Eternidad
6,2
3.070
Fantástico. Romance. Drama. Comedia
En un más allá donde las almas tienen una semana para decidir dónde pasarán la eternidad, Joan se enfrenta a la diabólica disyuntiva de elegir entre el hombre con el que ha compartido su vida y su primer amor, que murió joven y ha estado décadas esperando a que ella llegara.
5 de diciembre de 2025
5 de diciembre de 2025
32 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Entrar en una sala con la idea de desconectar tras una dura semana y salir reflexionando sobre los momentos de tu vida es algo que solo el cine podría lograr.
Elizabeth Olsen vuelve a desprender un fulgor interpretativo estimulante. Su valor como actriz va más allá de unos ojos que reflejan el alma a través de un profundo verde vidrioso; también ha desarrollado la pericia de elegir proyectos interesantes, diferentes y fuera de lo común.
«Eternity» tiene el planteamiento de una clásica comedia romántica fantástica, pero el alejarse de los clichés y poseer una intención dramática que busca tocar las conexiones emocionales adecuadas, convierte la película en algo más: una mirada a la vida, a la existencia, al amor o la felicidad; mejor dicho, una reflexión sobre el significado de esos términos.
¿Sabrías determinar tu momento más feliz? ¿Y al amor de tu vida? ¿Eres capaz de tomar consciencia de tu felicidad antes de que haya pasado? ¿Sabes siquiera lo que realmente quieres? Las personas son un cúmulo de dudas, contradicciones y elecciones tomadas a tientas. Buscan lo que no entienden y añoran un pasado que ya no recuerdan con nitidez. Y mientras la vida se desliza, compuesta por millones de pequeños momentos, llega la muerte a ponerle un fin; a ponerla en perspectiva. Al fin y al cabo, todo se termina, y es ese cierre, precisamente, el que le da valor.
Elizabeth Olsen vuelve a desprender un fulgor interpretativo estimulante. Su valor como actriz va más allá de unos ojos que reflejan el alma a través de un profundo verde vidrioso; también ha desarrollado la pericia de elegir proyectos interesantes, diferentes y fuera de lo común.
«Eternity» tiene el planteamiento de una clásica comedia romántica fantástica, pero el alejarse de los clichés y poseer una intención dramática que busca tocar las conexiones emocionales adecuadas, convierte la película en algo más: una mirada a la vida, a la existencia, al amor o la felicidad; mejor dicho, una reflexión sobre el significado de esos términos.
¿Sabrías determinar tu momento más feliz? ¿Y al amor de tu vida? ¿Eres capaz de tomar consciencia de tu felicidad antes de que haya pasado? ¿Sabes siquiera lo que realmente quieres? Las personas son un cúmulo de dudas, contradicciones y elecciones tomadas a tientas. Buscan lo que no entienden y añoran un pasado que ya no recuerdan con nitidez. Y mientras la vida se desliza, compuesta por millones de pequeños momentos, llega la muerte a ponerle un fin; a ponerla en perspectiva. Al fin y al cabo, todo se termina, y es ese cierre, precisamente, el que le da valor.

Solo podemos esperar, en medio de una eternidad de principios y finales, llegar a ese instante donde por fin sabemos lo que queremos. Por mi parte, no me desagradaría un más allá en el que seguir coleccionando fundidos a negro en la gran pantalla, donde la tenue iluminación de unos títulos de crédito se introduce en la retina y recorre pensamientos internos. El amor al cine también es un puzle de millones de piezas.
5 de diciembre de 2025
5 de diciembre de 2025
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
David Freyne nos presenta en Eternity una premisa tan jugosa como diabólica: en un más allá burocratizado, las almas disponen de una semana para elegir dónde (y con quién) pasarán el resto de los tiempos. Joan (Elizabeth Olsen) se ve atrapada en el dilema definitivo: elegir entre Larry (Miles Teller), el marido con el que compartió 65 años de vida, rutinas y vejez, o Luke (Callum Turner), el primer amor que murió joven y lleva décadas esperándola en un limbo de idealización juvenil. Lo que arranca como una comedia de concepto brillante, ágil y visualmente imaginativa, acaba convirtiéndose en una víctima de su propia ambición, empantanándose en un melodrama que confunde la profundidad emocional con la indecisión repetitiva.
