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España España · Tromaville
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Voto de Erizio:
5
Voto de Erizio:
5
Acción. Aventuras. Thriller Estados Unidos. Un grupo terrorista bloquea el sistema de ordenadores que controla las comunicaciones, el transporte y el suministro de energía. El cerebro de la operación había estudiado minuciosamente hasta el más mínimo detalle, pero no había contado con John McClane (Bruce Willis), un policía de la vieja escuela, pero con los conocimientos necesarios para frustrar una amenaza terrorista de esta índole. (FILMAFFINITY)
9 de septiembre de 2007
12 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta peli está protagonizada por un tío realmente invencible. Más que eso, es hasta invulnerable, y las únicas heridas que se le aparecen, se le van a los 5 minutos, como si de Lobezno se tratase. Uno de sus muchos enemigos es un tío saltimbanqui volador que, si no fuera por que no escupe ningún adhesivo ni tiene una lengua extensible, podrías decir perfectamente: «Ostias, el Sapo de la primera de los X-Men». Por lo tanto, algo de "Die Hard" si que tiene, y también algo de "La jungla".

Bromas aparte, se confundieron de saga. En realidad, esto es la tercera entrega de "Transporter". Lo que pasa es que Statham se encontraba ocupado, y uno dijo: «Oyes, que el Willis y el Jason tienen un aire, ¿que no?». E hicieron el cambio. Cuando, después de hacer toda la peli, se dieron cuenta de que no se parecían una mierda, pues cambiaron el título por otro que también vendiera. Y lo lograron. Un nombre que vende mucho más. Si todos recordábamos a John McClane como un tipo bastante realista, que sudaba, que se pasaba toda la peli lleno de mierda, vacileta despreocupado y que hacía parecer posible su tarea... pues como que ya no. Su ausencia de dolor, su regeneración instantánea de heridas que ahora sólo aparecen en plan cameo, sus caídas desde todo tipo de altura que parecen no afectarle, sus acrobacias evasivas de cualquier explosión, etcétera, dejarían en evidencia incluso a dioses como Zeus (y no, no me refiero a Samuel L. Jackson, sino al padre de Apolo, el del Monte Olimpo, el de «No me toques los cojones que te meto un rayo por el culo»). Encima, ya no es un poli resacoso y sarcástico, sino un padre de familia que no puede con sus responsabilidades, divorciado, con hijos que no le hablan, serio, que sólo ve el lado oscuro de la vida, y que apenas es capaz de soltar un par de chascarrillos. ¡Y encima está calvo y va con ropa de calle de lo más habitual! Lo cierto es que dudo que este filme sea una crítica a los estragos que hace la maduración en el carisma, así que este punto no es que sea negativo, sino infernalmente malo. Es cargarse una saga.

Y aparte de eso, ¿qué tenemos? Pues a un secundario con bigote Cantinflas que resulta un tanto odioso, un malo más que soso, y acción a tutiplén, sí, pero de lo más inverosímil jamás visto. Coches voladores, peña invencible, destrucciones de todo menos del protagonista, peleas con mucha cámara lenta, un vacile a las leyes de la física, más coches voladores, peña que vuela... Y en el papel, un argumento tan incomprensible como falto de interés, y algún diálogo en plan «Yo también puedo hacer conversaciones intrascendentes, ¿quién se habrá creído el Tarantino?». Y poco más.

Total, que es muy entretenida (con bastantes bajones producidos por la destrucción sin sentido y la invencibilidad de McClane), pero que debería suspenderla por violar una mítica saga de esta vil forma. Pero claro, eso sería bastante hipócrita. Suerte que el prota es Willis, que aún es carismático aunque no haga de McClane, que si no...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A mí que me devuelvan a la de ya, a ese poli que, mientras un grupo de terroristas tenían unos pisos más abajo a 30 rehenes, entre los que estaba su mujer, sólo decía: «Joder, ¿qué es esto?» al intentar comerse un donut durísimo. A mí que me devuelvan a Al Powell y su «¡¡AIBA!! Me cago en la leche puta, ¿Qué es esto?», y a Samuel L. Jackson y su racismo. A mí que me devuelvan a Alan Rickman y a Jeremy Irons. A mí que me devuelvan el dolor, las heridas, el humor, la parodia (el FBI y sus ganas de controlar la situación).

Y que me quiten montones de misiles, los 6D6 que salvan en el último momento a los protas como si de un juego de rol de mesa se tratara, tíos invencibles cuyas heridas no pasan de ser un guiño a anteriores entregas, esas ganas de no mostrarse sangre y que provocan que las heridas de bala sean una basurilla y el lenguaje, para niños chicos. Que me quiten a ese frikazo asqueroso, aunque esté interpretado por Kevin Smith y que, cómo no, por la razón de ser friki sea el maestro de la informática. Y que me quiten planes tan rebuscados e imposibles de seguir, y encima con guiño incluído a "V de Vendetta".

Vamos, John, sal ya mismo de Matrix, que tu auto-imagen residual calva no nos gusta, y tampoco tus imposibilidades.
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