La máscara del demonio
1960 

6,7
2.963
Terror
Durante la Edad Media, la Inquisición rusa condena a muerte a una pareja de amantes que practican la brujería y los ejecuta poniéndoles una máscara con púas en su interior. Siglos después, sus ataúdes son encontrados y abiertos por dos viajeros. Al retirar las máscaras de los cadáveres, los brujos vuelven a la vida y siembran el pánico entre los habitantes del lugar. (FILMAFFINITY)
3 de marzo de 2026
3 de marzo de 2026
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Las películas de Hammer y de Terence Fisher son un referente para entender la evolución del cine de terror en Inglaterra y Europa durante el final de la década de los '50, pero el género necesitaba de un último impulso para iniciar un movimiento definitivo.
Podría ese ser el proyecto que tan inesperadamente llegó a un Mario Bava dedicado durante muchos años a varias tareas en la industria, de director de fotografía a editor, de editor a encargado de los efectos especiales, o a asistente de dirección, a veces incluso a ayudar en la propia dirección, tanto en producciones italianas como en grandes coproducciones.
Precisamente esto, aunque las versiones de la historia varían según quién las cuente, fue lo que llevó a Lionello Santi y Massimo de Rita a ofrecerle la oportunidad de realizar su propia película, y como en aquel entonces lo que se estaba poniendo más de moda era el terror gótico británico pues eso fue lo que eligió. Pero este señor, y bien es sabido, nunca contó con eso llamado "buena suerte" que tanta falta hace para trabajar en el cine, así que su debut acabaría siendo un bautismo de fuego, desde el principio en que su deseo de adaptar "Viy" de Nikolai Gogol se fuera al traste cuando los productores metieron las narices.
Pero gracias a Dios que lo hicieron porque, pensándolo bien, aquel horripilante y extrañísimo relato donde una niña con el alma de una bruja torturaba al estudiante de un monasterio a base de invocaciones demoníacas hasta matarlo no podría haber sido viable de ninguna manera (y eso que más tarde se llevaría a la pantalla). La práctica inadecuada de alterar el guión todo el tiempo unida a los problemas de presupuesto y el pésimo ambiente que se respiraba por culpa de Barbara Steele, a la que se contrató (igual que a John Richardson) para dar un toque británico a la película, complicaron bastante el rodaje, extendido a más de dos semanas de las habituales para una producción de género.
Desde luego un bautismo de fuego. Más o menos el que tiene Vajda durante ese inicio que es un prodigio de la puesta en escena y el diseño artístico. Bava no dominaba ni la escritura ni la dirección de actores, pero era un maestro en estos otros campos técnicos; su elección del blanco y negro en contra de la opinión de los productores ayuda a modelar una atmósfera de cautivadora esencia gótica, y desagradable gracias a la despiadada violencia de sus imágenes. Steele, con sus enormes ojos de araña tan separados y esculpidos en ese inquietante rostro (de los más peculiares en la Historia del cine), devora la pantalla en la piel de la condenada princesa-bruja-vampiresa que lanza maldiciones a quienes desean quemarla viva.
A partir de aquí, y como el borrador original de Bava fue modificado casi por completo, Mario Serandrei y Ennio de Concini (con la ayuda de un buen puñado de colaboradores más) elaboran un esquema narrativo arquetípico tras la correspondiente elipsis que nos sitúe en el mismo lugar pero donde la historia de Vajda sea parte de sus supersticiones. Un esquema donde es fácil apreciar que la inspiración viene directamente de "Drácula" y otras historias por el estilo, donde el clásico conde que duerme en su ataúd a la espera de que alguien le despierte es ahora la bruja de la leyenda.
Y dos viajeros, claro, se encargarán de ello, en este caso un doctor (Kruvajan) y su asistente (Andrej). Pero esta premisa no tiene mucho sentido ya que nadie se podrá creer que un señor dedicado a la ciencia vaya dándoselas de Indiana Jones y se meta en un lugar en ruinas a examinar las tumbas de su interior. Y es que lo hace el veterano, no el joven; la casualidad (o conveniencia del guión) provoca a éste enamorarse de una chica (Katia) que resulta ser una pariente lejana de la bruja, y físicamente igual a ella. Elementos muy conocidos y explotados de estas aventuras...
Sin contar la urgencia que habrá para rescatarla antes de ser poseída está su padre (Ivo Garrani), señor atormentado por la maldición que pesa sobre su familia, y el doctor (Andrea Checchi), hecho secuaz del Mal. Pero Bava compensa estas vueltas entre lo facilón, lo melodramático y lo increíble con lo que realmente cuenta: una atención minuciosa a la ambientación y un pulso de cirujano para que el ritmo no decaiga jamás. Y no lo hace. Con la poca o nula caracterización de personajes que hay es la intriga, la presencia del horror, la acción y los efectos especiales los que guían a la película hacia un delicioso clímax de dualidades femeninas, posesiones, endemoniados y un romance tal vez imposible.
