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Voto de Grandine:
7
Voto de Grandine:
7
6,5
4.250
Thriller. Drama
Bernie Lootz es el tipo más desgraciado de Las Vegas. Todo lo que toca lo arruina, incluyendo su matrimonio y la relación con su hijo. Algunos años antes, Bernie había sido un jugador lleno de deudas, especialmente una muy considerable en el Shangri-la, el casino de Shelly Kaplow. Cuando no pudo pagar, Shelly le salvó la vida, saldando sus cuentas pendientes, pero también le destrozó una rodilla y lo obligó a trabajar en el Shangri-la ... [+]
23 de agosto de 2007
23 de agosto de 2007
28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quien podría haber pensado que, agarrando un punto de partida tan básico y que ya antes había sido trabajado, Kramer sacase tanto partido a una historia con aroma a cine clásico y en cuyas entrañas se hallan los ingredientes para equilibrar una historia que en todo momento tiene un rumbo fijo y donde sorprenden puntualmente ciertos instantes de sosiego, repletos de virtud y realizados a la medida de unos personajes que calan y que en ningún momento se quedan en lo superfluo y lo vano.
Y es que, si una característica posee precisamente "The cooler" es la de saber retratar a sus personajes desde una perspectiva a partir de la cual disfrutemos con esos instantes repletos de romanticismo y espontaneidad, puesto que cuando se pretende desarrollar una personalidad, y se desea conseguir que conecte con el público, deben aparecer todos los momentos que conllevan a esa felicidad que se va construyendo día a día, puedan parecer inverosímiles, de menor importancia o de un valor minúsculo.
Y es que, si una característica posee precisamente "The cooler" es la de saber retratar a sus personajes desde una perspectiva a partir de la cual disfrutemos con esos instantes repletos de romanticismo y espontaneidad, puesto que cuando se pretende desarrollar una personalidad, y se desea conseguir que conecte con el público, deben aparecer todos los momentos que conllevan a esa felicidad que se va construyendo día a día, puedan parecer inverosímiles, de menor importancia o de un valor minúsculo.

William H. Macy
Cuando vemos a Bernie y Natalie saltando sobre la cama y dando por saco al vecino, no sólo observamos una secuencia graciosa, observamos una secuencia repleta de vida, donde dos personas conectan, donde se las ve fraguar una relación (aunque sea por los fueros) y donde desarrollan su más profundo afecto por el de al lado, y de esas hay unas cuantas, aunque destacaría la del espejo: MARAVILLOSA.
A parte de ese pequeño detalle, pero importantísimo, "The cooler" se va abriendo paso gracias a un desarrollo que deja atrás su punto de partida y lo transforma todo en una huida de lo cotidiano, una huida hacía otro lugar, una huida hacía la felicidad, construyendo gracias a un entramado sumamente jugoso, donde se demuestra que en esta vida no hay perdedor que valga, un film que se sustenta sobre unos pilares de gran envergadura y en todo momento se mantiene.
Destacaría a ese pedazo de actor llamado William H. Macy, que borda otro de sus papeles y sigue estando infravaloradísimo y al amigo Baldwin que, además de abordar con garra interpretaciones como esta, luego manda a freir espárragos a la Gellar esa, y aun gana más puntos a su favor.
A parte de ese pequeño detalle, pero importantísimo, "The cooler" se va abriendo paso gracias a un desarrollo que deja atrás su punto de partida y lo transforma todo en una huida de lo cotidiano, una huida hacía otro lugar, una huida hacía la felicidad, construyendo gracias a un entramado sumamente jugoso, donde se demuestra que en esta vida no hay perdedor que valga, un film que se sustenta sobre unos pilares de gran envergadura y en todo momento se mantiene.
Destacaría a ese pedazo de actor llamado William H. Macy, que borda otro de sus papeles y sigue estando infravaloradísimo y al amigo Baldwin que, además de abordar con garra interpretaciones como esta, luego manda a freir espárragos a la Gellar esa, y aun gana más puntos a su favor.
Ah, y el discurso que le hace Macy a Baldwin en el tejado NO TIENE PRECIO. Toda una lección de un ¿perdedor? Sí señor.
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