Ingeborg Holm
1913 

6,9
279
Drama
Tras quedarse viuda, Ingeborg Holm es incapaz de dirigir el negocio que su marido le ha dejado. Decide entonces cedérselo a sus hijos e irse a vivir a un asilo para pobres. A raíz de las desgracias sufridas, su salud mental se va deteriorando. Basada en una obra teatral de Nils Krok. (FILMAFFINITY)
8 de junio de 2019
8 de junio de 2019
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pesar de que esta película tenga más de cien años, pues fue estrenada en noviembre de 1913, que se dice pronto, cuenta una historia que resulta bastante actual: la vida en el alambre de una familia que a raíz de una desgracia pasa por enormes dificultades económicas.
Sin destripar demasiado el argumento, diré que la historia es un drama social, contextualizado en la Suecia de principios del siglo XX. Según sus leyes, un adulto podía ser confinado a un internado para indigentes cuando no tenía los recursos necesarios o se encontraba en la quiebra, y además los hijos eran enviados a otras familias. Esto es lo que le sucede a la protagonista de la cinta, Ingerborg Holm. Como resultado de los avatares y tragedias de la vida su salud mental se resiente, y pierde la razón. La misma solo volverá tras el reencuentro con uno de sus hijos, años más tarde.
Hay muchas cosas a destacar. En primer lugar, el protagonismo total de la cinta recae en una mujer. Para ello se contó con la actriz Hilda Borgström, que era por entonces la actriz mejor pagada en el cine de su país, y que desarrolla una excelente interpretación, contenida y realista. Muy acertada en todos los niveles.
El guión es del propio Sjöström y de Nils Krok, escritor y pedagogo que trabajó como miembro de una escuela de bienestar social, y que redactó la historia a partir de hechos verídicos que conoció de primera mano; una familia pasó por las mismas circunstancias como las descritas en la película, dando lugar a una verosimilitud poco conocida hasta entonces. La narración resulta fluida para el espectador, con unos intertítulos apropiados, (yo ví la versión en inglés). Tiene un cierto toque intimista, de crítica social que contrasta enormemente con el tipo de cine que se hacía en ese momento. Este punto es verdaderamente importante, hasta tal grado, que como resultado se produjo un importante debate en la sociedad sueca de entonces, y posteriormente se llevaron a cabo cambios importantes en la leyes de aquel país. Es por lo tanto, uno de los primeros ejemplos del poder e influencia que puede ejercer este nuevo arte, no ya tan sólo como forma de expresión artística, sino como herramienta de denuncia ante las injusticias.
Hay una crítica anterior que tilda a la película de machista con la que estoy en completo desacuerdo. Si algo es esta película es una denuncia social, en el que la mujer, además de tener autonomía y liderazgo frente a diferentes desgracias, puesto que se tiene que poner al frente del negocio familiar tras la tragedia, tiene la iniciativa para no dejar nunca de buscar a sus hijos y salir adelante.
La estructura narrativa es interesante, aún con las limitaciones que imponen los impedimentos técnicos de una época aún tan temprana en el desarrollo del medio cinematográfico, contando con una sobresaliente dirección y fotografía. Es por todo ello que hace de esta una película muy destacable desde múltiples planos, y de un gran valor como aporte a un medio que por entonces estaba dando sus primeros pasos.
Sin destripar demasiado el argumento, diré que la historia es un drama social, contextualizado en la Suecia de principios del siglo XX. Según sus leyes, un adulto podía ser confinado a un internado para indigentes cuando no tenía los recursos necesarios o se encontraba en la quiebra, y además los hijos eran enviados a otras familias. Esto es lo que le sucede a la protagonista de la cinta, Ingerborg Holm. Como resultado de los avatares y tragedias de la vida su salud mental se resiente, y pierde la razón. La misma solo volverá tras el reencuentro con uno de sus hijos, años más tarde.
Hay muchas cosas a destacar. En primer lugar, el protagonismo total de la cinta recae en una mujer. Para ello se contó con la actriz Hilda Borgström, que era por entonces la actriz mejor pagada en el cine de su país, y que desarrolla una excelente interpretación, contenida y realista. Muy acertada en todos los niveles.