Esa neblina perpetua deslizándose entre los árboles, el gran carruaje negro de Javutich atravesando la noche, el sótano lleno de pasadizos, ataúdes y telarañas, los ojos emergiendo en las cavidades de la calavera de la bruja, el brillo de la cruz entre el pecho de Katia o la tormenta, perpetua y estrepitosa, alrededor del suntuoso castillo...inevitable no acabar absorbido en esta atmósfera "lovecraftiana" a medio camino de la fantasía, la poesía, el sueño y la pesadilla.
O por el magnetismo y el morbo de Steele, tanto en su mitad angelical como en la demoníaca. Desgraciadamente Bava y el resto sólo conocieron la segunda mitad, y para colmo la película no fue un gran éxito en el país, aunque sí a nivel internacional; sólo su belleza formal, su potencia visual, que rivaliza con cualquier producción de la Hammer de la época, es suficiente para elevarla de la categoría "Z" en la que muchos crueles críticos italianos la hundieron. Incluso los Cahiers du Cinéma quedaron fascinados.
Podría ese ser el proyecto que tan inesperadamente llegó a un Mario Bava dedicado durante muchos años a varias tareas en la industria, de director de fotografía a editor, de editor a encargado de los efectos especiales, o a asistente de dirección, a veces incluso a ayudar en la propia dirección, tanto en producciones italianas como en grandes coproducciones.
Precisamente esto, aunque las versiones de la historia varían según quién las cuente, fue lo que llevó a Lionello Santi y Massimo de Rita a ofrecerle la oportunidad de realizar su propia película, y como en aquel entonces lo que se estaba poniendo más de moda era el terror gótico británico pues eso fue lo que eligió. Pero este señor, y bien es sabido, nunca contó con eso llamado "buena suerte" que tanta falta hace para trabajar en el cine, así que su debut acabaría siendo un bautismo de fuego, desde el principio en que su deseo de adaptar "Viy" de Nikolai Gogol se fuera al traste cuando los productores metieron las narices.
Pero gracias a Dios que lo hicieron porque, pensándolo bien, aquel horripilante y extrañísimo relato donde una niña con el alma de una bruja torturaba al estudiante de un monasterio a base de invocaciones demoníacas hasta matarlo no podría haber sido viable de ninguna manera (y eso que más tarde se llevaría a la pantalla). La práctica inadecuada de alterar el guión todo el tiempo unida a los problemas de presupuesto y el pésimo ambiente que se respiraba por culpa de Barbara Steele, a la que se contrató (igual que a John Richardson) para dar un toque británico a la película, complicaron bastante el rodaje, extendido a más de dos semanas de las habituales para una producción de género.
Desde luego un bautismo de fuego. Más o menos el que tiene Vajda durante ese inicio que es un prodigio de la puesta en escena y el diseño artístico. Bava no dominaba ni la escritura ni la dirección de actores, pero era un maestro en estos otros campos técnicos; su elección del blanco y negro en contra de la opinión de los productores ayuda a modelar una atmósfera de cautivadora esencia gótica, y desagradable gracias a la despiadada violencia de sus imágenes. Steele, con sus enormes ojos de araña tan separados y esculpidos en ese inquietante rostro (de los más peculiares en la Historia del cine), devora la pantalla en la piel de la condenada princesa-bruja-vampiresa que lanza maldiciones a quienes desean quemarla viva.
A partir de aquí, y como el borrador original de Bava fue modificado casi por completo, Mario Serandrei y Ennio de Concini (con la ayuda de un buen puñado de colaboradores más) elaboran un esquema narrativo arquetípico tras la correspondiente elipsis que nos sitúe en el mismo lugar pero donde la historia de Vajda sea parte de sus supersticiones. Un esquema donde es fácil apreciar que la inspiración viene directamente de "Drácula" y otras historias por el estilo, donde el clásico conde que duerme en su ataúd a la espera de que alguien le despierte es ahora la bruja de la leyenda.
Y dos viajeros, claro, se encargarán de ello, en este caso un doctor (Kruvajan) y su asistente (Andrej). Pero esta premisa no tiene mucho sentido ya que nadie se podrá creer que un señor dedicado a la ciencia vaya dándoselas de Indiana Jones y se meta en un lugar en ruinas a examinar las tumbas de su interior. Y es que lo hace el veterano, no el joven; la casualidad (o conveniencia del guión) provoca a éste enamorarse de una chica (Katia) que resulta ser una pariente lejana de la bruja, y físicamente igual a ella. Elementos muy conocidos y explotados de estas aventuras...
Sin contar la urgencia que habrá para rescatarla antes de ser poseída está su padre (Ivo Garrani), señor atormentado por la maldición que pesa sobre su familia, y el doctor (Andrea Checchi), hecho secuaz del Mal. Pero Bava compensa estas vueltas entre lo facilón, lo melodramático y lo increíble con lo que realmente cuenta: una atención minuciosa a la ambientación y un pulso de cirujano para que el ritmo no decaiga jamás. Y no lo hace. Con la poca o nula caracterización de personajes que hay es la intriga, la presencia del horror, la acción y los efectos especiales los que guían a la película hacia un delicioso clímax de dualidades femeninas, posesiones, endemoniados y un romance tal vez imposible.