El primer acto de la película es, sin duda, su mayor virtud. Freyne despliega un ingenio afilado para construir ese "más allá" de diseño, repleto de mundos temáticos y opciones de catálogo que invitan a soñar con un optimismo visual refrescante. Durante la primera mitad, el guion dispara frases brillantes y situaciones cómicas que funcionan. Sin embargo, en el momento en que la película agota su premisa inicial y debe desarrollar el conflicto, cae en todas las trampas del género. Lo que debería ser una exploración sobre la naturaleza del amor se transforma en un bucle narrativo donde Joan va y viene entre dos hombres sin avanzar, estirando el metraje hasta que la frescura inicial se torna fatiga.
El primer acto de la película es, sin duda, su mayor virtud. Freyne despliega un ingenio afilado para construir ese "más allá" de diseño, repleto de mundos temáticos y opciones de catálogo que invitan a soñar con un optimismo visual refrescante. Durante la primera mitad, el guion dispara frases brillantes y situaciones cómicas que funcionan. Sin embargo, en el momento en que la película agota su premisa inicial y debe desarrollar el conflicto, cae en todas las trampas del género. Lo que debería ser una exploración sobre la naturaleza del amor se transforma en un bucle narrativo donde Joan va y viene entre dos hombres sin avanzar, estirando el metraje hasta que la frescura inicial se torna fatiga.

Elizabeth Olsen, Miles Teller & Callum Turner
El problema central, más allá del ritmo, reside en la química del trío protagonista, que resulta decepcionantemente débil. Para que un triángulo amoroso sostenga una película de estas características, la tensión debe ser palpable, pero aquí las chispas son escasas. Olsen hace lo que puede para dotar de gravedad a su personaje, pero la dinámica con Teller y Turner nunca termina de explotar. Curiosamente, el verdadero corazón cómico del film reside en los secundarios, Anna y Ryan, cuyas lealtades enfrentadas y su propia subtrama ofrecen el único respiro constante frente a la solemnidad impostada de la trama principal.
Desde un punto de vista lógico y emocional, la película se dispara en el pie con su propio dilema. Aunque se agradece que Eternity intente ser una "comedia romántica de las de antes" y plantee reflexiones sobre la madurez frente a la pasión, la base del conflicto resulta inverosímil, rozando lo demencial. Pedir al espectador que acepte como una duda razonable la elección entre 65 años de una vida compartida y plena frente a un recuerdo de juventud idealizado es un salto de fe demasiado grande. Como bien podría pensarse, si dudas entre una vida entera y un fantasma del pasado, es que quizá nunca amaste realmente a tu compañero de vida. Esa disonancia cognitiva lastra la empatía hacia la protagonista y hace que el drama se sienta forzado.
Desde un punto de vista lógico y emocional, la película se dispara en el pie con su propio dilema. Aunque se agradece que Eternity intente ser una "comedia romántica de las de antes" y plantee reflexiones sobre la madurez frente a la pasión, la base del conflicto resulta inverosímil, rozando lo demencial. Pedir al espectador que acepte como una duda razonable la elección entre 65 años de una vida compartida y plena frente a un recuerdo de juventud idealizado es un salto de fe demasiado grande. Como bien podría pensarse, si dudas entre una vida entera y un fantasma del pasado, es que quizá nunca amaste realmente a tu compañero de vida. Esa disonancia cognitiva lastra la empatía hacia la protagonista y hace que el drama se sienta forzado.

Callum Turner & Elizabeth Olsen
No obstante, sería injusto negar sus aciertos. En una época saturada de cinismo y relaciones tóxicas en pantalla, Eternity ofrece una visión amable, luminosa y clásica del romance. Su diseño de producción y su tono ligero la convierten en un producto fácil de ver, una "feel-good movie" que, aunque no resiste un análisis racional profundo, funciona como entretenimiento escapista para quien busque optimismo sin complicaciones.
En definitiva, Eternity es una película de dos mitades: una comedia inteligente que se diluye en un drama indeciso. Tiene una idea genial, pero no sabe cómo aterrizarla. Se queda en un terreno medio, demasiado sentimental para ser una sátira mordaz y demasiado ilógica para ser un gran drama romántico. Un pasatiempo agradable que, irónicamente para su título, se olvida poco después de los créditos.
En definitiva, Eternity es una película de dos mitades: una comedia inteligente que se diluye en un drama indeciso. Tiene una idea genial, pero no sabe cómo aterrizarla. Se queda en un terreno medio, demasiado sentimental para ser una sátira mordaz y demasiado ilógica para ser un gran drama romántico. Un pasatiempo agradable que, irónicamente para su título, se olvida poco después de los créditos.