El guión es del propio Sjöström y de Nils Krok, escritor y pedagogo que trabajó como miembro de una escuela de bienestar social, y que redactó la historia a partir de hechos verídicos que conoció de primera mano; una familia pasó por las mismas circunstancias como las descritas en la película, dando lugar a una verosimilitud poco conocida hasta entonces. La narración resulta fluida para el espectador, con unos intertítulos apropiados, (yo ví la versión en inglés). Tiene un cierto toque intimista, de crítica social que contrasta enormemente con el tipo de cine que se hacía en ese momento. Este punto es verdaderamente importante, hasta tal grado, que como resultado se produjo un importante debate en la sociedad sueca de entonces, y posteriormente se llevaron a cabo cambios importantes en la leyes de aquel país. Es por lo tanto, uno de los primeros ejemplos del poder e influencia que puede ejercer este nuevo arte, no ya tan sólo como forma de expresión artística, sino como herramienta de denuncia ante las injusticias.
Hay una crítica anterior que tilda a la película de machista con la que estoy en completo desacuerdo. Si algo es esta película es una denuncia social, en el que la mujer, además de tener autonomía y liderazgo frente a diferentes desgracias, puesto que se tiene que poner al frente del negocio familiar tras la tragedia, tiene la iniciativa para no dejar nunca de buscar a sus hijos y salir adelante.
La estructura narrativa es interesante, aún con las limitaciones que imponen los impedimentos técnicos de una época aún tan temprana en el desarrollo del medio cinematográfico, contando con una sobresaliente dirección y fotografía. Es por todo ello que hace de esta una película muy destacable desde múltiples planos, y de un gran valor como aporte a un medio que por entonces estaba dando sus primeros pasos.
7 de junio de 2024
7 de junio de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
140/35(30/05/24) Lacrimógeno melodrama silente sueco, considerado de los primeros largometrajes de la historia, siéndolo para el país escandinavo. Dirigido hace 101 años por Victor Sjöström, el más afamado realizador sueco hasta que llegó Ingmar Bergman (este fue un gran seguidor del cineasta, haciéndolo protagonista de uno de sus mejores films, el crepuscular “Fresas Salvajes” de 1957). Drama de crítica social crudo, basado en una obra de 1906 de Nils Krok, Sjöström y Krok guionizan, este último era escritor y pedagogo, trabajó de miembro de escuela de bienestar social, redactó la historia a partir de hechos verídicos conoció de primera mano. Film que provocó en su momento gran debate en Suecia sobre la seguridad social, condujo a cambios en las leyes sobre hogares de pobres. Narración sobre una familia que se hunde en las profundidades de la pobreza después de que el padre muere justo cuando él asume la propiedad de una tienda tras pedir un préstamo al banco.
Es un relato envejecido por el paso del tiempo, para ponernos en contexto, Griffith aun hacía cortos, Chaplin aún no había empezado en cine y Holllywood no era la Meca del Cine, ello para valorar y entender mejor el valor de esta cinta donde no hay posibilidad de escape en la espiral de a peor y más peor, es una caída desesperanzadora, lo que lo hace demasiado liso, busca conmover haciéndote empatizar con la desgraciada protagonista. Veo los elementos apreciables en como el cine va creciendo (aun no tenía el invento de los Lumiere ni 20 años), se ven las ansias de querer remover conciencias, el cine como agitprop, dos años antes de la controvertida “El Nacimiento de una Nación” de Griffith, Sjöström con un mejor propósito (que Griffith) consiguió cambiar las cosas a mejor. Habiendo entre los aspectos visuales incipientes por lo novedoso, gracias a la cinematografía de Henrik Jaenzon (colaborador habitual de Sjöström en films como “El monasterio de Sendomir” o “El primer amor”), como otorga profundidades de campo como para crear situaciones en segundo plano que se atomizan con las del primero (como es la escena de la muerte del marido mientras, al fondo, los niños juegan con un barco en una palangana). Como es sugestivo el uso dramático de la iluminación, como cuando Ingeborg es incapaz de sacar adelante la tienda y estando en el negocio la luz se va apagando hasta que parece tragársela, la oscuridad se cierne sobre ella y la devora. También es remarcable, por lo inusual para el tiempo, el rodaje en exteriores, siempre con la protagonista enmarcada por bastos lares desiertos, como si no tuviera asidero al que cogerse en su caída.
