123 de 167 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La saga X-Men, al menos en sus dos primeras entregas, era prácticamente la única en el género de superhéroes que se salvaba de tener alguna película mediocre o directamente mala en sus filas.
Pero después de que Bryan Singer filmara dos de las mejores películas fantásticas jamás hechas, llegó Brett Ratner y lo destruyó todo. Mal guión, ninguna inteligencia, decisiones argumentales muy cuestionables.... poco o nada funcionaba en X-Men: La decisión final. Y aunque el público respondió espectacularmente bien (mucho mejor de lo que merecía el esfuerzo del equipo...), esta X-Men: Primera generación demuestra que, en los despachos de Marvel y de Hollywood en general, había algunos que sabían que las cosas podían hacerse mejor. Y no sólo éso. DEBÍAN hacerse mejor.
Quizás es por la vuelta de Bryan Singer a las labores de producción y creación de la historia. Quizás es por el reparto. Quizás es por el guión. O quizás es por todo ello.. pero esta X-Men es una auténtica gozada para los fans de los mutantes más célebres de la ficción, y debería serlo también para todos los cinéfilos en general.
El guión de la película combina a la perfección espectacularidad con intimismo, humor con violencia, drama y política. Quizás ese es el único fallo medianamente grave de la cinta, la trama política. y no porque no sea interesante, sino porque nunca me quedaron muy claras las razones que tenía Sebastian Shaw (villano al que Kevin Bacon da vida con una facilidad y carisma pasmosos) para meterse de por medio. O más bien, ¿por qué hacía falta tanta complejidad/complicación para acabar siendo todo lo que ya sabíamos: el principio de la lucha entre los mutantes y la humanidad, y muy especialmente, entre las propias facciones mutantes.
Porque ése es el gran punto fuerte de la película. Ir desvelando poco a poco por qué los personajes que conocemos llegaron a ser así, por qué se forjaron las alianzas, y qué sentían unos por otros. Por qué Raven Darkholme pasó a ser Mística, y cómo y por qué se enamoró de Magneto. Por qué Hank McCoy se convirtó en Bestia. Por qué se empezó a usar la Mansión X como escuela y guarida. Y sobre todo, la cámara de Matthew Vaughn nos enseña los entresijos de la relación entre los dos grandes amigos que se convrtieron en rivales. James McAvoy, en la piel de Xavier, muestra una vez más que es el mejor actor de su generación (sus ojos lo dicen todo), mientras que Michael Fassbender, el mejor del reparto, transmite todo lo que su personaje ha de transmitir (dolor, ira, amor, amistad) en apenas una mirada. El resto del reparto, en interpretaciones más que correctas, acompaña perfectamente a esta pareja estrella.
Y por si todo ésto no fuera poco, está Vaughn, Matthew Vaughn, quien decide disfrazarse de Singer o incluso de Richard Donner, para filmar con una elegancia y un clasicismo que sólo pueden calificarse de extraordinarios, ya sea en las escenas de acción o cuando maneja los diálogos entre sus personajes. ¿Ha nacido una leyenda?
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spoiler:
Alégrense, cinéfilos. Los X- Men están de vuelta de la mediocridad. Y habrá para rato.
Lo mejor: Prácticamente todo
Lo peor: Los largos minutos de intriga política, que lastran un poquito la película.
El cameo de Hugh Jackman........ simplemente soberbio, y lo más aplaudido de la cinta. El de Rebecca Romijn también arranca muchas sonrisas.
83 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Definitivamente, algo ha cambiado en el cine. O más bien, en las audiencias.
Hace medio siglo, películas como Australia, Cold Mountain o esta War Horse habrían entusiasmado a las plateas de todo el mundo. Sin embargo, ahora, dejando al margen sus defectos (que las tres tienen), la crítica las menosprecia y el público no se entusiasma. ¿Qué ha pasado? ¿Es peor el cine hoy que entonces? ¿O es que las personas somos menos ingenuas, más cínicas y ya estamos muy acostumbradas a ver casi de todo en una pantalla? Pues probablemente es éso... porque War Horse es una cinta con todos los ingredientes que la habrían hecho triunfar en otra época: historia melodramática, superación personal, canto a la amistad, animales, bellos paisajes, factura impecable, ambientación bélica... Así pues, ¿qué ha fallado?
A estas alturas, hablar de la pericia tras la cámara de Steven Spielberg es innecesario. El Rey Midas es uno de los más hábiles narradores de todos los tiempos, un pintor de imágenes, un realizador con una elegancia innata en su planificación que otros jamás tendrán. War Horse es un plato visual de maravilloso gusto, todo elegancia (como digo) y belleza, gracias a la colaboración de Spielberg y Janusz Kaminski en la fotografía (que homenajea por partes a David Lean, a John Ford y, muy claramente al final, a la mítica escena de Vivien Leigh de Lo que el viento se llevó. Ya sabe, la de "A Dios pongo por testigo..."). La primera hora es simplemente perfecta. El final roza también esa perfección. Y todo el conjunto desprende una emotividad apabullante, y una clara añoranza de un cine más elemental, más primario, más cercano a las emociones de la gente.
Sin embargo, la película tiene un enorme problema (aparte del posible rechazo inicial de las audiencias), y es que es indudablemente demasiado larga. Las historias de los dos hermanos alemanes y la niña y el abuelo franceses resultan demasiado extendidas y alargadas en pantalla, ralentizando un ritmo hasta entonces estupendo. 35 minutos menos y podríamos estar hablando de una casi obra maestra... pero ese exceso de metraje lastra el conjunto de forma muy notable.
Gracias a Dios, Peter Mullan, Emily Watson, todos los jóvenes actores, y muy especialmente Benedict Cumberbacht y Jeremy Irvine (será una estrella) dan lo mejor de sí mismos, componiendo un exquisito reparto.
