Manon del manantial
3 de marzo de 2012
3 de marzo de 2012
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta, la que es la segunda parte de "el manantial de las colinas", es una prolongación de la calidad de la primera. Al mismo ritmo un tanto lento, aunque seguramente voluntario de su autor, y con un estrepitoso y apoteosico final, donde en sus últimos minutos sorprende el desenlace. Una muestra de que la vida, a veces se toma su propia venganza, y los verdugos...se convierten en víctimas de si mismos. Una de esas películas que tocan el alma.
Muy recomendable
Muy recomendable
2 de mayo de 2015
2 de mayo de 2015
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Excelente secuela y fin de la historia del manantial, en esta segunda parte ya Manon (la hija del jorobado retratado por una tan joven como bella Emmanuelle Beart) es mayor de edad y vive en la región cuidando un rebaño de ovejas, donde a partir de una serie de acontecimientos puede consumar la venganza contra quienes mataron a su padre. Lo destacable de todo esto son las actuaciones de un Daniel Auteuil que sigue tan soberbio como en la primera, pero la de Ives Montand caracterizando a Papet (a quien la vida le da una lección) es simplemente notable y brilla con luz propia (en los últimos 30 minutos se roba la película). Me da gusto, al menos para mi que amo el cine, ver esta clase de películas que es como un manantial en el desierto, hoy estoy cansado de ver cosas con violencia, sexo o sadismo y con actores en su gran mayoría muy limitados. Este film con un argumento simple, con actuaciones notables y con bellos paisajes es altamente recomendable para quien quiera ver algo distinto a lo que se ve en su mayoría hoy.
2 de junio de 2021
2 de junio de 2021
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Han pasado ya 10 años y, Manon Cadoret, es ahora una hermosa adolescente de 18 años dispuesta a cuidar la herencia de su padre con el mayor rigor. Su madre se ha reintegrado a la ópera y se encuentra de viaje… y la soledad de la chica la ha aprovechado, Ugolin Soubeyran, para descubrir en su plenitud los encantos que posee, hecho que lo hace sentirse hondamente enamorado… pero, Manon, por su parte, ha estado agudizando sus oídos y pronto estará dispuesta a demostrar que es tan recursiva como su padre… y la gente de Aubagne va a saber de ella.
Así comienza la segunda parte de, “Jean de Florette”, la cual continúa la extensa novela, “L’Eau des Collines” (El Manantial de las Colinas), que, Marcel Pagnol, publicara en 1963, partiendo del extenso guion que él mismo había escrito para la película, “Manon des Sources” (1952) que también se dio el gusto de dirigir.
La trama -prosiguiendo el guion escrito por Claude Berri y Gérard Brach para el cual han cambiado algunos nombres y ciertos incidentes-, se reserva, esta vez, una serie de elementos sorpresa que alcanzarán cuotas muy altas de drama y de estudio sociológico. Se probará, una vez más, que no hay nada oculto bajo el cielo y que no se puede subestimar a nadie porque nadie sabe quién es el otro cuando lo alienta una justa venganza.
Berri, quien también sigue como director, se reafirma con una cálida y preciosa puesta en escena, una fotografía que exalta la naturaleza y que elige siempre el ángulo preciso; una partitura -de Jean-Claude Petit- con algunas melodías que te llegan al alma… y unas actuaciones de un vigor y una fuerza emocional inmensa.
Yves Montand, impresionante en su rol de, César, teniendo que padecer la implacable Ley de Reciprocidad y viendo cómo, con sorpresa tras sorpresa, las ambiciones cobran su mejor significado. Se aplica con él la frase de Pagnol: "El honor es como una cerilla, solo puedes usarlo una vez". Con este personaje, una esplendorosa recreación del juego de la vida que es, sin duda, lo que hace que, <<LA VENGANZA DE MANON>>, tenga ya el sello de la perennidad.
Por su parte, Daniel Auteuil será de nuevo el sorprendente y atribulado Ugolin, con un ansia incontenible de redimirse, pero, incapaz de dar pasos ciertos que le permitan lograrlo. Y Emmanuelle Béart, resplandeciente con su juvenil y fresca belleza, sorprenderá a todos por la vitalidad que demuestra ahora su personaje, el cual se convertirá en el instrumento del universo para que suceda lo que tiene que suceder.
Lo dice, “El Kybalion” -un libro que debería enseñarse en todas las escuelas del mundo porque contiene, absolutamente claras, las leyes de la vida-: “Todo fluye fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo: La medida de la oscilación hacia la derecha será la medida de la oscilación hacia la izquierda. El ritmo compensa”.
Título para Latinoamérica: <<MANON DEL MANANTIAL>>
Así comienza la segunda parte de, “Jean de Florette”, la cual continúa la extensa novela, “L’Eau des Collines” (El Manantial de las Colinas), que, Marcel Pagnol, publicara en 1963, partiendo del extenso guion que él mismo había escrito para la película, “Manon des Sources” (1952) que también se dio el gusto de dirigir.
La trama -prosiguiendo el guion escrito por Claude Berri y Gérard Brach para el cual han cambiado algunos nombres y ciertos incidentes-, se reserva, esta vez, una serie de elementos sorpresa que alcanzarán cuotas muy altas de drama y de estudio sociológico. Se probará, una vez más, que no hay nada oculto bajo el cielo y que no se puede subestimar a nadie porque nadie sabe quién es el otro cuando lo alienta una justa venganza.
Berri, quien también sigue como director, se reafirma con una cálida y preciosa puesta en escena, una fotografía que exalta la naturaleza y que elige siempre el ángulo preciso; una partitura -de Jean-Claude Petit- con algunas melodías que te llegan al alma… y unas actuaciones de un vigor y una fuerza emocional inmensa.
Yves Montand, impresionante en su rol de, César, teniendo que padecer la implacable Ley de Reciprocidad y viendo cómo, con sorpresa tras sorpresa, las ambiciones cobran su mejor significado. Se aplica con él la frase de Pagnol: "El honor es como una cerilla, solo puedes usarlo una vez". Con este personaje, una esplendorosa recreación del juego de la vida que es, sin duda, lo que hace que, <<LA VENGANZA DE MANON>>, tenga ya el sello de la perennidad.
Por su parte, Daniel Auteuil será de nuevo el sorprendente y atribulado Ugolin, con un ansia incontenible de redimirse, pero, incapaz de dar pasos ciertos que le permitan lograrlo. Y Emmanuelle Béart, resplandeciente con su juvenil y fresca belleza, sorprenderá a todos por la vitalidad que demuestra ahora su personaje, el cual se convertirá en el instrumento del universo para que suceda lo que tiene que suceder.
Lo dice, “El Kybalion” -un libro que debería enseñarse en todas las escuelas del mundo porque contiene, absolutamente claras, las leyes de la vida-: “Todo fluye fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo: La medida de la oscilación hacia la derecha será la medida de la oscilación hacia la izquierda. El ritmo compensa”.
Título para Latinoamérica: <<MANON DEL MANANTIAL>>
30 de marzo de 2015
30 de marzo de 2015
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dicen que las segundas partes no son buenas. Sin embargo, esta segunda parte de la magistral obra de arte es una poesía que se aferra a tu ser.
Como parte complementaria de la historia, superó todas mis expectativas. Las actuaciones, dirección, fotografía, guión, puesta en escena e historia, permanecerán en mi mente como una de las películas más hermosas que he presenciado en mi vida.
Como parte complementaria de la historia, superó todas mis expectativas. Las actuaciones, dirección, fotografía, guión, puesta en escena e historia, permanecerán en mi mente como una de las películas más hermosas que he presenciado en mi vida.
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