Primer
6,1
30.648
Ciencia ficción. Thriller
Cuatro hombres trabajan en un garaje construyendo aparatos altamente complejos. En parte por accidente y en parte por su pericia, descubren un mecanismo dotado de poderes que les permite conseguir casi todo lo que quieran. Se trata de un hallazgo que podría cambiar el mundo, pero que pondrá a prueba las relaciones entre sus inventores... (FILMAFFINITY)
12 de diciembre de 2007
12 de diciembre de 2007
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué mérito tiene hacer una película con 7000 dólares... si está mal hecha? El argumento es muy interesante, pero es evidente que el señor Carruth no es lo que pone en los títulos de crédito: ni actor, ni guionista, ni director,... ni nada parecido.
Y, por favor, ya está bien tener que escuchar/leer que una peli es tan buena que es difícil de entender. Si nadie sabe de qué va una trama como ésta -esto no es El perro andaluz ni Twin Peaks-, a priori bastante simple, es porque está mal contada y punto.
La intención era buena, válida como proyecto de fin de carrera, pero para Sundance... ¡tela!
Y, por favor, ya está bien tener que escuchar/leer que una peli es tan buena que es difícil de entender. Si nadie sabe de qué va una trama como ésta -esto no es El perro andaluz ni Twin Peaks-, a priori bastante simple, es porque está mal contada y punto.
La intención era buena, válida como proyecto de fin de carrera, pero para Sundance... ¡tela!
8 de septiembre de 2009
8 de septiembre de 2009
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viajar en el tiempo, qué emocionante. No es extraño que Hollywood haya dedicado un buen puñado de pelis a hombres arrojados hacia una época que no es la suya que tienen la posibilidad de modificar el pasado, el futuro, su vida misma. Así, a bote pronto, se me ocurren la canónica “El tiempo en sus manos”, protagonizada por Rod Taylor (y su no desdeñable del todo remake con Guy Pearce), las entrañables “Los pasajeros del tiempo” y “El final de la cuenta atrás” o, cómo no, la más conocida de todas, “Regreso al futuro”. Más o menos competentes o cutres, todas ellas tenían en común el hecho de obviar los detalles puramente científicos de la historia y centrarse en las posibilidades dramáticas que ofrecen los viajes temporales: asistir al futuro apocalíptico de la humanidad, perseguir a Jack el Destripador por las calles de San Francisco, evitar el ataque a Pearl Harbour o, rizando el rizo, no impedir tu propio nacimiento.
Shane Carruth, por lo visto, decidió invertir los términos, dando mayor importancia a la credibilidad científica de la maquineja en cuestión y rebajando la carga dramática de sus efectos, contados con una asepsia y un desapego más propios de un hospital que de una sala de cine. Y en esa apuesta, tan interesante de entrada como arriesgada, creo que radica el mayor error de la película. Para empezar, al espectador se le hace difícil empatizar con los dos protas, dos supuestos cerebritos que se pasan la peli vestidos de comerciales mindundis y sosteniendo conversaciones crípticas y cargadas de sobreentendidos y que uno sospecha vacuas e insustanciales. Carruth debería saber que en cine la narración esquemática y tangencial de los hechos es muy atractiva y, bien usada, puede dar estupendos resultados, pero es un arma de doble filo: o se engancha al espectador o se le disuade de seguir. La historia de Carruth es demasiado discursiva y carece de tensión y su frialdad expositiva hace que el espectador no iniciado se sienta expulsado, al margen de lo que se le está contando, y acabe percibiendo lo inarticulado de una trama que avanza sin rumbo fijo. De modo que, tras concederle durante un rato el beneficio de la duda por el evidente talento de un director novel a la hora de encontrar planos y encuadres interesantes y por el pequeño milagro que supone una peli tan bien acabada con un presupuesto tan modesto, la historia empieza a hacerse primero pesada y después plomiza, el interés del espectador por lo que les pase a los cerebritos decrece y se agota y cuando llegan los créditos finales hace ya rato que le importan un bledo los mindundis, no se siente inquieto o sobrecogido, ni mucho menos, como he leído por ahí, que le hayan tenido "en vilo" o "hipnotizado". Y no le apetece (otra bobada) volver a verla para “apreciar los detalles que se le han pasado por alto”. Se siente como se sentiría un servidor tras degustar humo esferificado en El Bulli: hambriento y sin ganas de repetir. Un filete es un filete y un muermazo es un muermazo.
