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Críticas de: Ehavled Jef

Ordenadas por:
100 críticas (Ver todas por título) Página: 1
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En tierra hostil (2008)
Buena
Kathryn Bigelow
69 de 117 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 18 de Octubre de 2009
Notable película de tensión bélica (en concreto de un pelotón de militares desactivadores de minas, bombas, proyectiles y todo tipo de artefactos explosivos) en el Irak contemporáneo, donde los norteamericanos siguen vigilando la sociedad in situ, pero ésta en líneas generales les mira con recelo, enemistad, odio y deseos de venganza.

'The Hurt Locker' es un filme casi de permanente temor a ver saltar en pedazos a alguien. Describe con bastante veracidad la peligrosa estancia y oficio de los militares de base en Irak, aunque a veces haya también algún coronel "metementodo" que se juegue el pellejo por insensato.

Se ven escenas grandiosas de exteriores, como la del enfrentamiento con los francotiradores insurgentes en pleno desierto o el intento de desactivar al hombre-bomba, y también excelentes escenas de interiores como la de cuando la esposa del sargento artificiero le pide dentro del supermercado que compre un paquete de cereal y éste se queda pensativo ante la intrascendente tarea de tener que elegir uno en una estastería inmesa y repleta de infinitas marcas del citado producto artificial, artificioso y completamente innecesario.

Así mismo, emocionantísima la escena donde el sargento artificiero es abordado por un oficial que le pone de ejemplo delante de sus hombres a la par que le pregunta con admiración por las artefactos que lleva desactivados y el especialista responde vagamente como si eso fuera la cosa más habitual e insignificante del mundo.

Filme muy recomendable. Ayuda a meterse en la piel de los militares, de la gente uniformada que se tiene que ganar la vida de esa forma quizás porque no halló jamás vías para acceder a trabajos más "pacíficos" o cómodos; ayuda a comprender mejor a los profesionales de los ejércitos, a experimentar por unos minutos algo del enorme estrés y sinvivir que algunos de ellos viven en situaciones extremas.

Viendo las tremendas escenas de esta película donde los que padecen del corazón corren el peligro de que se les salga del pecho, uno piensa en esas palabras de Antonio Lobo Antunes, cuando dice: «La lógica de nuestra vida no es cartesiana, aristotélica. Es una lógica de los afectados, de las pulsiones. Queremos racionalizar las emociones y eso es imposible.»
Ehavled Jef
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La bandera (1935)
Buena
Julien Duvivier
24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Muy buena 8 de Junio de 2009
La legión española ("El Tercio de extranjeros") fue creada en 1920 en Ceuta, bajo el reinado de Alfonso XIII. Pronto interesó a algunos intelectuales franceses incluso más que la famosa legión extranjera de su propio país.

A principios de los años treinta el novelista francés Pierre Dumarchais (más conocido por su pseudónimo de Mac Orlan) escribió un libro, “La Bandera” (Ed. Gallimard, Paris 1931) en el cual se narraba la historia de un parisiense llamado Pierre Gilieth, que huyendo de la justicia francesa por cometer un crimen, emigra a Barcelona y allí debido a la falta de trabajo y al hambre que pasa opta por alistase en el Tercio para extranjeros de la Legión española. El libro narra la manera de vivir de los legionarios en su destacamento situado en las proximidades de Tetuán, su tiempo libre en las cantinas con prostitutas, sus luchas contra los que eran en aquellos tiempos “los rebeldes” marroquíes de la guerra del Rif, zona del norte de Marruecos que Francia y España habían recibido el acuerdo de pacificar en la Conferencia Internacional de Algeciras (año 1906).

Cuatro años después de publicarse el citado libro, Mac Orlan con el cineasta francés Julien Duvivier, hicieron un guión cinematográfico de "La bandera" y a continuación se rodó el filme, obteniendo buena consideración en aquella época, interpretado en su papel principal nada más y nada menos que por el más notorio actor del cine francés de entonces, Jean Gabin, en el papel de Pierre Gilieth.

Julien Duvivier obtuvo del gobierno republicano español todas las autorizaciones y facilidades posibles para el rodaje del filme, el cual se hizo en diversos exteriores del cuartel general de la legión y en el protectorado, entre los que se pueden apreciar por ejemplo uno los fuertes de vigilancia que habían construido el ejército español en la cimas de montes habidos entre Ceuta y la majestuosa montaña granítica de 840 metros de altitud el "Yebel Musa"; también se ve la Sierra del "Hauz Fath Lemhar", la cual se extiende desde el "Yebel Musa" hasta la ciudad de Tetuán, con una altitud media de 700 m., pudiéndose cruzar por el puerto de "Anyera", en la carretera Ceuta-Tánger, y por el paso de "Tagramt", o rodearlo al Oeste por la carretera de Alcázar Seguer a Tetuán. Algunos de estos caminos, en aquel tiempo de tierra, aparecen en la película.