8 de diciembre de 2025
8 de diciembre de 2025
9 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película que invita a la reflexión del espectador, con una situación que de existir el mundo utópico que nos presenta la película podría pasarnos a más de uno en la actualidad. Y ahí es donde se presenta el dilema, ¿Qué es lo que yo haría? ¿ Creo que la protagonista está actuando bien?
Además la trama aún dentro de un tema muy común como un triángulo amoroso lo presenta de una manera muy original que te mantiene enganchado a la pantalla en todo momento sintiendo incluso el dolor, alegría o nostalgia de los protagonistas.
Hay que destacar también los puntos de comedia y la actuación de los tres coprotagonistas Elizabeth Olsen, Callum Turner y Miles Teller que hacen esta película aún mejor.
Además la trama aún dentro de un tema muy común como un triángulo amoroso lo presenta de una manera muy original que te mantiene enganchado a la pantalla en todo momento sintiendo incluso el dolor, alegría o nostalgia de los protagonistas.
Hay que destacar también los puntos de comedia y la actuación de los tres coprotagonistas Elizabeth Olsen, Callum Turner y Miles Teller que hacen esta película aún mejor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Como ya he dicho, la película nos presenta un dilema que podría pasarnos a mas de uno, ¿Quién no se ha enamorado más de una vez? ¿Quién no ha tenido un amor imposible? ¿Qué harías tú si tu amor imposible te esperase para vivir una realidad que no pudiste experimentar mientras estabas con vida? La película hizo que todas esas preguntas incómodas viniesen a mi cabeza y me angustiasen viéndome reflejada en la protagonista y queriendo que ella tomase la decisión que yo tomaría.
Además creo que el enfoque que le dan al más allá es muy original, en especial el túnel de los recuerdos, donde al principio vemos todos los recuerdos positivos que han vivido los protagonista, es decir te muestra lo que quieres ver, pero cuando Joan (Elizabeth Olsen) intenta escapar para regresar con Larry (Miles Teller) vemos que detrás están todos los recuerdos negativos y malos momentos que no queremos ver. Yo esta escena la he entendido como una crítica a como en la sociedad actual cuando muere o perdemos a una persona tendemos a quedarnos solo con los buenos momentos y glorificando a esa persona. Pero los malos recuerdos también es importante recordarlos para no olvidar quienes somos y qué nos ha hecho llegar hasta ahí.
Además creo que el enfoque que le dan al más allá es muy original, en especial el túnel de los recuerdos, donde al principio vemos todos los recuerdos positivos que han vivido los protagonista, es decir te muestra lo que quieres ver, pero cuando Joan (Elizabeth Olsen) intenta escapar para regresar con Larry (Miles Teller) vemos que detrás están todos los recuerdos negativos y malos momentos que no queremos ver. Yo esta escena la he entendido como una crítica a como en la sociedad actual cuando muere o perdemos a una persona tendemos a quedarnos solo con los buenos momentos y glorificando a esa persona. Pero los malos recuerdos también es importante recordarlos para no olvidar quienes somos y qué nos ha hecho llegar hasta ahí.
2 de diciembre de 2025
2 de diciembre de 2025
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
De vez en cuando todavía aparecen películas con algún punto original, y aquí estamos ante uno de esos casos. Que no se me malinterprete, Eternity sigue paso a paso todo parámetro (grande y pequeño) de las comedias románticas sin salirse ni un milímetro de la línea. No digo que eso sea terrible pero si busca encontrar un desarrollo totalmente novedoso... pues aquí no lo va a encontrar. Lo que sí que se sale del molde es en su contexto, usar como escenario el paso previo a lo que entenderíamos por “el edén” para dar rienda suelta a la trama me es tremendamente divertido, original y con un potencial, que aunque algo se puede ver aquí, da para muchísimo más.
