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Voto de Biopunk:
10
Voto de Biopunk:
10
6,0
6.013
23 de agosto de 2025
23 de agosto de 2025
279 de 329 usuarios han encontrado esta crítica útil
La complejidad narrativa y temática de «Eddington» la convierte en una obra no apta para la mayoría, pues entender o asimilar lo que Ari Aster ha desplegado en esta singularidad cinematográfica es harina de otro costal. La cinta es abrumadora, violenta y fascinante. Una disección sin anestesia de la hipocresía humana, un desgarrador grito de furia contra una sociedad extraviada y un vídeo explícito de la herida infectada en la que se ha convertido la comunidad mundial. Que nadie se equivoque, lo del drama indie… la comedia negra… el neowestern… no son sino capas superficiales. En realidad, «Eddington» es una película de terror, una de las que agarra el corazón y lo aprieta hasta dejarte sin aliento, en estado comatoso, llorando en el frío suelo de un habitáculo vacío. Es el horror de una realidad tragicómica que ríe y llora de dolor, (in)consciente de la pesadilla ineludible de la que forma parte.
Antes de aventurarme a escribir un análisis concienzudo, que pueda servir de ayuda para clarificar ideas, voy a dirigirme a quien tenga dudas de si verla o no, porque está claro que el director tiene su estilo y acceder a él requiere acción del espectador.
Antes de aventurarme a escribir un análisis concienzudo, que pueda servir de ayuda para clarificar ideas, voy a dirigirme a quien tenga dudas de si verla o no, porque está claro que el director tiene su estilo y acceder a él requiere acción del espectador.

Joaquin Phoenix
La película se puede disfrutar aún cuando parezca una locura sin sentido. Tiene una primera hora pausada donde se presentan personajes y definen detalles que construyen el contexto. Yo recomiendo dejarse llevar y fijarse en la exactitud con la que Ari Aster capta el espíritu del COVID, con ese clima de locura subyacente que prendió la mecha de la sociedad radicalizada, desinformada, estúpida, dividida en posturas cada vez más extremas. El virus no creó el escenario de la discordia, pero está claro que lo aceleró. Dividió al mundo entre los que aceptaban y rechazaban las mascarillas o las vacunas, los que hablaban de causas naturales o conspiraciones, de quien aceptaba el confinamiento o lo veía como un atentado a la libertad individual… Una división de posturas que se extendió a casi cualquier tema de discordia. Ya no había grises, solo blanco y negro.
De la misma forma, podemos observar desde fuera lo absurdo de una situación que nos es familiar y no se disolvió tras la erradicación del virus, pues esa demencia colectiva, de alguna forma, se quedó apegada a la sociedad. También animaría a prestar atención a los diálogos: las conversaciones sobre algo trivial esconden debates más profundos, ideas que chocan, tensión enfrentada bajo la falsa apariencia de la cordialidad.
De la misma forma, podemos observar desde fuera lo absurdo de una situación que nos es familiar y no se disolvió tras la erradicación del virus, pues esa demencia colectiva, de alguna forma, se quedó apegada a la sociedad. También animaría a prestar atención a los diálogos: las conversaciones sobre algo trivial esconden debates más profundos, ideas que chocan, tensión enfrentada bajo la falsa apariencia de la cordialidad.

Austin Butler
Tras la calma llega la tempestad. El ritmo se torna frenético y la escalada de violencia es tal que resulta chocante, incluso atonta y puede hacer perder el hilo de los eventos. Una vez más, lo mejor es dejarse llevar y no desviar la vista. No te preocupes demasiado por enlazar toda la información al instante, simplemente abre los ojos y disfruta de las estilizadas secuencias de acción, de los movimientos de cámara, de la interpretación de Joaquin Phoenix, del colocón de adrenalina en medio de un caos casi surrealista. Pocas veces se ve ese nivel de… cine. Es puro nervio, pura obsesión y arte. Es un autor haciendo lo que le gusta. Olvídate de las polémicas y del contenido, solo fúndete con la imagen hasta que aparezcan los títulos de crédito.
Además, esto es cine de autor duro, lo que lleva intrínseco un punto a favor: es totalmente impredecible.
¡Genial! Intrépidos cinéfilos, tras presenciar la colosal vorágine temática de este director, tan pomposamente dramatizada, vamos a ver si la ponemos en palabras inteligibles. ¡Al spoiler!
