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Críticas de: LEANDRO PINTO
LEANDRO PINTO |
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(BUENOS AIRES, Argentina)
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| 297 | Películas valoradas |
| 296 | Críticas |
| 31 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,8
(ver sus estadísticas)
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2001: Una odisea del espacio (1968)
Stanley Kubrick
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| 62 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Abril de 2008 |
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Creo que existen cuatro tipos de espectadores para este film. A saber:
1) Las mentes privilegiadas que captan en su totalidad el mensaje del cineasta. Estas personas pueden ser calificadas como genios, casi al mismo nivel que el propio Kubrick. Suelen poner al film por las nubes.
2) Los hipócritas que no entienden ni papa, pero fingiendo un alto nivel de reflexión intelectual, y para parecer mentes brillantes, dicen comprender todo lo que la cinta cuenta. Incomprensiblemente, también le ponen muy alto puntaje.
3) Aquellos que (como yo) logramos interpretar parte del mensaje de Kubrick, pero aun así nos quedan cosas sueltas que nos parecen incomprensibles. Solemos otorgar una nota media a la película.
4) Aquellos que no entienden ni jota de lo que se dice o se muestra y, furiosos, acribillan al bueno de Kubrick con improperios en insultos. Ponen al film por los suelos, y su sinceridad es de agradecer.
Siempre me he considerado un fan poco convencional de Stanley Kubrick, porque la mayoría de sus adeptos se sienten fascinados con esta peculiar cinta, lo cual no es mi caso.
A mí me parece una pasada en cuanto a efectos especiales (pionera absoluta, precursora de todo lo que vino después) y en cuanto al mensaje filosófico de proporciones siderales que esconde, y el cual logro captar a medias. Lo que me rechina un poco es que Kubrick se excede en algunos aspectos, como pueden ser el metraje, los minutos de silencio y, sobre todo, en la falta de conexión entre las diversas historias que nos cuenta, dejando al argumento un poco resquebrajado.
No tengo dudas de que el advenimiento del monolito significa la llegada de la inteligencia al género humano, un factor que causa igual estupefacción tanto en los primates como en la avanzada civilización, 4.000.000 millones de años después.
Otro factor que me resultó muy atractivo fue el enfrentamiento entre los humanos y HAL 9000 a bordo de la nave. Es en esos momentos cuando el film parece coger vuelo y contarnos una historia algo convencional. Pero, en cualquier caso, el gran cineasta no tarda en retomar los derroteros filosóficos de que está impregnada la cinta para culminarla con la desasosegante secuencia de más allá del infinito, que, debo reconocerlo, no llegué a captar del todo.
Considero, pues, que aún me faltan muchos libros por leer y mucha vida por vivir antes de poder alcanzar el nivel de genialidad que Kubrick empleó para crear esta cinta. Como espectador, reconozco que me va muy holgada. Así y todo, resulta un espectáculo visual y musical totalmente fascinante.
Envidio maliciosamente a todo aquel al que no se le escape el más mínimo detalle simbólico de esta maravilla.
Es seguramente el film más personal del director, y el de público más selecto: tan sólo apta para genios tan altos como él mismo.
LO PEOR: Tiene su parte soporífera, y se necesitan 2 ó 3 visionados para disfrutarla.
LO MEJOR: Es la obra de ciencia ficción más importante que se haya filmado jamás.
LEANDRO PINTO 
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Qué verde era mi valle (1941)
John Ford
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| 17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Marzo de 2007 |
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Dotado de las características más emblemáticas del cine de Ford (ciertos momentos de comicidad, mucha ternura, amplio abanico de sentimientos) este peliculón de 1941 es toda una joya de la cinematografía. Confirma una vez más la grandeza del director y su habilidad para llegar al corazón del espectador. Al dividir la línea narrativa en varios frentes, Ford se arriesga a que la historia quede troceada y a que no logren integrarse sus partes. Pero, infalible, logra establecer un todo fílmico que es una maravilla, y que convierte a “Qué verde era mi valle” en una de las mejores obras del cineasta.
Siguiendo la línea temática de “Las uvas de la ira” (otra genialidad de Ford filmada un año antes), esta cinta se adentra todavía más en los valores familiares, tema que parecía haber tocado su techo con la película antes mencionada. En esta ocasión, asistimos a la desintegración de la unión familiar por el mismo maldito motivo de siempre: la inescrupulosidad de los empleadores y la especulación máxima de los poderosos. A raíz de estos conflictos de índole socio-laboral, los miembros de la familia Morgan, clan de mineros galeses orgullosos de su profesión y de sus valores, se ven obligados a seguir diversos rumbos, incluso transatlánticos. Esta es la base que Ford plantea en su film, pero en realidad se cuentan muchísimas historias más con este trasfondo. La relación prohibida de la única hija mujer de Morgan con el sacerdote del valle (gran interpretación de Walter Pidgeon); el crecimiento acelerado del hijo más pequeño, que es quien narra la historia. Las vivencias de este muchacho son increíbles durante toda la proyección, y la madurez que alcanza a tan corta edad se convierte en todo un aliciente para sus alicaídos padres. Y todavía hay más: conflictos sindicales, religiosos, tragedias laborales, bodas pactadas, etcétera.
