arrow

El último tango en París

Drama. Romance Una mañana de invierno un maduro norteamericano y una joven muchacha parisina se encuentran casualmente mientras visitan un piso de alquiler en París. La pasión se apodera de ellos y mantienen relaciones sexuales en el piso vacío. Cuando abandonan el edificio, ambos se ponen de acuerdo para volver a encontrarse allí, en soledad, sin preguntarse ni siquiera sus nombres. (FILMAFFINITY)
Críticas 126
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
7
9 de mayo de 2010 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Marlon Brando un hombre de mediana edad cuya mujer se ha suicidado comienza una tortuosa relación con Maria Schneider, una joven que está prometida con su novio (un extraño director de cine encerrado en sí mismo). Ambos inician su peculiar relación en un piso de París que ella quiere alquilar para vivir con su novio con quien planea casarse. En un principio, el prohíbe que hablen de su vida real, de lo que les ocurre fuera del piso, pero poco a poco se irán abriendo los sentimientos (sobre todo por parte de él) e irán descubriendosé una historia de amor, celos, y lujuria.
Bertolucci rueda en 1972 una película que causó mucha espectación (buenas y malas) por todo el mundo. Una brillante película con un Marlón Brando espectacular (como siempre) que nos dió algunas de las secuencias más recordadas del cine (como la escena de la mantequilla). Una película sobre las relaciones humanas y la falta de cariño.
10
29 de marzo de 2011 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Brando habla desde TU interior, piensa, habla y actúa de forma que te daría vergüenza aceptar, pero que está ahí, latente dentro de todos.
Su actuación enriquece más que cualquier patético libro de autoayuda.
Es un imán del que no puedes apartar la mirada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Alabable y se agradece la sútil y elegante forma de mostrar escenas de sexo explícitas sin serlo.
8
9 de agosto de 2011 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
En su día escandalizó al mundo; vista hoy produce casi risa el revuelo que causó. Su sexualidad atrevida para la época la convirtió en un icono de la contracultura, una obra rompedora de moldes que no dudaba en bucear en los sentimientos más primarios de los seres humanos.
Quizá no había para tanto, pero hay que situar esa conmoción en el mundo en el que la película se estrenó, en 1972 exponer en la pantalla de forma diáfana relaciones sexuales entre un hombre maduro y una cuasi-adolescente resultaba casi una herejía, como el hecho de abordar con naturalidad desnudos en la pantalla. En cualquier caso, resulta simplemente una consecuencia de la finalidad última del filme: reflejar la angustia, la desespertación de una persona en su mediana edad que entra en el abismo existencial tras una tragedia; la muerte de su mujer.

Y más que en ninguna otra cinta la figura de Marlon Brando domina la función. Su consolidada tendencia al exhibicionismo alcanza aquí su máximo explendor. Toda la película gira en torno a su interpretación, memorable para muchos, insoportable para no pocos. Si en "El padrino" su escasos minutos en pantalla causaban impacto pero al mismo tiempo permitían el lucimiento del resto del reparto, en la obra de Bertolucci parace imposible que salga de la pantalla ni un minuto. Él es la película.
Marlon Brando & Maria Schneider
Junto a Brando María Scheider nos aporta la sensualidad femenina necesaria para complementar al astro. Nunca el cine le volvió a otorgar una oportinidad semejante. El resto de secundarios más bien sobra. Lo que no sobra sin embargo, son dos elementos claves para la memoria del filme: la esplendorosa fotografia de Vittorio Sttorano y el saxo de Gato Barbieri creando una banda sonora emblemática.
Atrevida, irritante, genial para unos y plomiza para otros. Que cada uno saque sus consecuencias.
7
24 de diciembre de 2015 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde niño escuché comentarios acerca de esta película y en particular sobre la escena de sexo anal con mantequilla, por lo que no me sorprendió ni me asombró cuando finalmente la vi. En general, su contenido erótico me pudo menos que los comentarios y atisbos dialogales contra Dios como noción y la familia como institución. Yo no había leído nada al respecto y eso sí me sorprendió, que la película fuera nihilista, entre otras cosas. Más allá de sus actos, que tienden a romper las reglas de las relaciones humanas o la convivencia social, los personajes cuestionan los valores morales de una sociedad en la que viven refugiados a ratos, de la que se retraen y abstraen por unas horas en un piso casi vacío, donde lo esencial se reduce al espacio, su luz en abundancia y un colchón… Me pregunto si tienen algo de casual sus coincidencias con Rayuela, de Cortázar.

Tampoco puedo evitar la sensación de que los personajes interpretados por Marlon Brando y Maria Schneider son ambiguos, hay cierta indefinición en sus personalidades…
Marlon Brando & Maria Schneider
Y sigo escuchando la música de Gato Barbieri.

Bernardo Bertolucci no me parece tan representativo del cine italiano como Fellini, Visconti, De Sica o Pasolini, sino de un cine más cosmopolita, cuya cima es 'El último emperador'.
7
1 de mayo de 2013 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anoche volví a visionar esta película en TV tras más de cuarenta años de verla en el cine cuando llegó a España tras la muerte de Franco. Fue en su época, curiosamente, una cinta que muchos españolitos de a pie iba a ver a Perpiñán, como una especie de icono sexual. Nunca entendí la razón de este fenómeno pues la peli es lo menos erótico que he visto en mi vida.

Es más bien un film decadente que narra la soledad de un hombre maduro (Marlon Brando) que conduce a una joven cuasi adolescente (María Schneider) a una historia de sexo sin nombres, de encuentros anónimos en los que ninguno sabe nada del otro y en los que la relación es un camino a ninguna parte.

En un piso de alquiler, sin apenas muebles, sucio, con ratas, con un hombre de vida turbia recién enviudado (su mujer se ha suicidado) y una muchacha cuyo novio sólo parece reconocerla cuando la filma con una cámara en todo momento, se inician una serie de encuentros en los que sobre todo él obliga a mantener a ultranza el anonimato para ceñirse al puro sexo. Y, curiosamente, es la historia del cazador cazado. Brando, el hombre solitario e incógnito, al final de la cinta se enamora realmente de la joven María Schneider quien huye de él tras la patética escena del último tango en una sala de baile de Paris. La historia acaba, obviamente, en tragedia.
Bernardo Bertolucci, Marlon Brando & Maria Schneider
Recordé al verla, que hace años leí de la mano del gran escritor Curzio Malaparte que la decadencia occidental es en gran medida obra de los intelectuales: escritores, pintores, y yo añado cineastas. Y es que esta película tiene un fondo muy perverso, no recomendable para menores de sesenta años.

Es una obra que encierra una profunda tristeza, una insondable soledad, una indescriptible decadencia. Y aunque no dudo que Brando hace una gran interpretación, que Bertolucci dirige genialmente a Brando (¿o es al revés?), que la Schneider (que luego caería en desgracia) cumple con modestia de aprendiz en su papel de partenaire, que la fotografía amarillenta es muy adecuada a la historia o que el guion es de todo punto inquietante y dramático, a pesar de todo eso digo, esta es una de esas películas que yo no recomendaría salvo para un Congreso de psiquiatría o psicoanálisis.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow