Ya en 1995 Michael Moore apuntaba lo que serían los dos puntales principales de sus famosos trabajos posteriores: un presidente gris impopular y el idílico vecino Canadá y sus gentes, que al parecer son como de otro planeta comparados con sus vecinos del sur.: “en Canadá no cierran las puertas”, “son más abiertos y tolerantes”, etc., etc.
Moore como director de películas no deja de ser un director mediocre: la idea de Operación Canadá es buena, aunque a los cinco minutos de metraje todo se va diluyendo. No convencen ni Alan Alda, ni Rip Torn, ni siquiera, y me duele decirlo, el gran John Candy. Desaprovecha a estos personajes claves con una dirección de actores horrible, llenos de histrionismos los primeros y que no aprovecha las posibilidades del tercero (el único canadiense del elenco principal). Las situaciones cómicas, además, tiran en demasía a la comedia grotesca y convierten lo que hubiese sido una demoledora e inteligente sátira en una burla bufa.
En fin, se ve algún destello ocasional, pero en conjunto se queda en mucho menos de lo que podría haber sido. Recomendable a todos los que creen que antes de Fahrenheit 9/11 no había nada.
spoiler:
Impagables la escena del suicida del comienzo de la película y la Fuerza Omega, que no deja a nadie atrás…