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La jungla 2: Alerta roja

Acción. Thriller Es Navidad. El teniente John McLane, de la policía de Los Ángeles, espera en el aeropuerto de Dulles, Washington, la llegada de su esposa. Pronto observa que algo raro sucede en la terminal, viéndose obligado a luchar contra unos mercenarios terroristas que toman por la fuerza la torre de control del aeropuerto y amenazan con hacer que se estrellen numerosos aviones por falta de combustible si no se atienden sus exigencias... (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 88
Críticas ordenadas por utilidad
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6
7 de noviembre de 2005
15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante y entretenida secuela que solo decae con respecto a la primera, en su argumento (El edificio se remplaza por un aeropuerto). Todo lo demás intacto, desde las interpretaciones hasta la acción que propone. Una buena dosis de acción y entretenimiento. Recomendada para todo aquel amante de la acción.
10
25 de mayo de 2009
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Renny Harlin (Máximo Riesgo, Deep Blue Sea) fue el encargado de dirigir, en 1990, la continuación de la mítica Jungla de cristal. La empresa era harto difícil, no en vano el filme original marcó una época. Además, el no contar con la estilizada mano de McTiernan para esta segunda parte despertó no pocos recelos entre el público. Afortundamente, el finlandés Harlin resolvió con bastante solvencia el que iba a ser el mejor largometraje de su carrera.

Como toda secuela que se precie, mantiene una serie de conceptos del filme original: un espacio cerrado, una trama que abarque sólo unas horas, acción a raudales, un gran repertorio de frases mordaces e irónicas para el protagonista y, cómo no, otra Navidad con los McClane.

Inicialmente la película se iba a desarrollar en un barco, pero como Andrew Davis y Steven Seagal se adelantaron con la exitosa Alerta Máxima, se hubo de modificar el relato, encargado al mismo guionista de la primera parte, Steven E. de Souza, que adaptó a tal efecto el argumento de la novela 58 minutes de Walter Wager.
Bruce Willis
En muchos aspectos la película se ríe de sí misma, ya que en ocasiones parece una versión cómica del filme anterior. Al menos así se lo toma Bruce Willis ante lo improbable de que siempre haya terroristas fastidiándole las Navidades. Nuestro héroe vuelve a estar brillante e intrépido, demostrando una vez más que el cine de acción le venía como anillo al dedo.

Los villanos vuelven a ser de categoría: William Sadler (Cadena perpetua) y Franco Nero (Fuerza 10 de Navarone) representan perfectamente sus malvados roles intentando llevar a cabo un cuidado y meticuloso plan en el que nada es lo que parece (otra constante de la saga Jungla de cristal). Hay otros secundarios conocidos como Bonnie Bedelia, Reginald VelJohnson y William Atherton, que repiten sus papeles de la primera parte, además de nuevos rostros como el siempre solvente John Amos (El príncipe de Zamunda) o el mini-papel que tiene Robert Patrick (Terminator 2).

Pero si hubiera que destacar a alguno de ellos, sería sin duda a Dennis Franz (Policías de Nueva York) como jefe de seguridad del aeropuerto donde tienen lugar los hechos y auténtico dolor de cabeza para el bueno de McClane. De hecho, algunos de los diálogos entre ambos resultan tan eficaces como divertidos, despertando en varias ocasiones la sonrisa del espectador.
(Continuo en spoiler por falta de espacio)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Si bien todos volvimos a disfrutar con Bruce Willis volviendo a encarnar al duro y sarcástico John McClane, La jungla 2 es de inferior calidad a la uno. Tiene una serie de virtudes que la hacen destacar, como los efectos especiales que vuelven a ser de altura, lo bien conseguido que está el desarrollo en forma de thriller o los inesperados giros de guión que ayudan a hacer adictiva la trama. Sin embargo, ni la puesta en escena de Harlin, aunque cuidada, llega a la altura de la de McTiernan ni el guión alcanza la excelencia del primero.

Aún así recaudó más dinero, asegurando una tercera parte que, para regocijo general, sería retomada por el maestro McTiernan.
4
4 de marzo de 2013
15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra vez vuelve a liarse y otra vez está allí Bruce Willis. ¿Es normal o tenemos un problema? Menos mal que se hace amigo del Sr. Burns, que esta vez es de color y controlador aéreo. La cosa se arma otra vez por culpa de extranjeros, los hispanos sustituyen a los alemanes orientales. Menudo cabreo cuando se dan cuenta de que los que ayudan son mercenarios. La patria nunca está a salvo, pero Cenizo acude a donde no lo llaman, siempre, y arregla el problema. Y ahí van de nuevo miles de coches de policía a toda pastilla a ninguna parte, o lo que es peor, directos a la chatarrería. Es un engorro con unos malos tan asesinos no puede uno andarse con chiquitas y, aunque al principio no lo aceptan, Bruce lo arregla, ya que está allí. Su mujer otra vez por medio, sin entenderse cómo ni por qué, dispuesta a ofrecernos algún momento divertido. Realmente Cenizo no es una película de acción sino un drama, como Destino Final. Bruce Willis debería estar recluído en algún centro de alta seguridad, por gafe. Y ésta sólo es la 2. Da miedo pensar en las siguientes. Rusos, iraníes, irakíes, portugueses... el enemigo nos rodea, cualquiera puede atentar contra la nación. Y más si Bruce está cerca. ¡Cuidado!
9
14 de junio de 2009
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es tan buena como la anterior, vale, pero queda en muy buen lugar; esta secuela de vértigo es realmente buena y da justo lo que promete: espectacularidad, explosiones, entretenimiento, diversión y un Bruce Willis explosivo.

Aunque si le falta algo, es la tensión de la anterior, detalle de menos que se conservaría en las dos secuelas restantes.

Pero aún así, el filme funciona a las mil maravillas.

Muy buena y muy digna de la anterior.
5
18 de julio de 2010
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como vemos que dice Miguel Ángel Palomo, “Die Hard 2” es “lo mismo pero peor”.

El tema conflictivo está en que casi molesta más que sea lo mismo, que que sea peor.
Que sea peor era algo de esperar, ya que la primera “jungla de cristal” era una película con un nivel de frescura muy alto, que luego ha sido versionada hasta la saciedad y que tenia un ritmo endiablado. Para colmo, el alter-ego de Willis era Alan Rickman, que es un actor con fundamento.
Pero que sea lo mismo, era de entender en cuanto a la propuesta: policía fuera de servicio se cruza con un incidente armado y la lía parda. Pero es que hay escenas que se repiten tal cual. Esta segunda entrega es un guiño constante a la primera y tal es su desplome que para un servidor tiene el deshonor de ser la más floja de las cuatro (si de las cuatro, a pesar de la catalogación para todos los públicos de la cuarta parte).

Por momentos aburrida y con unas exageraciones que no sucedían en la primera (donde lo único exagerado era Willis, pero no había aviones cargados de explosivo plástico ni cosas así, que cuando rozan a una gaviota explotan en mil pedazos...).
Muy muy mejorable. Película mediocre.
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