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Críticas de: Lestat
Lestat Santiago - Chile 
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World of Glory (C) (1991)
Roy Andersson
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| 26 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
8 de Mayo de 2011 |
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Difícil cortometraje. Habla de la distorsión de la percepción de la realidad, lo que se llama alienación. De como el subconsciente nos protege de percibir la realidad, por lo agresivo que esta puede ser. Y no solo al personaje en cuestión, sino que también a nosotros, razón por la cual Andersson hace que éste nos vea continuamente, se voltee hacia nosotros, para que no seamos meros espectadores, sino que nos involucremos en esta tragedia que también nos alcanza.
Claro que abofetea más a los suecos, que en la Segunda Guerra Mundial se hicieron pasar por país neutral, siendo que tenían clara simpatía por los alemanes, mantuvieron con los mismos un comercio muy fluido, vendiéndoles hierro y piezas de artillería al partido nazi, al punto que al final de la guerra gozaban del estatus de país pujante y boyante, cerrando los ojos a las atrocidades que ayudaron a cometer. Esto no es algo que les guste escuchar a los suecos. Lo saben, lo mantienen en su subconsciente, pero no lo aceptan. Y Andersson se los echa a la cara sin miramientos.
Como decirlo, la película es perversa, muestra lo más malo de nosotros mismos, la continua negación a la que las personas se someten para negar la realidad. Esta es mi madre (la cual le tiende la mano y el la aparta), esta es nuestra tumba (¡la compró mi padre!), esta mi casa (no todos pueden, yo si puedo), voy a la iglesia y me persigno, y así, continuamente justificándose. Es incapaz de asumir que carece de referentes externos que justifiquen su existencia, es decir, está condenado a no ser, por lo que construye un arquetipo insignificante y destinado a desaparecer. Es decir, ¿cómo escapo de una sociedad fallida, manipuladora, en la cual percibo que soy parte de una masa y no un ente individual? Difícil, se requeriría una fuerza emocional y existencial tremenda para trascender de y a la misma. Andersson nos muestra a una persona muerta en vida, en estado de descomposición de lo cual lentamente va dándose cuenta, y hacia el final de la cinta siente los gritos y lamentos de los ajusticiados, pero su señora le dice que no, que duerma, que olvide.
Es una película muy complicada, difícil, no es condescendiente, que transforma un problema nacional (sueco) en una crítica para el resto de las sociedades. Aconsejo verla más de una vez para ir entendiéndola. A mi me queda grande, y con la clara sensación que se me escapa por mucho.
Lestat 
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Reconstruction (2003)
Christoffer Boe
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| 25 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Octubre de 2005 |
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Qué historia más hermosa y humana es la que construye Christoffer Boe! Qué forma de llegar al fondo de la naturaleza humana! Ese sentimiento que todos llevamos, de que hubiera sido si en tal o cual situación hubieramos actuado distinto. La magia, la delicada forma de presentar una realidad que, como el mismo advierte al principio, es solo una historia, una interpretación, pero aún así duele, y llega. ¿Quién no ha mirado o hablado alguna vez con una mujer (o un hombre) y le ha encontrado algo, algo muy íntimo para uno mismo, y ha deseado conocer más a esa persona, saber que se sentiría si la hubiera conocido? Pero esa persona se despide y no la vuelves a ver nunca más, solo queda en tu recuerdo, y esa dolorosa sensación de que hubiera pasado si la hubieras llegado a conocer... Esto en relación a Aimee, y en cuanto a Alex, esa mirada a una posible vida distinta con la misma persona, Simone transformada en Aimee, con la correspondiente desestructuración de su realidad.
Mágica película, me llegó al corazón. Solo hay pocas películas de las que he visto, que, para mi gusto, la igualan. Si pudiera le pondría un 11.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y con qué delicadeza Christoffer Boe analiza estos sentimientos no en una, sino que en tres personas, cruzando las historias de Alex y Simone/Aimee (la misma actriz, María Bonnevie) con el que escribe estas historias, August. Él (Boe a través de August) es el que realmente siente, y al que le duele!
Christoffer Boe juega con distintos niveles de realidad, construye un universo paralelo, lo destruye y reconsruye en el mundo real de estos imaginarios personajes. Clave ese esa palabra, 'adiós', que al final le dice Aimee a Alex.
