Vidas cruzadas (Short Cuts)
1993 

7,4
11.207
Drama
Adaptación de varios relatos del escritor norteamericano Raymond Carver que retratan la vida cotidiana de un grupo muy heterogéneo de personas que viven en Los Ángeles. De profesiones, caracteres y orígenes muy diferentes, todos intentan afrontar como pueden las dificultades de su vida laboral y personal; personas que se cruzan indiferentes ignorando los dramas ajenos. Sin embargo, en medio de tanta cotidianeidad, late la presencia del terror. (FILMAFFINITY) [+]
19 de noviembre de 2024
19 de noviembre de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La más ácida, amarga y por momentos malévola, de cuantas he visto de Altman, una sátira sobre algunos de los humano-as, que habitan Los Ángeles.
Corrosiva, incisiva con la condición humana, deja un regusto de maldad.
Inspirada en relatos de Raymond Carver, autor que recomiendo si te gusta bucear en los intestinos de actos y formas de vivir, sobrevivir, a menudo irracionales pero es que somos animales profundamente poco racionales aunque parezca lo contrario, capaces de lo mejor y lo peor.
Película coral que retrata el comportamiento de un montón de seres, (con sus penurias sobre todo)
El amplísimo reparto es destacable y casi todos realizan unas interpretaciones estimables.
Las más de tres horas de duración no son un handicap para su interés, las tres veces que la he visto no se me ha hecho larga y soy muy puntilloso con los metrajes.
A unos treinta años de su realización nos deja un bagaje todavía más pesimista en el presente con la inminente era Trump y su legión de secuaces estúpidos, torpes, racistas, machistas, ignorantes, glotones de poder, codiciosos de sembrar más podredunbre en la humanidad, aumentar el clasismo, eliminar a los desfavorecidos, una ruindad con la empatía que debería sentir cualquier persona que espanta, crean monstruos igual que Goya los pintara.
Corrosiva, incisiva con la condición humana, deja un regusto de maldad.
Inspirada en relatos de Raymond Carver, autor que recomiendo si te gusta bucear en los intestinos de actos y formas de vivir, sobrevivir, a menudo irracionales pero es que somos animales profundamente poco racionales aunque parezca lo contrario, capaces de lo mejor y lo peor.
Película coral que retrata el comportamiento de un montón de seres, (con sus penurias sobre todo)
El amplísimo reparto es destacable y casi todos realizan unas interpretaciones estimables.
Las más de tres horas de duración no son un handicap para su interés, las tres veces que la he visto no se me ha hecho larga y soy muy puntilloso con los metrajes.
A unos treinta años de su realización nos deja un bagaje todavía más pesimista en el presente con la inminente era Trump y su legión de secuaces estúpidos, torpes, racistas, machistas, ignorantes, glotones de poder, codiciosos de sembrar más podredunbre en la humanidad, aumentar el clasismo, eliminar a los desfavorecidos, una ruindad con la empatía que debería sentir cualquier persona que espanta, crean monstruos igual que Goya los pintara.

Lily Tomlin & Tom Waits
Estoy hastiado de verlo y los gloriosos EEUU, son el país más sanguinarío del siglo XX Y XXI y por desgracia aún no han tocado techo.
Cientos de ejemplos ilustran su infinita hipocresía y malévolo imperialismo, me faltaría espacio aquí enumerar sus atrocidadades, alguien se acuerda de Vietnam o Camboya, por citar sólo dos.
Hecha está digresión volveré al filme.
La música tanto que ilustra algunas imágenes como la que vemos interpretar al violonchelo, o en su vertiente jazzística descollante, preponderante en su acertada elección.
La historia cuenta vicisitudes amargas con una amplia pátina de humor, los momentos hilarantes son hilvanados con astucia y hacen que podamos seguir la película sin atragantarnos.
Un director que tiene instantes visionarios, aglutinados con salvajes dosis humorísticas.
La plaga esa de la mosca y sus rociadas por medio de helicópteros son un ejemplo paradigmático.
En resumidas cuentas, una relevante historia que se vislumbra en un periquete.
Cientos de ejemplos ilustran su infinita hipocresía y malévolo imperialismo, me faltaría espacio aquí enumerar sus atrocidadades, alguien se acuerda de Vietnam o Camboya, por citar sólo dos.
Hecha está digresión volveré al filme.
