La historia de la humanidad
1957 

5,1
405
Comedia. Fantástico
Mezcla de comedia y fantasía que narra principalmente un ficticio juicio celestial que se lleva a cabo contra la humanidad en el que se enfrentan como defensor el Espíritu del Hombre (Ronald Colman) y como fiscal el mismísimo Diablo (Vincent Price). El juez celestial es Sir Cedric Hardwicke y, a lo largo del filme, se relatan diversos hechos históricos pero en tonos de farsa. Por ejemplo: Peter Lorre es Nerón, Groucho Marx es Peter ... [+]
6 de marzo de 2013
6 de marzo de 2013
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Graduado como Comunicador social en la Universidad Columbia, Irwin Allen fue primero editor de una revista y director de un programa radial por varios años hasta que, en la década de 1950 se inició como productor y director cinematográfico, especializándose en el documental con el que comenzó a proyectar su edificante espíritu, ya que sentía que era su deber llevar educación a un mundo donde, la verdadera formación, estaba vedada para la mayoría.
Los primeros filmes de Allen apuntaban en esta dirección: “The Sea Around Us” (1955) le merecería el premio Oscar y, “The Animal World” (1956) sería todo un éxito. Entusiasmado por este camino, al año siguiente conoció la interesante obra, “The Story of Mankind” (La Historia de la Humanidad) del historiador holandés, Hendrik Willem van Loon (1882-1944), dirigida particularmente a los niños y por la que ganó la medalla Newbery, en 1922. Con los nuevos hechos históricos que seguían sucediendo, las nuevas ediciones iban siendo actualizadas por el mismo autor y tras su muerte, fue su hijo, y luego otros historiadores, quienes siguieron con la tarea.
Pensando también en los niños fue que, Irwin Allen, realizó su película como un particular cuento de hadas, con imágenes que parecieran coloreadas a mano, y con esa manera tan simplista de describir cada hecho y a cada personaje, como si quisiera tan solo crear la primera enciclopedia en movimiento, anticipándose a los afanes audiovisuales de las nuevas generaciones. Pero la versión fílmica de, <<LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD>>, no cuajó lo suficiente, y en detrimento de su edificante propósito, necesario es decir que le faltó amenidad, un mayor sentido del humor, y una mejor selección y descripción de hechos, pues, casi todo el tiempo, Allen parece querer darle la razón a Scratch, ilustrando más lo negativo y reduciendo a palabras todo lo positivo que ha hecho el hombre… ¡y dizque el filme iba dirigido a los chicos!
Queriendo atrapar también al público adulto, Allen se valió de su agudeza como productor y director, y cogió entonces el directorio de actores de Hollywood, de donde obtuvo una buena lista de grandes nombres, escogiendo -a la mayoría- entre aquellos que estaban envejeciendo y ya estaban de tarifa baja porque sus tiempos gloriosos eran cosa del pasado. A Vincent Price, Cedric Hardwike y Ronald Colman los tomó como protagonistas, y al resto (Hedy Lamarr, Peter Lorre, Virginia Mayo, Charles Coburn, John Carradine… y Groucho, Chico y Harpo Marx) los contrató por unas horas, pues, con una anticipada puesta en escena, lo suyo era llegar y decir: “¡Hola y adiós!”
A falta de tan siquiera una o dos secuencias que merezcan un grato recuerdo, queda el haber visto por primera y única vez a los Marx en imágenes a color: Chico como el monje que habla con Cristóbal Colón; Groucho, como Peter Minuit, el ladrón que le birló Manhattan a los indios; y Harpo, como Issac Newton, sintiendo en la cabeza el famoso golpe de la manzana con el que descubrió la gravedad.
¡Ah!, y es cierto: “Por los malvados que apoyéis o por los hombres en que creáis, recibiréis la aniquilación o la gloria de la vida eterna”.