Se trata de una de las pocas películas antiguas de Sjöström que se conservan tras un incendio en 1941. Este es un film anterior a las obras mudas que encumbraron al director como “La Carreta Fantasma” en Suecia, luego fichado para Hollywood nos legó films de prestigio como “El que recibe bofetadas” o “El viento”. Aquí describe con gran detalle el descenso a los infiernos de una madre viuda e indigente, encarnada con brillantez por Hilda Bergstrom (la actriz mejor pagada entonces en Suecia), con un rostro conmovedor se empatiza con su padecimiento, con su espíritu materno, con los sacrificios que debe hacer arrastrada por el aciago destino, con esa pizca de histrionismo dependiente del cine mudo, notamos su angustia, su agotamiento psíquico, su desesperación (su rostro en la casa de los padres adoptivos de su hijo), teniendo un clímax trémulo en que la vemos en un estado mental delirante (spoiler), gran trabajo.
Sven Holm y su esposa Ingeborg están felizmente casados, tienen tres hijos y tras obtener un préstamo bancario van a abrir una tienda en Estocolmo. Abren la tienda, pero Sven contrae tuberculosis y muere. Inicialmente, Ingeborg intenta administrar la tienda ella sola, pero cuando fracasa y desarrolla una úlcera debilitante, recurre al asilo para pobres en busca de ayuda. La junta del asilo no le otorga suficiente ayuda para sobrevivir fuera del asilo. Tiene que vender la tienda y su casa, y alojar a los tres niños en familias de acogida.
Las historia es una denuncia de las injusticias sociales, de como una angustiada madre va sufriendo varapalos uno tras otro en la vida, desde la enfermedad del marido, la muerte de este, la mala gestión del negocio de la tienda, expuesto esto en modo flash, pues nos ponen que el empelado se entretiene con una joven con la que coquetea, mientras otra mujer que ha entrado es desatendida y termina marchándose, y sin solución de continuidad lo siguiente es venir el acreedor del banco a pedir reclamar el dinero debido. Tras ello, viene el desahucio del hogar, tener que ir a vivir a un hospicio estatal, representado este como una prisión, en la que debes trabajar de ‘kelly’ en el lugar, y como allí no puede haber niños debe entregarlos a otras familias, con el consiguiente drama y dolor de la mujer, ello expuesto con gran sentido emocional por el contraste de mientras la madre entrega a sus hijos a otras familias, de fondo vemos a un funcionario firmar los papeles de la adopción con frialdad robótica deshumanizante.
Es un y más y más sin solución de remanso de esperanza. Sjöström muestra el paulatino deterioro de esta perdedora mujer, su travesía por el infortunio con impotencia debe ir abandonando todo lo querido, hasta llegar a colapsar mentalmente. Se nos presenta a una mártir que se ve arrollada por el capitalismo.
Aunque esta historia facilona tiene más agujeros que el auto de Bonny & Clyde. Pues porque la madre no pide ayuda a familia? Porque no intenta ella llevar la tienda en vez de delegar en un claramente inútil? Porque no busca trabajo en momento alguno? Falta el marido y lo que vemos es que mucha tragedia, pero la verdadera tragedia es que ella es una inútil, siendo desde este punto de vista un film muy machista hasta la misoginia, pues nos viene a decir que una familia sin el padre se viene abajo, la madre es un zero a la izquierda (¿?).