La música tanto que ilustra algunas imágenes como la que vemos interpretar al violonchelo, o en su vertiente jazzística descollante, preponderante en su acertada elección.
La historia cuenta vicisitudes amargas con una amplia pátina de humor, los momentos hilarantes son hilvanados con astucia y hacen que podamos seguir la película sin atragantarnos.
Un director que tiene instantes visionarios, aglutinados con salvajes dosis humorísticas.
La plaga esa de la mosca y sus rociadas por medio de helicópteros son un ejemplo paradigmático.
En resumidas cuentas, una relevante historia que se vislumbra en un periquete.
10 de octubre de 2025
10 de octubre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Vidas cruzadas” de Robert Altman es una de las películas más importantes de mi vida, no sólo por lo que supuso para mi cinefilia cuando la vi durante mi adolescencia, sino por la influencia que ha tenido en el cine posterior al inventar un género nuevo, la película coral de historias cruzadas, en este caso, de casi una treintena de personajes, que de ser una fórmula que Altman venía ensayando se convirtió a partir de ella en una nueva forma de narración cinematográfica. De entre la legión de films que se han inspirado directamente en una de las grandes obras maestras del cine contemporáneo, destaca por su extrema calidad y por su enorme parecido esa obra maestra titulada “Magnolia” de Dios Padre Paul Thomas Anderson, que se inspira en sus formas, sus personajes, su mensaje desesperanzado y desesperado, sus perdedores, su metraje, su montaje y hasta en el uso de un punto de ruptura en su guión inesperado e imprevisible que cambia radicalmente el film en su tramo final.

Durante sus mágicos 188 minutos, que apenas parecen un suspiro, Robert Altman muestra un alarde de guión trenzado y de montaje medido y pensado para llevar al espectador de la mano a través de casi 30 personajes perdedores, desenamorados, infieles, escupidos por el sistema, alcohólicos, deprimidos, engañados, acosados, intentando sobrevivir a las peores experiencias de su vida, asfixiados por un sistema capitalista sin corazón, maltratadores, cínicos, desentendidos, desalentados, derrotados o suicidas.
El guión es una pieza magistral de la mejor literatura posible que firman Frank Bahrydt y el propio Robert Altman adaptando libremente varios cuentos de Raymond Carver, entremezclándolos de manera soberbia y dando lugar a un crisol de situaciones que nos mecen en torno a un nihilismo lúcido de supervivencia ante lo enormemente defectuoso que ha resultado ser el ser humano. Estamos ante una cinta dolorosa por su lucidez misántropa, porque resulta imposible creer en las personas cuando se las observa de cerca con un microscopio como el que usa Altman, mostrándolas además en efecto caleidoscópico en este caso.
El guión es una pieza magistral de la mejor literatura posible que firman Frank Bahrydt y el propio Robert Altman adaptando libremente varios cuentos de Raymond Carver, entremezclándolos de manera soberbia y dando lugar a un crisol de situaciones que nos mecen en torno a un nihilismo lúcido de supervivencia ante lo enormemente defectuoso que ha resultado ser el ser humano. Estamos ante una cinta dolorosa por su lucidez misántropa, porque resulta imposible creer en las personas cuando se las observa de cerca con un microscopio como el que usa Altman, mostrándolas además en efecto caleidoscópico en este caso.

Todo ello fotografiado de manera exacta y perfecta (ojo a la maestría de las imágenes aéreas con las que principia el film) por Walt Lloyd y que luego son tratadas por uno de los mejores (o el mejor) y más inteligentes (o el más inteligente) montajes de la historia del cine. Una película tan radicalmente coral como ésta sólo es fácil de seguir para el espectador si el montaje va hilando unos temas con otros para facilitarle la labor al espectador lo máximo que sea posible y en ello, como en todo lo demás, esta cinta resulta de matrícula de honor “cum laude”.
Todos sus personajes habitan en Los Angeles y casi todos son de barrios proletarios. Altman nos asoma a la vida de los que no han sido agraciados por el sistema y han tenido que reinventarse o ganarse la vida como han podido, nunca de manera fácil, incluso atendiendo una línea erótica telefónica mientras cambian los pañales del hijo recién nacido. Uno de esos films que muestran sin tapujos ni anestesia, y por tanto de forma necesariamente descreída, la naturaleza humana y que conectan directamente en esa tarea, más allá de la filmografía del propio Paul Thomas Anderson (discípulo natural y confeso de Robert Altman), con cintas capitales como “La tormenta de hielo” de Ang Lee y “American Beauty” o “Revolutionary Road” de Sam Mendes.