Los primeros filmes de Allen apuntaban en esta dirección: “The Sea Around Us” (1955) le merecería el premio Oscar y, “The Animal World” (1956) sería todo un éxito. Entusiasmado por este camino, al año siguiente conoció la interesante obra, “The Story of Mankind” (La Historia de la Humanidad) del historiador holandés, Hendrik Willem van Loon (1882-1944), dirigida particularmente a los niños y por la que ganó la medalla Newbery, en 1922. Con los nuevos hechos históricos que seguían sucediendo, las nuevas ediciones iban siendo actualizadas por el mismo autor y tras su muerte, fue su hijo, y luego otros historiadores, quienes siguieron con la tarea.
Pensando también en los niños fue que, Irwin Allen, realizó su película como un particular cuento de hadas, con imágenes que parecieran coloreadas a mano, y con esa manera tan simplista de describir cada hecho y a cada personaje, como si quisiera tan solo crear la primera enciclopedia en movimiento, anticipándose a los afanes audiovisuales de las nuevas generaciones. Pero la versión fílmica de, <<LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD>>, no cuajó lo suficiente, y en detrimento de su edificante propósito, necesario es decir que le faltó amenidad, un mayor sentido del humor, y una mejor selección y descripción de hechos, pues, casi todo el tiempo, Allen parece querer darle la razón a Scratch, ilustrando más lo negativo y reduciendo a palabras todo lo positivo que ha hecho el hombre… ¡y dizque el filme iba dirigido a los chicos!
Queriendo atrapar también al público adulto, Allen se valió de su agudeza como productor y director, y cogió entonces el directorio de actores de Hollywood, de donde obtuvo una buena lista de grandes nombres, escogiendo -a la mayoría- entre aquellos que estaban envejeciendo y ya estaban de tarifa baja porque sus tiempos gloriosos eran cosa del pasado. A Vincent Price, Cedric Hardwike y Ronald Colman los tomó como protagonistas, y al resto (Hedy Lamarr, Peter Lorre, Virginia Mayo, Charles Coburn, John Carradine… y Groucho, Chico y Harpo Marx) los contrató por unas horas, pues, con una anticipada puesta en escena, lo suyo era llegar y decir: “¡Hola y adiós!”
A falta de tan siquiera una o dos secuencias que merezcan un grato recuerdo, queda el haber visto por primera y única vez a los Marx en imágenes a color: Chico como el monje que habla con Cristóbal Colón; Groucho, como Peter Minuit, el ladrón que le birló Manhattan a los indios; y Harpo, como Issac Newton, sintiendo en la cabeza el famoso golpe de la manzana con el que descubrió la gravedad.
¡Ah!, y es cierto: “Por los malvados que apoyéis o por los hombres en que creáis, recibiréis la aniquilación o la gloria de la vida eterna”.
18 de septiembre de 2025
18 de septiembre de 2025
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo primero que llama la atención al empezar esta película, es el montón de actores de renombre que aparecen en ella, tantos que me estaba diciendo “esto va a ser realmente bueno“... pues menuda desilusión me he llevado.
Este film nos cuenta una especie de juicio cósmico donde se va a decidir el destino de la humanidad. ¿Será destruida por una super bomba atómica, o se salvarán?. Para ello, tenemos al mismísimo diablo, interpretado por el gran Vicent Price, actuando como fiscal, y a Ronald Colman, como Espíritu del Hombre, como abogado defensor.
La cosa promete, pero la película vienen a ser una serie de sketches que nos muestran diferentes periodos de la historia de la humanidad, donde se discute lo bueno y lo malo que hizo el hombre en cada época.
He de suponer que la gran mayoría de escenas que aparecen en la cinta son imágenes de archivo de otras películas, pues sería absurdo grabar tantas distintas escenas de épocas distintas, para momentos de 5 minutos.
Las apariciones del montón de grandes actores duran también escasos minutos, dejándolos totalmente desaprovechados.
En definitiva, una película con grandes pretensiones, pero que acaba siendo una continua muestra de monólogos de los dos protagonistas, que terminan haciéndose tremendamente aburridas. No me ha gustado nada este experimento, me ha resultado insulso y tonto.
