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Conmovedor testimonio de una riqueza dramática pocas veces conseguida
En una bulliciosa ciudad, pobres y ricos, miserables y fantoches, elegantes y cutres, ricos que dejaron de serlo, barrios bajos, barrios altos, animales que se desangran para llenar los bolsillos de sus amos... y tres grandes, poderosas historias de amor mientras lsus conflictos cotidianos se entrecruzan con una galería de personajes apasionantes.
La primera película de un tándem de alto nivel creativo, entre el director y el guionista, pero sobre todo de prodigiosas posibilidades de equilibrio entre la estructura de una historia compleja y el vigoroso estallido de sus personajes planteados en su punto justo: texto, acción, imagen, densidad, intriga, pasión, desgarro y alivio.
Está todo como en los más grandes melodramas, bien servido por un reparto de extraordinarios intérpretes. Del primero al último.
Con el gran actor Emilio Echevarría de principal, genuino hilo conductor, todo el elenco da muestras de encajar a la perfección en la idea magistral de director y guionista, de tal manera que las vidas al límite tengan cada una expresión propia para acabar en manos de uno de los más admirables personajes del último cine de cualquier nacionalidad.
Una maravilla de precisión para mostrar una vibrante sucesión de emociones, algo que también podría decirse de Babel y mucho menos de 21 gramos. De cualquier modo, he aquí, en Amores perros, el debut a lo grande de un equipo de creadores formidable.
horacio 
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