Larry y Joan llevan 65 años de matrimonio. Se dice pronto. Pero al igual que nos ocurrirá a todos (a mi no si mi plan sigue desarrollándose) la parca acecha y se los lleva al otro barrio en un lapso muy breve de tiempo. Una vez finados tienen que elegir en que escenario quieren pasar la eternidad (lo explico mejor más adelante) pero no contaban con la presencia de Luke, el primer marido de Joan que falleció en la guerra de Corea. Ahora hay una disyuntiva sobre a quién elegirá Joan, si a su primer amor de juventud arrebatado trágicamente o a Larry, su pareja de vida al que conoce mejor que a si misma. El conflicto está servido. Partimos de la base de que un servidor de ustedes no es el mayor amante del cine romántico, pienso que es un género que no ha evolucionado ni un centímetro desde que existe el cine sonoro y que todo lo que se podía contar sobre relaciones amorosas ya se ha contado en todas las épocas, lugares, orientaciones y carambolas posibles. Todo es tierra quemada y, sinceramente, por mucho que me estruje los sesos no sabría como aportar algo novedoso al tema. Ya hace años que le dimos la vuelta al carrete con A Serbian Film. Ya no queda nada que contar sobre el amor. Y en parte por eso valoró mínimamente de manera positiva a Eternity, por al menos se ha currado un escenario que no está sobado hasta el hartazgo. Aquí también hay mansiones en la campiña inglesa y oficinas repletas de solteronas. En Eternity está todo eso y mucho más.
Larry y Joan llevan 65 años de matrimonio. Se dice pronto. Pero al igual que nos ocurrirá a todos (a mi no si mi plan sigue desarrollándose) la parca acecha y se los lleva al otro barrio en un lapso muy breve de tiempo. Una vez finados tienen que elegir en que escenario quieren pasar la eternidad (lo explico mejor más adelante) pero no contaban con la presencia de Luke, el primer marido de Joan que falleció en la guerra de Corea. Ahora hay una disyuntiva sobre a quién elegirá Joan, si a su primer amor de juventud arrebatado trágicamente o a Larry, su pareja de vida al que conoce mejor que a si misma. El conflicto está servido. Partimos de la base de que un servidor de ustedes no es el mayor amante del cine romántico, pienso que es un género que no ha evolucionado ni un centímetro desde que existe el cine sonoro y que todo lo que se podía contar sobre relaciones amorosas ya se ha contado en todas las épocas, lugares, orientaciones y carambolas posibles. Todo es tierra quemada y, sinceramente, por mucho que me estruje los sesos no sabría como aportar algo novedoso al tema. Ya hace años que le dimos la vuelta al carrete con A Serbian Film. Ya no queda nada que contar sobre el amor. Y en parte por eso valoró mínimamente de manera positiva a Eternity, por al menos se ha currado un escenario que no está sobado hasta el hartazgo. Aquí también hay mansiones en la campiña inglesa y oficinas repletas de solteronas. En Eternity está todo eso y mucho más.

Es un contexto algo tramposo creado específicamente para sensibilizar al espectador y acercarlo un poquito a esa lagrimita (ni cerca estuvo de conseguirlo conmigo), el planteamiento de la eternidad que aquí se hace me pareció el mismo infierno. Usted imagínese que le gusta mucho comer canelones. De hecho es lo que más le gusta del mundo. Cuando llega al sitio este y le dan para elegir un casi infinito mar de elecciones sobre dónde pasar la eternidad imagínese que elige el mundo canelón porque es lo que más le gusta. Obviamente cuando lleve cosa de un mes en ese mundo querrá pegarle fuego a todos los canelones del planeta, y todavía le quedará una eternidad de ello porque no puede cambiarse de mundo nunca más. La gracia de que nos guste algo es que podemos dejar de hacerlo y volver a ello más adelante y volver a disfrutarlo, si no pudiéramos dejar de hacerlo perdería todo su valor y motivo. Si me voy al mundo montaña la podré disfrutar un tiempo, pero eventualmente querré ir al mundo playa un ratito y luego volver a mi montaña, pues no se puede. Aquí te quedas con tus abetos. A mi esto me parece el infierno sinceramente.