Este film nos cuenta una especie de juicio cósmico donde se va a decidir el destino de la humanidad. ¿Será destruida por una super bomba atómica, o se salvarán?. Para ello, tenemos al mismísimo diablo, interpretado por el gran Vicent Price, actuando como fiscal, y a Ronald Colman, como Espíritu del Hombre, como abogado defensor.
La cosa promete, pero la película vienen a ser una serie de sketches que nos muestran diferentes periodos de la historia de la humanidad, donde se discute lo bueno y lo malo que hizo el hombre en cada época.
He de suponer que la gran mayoría de escenas que aparecen en la cinta son imágenes de archivo de otras películas, pues sería absurdo grabar tantas distintas escenas de épocas distintas, para momentos de 5 minutos.
Las apariciones del montón de grandes actores duran también escasos minutos, dejándolos totalmente desaprovechados.
En definitiva, una película con grandes pretensiones, pero que acaba siendo una continua muestra de monólogos de los dos protagonistas, que terminan haciéndose tremendamente aburridas. No me ha gustado nada este experimento, me ha resultado insulso y tonto.
16 de junio de 2018
16 de junio de 2018
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
130/12(13/06/18) Fallido film de fantasía realizado por Irwin Allen, basado libremente en la novela “La historia de la humanidad” (The Story of Mankind) publicado en 1921 por el holandés de nacimiento Hendrik Willem van Loon, convertido en una película en la que se hace un juicio al mundo sobre que tiene más peso en la balanza, si lo bueno o lo malo que hemos provocado a lo largo de la historia, y a partir de esto El Espíritu del Hombre y Mr. Scratch (El Diablo), visitan la historia para hacer sus propios equipos (Juana de Arco, Moisés, Isabel I, Shakespeare, Da Vinci, Colón, Isaac Newton o Lincoln por parte del Bien; y Keops, Cleopatra, Nerón, Atila el huno, la quema de Juana de Arco, Maria Antonieta, los juicios de Salem, Napoleón, o Hitler, en el del Mal) quedando en un revoltijo de apariencia de programa televisivo, en el que un puñado (ene ste caso híper-mega-nutrido elenco de intérpretes famosos desfilan disfrazados de personajes históricos en lo que son actuaciones fugaces, pero que dan para alimentar unos créditos Apoteósicos de nombres famoso que tras lo visto se limitan a otro día en la oficina y pasar por caja. Me acerque a esa película viendo que estaba entre su reparto el trío de los hermanos Marx, lo que me llevó equivocadamente a pensar que era una comedia, de hecho los únicos momentos de humor son los “sketches” donde aparecen ellos, el resto navega pretensiosamente entre lo pretendidamente didáctico y lo penosamente dramatizado. Tiene a impresionante número de estrellas hollywoodienses en sus horas más bajas, Allen logró convencer a 56 estrellas para que dedicaran aproximadamente un día a cada una por $ 2500 cada una, y luego lo incrustó de modo chapucero material no utilizado de varios espectáculos históricos de Warner Brothers (batallas, incendios, documentales, …). Tratar de cubrir la historia de la humanidad en 100 minutos se antojaba misión imposible, y el realizador lo supera con creces, quedando un conjunto zafio de sketches más simplistas que el mecanismo de unas tijeras, sin la más mínima enjundia, con un tratamiento y hondura nula. Fue última en que participaron los Hermanos Marx (y su única en Technicolor), apareciendo por separado, y también la última de Ronald Colman. De la “calidad” de la película decir que está incluida en el libro de 1978 The Fifty Worst Films of All Time (Las cincuenta peores películas de todos los tiempos).
