welsh (Sean Penn) es quien experimenta esta individualidad aislada, sólo dependiendo de sí mismo para sobrevivir.

Malick rompe la linealidad temporal del relato (los flash-backs) que aporta un aire poético y irreal. El regreso al pasado bello es un necesario para superar el horror bélico, pero también nos aporta la idea de que la belleza perdura. La naturaleza mata para crear nueva vida, pero la guerra sólo destruye.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Herodoto
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8
21 de noviembre de 2010
16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Onibaba es una película de culto muy poco conocida. Su minimalismo conceptual asombra: ambientación austera pero con gran fuerza visual.
Es una parábola sobre la Guerra y los demonios interiores. No olvidemos que Japón se estaba recuperando por aquellas fechas del colapso posbélico que sufrió después de la 2ª Guerra Mundial, donde los principios básicos en los que se asentaba la sociedad nipona antes del conflicto se resquebrajaron.
El entorno es enfermizo y hostil, propicio para desatar las pulsiones internar de estos personajes: el sexo anteriormente contenido y que se desbordará como un torrente, la necesidad del otro, y la deseo de sobrevivir en este lugar desolador en medio de una guerra feudal.
Su carga metafórica y alegórica es evidente, pero las interpretaciones pueden ser variadas, y de ahí su riqueza: un gran hoyo oscuro en la tierra, una máscara de demonio, dos míseras mujeres con un deseo sexual contenido hasta la locura, etc..
Personajes afectados por la guerra, donde la depravación moral, el horror y la muerte están influidos por unos factores ambientales hostiles que les vuelve salvajes. El sexo visto como una compensación necesaria ante esta degradación humana; sexualidad febril enfrentada a la muerte.
El título “Oni-baba” significa demonio en forma de anciana. Aparece en las fábulas clásicas para aterrorizar. En el film ejemplifica el demonio de sí mismo, la parte oscura que todo hombre tiene en su interior, porque su acciones marcarán su destino, y la máscara se aferrara todavía más en el rostro de forma dolorosa.Ya que enfrentarse a esos demonios interiores es una tarea angustiosa; el rostro siempre será el espejo del alma.
Herodoto
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10
30 de mayo de 2010
16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lilith, según el mito, apareció al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador. Es una criatura espontánea y libre de fascinante belleza que simbólicamente está unido a la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto oscuro. También aparece como figura legendaria del folclore judío de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán anterior a Eva.
Lilith es un arquetipo típico de lo femenino: independencia, autonomía, autopertenencia, la vinculación con el propio ser y el propio deseo. Estas características pueden estar en determinadas mujeres reprimidas y ocultas en su interior, pero que actúan desde las propias profundidades de su psique.
El personaje de Lilth reúne todas estas características simbólicas, y R. Rossen sabe plasmarlo en un film brillante; un manual sobre las pulsiones interiores y oscuras del ser humano (destrucción y autodestrucción).
Un Robert Rossen crepuscular pero con una agilidad narrativa que recuerda a los maestros del cien mudo en algunas de las secuencias más poéticas y evocadoras del film. Película que sugiere, que nos insinúa y nos inquieta, igual que esa naturaleza en la que está localizado el sanatorio mental: serenidad y calma, pero que en cualquier momento las pasiones soterradas y los conflictos interiores pueden desembocar en un torrente; igual que el río sosegado pero que agita sus aguas con furia conforme cambia su curso, como se puede apreciar en una serie de secuencia que aparecen en el film.
Rossen muestra su maestría como la de un artesano: cercanía en primeros planos, contrapicados y encuadres (no se necesitan palabras para introducirnos en el alma de estos seres tan complejos); todo encaja con la precisión de un reloj suizo.
Película perturbadora donde los personajes muestran en sus acciones el deseo y la culpa. Testamento de un director aquejado por el dolor físico y moral en su última etapa de su vida y marcado por la triste experiencia de la caza de brujas.
Robert Rossen es un transgresor de la moralidad de aquellos convulsos años, un rotundo “no” a lo políticamente correcto, un estudio de la sociedad y el individuo, una reflexión sobre los límites que separan lo que se acepta como normal en constante dicotomía con lo que es considerado anormal.
Herodoto
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