Si es que en España no nos enteramos, amigos. En vez de jugar con la imagen, elegimos material teatral para adaptarlo al cine. ¿Y cuál es el resultado?
Diálogo, diálogo y más diálogo.
spoiler:
Al principio la cosa se soporta. Pero los minutos pasan y uno descubre que eso es todo lo que hay. Palabras. Frases no demasiado inspiradas. Añadidos a la obra (que no mencionaré) que empantanan un guión ya de por sí verborréico y lento. Actores impecablemente correctos (Fernández, Gómez), actores fuera de su punto (el mega soso de Noriega, una Ozores elegida erróneamente para un personaje que no le pega y un Alterio descafeinado) y errores descomunales (la siempre susurrante y cazallera Nimri).
Por otro lado, el desanlace es tibio e inconcreto (¿alguien saben en qué cuernos queda todo al final?) y las circunstancias que rodean a la famosa entrevista grupal no hacen más que exponer con torpeza una pataleta política surgida de la mente del director.
Conclusión: MUY POCA COSA. Mejor vean la obra en el teatro.