Es un relato envejecido por el paso del tiempo, para ponernos en contexto, Griffith aun hacía cortos, Chaplin aún no había empezado en cine y Holllywood no era la Meca del Cine, ello para valorar y entender mejor el valor de esta cinta donde no hay posibilidad de escape en la espiral de a peor y más peor, es una caída desesperanzadora, lo que lo hace demasiado liso, busca conmover haciéndote empatizar con la desgraciada protagonista. Veo los elementos apreciables en como el cine va creciendo (aun no tenía el invento de los Lumiere ni 20 años), se ven las ansias de querer remover conciencias, el cine como agitprop, dos años antes de la controvertida “El Nacimiento de una Nación” de Griffith, Sjöström con un mejor propósito (que Griffith) consiguió cambiar las cosas a mejor. Habiendo entre los aspectos visuales incipientes por lo novedoso, gracias a la cinematografía de Henrik Jaenzon (colaborador habitual de Sjöström en films como “El monasterio de Sendomir” o “El primer amor”), como otorga profundidades de campo como para crear situaciones en segundo plano que se atomizan con las del primero (como es la escena de la muerte del marido mientras, al fondo, los niños juegan con un barco en una palangana). Como es sugestivo el uso dramático de la iluminación, como cuando Ingeborg es incapaz de sacar adelante la tienda y estando en el negocio la luz se va apagando hasta que parece tragársela, la oscuridad se cierne sobre ella y la devora. También es remarcable, por lo inusual para el tiempo, el rodaje en exteriores, siempre con la protagonista enmarcada por bastos lares desiertos, como si no tuviera asidero al que cogerse en su caída.
Se trata de una de las pocas películas antiguas de Sjöström que se conservan tras un incendio en 1941. Este es un film anterior a las obras mudas que encumbraron al director como “La Carreta Fantasma” en Suecia, luego fichado para Hollywood nos legó films de prestigio como “El que recibe bofetadas” o “El viento”. Aquí describe con gran detalle el descenso a los infiernos de una madre viuda e indigente, encarnada con brillantez por Hilda Bergstrom (la actriz mejor pagada entonces en Suecia), con un rostro conmovedor se empatiza con su padecimiento, con su espíritu materno, con los sacrificios que debe hacer arrastrada por el aciago destino, con esa pizca de histrionismo dependiente del cine mudo, notamos su angustia, su agotamiento psíquico, su desesperación (su rostro en la casa de los padres adoptivos de su hijo), teniendo un clímax trémulo en que la vemos en un estado mental delirante (spoiler), gran trabajo.
Sven Holm y su esposa Ingeborg están felizmente casados, tienen tres hijos y tras obtener un préstamo bancario van a abrir una tienda en Estocolmo. Abren la tienda, pero Sven contrae tuberculosis y muere. Inicialmente, Ingeborg intenta administrar la tienda ella sola, pero cuando fracasa y desarrolla una úlcera debilitante, recurre al asilo para pobres en busca de ayuda. La junta del asilo no le otorga suficiente ayuda para sobrevivir fuera del asilo. Tiene que vender la tienda y su casa, y alojar a los tres niños en familias de acogida.
Las historia es una denuncia de las injusticias sociales, de como una angustiada madre va sufriendo varapalos uno tras otro en la vida, desde la enfermedad del marido, la muerte de este, la mala gestión del negocio de la tienda, expuesto esto en modo flash, pues nos ponen que el empelado se entretiene con una joven con la que coquetea, mientras otra mujer que ha entrado es desatendida y termina marchándose, y sin solución de continuidad lo siguiente es venir el acreedor del banco a pedir reclamar el dinero debido. Tras ello, viene el desahucio del hogar, tener que ir a vivir a un hospicio estatal, representado este como una prisión, en la que debes trabajar de ‘kelly’ en el lugar, y como allí no puede haber niños debe entregarlos a otras familias, con el consiguiente drama y dolor de la mujer, ello expuesto con gran sentido emocional por el contraste de mientras la madre entrega a sus hijos a otras familias, de fondo vemos a un funcionario firmar los papeles de la adopción con frialdad robótica deshumanizante.
Es un y más y más sin solución de remanso de esperanza. Sjöström muestra el paulatino deterioro de esta perdedora mujer, su travesía por el infortunio con impotencia debe ir abandonando todo lo querido, hasta llegar a colapsar mentalmente. Se nos presenta a una mártir que se ve arrollada por el capitalismo.