SPOILER
¿De qué trata la película? Si bien se pueden encontrar numerosas materias de debate, voy a destacar los que considero son los tres pilares fundamentales:
1. «SolidGoldMagikarp» o el comportamiento inesperado de un sistema determinista.
Comencemos con el concepto del «SolidGoldMagikarp». En la película, es el nombre de una instalación que aparece al principio y al final, primero en un cartel y luego el edificio ya construido. El ojo inexperto podría pasar por alto el peso de esta construcción en la trama, cuando en realidad lo que representa es fundamental. Pero no nos adelantemos, prefiero tocar antes todos los puntos temáticos, porque se contaminan entre ellos. Al final, volveremos sobre el edificio.
¿Qué es «SolidGoldMagikarp»?
Como palabra, no es más que una unión de «Solid Gold» (Oro macizo) y Magikarp, el pokemon pez que no vale para nada. Es un simple nick que escogen fanáticos del videojuego japonés. Sin embargo, se hizo famoso por ser un token raro dentro del mundo de los modelos de lenguaje (como ChatGPT). En estos modelos, existen ciertas cadenas de texto muy extrañas que fueron registradas en el sistema durante su entrenamiento, y al usarlas, el modelo puede reaccionar de manera inesperada. SolidGoldMagikarp es una de esas cadenas anómalas que desestabiliza a los modelos cuando las encuentran, por ser un término raro ante el que no saben cómo actuar.
Por tanto, tenemos un sistema controlado, al cual le introducimos un nuevo elemento desconocido, ante el que no sabe exactamente cómo comportarse, porque nadie le ha enseñado. El sistema, pese a ser determinista, empieza a dar respuestas inesperadas, absurdas, ilógicas. Ari Aster toma ese fenómeno técnico y lo convierte en metáfora de la condición humana: igual que la IA se tambalea ante lo incomprensible, así reaccionamos nosotros frente a sucesos imprevisibles como una pandemia, una secta o un evento político caótico. Nuestra fachada de civilización se agrieta y solo queda el desconcierto, la búsqueda desesperada de alguien, cualquiera, que nos diga qué pensar y qué hacer.
Esta es la semilla de toda la película. «Eddington» habla de cómo lo inesperado hace colapsar los sistemas, ya sean tecnológicos o humanos. A partir de ahí, Aster construye un espejo de nuestra sociedad: primero muestra cómo el desajuste se filtra en lo íntimo, después cómo se extiende al colectivo, y finalmente cómo se canaliza en manos del poder.
Además, esto es cine de autor duro, lo que lleva intrínseco un punto a favor: es totalmente impredecible.
¡Genial! Intrépidos cinéfilos, tras presenciar la colosal vorágine temática de este director, tan pomposamente dramatizada, vamos a ver si la ponemos en palabras inteligibles. ¡Al spoiler!
SPOILER
¿De qué trata la película? Si bien se pueden encontrar numerosas materias de debate, voy a destacar los que considero son los tres pilares fundamentales:
1. «SolidGoldMagikarp» o el comportamiento inesperado de un sistema determinista.
Comencemos con el concepto del «SolidGoldMagikarp». En la película, es el nombre de una instalación que aparece al principio y al final, primero en un cartel y luego el edificio ya construido. El ojo inexperto podría pasar por alto el peso de esta construcción en la trama, cuando en realidad lo que representa es fundamental. Pero no nos adelantemos, prefiero tocar antes todos los puntos temáticos, porque se contaminan entre ellos. Al final, volveremos sobre el edificio.
¿Qué es «SolidGoldMagikarp»?
Como palabra, no es más que una unión de «Solid Gold» (Oro macizo) y Magikarp, el pokemon pez que no vale para nada. Es un simple nick que escogen fanáticos del videojuego japonés. Sin embargo, se hizo famoso por ser un token raro dentro del mundo de los modelos de lenguaje (como ChatGPT). En estos modelos, existen ciertas cadenas de texto muy extrañas que fueron registradas en el sistema durante su entrenamiento, y al usarlas, el modelo puede reaccionar de manera inesperada. SolidGoldMagikarp es una de esas cadenas anómalas que desestabiliza a los modelos cuando las encuentran, por ser un término raro ante el que no saben cómo actuar.