La cinta tiene su subtexto social (por supuesto cuando se publicó en 1921 no estaba, como tampoco hay tribunales celestiales) en el temor reinante durante la Guerra Fría a que estallará una batalla nuclear apocalíptica que diera con el Fin del Mundo, en este sentido hay filmografía extensa en esta era de miedos atómicos. Y a partir de aquí se hace un tratamiento buenista sobre un celestiual juicio a la Humanidad sobre si tiene
Entre lo positivo está la siempre carismática presencia de Vincent Price, irradiando vena mordaz y cínica como el cínico Mr. Scratch (apodo de este elegante Diablo); Cumple Ronald Colman como el locuaz Espíritu del Hombre; Destaca también por ser una de las excepciones de película de los años cincuenta que reconoce la masacre masiva y el maltrato que los colonos europeos acometieron sobre los nativos americanos; Y sobre los sketches, el que sale mejor parado es el que protagoniza el genial Groucho Marx como el colono americano Peter Minuet, el hombre que compró (estafó) por 26 dólares en baratijas (eso dice la leyenda) la isla de Mahattan a los indígenas Lenape, unos divertidos minutos negociando con el jefe indio (Abraham Sofaer), donde rienda suelta a su desbordante ingenio oral, siempre con su inconfundible bigote, andares y puro, terminando con una sexy india de premio (Laughing Water interpretada por Eden Hartford, esposa de Groucho en los años cincuenta y sesenta). Aunque se siente fuera de tono con lo anterior, contado en todo pretendidamente dramático e intenso, para llegar a un Groucho desatado, lo cual no hace más que ahondar en el desaguisado que es la película. También aparece Harpo Marx, este en un sketch más pobre, con su inseparable arpa, jugando a ser Isaac Newton a que mientras toca le cae una manzana en la cabeza y la utiliza para pasarla a través de las cuerdas, y esto se supone gracioso. El otro hermano, Chico aparece como un monje escéptico con el plan del viaje de Cristobal Colón (Anthony Dexter), el que le llevó a América), en un sketch inane.
La escena de apertura tiene claros efluvios al film de Frank Capra “Que bello es vivir” (1947), ello por ver a dos estrellas en el firmamento que hablan entre ellas, disertan sobre que la humanidad en la Tierra ha desarrollado la Super Bomba-H, capaz de acabar con el planeta, y la otra responde que no puede ser, no están preparados. Lo del recurso de las dos estrellas es igual que al referido film capriano, incluso en su inicio.
Es uno de esos films que atrae por la curiosidad de su propuesta, de cómo puede encajar a las decenas de estrellas de cine, por si se dará calado emocional de resonancias filosóficas al recorrido histórico y en esto la película queda en un intento risible de viñetas amontonadas sin demasiado sentido, en un aquelarre de carrusel de actores (y actrices) conocidos, donde solo se sigue viendo por ver qué rol toma cada uno de estos, pero como película queda en un batiburrillo de set-pieces sin punch ninguno, tan plana los senos de Calista Flockhart.
La cinta tiene su subtexto social (por supuesto cuando se publicó en 1921 no estaba, como tampoco hay tribunales celestiales) en el temor reinante durante la Guerra Fría a que estallará una batalla nuclear apocalíptica que diera con el Fin del Mundo, en este sentido hay filmografía extensa en esta era de miedos atómicos. Y a partir de aquí se hace un tratamiento buenista sobre un celestiual juicio a la Humanidad sobre si tiene
Entre lo positivo está la siempre carismática presencia de Vincent Price, irradiando vena mordaz y cínica como el cínico Mr. Scratch (apodo de este elegante Diablo); Cumple Ronald Colman como el locuaz Espíritu del Hombre; Destaca también por ser una de las excepciones de película de los años cincuenta que reconoce la masacre masiva y el maltrato que los colonos europeos acometieron sobre los nativos americanos; Y sobre los sketches, el que sale mejor parado es el que protagoniza el genial Groucho Marx como el colono americano Peter Minuet, el hombre que compró (estafó) por 26 dólares en baratijas (eso dice la leyenda) la isla de Mahattan a los indígenas Lenape, unos divertidos minutos negociando con el jefe indio (Abraham Sofaer), donde rienda suelta a su desbordante ingenio oral, siempre con su inconfundible bigote, andares y puro, terminando con una sexy india de premio (Laughing Water interpretada por Eden Hartford, esposa de Groucho en los años cincuenta y sesenta). Aunque se siente fuera de tono con lo anterior, contado en todo pretendidamente dramático e intenso, para llegar a un Groucho desatado, lo cual no hace más que ahondar en el desaguisado que es la película. También aparece Harpo Marx, este en un sketch más pobre, con su inseparable arpa, jugando a ser Isaac Newton a que mientras toca le cae una manzana en la cabeza y la utiliza para pasarla a través de las cuerdas, y esto se supone gracioso. El otro hermano, Chico aparece como un monje escéptico con el plan del viaje de Cristobal Colón (Anthony Dexter), el que le llevó a América), en un sketch inane.