La película, en blanco y negro, es aceptablemente dinámica, bien hecha, digna. Destacar las sensuales escenas de bailarinas bailando con los pechos desnudos o de besos intensos entre Jean Gabin (haciendo de legionario Pierre Gilieth) y Annabella (en el papel de la mora Aïscha La Slaoui). También hacer mención del asistente de dirección de esta película, un tal Castro Blanco, legionario de verdad, que además interviene como actor realizando el papel de Sargento.
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Ehavled Jef
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La verdad de Soraya M. (AKA La lapidación de Soraya M.) (2008)
Buena
Cyrus Nowrasteh
22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 21 de Octubre de 2010
La película empieza con un texto del popular Hafez, poeta iraní y místico sufí del siglo XIV, cuyos poemas se recopilaron después de su muerte en un libro que se titula "Diván":

«No actúes como el hipócrita, que cree que puede ocultar sus artimañas por andar citando el Corán en voz alta.»

Es decir, desde el primer instante el filme "La lapidación de Soraya Manutchehri" ya advierte que se trata de una historia religiosa, sobre la hipocresía y los hipócritas (que como es sabido son términos que se inventaron y suelen referirse casi siempre a los profesionales de la religión o a la gente que se la da de religiosa ante su prójimo, fingiendo cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tienen). En consecuencia, estamos ante una película del género religioso cuyo quid de la cuestión es la religión (aquí en concreto la islámica).

No es una película excelente, pero es importante darla a conocer para que la vea el mayor número de personas en todas partes, porque lo que narra y denuncia es muy serio (la lapidación), un hecho, una realidad, que se sigue dando en muchos países musulmanes, sobre todo contra las mujeres, dado que en dichos Estados de tradición islámica aún se rigen política o socialmente por la ley de la "Sharía", que castiga un tipo específico de ofensas conocidas como "ofensas hadd" o muy escandalosas, con penas como la lapidación, los azotes y la amputación de una mano; es decir, con la misma forma cruel y salvaje que se usaba hace más de dos mil años en el pueblo judío o alrededores. Sin embargo, mientras el pueblo judío y su religión, como es natural evolucionaron, el pueblo islámico y su religión (nacidos muchos siglos después del judaísmo y por tanto más jóvenes en la historia, que debían ser más flexibles, tolerantes y avanzado), resulta que son todo lo contrario: más involucionados y rídidos que su tatarabuelos en la fe monoteísta, y así en gran parte del mundo como por ejemplo Irán, siguen haciendo uso, gala y defensa de leyes anti mujeres como la susodicha "Sharía", para mayor deshonor e indignidad de la religión fundada por Mahoma, el Islam.

Hay una escena donde la señora que cuenta la historia, que es además tía de Soraya, la protagonista acusada de adulterio, le advierte a su sobrina de lo que su marido y otros hombres del pueblo están conspirando contra ella; pero la ingenua mujer no quiere admitir tanta maldad en los hombres que la rodean, ante lo cual su tía, que tiene mayor experiencia de la vida y más prospectiva de la realidad, le contesta: "Nunca has tenido paciencia suficiente para leer entre líneas". Y efectivamente, ese es un buen consejo, porque cuando uno vive entre cabrones de los que se creen mejores que los demás por ser religiosos y leer escrituras dizque "sagradas", hay que andarse con mucho cuidado y sobre todo aprender pronto a "leer entre líneas".

Fej Delvahe
Ehavled Jef
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El albergue de la sexta felicidad (1958)
Buena
Mark Robson
23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Muy buena 5 de Agosto de 2009
"Todos en China se desean cinco felicidades: poder, longevidad, salud, virtud y una muerte dulce. La sexta felicidad es aquella especial o particular que cada uno busca en la vida por sí mismo."

Película que Fej Delvahe clasifica con toda lógica dentro del género religioso, dado que trata de la vida de Gladys Aylward (1902-1970), una misionera anglicana de Gran Bretaña que evangelizó y misionó el cristianismo en la China de la primera mitad del siglo XX. Su biografía la narró el escritor Alan Burgess en el libro "La pequeña mujer" (1957), a raíz del cual se hizo esta película en Hollywood.