Y luego está el aspecto actoral, lo cual ya resulta superlativo, puesto que nos enfrentamos a un film coral cuajado de estrellas en estado de gracia. Entre ellas, quisiera comenzar por Jack Lemmon en su último papel importante, que está descomunal en un ambivalente personaje al que es tan fácil perdonar como odiar, amar como rechazar. Magistrales resultan las dos hermanas encarnadas por Julianne Moore y Madeleine Stowe (ambas atrapadas en matrimonios fracasados aunque en clases sociales distintas), impresionante Andie MacDowell como una madre en una situación terrible, fantástica Jennifer Jason Leigh como la sufrida madre trabajadora en casa de una línea erótica, repugnantemente colosal Tim Robbins como el policía fascista y adúltero, mágica Frances McDormand como la amante de éste, interesante Anne Archer en su personaje fronterizo, mágico Tom Waits como el conductor de limusinas alcohólico, magníficos Robert Downey Jr. y la gran Lily Taylor como el matrimonio que aspira a más… y así una larga lista que necesito terminar con la actuación portentosa de Annie Ross y Lori Singer como una madre cantante de jazz en un garito nocturno de mala muerte y su hija violonchelista que ofrecen mis secuencias favoritas entre las cientos y cientos que derrocha una de las grandes obras maestras de la historia del cine. Son ellas dos las que se me agarran al corazón especialmente. Además, es Annie Ross cantando la que establece los interludios musicales explicativos en el film (otra deuda que “Magnolia” de PTA tiene con esta obra maestra).
Ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia de 1993, pocos films vencedores en dicho certamen habrán tenido más razones para alzarse con el galardón que éste, un hito de la historia del cine y, para mí, junto con “Tres mujeres”, lo mejor del maestro Robert Altman.
Todos sus personajes habitan en Los Angeles y casi todos son de barrios proletarios. Altman nos asoma a la vida de los que no han sido agraciados por el sistema y han tenido que reinventarse o ganarse la vida como han podido, nunca de manera fácil, incluso atendiendo una línea erótica telefónica mientras cambian los pañales del hijo recién nacido. Uno de esos films que muestran sin tapujos ni anestesia, y por tanto de forma necesariamente descreída, la naturaleza humana y que conectan directamente en esa tarea, más allá de la filmografía del propio Paul Thomas Anderson (discípulo natural y confeso de Robert Altman), con cintas capitales como “La tormenta de hielo” de Ang Lee y “American Beauty” o “Revolutionary Road” de Sam Mendes.
Y luego está el aspecto actoral, lo cual ya resulta superlativo, puesto que nos enfrentamos a un film coral cuajado de estrellas en estado de gracia. Entre ellas, quisiera comenzar por Jack Lemmon en su último papel importante, que está descomunal en un ambivalente personaje al que es tan fácil perdonar como odiar, amar como rechazar. Magistrales resultan las dos hermanas encarnadas por Julianne Moore y Madeleine Stowe (ambas atrapadas en matrimonios fracasados aunque en clases sociales distintas), impresionante Andie MacDowell como una madre en una situación terrible, fantástica Jennifer Jason Leigh como la sufrida madre trabajadora en casa de una línea erótica, repugnantemente colosal Tim Robbins como el policía fascista y adúltero, mágica Frances McDormand como la amante de éste, interesante Anne Archer en su personaje fronterizo, mágico Tom Waits como el conductor de limusinas alcohólico, magníficos Robert Downey Jr. y la gran Lily Taylor como el matrimonio que aspira a más… y así una larga lista que necesito terminar con la actuación portentosa de Annie Ross y Lori Singer como una madre cantante de jazz en un garito nocturno de mala muerte y su hija violonchelista que ofrecen mis secuencias favoritas entre las cientos y cientos que derrocha una de las grandes obras maestras de la historia del cine. Son ellas dos las que se me agarran al corazón especialmente. Además, es Annie Ross cantando la que establece los interludios musicales explicativos en el film (otra deuda que “Magnolia” de PTA tiene con esta obra maestra).
Ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia de 1993, pocos films vencedores en dicho certamen habrán tenido más razones para alzarse con el galardón que éste, un hito de la historia del cine y, para mí, junto con “Tres mujeres”, lo mejor del maestro Robert Altman.