Por tanto, tenemos un sistema controlado, al cual le introducimos un nuevo elemento desconocido, ante el que no sabe exactamente cómo comportarse, porque nadie le ha enseñado. El sistema, pese a ser determinista, empieza a dar respuestas inesperadas, absurdas, ilógicas. Ari Aster toma ese fenómeno técnico y lo convierte en metáfora de la condición humana: igual que la IA se tambalea ante lo incomprensible, así reaccionamos nosotros frente a sucesos imprevisibles como una pandemia, una secta o un evento político caótico. Nuestra fachada de civilización se agrieta y solo queda el desconcierto, la búsqueda desesperada de alguien, cualquiera, que nos diga qué pensar y qué hacer.
Esta es la semilla de toda la película. «Eddington» habla de cómo lo inesperado hace colapsar los sistemas, ya sean tecnológicos o humanos. A partir de ahí, Aster construye un espejo de nuestra sociedad: primero muestra cómo el desajuste se filtra en lo íntimo, después cómo se extiende al colectivo, y finalmente cómo se canaliza en manos del poder.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
2. La confrontación de un mundo ilógico.
El error técnico se convierte en error social. Caos. La realidad se torna surrealista y lo absurdo en normalidad. La ira y frustraciones personales dan pie a la crisis. La percepción de la realidad se nubla por ideas ajenas que se convierten en propias, mentiras nacidas de mentiras.
Los principios inventados y la hipocresía dan pie a la radicalización dentro de posturas enfrentadas. Un mundo de zumbados cuya polarización es, en sí misma, una fábrica de «Magikarps dorados»: cada postura extremista es un nuevo «glitch» que la sociedad adopta como si fuese lógico, derivando en comportamientos cada vez más extravagantes y cuadriculados. Por favor… ¡Es que ni siquiera se ponen de acuerdo sobre quién abusó de la esposa!
La confrontación absurda se transforma en violencia tangible. Paranoia sin lógica. No hay héroes, no existe el sentido común… La población es una masa asustada y manipulable, repleta de charlatanes con los medios a su alcance para promulgar sus necedades y conseguir seguidores cada vez más descerebrados y radicalizados.
El error técnico se convierte en error social. Caos. La realidad se torna surrealista y lo absurdo en normalidad. La ira y frustraciones personales dan pie a la crisis. La percepción de la realidad se nubla por ideas ajenas que se convierten en propias, mentiras nacidas de mentiras.
Los principios inventados y la hipocresía dan pie a la radicalización dentro de posturas enfrentadas. Un mundo de zumbados cuya polarización es, en sí misma, una fábrica de «Magikarps dorados»: cada postura extremista es un nuevo «glitch» que la sociedad adopta como si fuese lógico, derivando en comportamientos cada vez más extravagantes y cuadriculados. Por favor… ¡Es que ni siquiera se ponen de acuerdo sobre quién abusó de la esposa!
La confrontación absurda se transforma en violencia tangible. Paranoia sin lógica. No hay héroes, no existe el sentido común… La población es una masa asustada y manipulable, repleta de charlatanes con los medios a su alcance para promulgar sus necedades y conseguir seguidores cada vez más descerebrados y radicalizados.

Pedro Pascal
Es un mundo salvaje, un circo del terror, una tragicomedia universal de la que todos formamos parte.
3. El poder y la manipulación.
Todo acaba sirviendo a una maquinaria de poder que, en medio del caos, se revela como el verdadero ganador de la historia.
Distraídos por los juegos del odio, marionetas de intereses que ni siquiera son capaces de concebir, los personajes se transforman según dónde está el poder:
- Brian ha pasado de activista de izquierdas a activista de derechas; hace exactamente lo mismo, pero se ha quedado en la postura que le da lo que quería: ligar. Incluso la chica que buscaba impresionar promulgaba el «Black Lives Matter» para llamar la atención de un tío con el que se lio, al que irónicamente le daba igual tanto el tema como ella. Desde luego, a Aster le gusta ser corrosivo.
- El interés del gobernador por construir SolidGoldMagikarp lo hace cambiar de chaqueta según el aire, demostrando que la ideología le importa un bledo, lo que importa es el negocio.
- El pueblo es esclavo de una historia que sabemos que no ocurrió así y ha votado como alcalde a un vegetal, solo por aferrarse a una falsa narrativa.
- El gurú de víctimas de abuso sexual capitaliza la exposición de sus traumas, ganando cada vez más adeptos.