En el plano visual, la película es John Ford en estado puro. Buenísimos movimientos de cámara, fotografía espectacular, soberbia ambientación, y escenas grabadas con una naturalidad en sus intérpretes que llevan al espectador al olvidarse, por momentos, de que está viendo una película; esta es una cota de calidad cinematográfica a la que muy pocos directores llegan.
Cabe destacar la actuación de Donald Crisp en el rol del padre de familia, y, especialmente, la labor de las tres mujeres (la esposa de Morgan, su hija y su nuera). El resto del reparto está a la altura.
Merecidos todos los Oscars. De las cuatro estatuillas a Mejor Director que Ford ganó en su carrera (récord absoluto), sólo con esta cinta consiguió también el de Mejor Película. El resto son todos incontestables, en especial el de Mejor Fotografía.
LO PEOR: Casi nada. Tal vez el tocar un tema demasiado importante (como cuando uno de los hijos es llamado a cantar en el coro de la reina) y luego no volver a mencionarlo; pero tan sólo son pequeños matices en un guión realmente notable.
LO MEJOR: Lo de siempre: el director.
LEANDRO PINTO 
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En el calor de la noche (1967)
Norman Jewison
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| 12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Febrero de 2007 |
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Nos encontramos ante un thriller policial de muy buena calidad, con una destacable interpretación y, sobre todo, con un argumento muy rico. El mismo deja a las claras la incomprensible obsesión de la mayoría de los habitantes del sur de los Estados Unidos por la gente de color (iba a decir “en aquella época”, pero dudo que la mentalidad de esta gente haya cambiado demasiado). La cinta es esclarecedora en este sentido; la impotencia, la incredulidad de los blancos al toparse con un negro más listo, más elegante y que gana más dinero que ellos.
La trama es altamente atrapante, llamativa desde el principio. Bill Gillespie (encarnado de forma excepcional por el mejor Rod Steiger) es un jefe de policía sin más ambiciones que la de hacer bien su trabajo. Al toparse con Virgil Stibbs (Sidney Poitier) y un extraño y misterioso asesinato, su carácter algo obtuso y el temor, que también comparte todo el pueblo, de enfrentarse con el hombre más poderoso de la comarca le llevan a querer resolver el crimen de la manera más rápida posible. Pero Stibbs está ahí para evitarlo, para hacer bien el trabajo.
El para mí desconocido Norman Jewison plantea la película con mucha habilidad. Al principio, sólo se percibe el antagonismo entre los protagonistas, pero ni idea tiene el espectador de los pormenores del crimen ni de quién pudo haberlo cometido. La trama va enredándose y envolviéndonos en un misterio que parece impenetrable, y de cual estamos seguros que sólo Stibbs puede resolver.
Los actores llevan a cabo una labor más que notable. Un Rod Steiger enorme y un Poitier correctísimo hacen que la estampa de los personajes sea uno de los puntos fuertes del filme.
La ambientación es buena; exhibe abiertamente la mentalidad atrasada de una comarca perdida en el límite entre Mississippi y Arkansas, la ignorancia de unos pueblerinos ávidos de esclavitud y enfermos de un racismo extremo.
Esta cinta se llevó cinco Oscars de la Academia (entre ellos Mejor Película), sin que ninguno pueda considerarse injusto, sobre todo el de Mejor Actor Protagónico para Rod Steiger. El montaje es bastante bueno, lo mismo que el guión. Quizás el de Mejor Sonido se lo hayan otorgado porque no hubo nadie que lo superase aquel año, y no por su calidad intrínseca.
LO PEOR: El final, sin llegar a estropear la película, tiene una pizca de rebuscado.
LO MEJOR: La excelente actuación de Steiger. Lo intenso e intrigante del argumento y la forma de llevarlo adelante. También la música, a cargo nada menos que de Ray Charles.
LEANDRO PINTO 
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Annie Hall (1977)
Woody Allen
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| 17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Febrero de 2007 |
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Siempre tuve una inexplicable tendencia a subestimar esta película. Me caía bien, pero estaba convencido de que no era, ni mucho menos, la mejor obra de Allen. De hecho llegué a convencerme de que la Academia había decidido darle los premios como compensación por haber hecho tan poco caso de sus producciones anteriores, en especial de “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar”. Pero “Annie Hall” es así; la ves, y te deja algunas sensaciones. Pasa el tiempo, conoces a algunas personas, lees unos cuantos libros y ves otras películas. Para cuando la vuelves a ver, ya no eres la misma persona. Ahora entiendes cosas que antes te resultaban indiferentes, y otras que en su momento te parecieron ridículas, ahora te resultan ingeniosas. Ahora, sin duda, la consideras la obra maestra del gran Woody. Una cinta que tiene, entonces, algo de magia...