Y también, si os fijais, la alocución sutil que al final del film se hace al mito de Orfeo, en el cual, en este caso, a Alex el escritor le da una última posibilidad de seguir con Aimee en un mundo paralelo, pero el duda, mira para atrás, y la pierde.
Lestat 
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Los cuatro diablos (1928)
F.W. Murnau
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| 15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Mayo de 2009 |
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¿Cómo ponerle nota a una película que hasta la fecha se considera irremediablemente perdida?
No existe ni un trozo del film, ni siquiera un diaporama del mismo. Sólo las críticas que
se hicieron en su fecha, bocetos, impresiones del propio Murnau, de su secretaria,
testimonios, folletos. En una de las últimas versiones de 'Amanecer', como anexo, hay un
muy buen documental que trata con estos datos de reconstruirla.
Los intertítulos ayudaron a entender también en parte la trama, basada en un drama circense. Llama la atención los múltiples finales que se le hicieron, de los cuales finalmente se dejó el menos dramático y más feliz, para alegría de la mayoría de los espectadores de la fecha (aunque muchos pidieron que para mantener el realismo se mantuviera el final trágico en que mueren los dos protagonistas).
La versión muda se estrenó en Nueva York el 3 de octubre de 1928, y la FOX la volvió a
cambiar, esta vez por una película ¡hablada!, la cual se estrenó en Los Angeles el 10 de
junio de 1929.
A esperar si alguien tiene por ahí guardada una copia, lo que hasta el momento no ha ocurrido.
Luego de esta película, Murnau filmó 'El pan nuestro de cada día' (que la FOX le cambió el nombre a City Girl), y viajó a Tahiti donde con Robert Flaherty donde filmó "Tabú". No volvió a hacer películas. Murió tras un accidente de coche en California la semana antes del estreno de "Tabú", en Nueva York el 18 de marzo de 1931. Tenía sólo 42 años.
La nota se la pongo porque me gustó el documental sobre esta película, por nada más.
Lestat 
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Creep (2004)
Christopher Smith
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| 18 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Julio de 2005 |
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Lástima que la mayor parte de la película esté de más, y además mal estructurado este sobrante. Pero el concepto que trata de crear (y no lo logra), bueno, ese es interesante.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: 1. Una clínica abortiva en los túneles y recovecos del metro, donde los fetos 'sobrevivientes' fueron cuidados, aparentemente por el gineco obstetra, como en una sala cuna (se le ve con uno de ellos, ya niño, en una foto en la sala de operaciones). Hasta que quedaron abandonados a su suerte, quedando para la peli solo uno.
2. El pánico natural a la oscuridad y pérdida de orientación en el laberinto de túneles. Lástima que las dos ideas, especialmente esta, estén mal desarrolladas.
Lestat 
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The Dot and the Line (1965)
Chuck Jones, Maurice Noble
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| 12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Marzo de 2010 |
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Érase una vez una sensata línea recta desesperadamente enamorada de un punto.
“Eres el principio y el fin, el corazón, el núcleo y la quintaesencia”,
la decía con ternura. Pero el frívolo punto no estaba lo más mínimamente
interesada, puesto que sólo tenía ojos para un alocado y descuidado garabato
que nunca tuvo nada en la cabeza. Iban juntos a todas partes, cantando,
bailando, retozando, holgazaneando, y haciendo quien sabe que otras cosas.
“Es tan alegre, libre, desinhibido, lleno de diversión”, le decía
rencorosamente (el punto a la recta sobre el garabato), “y tú eres
tieso como un palo, aburrido, convencional, depresivo, frustrante,
rígido, pasivo y amargado”.
“¿Por qué arriesgarme?”, se decía la recta sin demasiada convicción.
“Soy fiable, firme, consistente. Sé donde voy. ¡Tengo dignidad!”.
Pero todo esto era un mínimo consuelo para la desdichada recta. Cada
día su carácter se agriaba, dejó de comer y de dormir y poco a poco
se iba marginando.
Sus preocupados amigos notaban lo delgado y abatido que estaba, e
hicieron todo lo posible por levantarle el ánimo. “Ella no es lo bastante
buena para ti”, “Le falta profundidad”, “Les da todo igual. ¿Por qué no
uscas una buena línea recta y os establecéis?”