Y ahora vayamos al tema romántico. No voy a desvelar nada de cómo se desarrolla la trama pero me pareció una película realmente machista. Y no hablo de ese nivel de que rascarse el ombligo ya es machismo patriarcal, sino un machismo gigantesco y escondido pero real, disfrazado de romanticismo pero hasta arriba de misoginia a un nivel que yo mismo, varón heterosexual CIS género (a.k.a el demonio en la Tierra) viendo el desenlace casi me levanto de la butaca al grito de “¡machista!”. Ese es el nivel. Para la trama en si no hay nada nuevo bajo el sol, una comedia agradable con buenos puntos, sobretodo por las interpretaciones de Elisabeth Olsen, Miles Teller y Da'Vine Joy Randolph, que se nota a leguas que se lo están pasando en grande y eso se transmite. Callum Turner en cambio se le nota algo más apagado, que aunque él sea el eje en conflicto de la trama no hay mucho que hacer cuando te la pasas con cara de pescado cocido. Los mejores puntos de la cinta son en esos chistes secundarios que ocurren al fondo de la escena, en el que te muestran un surtido de posibles paraísos hilarantes y dónde yo pienso que más que un chascarrillo como acaba siendo habría funcionado de maravilla si hubiera acabado siendo la auténtica trama de Eternity. Probablemente estaríamos hablando de una comedia de culto loquísima y no de lo que acabó siendo, una romanticona suavecita de medio pelo que en un par de meses nadie recordará.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Recomendada por Kuato a: Sí te gustan las comedias románticas pues dale un ojo, si no te gustan pero tienes que comértela igualmente por lo menos no te sangrarán los ojos y hasta te reirás un par de veces.
No recomendada por Kuato a: A las mujeres independientes (hay que ver la película para entender esto).
Ego-Tour de luxe por: La primera media hora... no ¡La primera hora de la cinta está realmente bien! Divertida, ingeniosa, con potencial...
Atmósfera turbínea por:.. Pero la segunda hora pasa del cielo al infierno en dos escenas.
No recomendada por Kuato a: A las mujeres independientes (hay que ver la película para entender esto).
Ego-Tour de luxe por: La primera media hora... no ¡La primera hora de la cinta está realmente bien! Divertida, ingeniosa, con potencial...
Atmósfera turbínea por:.. Pero la segunda hora pasa del cielo al infierno en dos escenas.
28 de diciembre de 2025
28 de diciembre de 2025
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Miles Teller confirma, una vez más, por qué es uno de los actores más interesantes del cine. Tras su impresionante trabajo en 'Whiplash', aquí vuelve a brillar con naturalidad y carisma, logrando que su personaje adquiera una identidad propia.
Lamentablemente, no percibo el mismo efecto en Elizabeth Olsen ni en Callum Turner. Ambos son buenos actores, pero aquí no conecto con ellos. Olsen pasa gran parte del metraje atrapada en una expresión monótona de angustia y llanto (gemidos y lloros), lo que me genera fatiga. Turner carece de la misma presencia que Teller: personaje plano; es un simple rostro y nombre más que alguien con personalidad. Supongo que se deberá al escaso desarrollo de personaje.
La historia no sostiene el interés durante toda su duración. El humor funciona en medida y algunas secuencias son entretenidas, pero no pueden hacer frente a la sensación de repetición constante. La siento larga y pesada, dando vueltas sobre sí misma como un trompo en el que cada giro aporta cambios mínimos para evitar la repetición absoluta.
Lamentablemente, no percibo el mismo efecto en Elizabeth Olsen ni en Callum Turner. Ambos son buenos actores, pero aquí no conecto con ellos. Olsen pasa gran parte del metraje atrapada en una expresión monótona de angustia y llanto (gemidos y lloros), lo que me genera fatiga. Turner carece de la misma presencia que Teller: personaje plano; es un simple rostro y nombre más que alguien con personalidad. Supongo que se deberá al escaso desarrollo de personaje.
La historia no sostiene el interés durante toda su duración. El humor funciona en medida y algunas secuencias son entretenidas, pero no pueden hacer frente a la sensación de repetición constante. La siento larga y pesada, dando vueltas sobre sí misma como un trompo en el que cada giro aporta cambios mínimos para evitar la repetición absoluta.

John Early & Da'Vine Joy Randolph
'Eternity' tiene aciertos. La fotografía es llamativa y colorida, recordándome todo el rato a Wes Anderson, cosa que agradezco siempre en el cine. Sin embargo, la escenografía de esa utopía particular no me convence: llamativa pero no me atrapa. El guion tampoco es deficiente; simplemente no conecto con él.
Es una experiencia desigual: actuaciones irregulares en su mayoría, una historia que a cada momento carece más y más de interés y un visual que no compensa la falta de ritmo. A24 no se queda atrapada en un solo estilo de cinematografía, pero no está a la altura como cuando conocía esta productora.
Es una experiencia desigual: actuaciones irregulares en su mayoría, una historia que a cada momento carece más y más de interés y un visual que no compensa la falta de ritmo. A24 no se queda atrapada en un solo estilo de cinematografía, pero no está a la altura como cuando conocía esta productora.
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