8 de setiembre de 2008
8 de setiembre de 2008
12 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película soporífera donde las haya. La linea argumental apenas se mueve . Excesivo metraje para contar tan poco. No encontré ningún personaje ( hay unos cuantos ) interesante. Son muy aburridos. Ni malos , ni buenos , ni simpáticos , ni antipáticos , ni ...
En fín , una lástima.
En fín , una lástima.
24 de mayo de 2006
24 de mayo de 2006
7 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Demasiados personajes. No es una película coral, ¡es un arrecife! A pesar de un grandísimo elenco que hace posible ver las tres horas, se hace demasiado larga y repetitiva debido a un guión con muchos fallos. Sobran las tramas de la muchacha violonchelista, de la camarera y quizás la de la familia del policía; y todas las demás podrían haberse acortado bastante.
Hay momentos con gran sentido del drama y otros con gran sentido del humor. Los mejores son la mujer muerta en el río, toda la historia del chaval atropellado (excluyendo el forzadillo personaje de Jack Lemon), cuando Modine le pide a Moore que le cuente la verdad mientras esta se pasea con el potorro al aire, cuando descubrimos lo que se oculta en el fondo de ese muñecote de peluche bonachón interpretado por Chris Penn, la primera conversación telefónica de Jennifer Jason Leigh (las demás sobran, pues ya no hay "efecto sorpresa"), el inteligentísimo "engaño" con que comienza la escena de las fotos entre Robert Downey y Lili Taylor...
Hay momentos con gran sentido del drama y otros con gran sentido del humor. Los mejores son la mujer muerta en el río, toda la historia del chaval atropellado (excluyendo el forzadillo personaje de Jack Lemon), cuando Modine le pide a Moore que le cuente la verdad mientras esta se pasea con el potorro al aire, cuando descubrimos lo que se oculta en el fondo de ese muñecote de peluche bonachón interpretado por Chris Penn, la primera conversación telefónica de Jennifer Jason Leigh (las demás sobran, pues ya no hay "efecto sorpresa"), el inteligentísimo "engaño" con que comienza la escena de las fotos entre Robert Downey y Lili Taylor...
31 de mayo de 2011
31 de mayo de 2011
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atención: tres horas de metraje para narrar diferentes historias sin más conexión entre ellas que el cruce -casual- de algunos personajes con otros en alguna escena. Toda vez que las historias no crecían demasiado ni se imbricaban unas con otras, aconsejo una posología a razón de hora diaria. Así es como la he disfrutado yo. De un tirón, no me la puedo imaginar. Otras películas más largas incluso, como “Érase una vez en América”, -para mi y tantos otros la gran obra maestra de Sergio Leone- me han pasado en un soplo.
Aquí verán un interesante retrato interclasista de la América de los noventa. A ratos me ha parecido, incluso, costumbrista, aunque cotejar a Robert Altman con Benito Pérez Galdós me sigue pareciendo un poco extraño. No obstante, se percatarán de que aparecen los últimos contestadores con cinta magnetofónica y un teléfono móvil digno de figurar en el museo del ladrillo.
Por lo demás, como casi todos aprecian, el reparto es apabullante y sólo por eso ya merece verse aunque globalmente la película no mate. Todas las historias tienen su grado de interés y ya depende de cada uno hasta dónde podemos identificarnos con ellas. Aparecen pasiones sexuales, dramas familiares, alcohólicos varios, terremotos… a mi entender, todo muy televisivo.
Aquí verán un interesante retrato interclasista de la América de los noventa. A ratos me ha parecido, incluso, costumbrista, aunque cotejar a Robert Altman con Benito Pérez Galdós me sigue pareciendo un poco extraño. No obstante, se percatarán de que aparecen los últimos contestadores con cinta magnetofónica y un teléfono móvil digno de figurar en el museo del ladrillo.
Por lo demás, como casi todos aprecian, el reparto es apabullante y sólo por eso ya merece verse aunque globalmente la película no mate. Todas las historias tienen su grado de interés y ya depende de cada uno hasta dónde podemos identificarnos con ellas. Aparecen pasiones sexuales, dramas familiares, alcohólicos varios, terremotos… a mi entender, todo muy televisivo.
¡Ah, se me olvidaba! Si odias el jazz, abstente.
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