Esa neblina perpetua deslizándose entre los árboles, el gran carruaje negro de Javutich atravesando la noche, el sótano lleno de pasadizos, ataúdes y telarañas, los ojos emergiendo en las cavidades de la calavera de la bruja, el brillo de la cruz entre el pecho de Katia o la tormenta, perpetua y estrepitosa, alrededor del suntuoso castillo...inevitable no acabar absorbido en esta atmósfera "lovecraftiana" a medio camino de la fantasía, la poesía, el sueño y la pesadilla.
O por el magnetismo y el morbo de Steele, tanto en su mitad angelical como en la demoníaca. Desgraciadamente Bava y el resto sólo conocieron la segunda mitad, y para colmo la película no fue un gran éxito en el país, aunque sí a nivel internacional; sólo su belleza formal, su potencia visual, que rivaliza con cualquier producción de la Hammer de la época, es suficiente para elevarla de la categoría "Z" en la que muchos crueles críticos italianos la hundieron. Incluso los Cahiers du Cinéma quedaron fascinados.
12 de abril de 2022
12 de abril de 2022
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vista dos veces en mi vida, la dos en la televisión, hecho que tiene importancia en mis opiniones, la primera de ellas, cuando tendría unos diecisiete años o así, pensé esto de ella:
"A pesar de tener bastante fama, se trata de una producción escasamente distinguida, en cuanto a pasatiempo se refiere.
Sí es cierto que fue una precursora en algunos aspectos, pero también que su guión es pobre. La interpretación de la gran Barbara Steele, sin embargo, es buena y ha quedado para la historia del cine".
Vista de nuevo, en julio de 2021 pues, en esencia, pienso lo mismo.
Es cierto que compruebo sus bondades técnicas como la impresionante fotografía en blanco y negro a cargo del propio realizador. O su rica dirección artística, así como la magnética presencia (no interpretación) de la bella Bárbara Steele, que en su día encandiló a los espectadores, pero también es verdad que como entretenimiento deja que desea al ser algo parca en su ritmo interno.
Además, el presunto miedo que debería causar, no se ve por ningún sitio.
Es un clásico del cine fantástico/terrorífico europeo, de acuerdo, pero no me ha satisfecho en ninguna de las dos ocasiones en la que la he visto. En fin...
https://filmsencajatonta.blogspot.com/
"A pesar de tener bastante fama, se trata de una producción escasamente distinguida, en cuanto a pasatiempo se refiere.
Sí es cierto que fue una precursora en algunos aspectos, pero también que su guión es pobre. La interpretación de la gran Barbara Steele, sin embargo, es buena y ha quedado para la historia del cine".
Vista de nuevo, en julio de 2021 pues, en esencia, pienso lo mismo.
Es cierto que compruebo sus bondades técnicas como la impresionante fotografía en blanco y negro a cargo del propio realizador. O su rica dirección artística, así como la magnética presencia (no interpretación) de la bella Bárbara Steele, que en su día encandiló a los espectadores, pero también es verdad que como entretenimiento deja que desea al ser algo parca en su ritmo interno.
Además, el presunto miedo que debería causar, no se ve por ningún sitio.
Es un clásico del cine fantástico/terrorífico europeo, de acuerdo, pero no me ha satisfecho en ninguna de las dos ocasiones en la que la he visto. En fin...
https://filmsencajatonta.blogspot.com/
26 de octubre de 2015
26 de octubre de 2015
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Obra maestra de Mario bava, tanto realización como argumento y esa atmósfera tan oscura y gótica es lo mejor de la película y los actores también muy buena interpretación se merece en un 10 buena película de brujas y inquisición
14 de octubre de 2019
14 de octubre de 2019
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Excelente título de culto de la serie b italiana rodada por el maestro del género Mario Bava cuya historia recuerda mucho a la de Drácula.
Se trata de una película filmada con gran talento e imaginación sobre todo en sus cuidados diálogos y artesanales efectos especiales con un perfecto aprovechamiento de los decorados y un reparto convincente.
Destaca el debut de la británica Barbara Steele, una mujer cuyos peculiares rasgos físicos la asemejan más a una italiana, de ahí que se convirtiera en la musa del cine de terror gótico italiano en los sesenta.
Se trata de una película filmada con gran talento e imaginación sobre todo en sus cuidados diálogos y artesanales efectos especiales con un perfecto aprovechamiento de los decorados y un reparto convincente.
Destaca el debut de la británica Barbara Steele, una mujer cuyos peculiares rasgos físicos la asemejan más a una italiana, de ahí que se convirtiera en la musa del cine de terror gótico italiano en los sesenta.
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