Shane Carruth, por lo visto, decidió invertir los términos, dando mayor importancia a la credibilidad científica de la maquineja en cuestión y rebajando la carga dramática de sus efectos, contados con una asepsia y un desapego más propios de un hospital que de una sala de cine. Y en esa apuesta, tan interesante de entrada como arriesgada, creo que radica el mayor error de la película. Para empezar, al espectador se le hace difícil empatizar con los dos protas, dos supuestos cerebritos que se pasan la peli vestidos de comerciales mindundis y sosteniendo conversaciones crípticas y cargadas de sobreentendidos y que uno sospecha vacuas e insustanciales. Carruth debería saber que en cine la narración esquemática y tangencial de los hechos es muy atractiva y, bien usada, puede dar estupendos resultados, pero es un arma de doble filo: o se engancha al espectador o se le disuade de seguir. La historia de Carruth es demasiado discursiva y carece de tensión y su frialdad expositiva hace que el espectador no iniciado se sienta expulsado, al margen de lo que se le está contando, y acabe percibiendo lo inarticulado de una trama que avanza sin rumbo fijo. De modo que, tras concederle durante un rato el beneficio de la duda por el evidente talento de un director novel a la hora de encontrar planos y encuadres interesantes y por el pequeño milagro que supone una peli tan bien acabada con un presupuesto tan modesto, la historia empieza a hacerse primero pesada y después plomiza, el interés del espectador por lo que les pase a los cerebritos decrece y se agota y cuando llegan los créditos finales hace ya rato que le importan un bledo los mindundis, no se siente inquieto o sobrecogido, ni mucho menos, como he leído por ahí, que le hayan tenido "en vilo" o "hipnotizado". Y no le apetece (otra bobada) volver a verla para “apreciar los detalles que se le han pasado por alto”. Se siente como se sentiría un servidor tras degustar humo esferificado en El Bulli: hambriento y sin ganas de repetir. Un filete es un filete y un muermazo es un muermazo.
12 de junio de 2005
12 de junio de 2005
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Primer" supone un homenaje al científico, al inventor, alabando los medios que han llevado a todos los grandes descubrimientos: la obsesión, el sacrificio, el miedo y el azar. Y todos estos estos elementos entran en juego no sólo en el guión, sino también en la propia producción: bajo presupuesto, escenas probablemente ensayadas hasta la extenuación, dando una dirección y actuaciones inesperadas, y un riesgo desmesurado que se ha visto recompensado.
Especialmente recomendable para todos los aficionados a la ciencia y la investigación.
Exige, quizás, un esfuerzo por parte del espectador que no conoce los temas y ambientes en que se mueve -también para el que los conoce-, pero aquél que luche por mantener el contacto, aunque sea de lejos, se verá recompensado con una obra sorprendente y fresca.
Esta película constituye un sentido homenaje a La jeteè, llegando en algunos momentos puntuales a alcanzar su grandiosidad y belleza. Y esto no es poco, siendo La Jeteè una de las obras maestras de la ciencia-ficción.
Especialmente recomendable para todos los aficionados a la ciencia y la investigación.
Exige, quizás, un esfuerzo por parte del espectador que no conoce los temas y ambientes en que se mueve -también para el que los conoce-, pero aquél que luche por mantener el contacto, aunque sea de lejos, se verá recompensado con una obra sorprendente y fresca.
Esta película constituye un sentido homenaje a La jeteè, llegando en algunos momentos puntuales a alcanzar su grandiosidad y belleza. Y esto no es poco, siendo La Jeteè una de las obras maestras de la ciencia-ficción.
17 de mayo de 2007
17 de mayo de 2007
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine independiente PURO (aparte de ganar el primer premio en el festival de Sundance 2004, está hecha sólo con 7.000$, y está dirigida, escrita, protagonizada, montada y compuesta la música por el mismo tío), y con un argumento de ciencia ficción sin efectos especiales pero con física cuántica y paradojas espacio-temporales.
Es el argumento más complejo que he visto nunca, empieza con cuatro amigos q se dedican a construir inventos científicos en el garaje de uno de ellos, y un día descubren algo que puede cambiar el mundo. Y eso es lo único que puedo contar; pero no porque no quiera hacerlo, sino porque no puedo.
Es de esas peliculas en las q no basta con verla atentamente para entenderla (quien diga que sí, miente), simplemente porque en la película no te dan todos los datos necesarios, sino que tienes q montártelos tú a posteriori (esto suena al "Mulholland Drive" de Lynch), así q con un primer visionado te quedas a medias salvo q seas como el autor de la película, un cerebrito.
Es el argumento más complejo que he visto nunca, empieza con cuatro amigos q se dedican a construir inventos científicos en el garaje de uno de ellos, y un día descubren algo que puede cambiar el mundo. Y eso es lo único que puedo contar; pero no porque no quiera hacerlo, sino porque no puedo.
Es de esas peliculas en las q no basta con verla atentamente para entenderla (quien diga que sí, miente), simplemente porque en la película no te dan todos los datos necesarios, sino que tienes q montártelos tú a posteriori (esto suena al "Mulholland Drive" de Lynch), así q con un primer visionado te quedas a medias salvo q seas como el autor de la película, un cerebrito.

David Sullivan
Pero pese a todo esto, la peli te tiene totalmente enganchado e intrigado, intentando averiguar lo que está pasando, y atar los cabos de este rompecabezas (igual q en "Memento", salvo que en "Primer" la solución no está al final, sino q la tienes q averiguar tú).