La escena de apertura tiene claros efluvios al film de Frank Capra “Que bello es vivir” (1947), ello por ver a dos estrellas en el firmamento que hablan entre ellas, disertan sobre que la humanidad en la Tierra ha desarrollado la Super Bomba-H, capaz de acabar con el planeta, y la otra responde que no puede ser, no están preparados. Lo del recurso de las dos estrellas es igual que al referido film capriano, incluso en su inicio.
Es uno de esos films que atrae por la curiosidad de su propuesta, de cómo puede encajar a las decenas de estrellas de cine, por si se dará calado emocional de resonancias filosóficas al recorrido histórico y en esto la película queda en un intento risible de viñetas amontonadas sin demasiado sentido, en un aquelarre de carrusel de actores (y actrices) conocidos, donde solo se sigue viendo por ver qué rol toma cada uno de estos, pero como película queda en un batiburrillo de set-pieces sin punch ninguno, tan plana los senos de Calista Flockhart.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo peor es que encima no es consciente el director de la vacuidad de su propuesta e intenta trascender poniendo en boca de “El Espíritu del Hombre” (Ronald Colman) discursos moralistas low-cost que parecen sermones para parvularios, con una visión optimista del mundo bastante zafia, cayendo asimismo en un sectarismo rayando lo etnocéntrico, en este recorrido no parece pasar nada en Asia o África, donde solo existe la corriente religiosa judeo-cristiana, omitiendo todas las demás (islam, Budismo, Sintoismo, …). Se suman actuaciones que van de lo sobreactuado a lo risible. Acentuándolo todo la sensación de que ha habido muchos cortes, solo así se explica que haya muchos personajes actuados por estrellas que apenas no tienen líneas (o ninguna como por ejemplo Edward Everett Horton), y es que según he leído el primer montaje rebasaba las cinco horas, por tanto si recortas varias horas te da parte (que no todo) del naufragio de película que es.
Parece que todo el presupuesto se lo gastó en el elenco actoral y no quedó para la puesta en escena, muy pobre, todo parece fruto de un programa de televisión, con fondos falsos, con platós que cantan a la legua, penoso cartón piedra, colores chillones fruto de la fotografía del maestro Nicholas Musuraca (“Retorno al pasado”), con imágenes de otras películas insertadas de modo chusco.