- Además, se nos muestra que el grupo «Antifa» está financiado. Viajan en un avión privado y tienen armas de alto calibre. Su objetivo real, en verdad, es asesinar al sheriff, posible futuro alcalde tras los eventos, porque está en contra de la construcción del centro de datos. De ahí todo el circo sangriento que montan.
Visto todo esto, podemos responder a la pregunta: ¿Qué representa «SolidGoldMagikarp»?
En la película es una granja de servidores para aprendizaje profundo (¡de modelos de lenguaje!). Y lo representa todo. Es el objetivo que quiere el poder que se oculta en la sombra, y su construcción es la razón por la que dicho poder manipula el entorno a gran escala. Es, a su vez, uno de esos SolidGoldMagikarp (ahora el nombre parece evidente), un centro de datos tecnológico (algo nuevo y desconocido) que irrumpe en el paisaje de un pueblo tradicional, al cual divide. Si nos fijamos, el centro ocupa el debate político del pueblo, con posturas enfrentadas. La propia película es, asimismo, un Magikarp de Oro, una rareza ante la que los espectadores no saben cómo reaccionar por ser algo que nunca han visto antes, y por tanto divide al público. Es casi poético.
El verdadero antagonista no es el COVID, la polarización política o las redes sociales, es el poder económico, que ha usado esas herramientas para redirigir los acontecimientos hacia sus intereses. Estamos tan absortos en demostrar que tenemos razón que no vemos que la división es el asesino de la esperanza. El poder ha ganado.
La película es, en definitiva, una escalofriante e incómoda pintura del mundo en el que vivimos.
3. El poder y la manipulación.
Todo acaba sirviendo a una maquinaria de poder que, en medio del caos, se revela como el verdadero ganador de la historia.
Distraídos por los juegos del odio, marionetas de intereses que ni siquiera son capaces de concebir, los personajes se transforman según dónde está el poder:
- Brian ha pasado de activista de izquierdas a activista de derechas; hace exactamente lo mismo, pero se ha quedado en la postura que le da lo que quería: ligar. Incluso la chica que buscaba impresionar promulgaba el «Black Lives Matter» para llamar la atención de un tío con el que se lio, al que irónicamente le daba igual tanto el tema como ella. Desde luego, a Aster le gusta ser corrosivo.
- El interés del gobernador por construir SolidGoldMagikarp lo hace cambiar de chaqueta según el aire, demostrando que la ideología le importa un bledo, lo que importa es el negocio.
- El pueblo es esclavo de una historia que sabemos que no ocurrió así y ha votado como alcalde a un vegetal, solo por aferrarse a una falsa narrativa.
- El gurú de víctimas de abuso sexual capitaliza la exposición de sus traumas, ganando cada vez más adeptos.
- Además, se nos muestra que el grupo «Antifa» está financiado. Viajan en un avión privado y tienen armas de alto calibre. Su objetivo real, en verdad, es asesinar al sheriff, posible futuro alcalde tras los eventos, porque está en contra de la construcción del centro de datos. De ahí todo el circo sangriento que montan.
Visto todo esto, podemos responder a la pregunta: ¿Qué representa «SolidGoldMagikarp»?
En la película es una granja de servidores para aprendizaje profundo (¡de modelos de lenguaje!). Y lo representa todo. Es el objetivo que quiere el poder que se oculta en la sombra, y su construcción es la razón por la que dicho poder manipula el entorno a gran escala. Es, a su vez, uno de esos SolidGoldMagikarp (ahora el nombre parece evidente), un centro de datos tecnológico (algo nuevo y desconocido) que irrumpe en el paisaje de un pueblo tradicional, al cual divide. Si nos fijamos, el centro ocupa el debate político del pueblo, con posturas enfrentadas. La propia película es, asimismo, un Magikarp de Oro, una rareza ante la que los espectadores no saben cómo reaccionar por ser algo que nunca han visto antes, y por tanto divide al público. Es casi poético.
El verdadero antagonista no es el COVID, la polarización política o las redes sociales, es el poder económico, que ha usado esas herramientas para redirigir los acontecimientos hacia sus intereses. Estamos tan absortos en demostrar que tenemos razón que no vemos que la división es el asesino de la esperanza. El poder ha ganado.
La película es, en definitiva, una escalofriante e incómoda pintura del mundo en el que vivimos.
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