Pero apenas escuchaba lo que le decían ya que en cualquier caso cada vez
que la miraba le parecía perfecta. Veía cosas en ella que nadie podría
imaginar. “Es más hermosa que cualquier línea recta que haya conocido nunca”,
se decía entre suspiros.
Y así pasaba el tiempo, soñando con el voluble punto e imaginándose a
si mismo como la encarnación de todo lo que ella admiraba: la recta como
un famoso equilibrista, como líder en asuntos mundiales, como audaz
agente que hace cumplir la ley, como poderosa fuerza en el mundo del
Arte o como deportista internacional.
Pero pronto se decepcionó consigo mismo y llegó a la conclusión de que
quizá el garabato tuviera la respuesta después de todo. “Me falta
espontaneidad, debo aprender a dejarme ir, a ser libre, a responder
a un encuentro apasionado”. Pero no encontraba diferencia alguna puesto
que no importaba cuanto o cómo lo intentara: siempre acababa con el mismo
resultado. Siguió intentándolo y fallando, hasta que, a punto de darse por
vencido, descubrió finalmente que con una gran concentración y autocontrol,
era capaz de cambiar de dirección y doblarse hacia donde quisiera.
Así lo hizo, y consiguió.., un ángulo. Y después otro, y otro, y otro.
“¡Qué maravilla!”, gritó. Impresionado por sus esfuerzos y con un salvaje
brote de entusiasmo, se levantó en mitad de la noche describiendo un amplio
catálogo de lados, dobleces y ángulos. “La libertad no es una licencia para
el caos”, razonó a la mañana siguiente. “Qué cabeza!”. Y allí mismo decidió
no malgastar sus talentos en exhibicionismos baratos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Durante meses practicó en secreto. Pronto fue capaz de hacer cuadrados y
triángulos, hexágonos, paralelogramos, romboides, poliedros, trapezoides,
paralelepípedos, decágonos, tetragramas y un número infinito de formas tan
complejas que tuvo que dar nombre a los lados y los ángulos para reconocerse.
Al poco, aprendió a controlar cuidadosamente elipses, círculos y curvas
complejas y expresarse en cualquier forma que deseara. “Nómbrala, y yo
la haré”. Pero todos sus éxitos sólo los conocía él, así que fue a ver
al punto una vez más.
“No tienes la menor oportunidad”, oyó al garabato con una voz que sonaba
a cañería mal ajustada. Pero la recta, que desbordaba sincero amor y
renovada confianza no estaba dispuesta a ser ninguneada ya que se sentía
deslumbrante, inteligente, misterioso, versátil, culto, elocuente, profundo,
enigmático, complejo y seductor.
El punto estaba impresionada, balbuceaba como una colegiala y no sabía que
hacer con sus manos. Se volvió entonces al garabato que estaba amargamente
rabioso. “¿Y bien?”, preguntó el punto dándole una última oportunidad. El
garabato, cogido por sorpresa, hizo lo mejor que pudo. “¿Eso es todo?”,
preguntó el punto. “Me temo que sí”, respondió el desdichado garabato, “lo
que quiero decir es que nunca sé que va a resultar. Oye, ¿Sabes ese sobre
dos tipos que …?”
El punto se preguntaba cómo no se había dado cuenta de lo melenudo y basto
que resultaba, desordenado y sin gracia, como mal pronunciaba su ele
(se refiere a la letra “l” de squiggle, garabato) y se rascaba la oreja. Se dio
cuenta de que lo que ella pensaba que era libertad y diversión no era
otra cosa que anarquía e indolencia. “Eres un tan falto de sentido como
un melón”, le dijo fríamente. “Indisciplinado, descuidado e inmanejable,
insignificante, indeterminado y negligente, fuera de forma, fuera de orden,
fuera de lugar y sin suerte”.
Se volvió entonces a la recta y sigilosamente le besó. “Vuelve a hacer esas
entretenidas curvas querido”, le arrulló dulcemente. Y así lo hizo y pronto
lo hicieron juntos, y vivieron, si no felizmente para siempre, al menos razonablemente..
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Muy buena película, y sigue la tendencia que, en general, se da desde 1959 en la entrega de este Oscar, cortos más rupturistas e inovadores. En este caso una crítica del autor (arquitecto de profesión) a la caótica cultura Pop.
Lestat 
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