26 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Konstantin Lopushansky fue discípulo de Tarkovsky, de lo que tal vez podría desprenderse su incursión en el género fantástico y su interés por los entornos post-apocalípticos. Esta, "Cartas de un hombre muerto" es la más aclamada obra del director ruso. La acción se sitúa en un mundo devastado por un desastre nuclear en el que sus habitantes subsisten ocultándose en subterráneos de una superficie extremadamente hostil. La premisa de la película, sin ser extremadamente original, es buena. Su desconsolada fotografía, con una ajustadísima gama de tonalidades terrosas, dotan al film de una atmósfera asfixiante y melancólica, pero una insoslayable falta de fuerza (esa fuerza tan presente en el cine del maestro), de concreción lírica, lo hiere de muerte desde muy al principio: por algún motivo no logra emocionarme, me mantiene atento pero cuasi impasible ante un desarrollo escuálido. Hay sin embargo un remonte hacia el final que remata la obra dignamente.
23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No sé muy bien que decir de esta película. Me ha dejado dos ideas claras: la primera es que si me hubiesen preguntado la fecha de su rodaje nunca hubiese pensado que algo así pudo salir de aquellos años, aunque eso es sin duda una falencia (Del lat. fallens, -entis, engañador). 1. f. Engaño o error.) mía. Lo segundo es que pocas veces he visto un intento por reflejar un sueño (el acto de dormirse entiende) que salga tan bien parado como este. Por lo general otros directores se limitan a hacer torpes movimientos de cámara o a usar lentes que deforman la visión, cuando el sueño lo que deforma es la realidad misma de las cosas y de nuestra relación con ella. El sueño posee un lenguaje propio que conecta directamente con nuestro yo profundo y eso, Meshes of the afternoon, lo expresa perfectamente.
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No comparto la idea que se comenta la cual apunta que La Gorgona ha envejecido mal. Las películas de la Hammer son únicas por su estética y por lo tanto difícilmente comparables a otros filmes de terror (o no) de la época. Es cierto que no todo lo que se realizó bajo el signo de la productora es digno de mención, pero el caso del film que nos trae, de argumento solvente y realización impecable, es otro, del de los clásicos del cine de terror. De fotografía sugerente e interpretación rozando lo histriónico, La Gorgona, dirigida por el imprescindible Fisher, es una de las obras claves de su filmografía y de la historia de la productora, que abandona en esta ocasión el recurrente cine de vampiros para entrar en el terreno de la mitología. Un film más que recomendable para los amantes del género, cargado de buenos momentos.
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Viy está narrada con el espíritu de los cuentos viejos, de aquellos que se contaban alrededor de la lumbre cuando la radio o la televisión eran inimaginables. Recuerda a las leyendas de Bécquer o a los grabados de Goya. Está dotada de una sugerente imaginería y aderezada con las costumbres de la época, con las creencias en brujas, demonios y demás seres de la noche. Sin embargo Viy no es una película de terror, porque a diferencia de las referencias que he expuesto, ésta posee un sentido del humor socarrón e irreverente que relaja mucho la historia; además, el aire desenfadado con el que está rodada la acerca más a un cuento fantástico que a una historia macabra. En el plano técnico se pueden ver las limitaciones de la década, con unos efectos visuales muy artesanos y una puesta en escena histriónica y exagerada.
En definitiva, es una película curiosa para ser vista, tal vez, como si de un guiñol se tratara; básicamente como lo que es: la representación de un cuento.
14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La técnica usada por Petrov para realizar La vaca es, cuanto menos, original; por momentos, los fotogramas se asemejan a lienzos expresionistas al estilo de El grito, pero con una mayor carga dramática. Si bien la historia es mínima, el relato sólo la usa como excusa para mostrar toda una serie de detalles sugeridos por la emoción y la edad. Habla, en cierto modo, del sacrificio que el amor lleva implícito y del agradecimiento más sincero y puro.