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"Es un mundo extraño"
Una panorámica nos muestra una ciudad que se despierta por la mañana, todo el mundo está muy contento y nos saluda, los barrenderos, los niños que van al colegio, el anciano que pasea a su perro..., de repente la cámara nos lleva al suelo, se mete en el césped de un descampado y repara en un objeto lleno de insectos a su alrededor;... es una oreja humana en estado de descomposición.
Muy pocas películas dicen tanto de sí mismas y desvelan sus cartas ya desde el comienzo como esta arrebatadora y fascinante película, la obra maestra de David Lynch. Este alucinante y sarcástico comienzo es uno de los mejores de la historia del cine, y sirve como metáfora de las apariencias en las sociedades del bienestar, y de lo cerca que está esta apariencia de serenidad de los submundos y la perversión.
A través de los personajes de Kyle MacLachlan y Laura Dern, ansiosos de curiosidad y de morbo (él ha encontrado la oreja y se dispone a descubrir caprichosamente el porqué de la situación), el espectador es bajado directamente a los infiernos, representado por la inquietante cantante de club de carretera del personaje de Isabella Rossellini, y por el peligrosísimo psicópata que encarna magistralmente Dennis Hopper, así como Dean Stockwell y su indescriptible cuadrilla.
Lynch dirige prodigiosamente una de las películas que más se asemeja a una auténtica pesadilla, pues el aspecto que presenta la película en casi todo momento es onírico y surreal. Maravillosos e inolvidables son también los dos temas musicales que ambientan y redondean esta joya del cine: "Blue velvet", cantada por la Rossellini, e "In my dreams", que canta un afeminado Dean Stockwell. Obra maestra.
Amor Perro 
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