Sólo dura 77 min., y es la primera película en la que me he pasado más tiempo pensándola después que viéndola. Y ahora estoy deseando verla una segunda vez para encajar un poco más las piezas (en los foros dicen que hace falta verla hasta tres veces), así q igual esta noche me paso la segunda sesión.
Si después de todas estas advertencias, tenéis moral para aceptar el desafío de ver la peli... abrir bien los ojos (y las neuronas) y aquí os espero para discutir el argumento.
Esto es lo que hace grande a esta película (cuánticamente hablando, jeje).
Sólo dura 77 min., y es la primera película en la que me he pasado más tiempo pensándola después que viéndola. Y ahora estoy deseando verla una segunda vez para encajar un poco más las piezas (en los foros dicen que hace falta verla hasta tres veces), así q igual esta noche me paso la segunda sesión.
Si después de todas estas advertencias, tenéis moral para aceptar el desafío de ver la peli... abrir bien los ojos (y las neuronas) y aquí os espero para discutir el argumento.
Esto es lo que hace grande a esta película (cuánticamente hablando, jeje).
22 de marzo de 2010
22 de marzo de 2010
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo primero es lo primero, es decir, cumplir con quien lea esto para orientarse sobre lo que va a ver (o dejar de ver):
NO es una película entretenida para pasar el rato.
Esto no es un defecto, es una consecuencia de las intenciones de su creador: es compleja, densa, y la mayor parte del metraje la ocupan los diálogos técnico-filosóficos de dos tíos vestidos de traje.
No hay explosiones, chistes, besos ni persecuciones; y si has quedado defraudado porque esperabas otra cosa, te has equivocado de sala al pedir la entrada.
Pero te has equivocado TU al hacer la elección, no culpes a la obra. Que yo sepa, Carruth no promete otra cosa distinta a la que da.
¿Que no la has entendido a la primera? Normal. Yo tampoco. Los sudokus tampoco los hago de un vistazo: tengo que ir repasando el tablero buscando las relaciones entre los números para ver cómo encajan. Y "Primer" es así en cierto modo, y lo explico:
NO es una película entretenida para pasar el rato.
Esto no es un defecto, es una consecuencia de las intenciones de su creador: es compleja, densa, y la mayor parte del metraje la ocupan los diálogos técnico-filosóficos de dos tíos vestidos de traje.
No hay explosiones, chistes, besos ni persecuciones; y si has quedado defraudado porque esperabas otra cosa, te has equivocado de sala al pedir la entrada.
Pero te has equivocado TU al hacer la elección, no culpes a la obra. Que yo sepa, Carruth no promete otra cosa distinta a la que da.
¿Que no la has entendido a la primera? Normal. Yo tampoco. Los sudokus tampoco los hago de un vistazo: tengo que ir repasando el tablero buscando las relaciones entre los números para ver cómo encajan. Y "Primer" es así en cierto modo, y lo explico:

David Sullivan & Shane Carruth
Cojemos una película de misterio o un episodio de una serie estilo Colombo, por ejemplo. Eliminamos la consabida escena final en que el detective nos dice quien es el asesino y nos muestra cómo ha llegado a esa conclusión, incluyendo algunos flashbacks para que veamos cómo ha ido uniendo las piezas. Es lo que nos queda aquí, con la diferencia de que en Primer se nos otorga el papel de Colombo, y además ni siquiera se nos dice (explícitamente) qué es lo que hay que investigar. Simplemente se nos muestran fragmentos de lo que andan haciendo dos científicos y somos nosotros quienes debemos explicarnos a nosotros mismos qué es lo que estamos viendo y por qué pasa lo que pasa. Ni siquiera nos dicen qué hace la dichosa máquina, ni siquiera nos cuentan qué es lo que tanto les preocupa, tenemos que deducir incluso de qué están hablando.
Entiendo que esa ausencia de explicaciones "masticadas", sumadas a lo complicado de la trama, las paradojas y el abundante lenguaje científico (la mayor parte está puesto para confundir ó dar una sensación realista creíble, no os dejéis asustar) pueden desorientar, exasperar o aburrir a quien no esperase nada de esto, pero entiendo que es de agradecer en todo caso un enfoque tan novedoso y el que se ofrezca un puzle sin la solución en la tapa para que el espectador pueda resolverlo pensando por sí mismo, aunque a alguno le duela la cabeza por ser su primera vez.
Entiendo que esa ausencia de explicaciones "masticadas", sumadas a lo complicado de la trama, las paradojas y el abundante lenguaje científico (la mayor parte está puesto para confundir ó dar una sensación realista creíble, no os dejéis asustar) pueden desorientar, exasperar o aburrir a quien no esperase nada de esto, pero entiendo que es de agradecer en todo caso un enfoque tan novedoso y el que se ofrezca un puzle sin la solución en la tapa para que el espectador pueda resolverlo pensando por sí mismo, aunque a alguno le duela la cabeza por ser su primera vez.
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