Aunque esta historia facilona tiene más agujeros que el auto de Bonny & Clyde. Pues porque la madre no pide ayuda a familia? Porque no intenta ella llevar la tienda en vez de delegar en un claramente inútil? Porque no busca trabajo en momento alguno? Falta el marido y lo que vemos es que mucha tragedia, pero la verdadera tragedia es que ella es una inútil, siendo desde este punto de vista un film muy machista hasta la misoginia, pues nos viene a decir que una familia sin el padre se viene abajo, la madre es un zero a la izquierda (¿?).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo único, y no es baladí, es que haya una institución estatal (Oficina Nacional de Lucha Contra la Pobreza) que por darte cama y comida pueda retenerte como un criminal en presidio, sin poder estar en libertad. Esto muy expresado en como se presenta a través de unas rejas por las que la mujer entra y se cierran tras adentrarse en sus fauces, yb regida por tipos vestidos de guardias. Tanto como que cuando huye (no diré el motivo para no spoilear), la policía se pone en su búsqueda para detenerla, esto es aberrante. Pero ya el colmo es que la policía pretenda pasar la factura de los gastos de la ‘operación’ de búsqueda de una pobre mujer que no ha cometido más delito que ser pobre. Por lo demás, son las leyes del mercado, pues cuando uno pide un préstamo hay un riesgo, si todo le hubiera ido bien con el comercio, no creo que hubieran ido repartiendo los Holm a los pobres. El estado lo que hace es recogerla para no muera de hambre, dándole lo necesario para subsistir, no veo nada malo en ello, salvo lo que se pide como contraprestación de convertirse en una rea. Deberían haberla preparado para algún oficio, y no sumergirla en estar allí y punto. También hay un dardo contra la sanidad danesa, cuando una madre pide ayuda al hospicio para una operación a su hija adoptada, esto refleja la precariedad en este aspecto.
Mencionar el humanismo de Sjöström, sobre como quiere caer en lo facilón, me refiero a exponer a los padres adoptivos de los hijos de Ingeborg como gente mala, sin gente comprensiva y atenta; Mencionar que el final me ha sido algo acomodaticio para como había sido el film, no le pega, como si hubiera sido una imposición desde las alturas (spoiler).
Spoiler:
Rush final: Después de un tiempo, Ingeborg lee en una carta que su hija Valborg está enferma. El asilo no puede financiar una visita, pero la decidida Ingeborg escapa por la noche y, tras ser perseguida por la policía, consigue ver al niño. Cuando regresa al asilo, el administrador está furioso porque deben pagar una multa por los problemas que causó. Más tarde, a Ingeborg se le ofrece la oportunidad de ver a su hijo menor, esta vez con la aprobación del asilo. Cuando el niño no la reconoce, queda devastada. Intenta hacer una muñeca con su bufanda para que juegue el niño, pero él llora y se vuelve hacia su madre adoptiva. Esto golpea tan fuerte a Ingeborg que pierde la cordura. Ella es relegada a la sala de mujeres locas del asilo, acunando una tabla de madera como si fuera uno de sus hijos (esto lo copió-homenajeó David Lynch para un personaje de su icónica serie “Twin Peaks”, Margaret Lanterman ‘La mMujer del leño’ encarnada por Catherine Coulson). Hay una elipsis y saltamos quince años, su hijo mayor, Erik (Sven Holm), ahora marinero, la visita sin saber de la demencia de su madre. Se desespera cuando Ingeborg no lo reconoce, pero cuando le muestra una fotografía juvenil de ella misma, que presenta la inscripción "Para Erik de parte de su madre", recupera la cordura. Fin; Aquí hay una grieta difícil de asumir, pues al parecer Ingeborg entre en la locura 15 años atrás, y Erik que se supone la quería ha estado tres lustros sin verla? Ha estado tres lustros sin interesarse por como estaba? Menudo amor de hijo! El ‘Happy End’ me ha sido impostado, no pega, y más con esta grieta mencionada del supuesto cariño filial poco verosímil. Aunuyqe para bien está la fenomenal actuación de Hilda Bergstrom sabiendo modular de la enajenación a sentir la epifanía materna, logar emocionar.
Siempre desde el filtro que da entender en el año de producción que estamos, me queda una buena película, que fue un paso adelante del cine como herramienta de agitación social. Gloria Ucrania!!!
Mencionar el humanismo de Sjöström, sobre como quiere caer en lo facilón, me refiero a exponer a los padres adoptivos de los hijos de Ingeborg como gente mala, sin gente comprensiva y atenta; Mencionar que el final me ha sido algo acomodaticio para como había sido el film, no le pega, como si hubiera sido una imposición desde las alturas (spoiler).
