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Voto de paulsalander:
8
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8
Terror. Thriller La joven Christine Brown (Alison Lohman) trabaja en un banco de Los Ángeles concediendo préstamos hipotecarios. Un día la señora Ganush, una misteriosa anciana (Lorna Raver), va al banco para pedirle una moratoria, pero Christine se la niega, y la señora Ganush pierde su casa. La anciana decide entonces vengarse lanzándole una maldición que convierte su vida en un infierno. Ante la incomprensión de su escéptico novio Clay Dalton (Justin ... [+]
31 de enero de 2010 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
De vez en cuando uno se lleva una grata sorpresa con una peli de la que no se esperaba mucho, y ésta ha sido una de esas ocasiones. No he visto la saga “Evil Dead” de Raimi (de hecho, de su filmografía sólo he visto la saga “Spiderman”… no me lapidéis), así que no iba predispuesto a encontrarme con un tipo de cine en concreto. Elegí “Drag me to Hell” porque, dentro del género de terror, demonios y similares son mis preferidos, y porque había oído que no era una peli de miedo al uso, que tenía un toque bastante original (al parecer, marca de la Casa Raimi).

Y, desde luego, no es una peli de miedo al uso. Sustos me llevé unos pocos (y eso en mi es difícil, que ya me conozco gran parte de los típicos sustos del cine de terror xD), pero la sensación de mal rollo permanente, que es la que una Película de Terror (con mayúsculas, sí) te debe dar, no la tuve. Pero es que “Drag me to Hell” no es una peli de terror. Para suplir esa sensación constante de intranquilidad que una buena peli de terror tiene que garantizar, Raimi apuesta por una vuelta de tuerca humorística sin que la cosa se desmorone y acabe pareciendo “Scary Movie”. Nuestro amigo Sam usa la trama de la maldición de la bruja para proporcionarnos momentazos como aquél en que Christine conoce a los padres de su novio (en serio, ese “Los padres de él” sobrenatural me encantó), el momento “jefe ensangrentado intenta no contagiarse” o el del funeral (quien la haya visto sabe a qué me refiero con estos dos últimos). Y el caso es que sabe hacerlo bien, sabe meter al horno dos géneros tan distintos y hacer que la cosa funcione, que te asustes por un lado, que te partas de risa por otro y que, cuando acabe la película (con un giro final un tanto previsible, todo hay que decirlo) digas “¿Ya?”.
Todo este tiempo, Sam Raimi se mueve entre el terror cutre ochentero (el mismo comienzo, con ese título inicial tan particular, o la pelea en el coche) y secuencias bastante elaboradas como la del cementerio, la de la fallida sesión de espiritismo o la de la pesadilla. Y otro punto a favor es el buen hacer, infravalorado hasta decir basta, de Alison Lohman. Por el género y el tipo de personaje, muchos ya tienen el prejuicio de que es una tarea fácil, pero hacer creíble un papel así no lo es. Otra que cumple con su tarea es Lorna Raver, la inolvidable Señora Ganush.

¿Qué falla? Comentado ya lo del giro final, añadiría que la guinda del pastel hubiese sido aumentar ese toque de crítica social, que se asoma con mucha timidez en la película. Y, salvo los dos personajes principales, los demás están pelín planos… no hubiese pasado nada por desarrollarlos un poquito más.
Pero ya digo que he disfrutado de lo lindo y que ese “géneros al horno” de Raimi ha salido como un buen pastel de manzana.
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