Y sí, está muy dicho que recuerda enormemente a Ford, Lean, Lo que el viento se llevó y en general a todo el gran cine del Hollywood clásico. Pero no creo que sea injusto ni pesado recordarlo. Porque éso es lo que ha pretendido Spielberg al adaptar esta novela. Homenajear el cine con el que él creció. Un cine que, para bien o para mal (depende de cada espectador) ya no se hace.
Lo mejor: La primera hora, Jeremy Irvine y su sabor clásico. Y la secuencia de Joey en las trincheras, un prodigio de dirección de Spielberg.
Lo peor: Es sin duda demasiado larga.
128 de 196 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Grandísima película y muy necesaria en los días inciertos que vivimos. No deja ningún tema "polémico" sin tratar: terrorismo, homofobia, censura, totalitarismo, fascismo, pedofilia... y lo hace de una manera magistral, sin presentar buenos muy buenos y malos muy malos. Me ha encantado al personaje de V, capaz de darme ganas de aplaudir (en su discurso por televisión) y de vomitar (la jugarreta, por no decir algo más fuerte, que le hace a Evey), adorable y detestable a la vez. Por cierto, puede que también me haya gustado mucho porque recuerda bastante a mi estimadísimo Fantasma de la Ópera.
El reparto es simplemente genial. John Hurt, Stephen Rea y Stephen Fry lo bordan,pero no es nada nuevo ya que los tres son magníficos actores, así que me centro en un magistral Hugo Weaving (y eso que nunca le vemos la cara... ni falta que hace) y una Natalie Portman que demuestra una vez más que es la mejor actriz de su generación.Pocas veces se ve a una actriz de apenas 25 años tan maravillosa.
Me ha encantado el final, es muy espectacular, y no solo por los efectos especiales empleados en él.Me puso los pelos de punta toda la gente caminando por la calle.
Le doy un 10 porque, aunque no es perfecta, hay bien poco que criticar y dice verdades como puños.
No se enfade mucho, mister Bush. No nos ha hecho falta esta película para darnos cuenta de lo que está haciendo con el mundo.
Lo mejor: El personaje de V
Lo peor: Le falta ambición. Podría haber sido algo mucho más grande, en todos los sentidos de la palabra.
65 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Ésta película es un ejemplo de lo que deberían ser todas las comedias. No sólo aporta un sentido del humor magnífico y que no insulta la inteligencia del espectador ( a ver si aprendemos aquí, donde seguimos estancados en Torrente y sus múltiples secuelas, declaradas o no), sino que además sabe cuando debe parar. La película dura tan solo una hora y cuarto, porque si hubiese sido más habría acabado por cansar al espectador. Veber lo sabe, y actúa en consecuencia. Y no le pudo salir mejor.
Poblada de innumerables gags antológicos (sobre todo los que envuelven al uso del teléfono) e interpretada por actores soberbios a los que se les intuye un importante pasado teatral, La cena de los idiotas es una locura desacomplejada y decididamente brillante que contiene además un mensaje moral al final que es lo único que no casa demasiado bien con el humor irreverente de Veber.
Lo mejor: La pareja cómica que forman Jacques Villeret y Thierry Lhermitte, y el guión.
Lo peor: El final, con moraleja incluida, parece escrito para una película de Disney, pero estaba claro que iba a ser así, y tampoco molesta.
82 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En el año 2000 se estrenaba una película llamada a resucitar el "cine de romanos" que tan en alza estuvo con títulos como Ben Hur o Quo vadis. La dirigía un Ridley Scott en horas bajas que necesitaba de un gran éxito para volver a la élite y la protagonizaban dos actores que venían dando buenos resultados en papeles menores, Russell Crowe (nominado al Oscar en el 99 por El dilema) y Joaquin Phoenix (más conocido por ser hermano del fallecido River Phoenix).También rondaban por alli dos ilustres veteranos como Richard Harris y Oliver Reed, ya asumiendo roles secundarios.Pues bien, esa película se llamaba Gladiator, o Gladiador y su inmenso éxito comercial supondría a la larga mucho más que la previamente comentada resurreccón del cine de romanos. Supondría que los grandes estudios de Hollywood desempolvaran los libros de Historia en busca de relatos clásicos que adaptar. Buena prueba de ello son las recientes Troya y El rey Arturo (y muy probablemente, el Alejandro Magno de Oliver Stone), que beben directamente de las magistrales escenas de lucha del film de Ridley Scott, cuentan con presupuestos multimillonarios y contratan estrellas presentes (Eric Bana, Brad Pitt, Orlando Bloom)y futuras (Clive Owen, Keira Knightley, Ioan Gruffudd)para los papeles principales. De hecho, la sombra de Gladiator se nota hasta en la banda sonora de muchas películas recientes como las antes citadas o Piratas del Caribe.Respecto a la calidad de la película, solo decir que es excelente, impresionante y consigue emocionar hasta el último minuto. Russell Crowe está simplemente genial. Consigue que nos emocionemos con su personaje, hasta hacernos parte de él. Joaquin Phenix muestra una solvencia inusual en los actores de su generación. El mundo clásico ha vuelto a Hollywood. Tanto los que amamos la Historia como los que no, disfrutémoslo. Ahora somos libres para emocionarnos una y otra vez con esta obra maestra.
Lo mejor: Todos los actores, en especial Crowe y Phoenix; Ridley Scott, en plenitud de facultades; la música del maestro Hans Zimmer y Lisa Gerrard, con esa maravilla de canción llamada "Now we are free" a la cabeza. Por encima de todo, el poder que tiene la película para seguir conmoviendo y sorprendiendo aun después de una veintena de visionados.
Lo peor: Nada.