El filme, enterito, descansa sobre la base más sólida que puede tener cualquier película: un extraordinario guión. Allen expone aquí su gran abanico de ironías y de comentarios capciosos para deleite del espectador, a través de una forma muy original de contar una historia. Está claro que, ante todo, es un guión valiente. El libreto escrito por Woody Allen habla sobre Woody Allen, sobre sus paranoias y sus dudas, sobre conflictos freudianos y sobre sus disparatadas ideas acerca de los más diversos temas (la envidia de pene, el asesinato de Kennedy, la educación para adultos, el sexo, el efecto de la cocaína en las membranas nasales, etcétera, etcétera, ad infinitum). El neyorquino, como suele hacer, se nos presenta tal como es, aun a riesgo de que muchos espectadores no entiendan de qué está hablando. Esa es su gran ventaja a nivel interpretativo: no tiene necesidad de actuar (cosa que no hace del todo bien, claro, pero se le perdona).
La que sí actúa es Diane Keaton. Tras su participación en “El Padrino”, arremete aquí con una labor protagónica destacable. Annie es sensible y busca un progreso interior, cosa que la obsesiva personalidad de Alvy le obstaculiza. Usa palabras de niña y necesita la marihuana para disfrutar del sexo con él. Pero, ante todo, es un encanto de personaje.
Para disfrutar, para reír y para conocer una historia de amor. Un gran ejercicio cinematográfico, en el que nos encontramos con cosas tan originales como a un personaje hablando con la audiencia o presenciando escenas de su familia de veinte años atrás, asistiendo a sus discusiones como si fuera el espectador de una obra de teatro. Una película personalísima y original, con el sello inconfundible de Allen.
En cuanto a los Oscars, diremos que están bien otorgados, puesto que fueron premiadas las categorías en las que más sobresale (Mejor Guión Original, Mejor Actriz y Mejor Director). El de Mejor Película no tiene tanto mérito, pues competía con Star Wars.
LO PEOR: Decae su ritmo en el tramo final.
LO MEJOR: El guión, más Allen que nunca.
LEANDRO PINTO 
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Garage Olimpo (1999)
Marco Bechis
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Marzo de 2008 |
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“Garage Olimpo” es otra de esas películas que, dado que tocan un tema que me provoca las más profundas reflexiones, apenas despierta en mí algún interés como obra cinematográfica. Intentando, otra vez, no confeccionar aquí un panfleto político, procuraré dar mis impresiones sobre algunos de los temas que toca el film, porque es inevitable que me sienta sorprendido y aun conmovido con una crítica en particular que he leído.
Me asombra comprobar que, en el año 2008, todavía haya gente en Argentina que se atreva a negar lo innegable, a defender lo indefendible. ¿Así que si los lobby del poder civil (esos poderosos que deciden qué gobierno sube o baja) colocan a unos milicos en el poder, se puede decir que subieron por “aclamación popular”? ¿Así que la muerte de 60 policías corruptos se puede comparar a la desaparición de 30.000 inocentes que lo único que querían era expresar su disconformidad con lo que sucedía?
Flaco… dejate de joder. Cómo se nota que no te desapareció ningún familiar en aquellos años (ojo, que a mí tampoco, pero creo que tengo suficiente consciencia ciudadana como para reconocer la crueldad de un gobierno fascista).
A pesar de que mi pensamiento es netamente izquierdista, creo sin embargo que la izquierda argentina (aquel conglomerado de ideologías heterogéneas que nunca llegó a un consenso, y que incluso erigió al viejo forro de Perón como principal figura) tuvo bastante culpa en la ascensión de estos hijos, nietos y bisnietos de puta al poder, pero que la ignorancia del pueblo no haya hecho nada para impedir el desastre no significa que hubiera aclamación popular. Asimismo te pregunto, querido amigo de las pampas: ¿creés que las caídas libres desde los aviones al Atlántico eran una más de esas fábulas propagandistas que proponés en tu escrito?
Qué pena, de verdad, qué pena que el olvidar se haya convertido en un arte, y que tapemos todo con mentiras, confusiones, y frases como “somos victimas de las difamaciones internacionales”, ¡qué hijos de mil putas!
Pero bueno, seguí leyendo a Sábato (un enorme escritor, aunque una mierda de tipo) y creyendo en todo lo que te contaron, aquello de: “a mí no me consta”, “algo habrá hecho” y un largo etcétera.
Ah, por cierto: La peli.
Irregular, y tirando a floja. La historia de amor no cuadra, los diálogos son algo pelotudos y, a no ser por la última escena (escalofriante) no ofrece momentos de gran emotividad.
Pero una cosa no quita la otra: cuenta grandes verdades.
Pero nada, un film del todo intrascendente.
LO MEJOR: Si duda la última escena, aunque su realismo asusta y estremece, sobre todo al comprobar cómo tantas generaciones se limpiaron el culo con la bandera que la canción tan bien elogia.
LO PEOR: Que perdamos tanto la memoria, hermano…
LEANDRO PINTO 
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