Spoiler:
Rush final: Después de un tiempo, Ingeborg lee en una carta que su hija Valborg está enferma. El asilo no puede financiar una visita, pero la decidida Ingeborg escapa por la noche y, tras ser perseguida por la policía, consigue ver al niño. Cuando regresa al asilo, el administrador está furioso porque deben pagar una multa por los problemas que causó. Más tarde, a Ingeborg se le ofrece la oportunidad de ver a su hijo menor, esta vez con la aprobación del asilo. Cuando el niño no la reconoce, queda devastada. Intenta hacer una muñeca con su bufanda para que juegue el niño, pero él llora y se vuelve hacia su madre adoptiva. Esto golpea tan fuerte a Ingeborg que pierde la cordura. Ella es relegada a la sala de mujeres locas del asilo, acunando una tabla de madera como si fuera uno de sus hijos (esto lo copió-homenajeó David Lynch para un personaje de su icónica serie “Twin Peaks”, Margaret Lanterman ‘La mMujer del leño’ encarnada por Catherine Coulson). Hay una elipsis y saltamos quince años, su hijo mayor, Erik (Sven Holm), ahora marinero, la visita sin saber de la demencia de su madre. Se desespera cuando Ingeborg no lo reconoce, pero cuando le muestra una fotografía juvenil de ella misma, que presenta la inscripción "Para Erik de parte de su madre", recupera la cordura. Fin; Aquí hay una grieta difícil de asumir, pues al parecer Ingeborg entre en la locura 15 años atrás, y Erik que se supone la quería ha estado tres lustros sin verla? Ha estado tres lustros sin interesarse por como estaba? Menudo amor de hijo! El ‘Happy End’ me ha sido impostado, no pega, y más con esta grieta mencionada del supuesto cariño filial poco verosímil. Aunuyqe para bien está la fenomenal actuación de Hilda Bergstrom sabiendo modular de la enajenación a sentir la epifanía materna, logar emocionar.
Siempre desde el filtro que da entender en el año de producción que estamos, me queda una buena película, que fue un paso adelante del cine como herramienta de agitación social. Gloria Ucrania!!!
23 de diciembre de 2017
23 de diciembre de 2017
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Según he leído, parece ser que es la primera película sueca, y además cuenta con ser la primera película social que afectó tanto a la sociedad que cambio las leyes.
Realmente, es una película muy dura, que retrata la dura vida de una mujer indefensa ante el mundo. Es bastante machista, en el sentido que por la muerte de un hombre, la vida de toda una familia se va al garete, dando por hecho que sin un hombre no se puede vivir. Aunque realmente es la unión de varios hechos que hacen llevar la trama a este extremo.
Tiene el defecto de que algunas veces se hace bastante lenta, pero no lo tengo en cuenta por el hecho que pienso que era difícil determinar su una escena se podría hacer larga o no.
No hay mucha técnica, son planos fijos, no hay primeros planos, ni movimiento de cámara. Entiendo que al ser la primera (o una de las primeras) películas suecas, es difícil determinar el avance en aquella época.
Valoro mucho la interpretación de la actriz principal, al ser también una historia de una mujer como principal protagonista.
Realmente, es una película muy dura, que retrata la dura vida de una mujer indefensa ante el mundo. Es bastante machista, en el sentido que por la muerte de un hombre, la vida de toda una familia se va al garete, dando por hecho que sin un hombre no se puede vivir. Aunque realmente es la unión de varios hechos que hacen llevar la trama a este extremo.
Tiene el defecto de que algunas veces se hace bastante lenta, pero no lo tengo en cuenta por el hecho que pienso que era difícil determinar su una escena se podría hacer larga o no.
No hay mucha técnica, son planos fijos, no hay primeros planos, ni movimiento de cámara. Entiendo que al ser la primera (o una de las primeras) películas suecas, es difícil determinar el avance en aquella época.
Valoro mucho la interpretación de la actriz principal, al ser también una historia de una mujer como principal protagonista.
23 de abril de 2026
23 de abril de 2026
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Prácticamente, el primer largometraje del gran director sueco. Es un autor que será de referencia, pero en este título ya apunta lo que puede aportar a la Historia del cine.