Gladys Aylward, fue una cristiana básica y valiente, que no se acobardó cuando ofreciéndose a su iglesia para ir a China se lo negaron con la razón de que carecía de títulos y preparación académica. Entonces, ella se pagó con mucho esfuerzo y meses de trabajo un pasaje hasta China y allí se presentó en 1930 como seglar misionera a misionar contra viento, mareas y mentes institucionales más preñadas de titulitis que de capacidad para apreciar el valor inmenso de una vida que se ofrece, que se da con objeto de servir a los más necesitados (nada más y nada menos).

El guión se centra en los ocho primeros años de Gladys Aylward en China, tiempo en el cual esta mujer fuerte y arrojada se dedicó a trabajar con los más pobres, inculturizándose entre el pueblo chino y sus costumbres aunque sin renunciar a su fe y a sus valores judeo-cristianos-occidentales. Poco a poco fue hablando su idioma y siendo apreciada por los nativos chinos de la región donde se instaló, además de por las autoridades del lugar. Los lugareños la empezaron a llamar en chino, "Virtuosa". Hasta tal punto encajó bien en aquella zona remota que el gobierno chino le dio un cargo de funcionaria y también la ciudadanía china. Su personalidad valerosa y humanitaria la demostró una vez más, allá por 1938, cuando la invasión japonesa de China: Gladys Aylward actuó como una heroína.

Despues de publicarse este filme, Gladys Aylward adquirió mucha fama mundial, pero ella personalmente lamentó y sufrió mucho con las licencias románticas que la película se tomó acerca de algunos aspectos de su vida: en concreto el filme narra o inventa el romance, el enamoramiento, besos y declaraciones de amor entre Gladys Aylward y un militar chino destinado en la zona donde ella misionaba.

La película, a pesar de sus dos horas, nos emociona, nos hace llorar, es una notable cinta de buenos ejemplos, un acicate a ser extraordinarios.
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Ehavled Jef
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Daens (1993)
Buena
Stijn Coninx
22 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Muy buena 28 de Junio de 2009
Otra gran película del género religioso y dentro de éste del cristianismo católico.

Trata sobre la biografía adulta del sacerdote católico Adolf Daens (1839–1907). Una de las más admiradas personalidades históricas de Bélgica, dado que fue uno de esos sacerdotes que de vez en cuando y en distintos lugares de la tierra ponen como centro y preocupación principal de su estilo de vida la defensa de los pobres, en lugar de la liturgia, la misa y la parafernalia propia del clericalismo.

Adolf Daens fue un sacerdote de los que no se amilanan delante de las autoridades civiles o clericales, con buen dominio de la razón, la argumentación y la defensa de los más débiles, además del latín y la tipografía. Recibió una formación de gran calidad en universidad jesuita, pero fue ordenado sacerdote diocesano en Gante, 1873. También fue profesor de universidad. Debido a su personalidad contestataria, firme y polémica, se le apartó a Aalst, pueblo industrial de fábricas textiles de donde procedían él y su familia. Allí nada más llegar entró en conflicto con las autoridades y clase burguesa, la mayoría católicos de misa y tradición, por escribir artículos en el periódico católico que imprimía su hermano, atacando las duras condiciones de esclavitud en que vivían los obreros textiles y llamando a los ricos industriales a que fueran más justos y humanos, según las propias recomendaciones de la encíclica Rerum Novarum del Papa de aquel entonces, León XIII. Poco a poco Daens, en su defensa de los más pobres, fue constituyéndose en una especie de "grano en el culo" para las ricos dueños de las fábricas de Aalst. De manera que estos industriales católicos protestaron e influyeron en el obispo, en el cardenal e incluso en la curia romana para que el presbítero Daens fuera apartado de su parroquia y de su sacerdocio. Viendo Daens que casi lo lograban, siguió predicando y clamando aún más fuerte, incluso predicó a favor de que los obreros también pudieran votar en las elecciones políticas, cosa que acabó consiguiendo con ayuda de los liberales y las huelgas de los socialistas.

Dado que sus jefes eclesiásticos le prohibieron predicar, Daens fundó en 1894 un partido político (el Partido Popular Cristiano) y a través del mismo se presentó como líder político y fue elegido dos veces diputado en el Parlamento Belga. Daens se alió incluso con algunos socialistas para oponerse a las injusticias contra los obreros y reivindicar la vida laboral de estos y de sus familias.

Esto fue ya el colmo para los burgueses conservadores católicos que llevaron su presión hasta el mismo Papa, consiguiendo que Daens fuera apartado del sacerdocio en 1899. León XIII hizo con el presbítero flamenco A. Daens lo mismo que Juan Pablo II haría un siglo después con el presbítero nicaraguense Ernesto Cardenal, apartarlo de su ordenación sacerdotal por meterse en política activa; en realidad, por hacer de la teología una praxis y dinámica social-liberadora (Teología de la liberación).
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Ehavled Jef
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