Basada en una novela (en la película aparece una fotografía del autor, al principio), sigue la estela de las adaptaciones cinematográficas. Parece ser que la película fomentó un debate social que tuvo repercusiones legales. El cine ya era algo más que entretenimiento...
La apertura de la película ya trae alguna curiosidad: fotografía del autor de la novela en la que se inspira, y unos segundos de imagen animada tanto de la protagonista (que fue famosa en su momento) y del actor más pequeño.
Como era habitual en otros films de la época, está dividido en partes, aunque en algunos casos la división es muy fluida, casi forzada. Tiene pocos intertítulos, justificados. Alguna secuencia está alargada innecesariamente, lo que resta agilidad a la narración; en todo caso, la duración total (unos 72 minutos) es bastante ligera.
Es un drama social, que retrata el descenso ad inferos de una viuda, que pasa de una situación de familia acomodada (matrimonio con tres hijos y criada) y feliz a la ruina económica y mental. Este descenso se visualiza en la secuencia en la que, huyendo de la policía, es ocultada en un sótano. Este descenso está muy bien contado, es progresivo y opresivo, también para el espectador. Incluso la iluminación acompaña el estado anímico de la protagonista (de la luz en el huerto de la secuencia inicial a la oscuridad en la tienda donde se anuncia la quiebra).
La filmación está hecha con planos fijos, aunque los encuadres creo que son muy buenos. También encontramos fragmentos de montaje paralelo y algunos planos con profundidad de campo: Sjöström normaliza técnicas narrativas, aunque no sea el inventor, pero se nota que las domina.
Otro elemento destacable es la actuación de los protagonistas: muy natural, poco histriónica, comedida, incluso los niños. En este sentido creo que es un avance hacia la madurez del cine.
Finalmente, me quedo con la presentación bastante descarnada de situaciones poco agradables: el abuso del dependiente aprovechando la ausencia por enfermedad del dueño, el asilo (trabajo duro, alcoholismo), el manicomio... Da la impresión de realismo, no parece que haya cargado las tintas. Un verdadero drama.
Basada en una novela (en la película aparece una fotografía del autor, al principio), sigue la estela de las adaptaciones cinematográficas. Parece ser que la película fomentó un debate social que tuvo repercusiones legales. El cine ya era algo más que entretenimiento...
La apertura de la película ya trae alguna curiosidad: fotografía del autor de la novela en la que se inspira, y unos segundos de imagen animada tanto de la protagonista (que fue famosa en su momento) y del actor más pequeño.
Como era habitual en otros films de la época, está dividido en partes, aunque en algunos casos la división es muy fluida, casi forzada. Tiene pocos intertítulos, justificados. Alguna secuencia está alargada innecesariamente, lo que resta agilidad a la narración; en todo caso, la duración total (unos 72 minutos) es bastante ligera.
Es un drama social, que retrata el descenso ad inferos de una viuda, que pasa de una situación de familia acomodada (matrimonio con tres hijos y criada) y feliz a la ruina económica y mental. Este descenso se visualiza en la secuencia en la que, huyendo de la policía, es ocultada en un sótano. Este descenso está muy bien contado, es progresivo y opresivo, también para el espectador. Incluso la iluminación acompaña el estado anímico de la protagonista (de la luz en el huerto de la secuencia inicial a la oscuridad en la tienda donde se anuncia la quiebra).
La filmación está hecha con planos fijos, aunque los encuadres creo que son muy buenos. También encontramos fragmentos de montaje paralelo y algunos planos con profundidad de campo: Sjöström normaliza técnicas narrativas, aunque no sea el inventor, pero se nota que las domina.
Otro elemento destacable es la actuación de los protagonistas: muy natural, poco histriónica, comedida, incluso los niños. En este sentido creo que es un avance hacia la madurez del cine.
Finalmente, me quedo con la presentación bastante descarnada de situaciones poco agradables: el abuso del dependiente aprovechando la ausencia por enfermedad del dueño, el asilo (trabajo duro, alcoholismo), el manicomio... Da la impresión de realismo, no parece que haya cargado las tintas. Un verdadero drama.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final "feliz", un poco forzado, no logra quitar el mal sabor de boca que deja la historia.
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