Las actuaciones más conocidas son estas: Sir Cedric Hardwicke como el Gran juez, da carisma y temple regio a su papel, que tiene su momento cumbre en su última frase que rompe la cuarta pared “La elección depende de ti”, referido a hacia donde debe ir la Tierra; Nick Cravat, mítico compañero mudo de aventuras de Burt Lancaster en “EL Halcón y la Flecha”, es aquí u jocoso compañero de Mr. Scratch. Por cierto, no era mudo, es que tenía un marcado acento de Brooklyn, por lo que hacía de silente; John Carradine es un Keops caricaturesco en su afán de endiosamiento; Francis X. Bushman como Moisés da la pose sin más; Virginia Mayo como Cleopatra resulta penosa, bella pero penosa; Reginald Sheffield como Julio César; Charles Coburn como Hipócrates resulta intrascendente; Peter Lorre como el siniestro emperador Nerón, se mueve en una supuesta bacanal tristemente, donde lo más pervertido es ver a un enano (Angelo Rossitto de “Freaks”), para un segundo después entusiasmarse de forma tétrica con el incendio de Roma, mientras se produce la imagen legendaria de él mirando mientras toca la lira, al actor se le nota con ganas de terminar e irse, solo le falta mirar el reloj; Hedy Lamarr es una Juana de Arco esperpéntica, una doncella adolescente interpretada por una mujer de 43 años; Agnes Moorehead como Isabel I de Inglaterra resulta una chillona insoportable; Cesar Romero es el elegante embajador español en la corte de Isabel I de Inglaterra, inane actuación; Reginald Gardiner como William Shakespeare queda payasesco; Edward Everett Horton como un Sir Walter Raleigh que sale fugazmente si hablar; Marie Wilson como una paródica María Antonieta, replicando que si los parisinos tiene hambre que coman pasteles; Dennis Hopper es Napoleón Bonaparte don un demasiado intenso aspirante a dominar el mundo y que acaba en Waterloo; Marie Windsor como una insustancial Josefina de Beauharnais; Jim Ameche como Alexander Graham Bell da un perfil chirigotesco llamando en su supuesta primera conexión telefónica a Watson; Bobby Watson en un rol que encarno en varias ocasiones, el de Adolf Hitler, en total, en nueve filmes, aquí dando un pomposo discurso con las imágenes bélicas tras él; La niña de 10 años Melinda Marx, hija de Groucho Marx aparece como niña cristiana.
En conjunto me queda una curiosidad por su reparto (ya merece premio pode reunirlos), pero olvidable en su calidad. Fuerza y honor!!!
Para leer más sobre el film ir a: https://conloslumiereempezo.blogspot.com/2018/06/historia-de-lahumanidad.html
Parece que todo el presupuesto se lo gastó en el elenco actoral y no quedó para la puesta en escena, muy pobre, todo parece fruto de un programa de televisión, con fondos falsos, con platós que cantan a la legua, penoso cartón piedra, colores chillones fruto de la fotografía del maestro Nicholas Musuraca (“Retorno al pasado”), con imágenes de otras películas insertadas de modo chusco.
Las actuaciones más conocidas son estas: Sir Cedric Hardwicke como el Gran juez, da carisma y temple regio a su papel, que tiene su momento cumbre en su última frase que rompe la cuarta pared “La elección depende de ti”, referido a hacia donde debe ir la Tierra; Nick Cravat, mítico compañero mudo de aventuras de Burt Lancaster en “EL Halcón y la Flecha”, es aquí u jocoso compañero de Mr. Scratch. Por cierto, no era mudo, es que tenía un marcado acento de Brooklyn, por lo que hacía de silente; John Carradine es un Keops caricaturesco en su afán de endiosamiento; Francis X. Bushman como Moisés da la pose sin más; Virginia Mayo como Cleopatra resulta penosa, bella pero penosa; Reginald Sheffield como Julio César; Charles Coburn como Hipócrates resulta intrascendente; Peter Lorre como el siniestro emperador Nerón, se mueve en una supuesta bacanal tristemente, donde lo más pervertido es ver a un enano (Angelo Rossitto de “Freaks”), para un segundo después entusiasmarse de forma tétrica con el incendio de Roma, mientras se produce la imagen legendaria de él mirando mientras toca la lira, al actor se le nota con ganas de terminar e irse, solo le falta mirar el reloj; Hedy Lamarr es una Juana de Arco esperpéntica, una doncella adolescente interpretada por una mujer de 43 años; Agnes Moorehead como Isabel I de Inglaterra resulta una chillona insoportable; Cesar Romero es el elegante embajador español en la corte de Isabel I de Inglaterra, inane actuación; Reginald Gardiner como William Shakespeare queda payasesco; Edward Everett Horton como un Sir Walter Raleigh que sale fugazmente si hablar; Marie Wilson como una paródica María Antonieta, replicando que si los parisinos tiene hambre que coman pasteles; Dennis Hopper es Napoleón Bonaparte don un demasiado intenso aspirante a dominar el mundo y que acaba en Waterloo; Marie Windsor como una insustancial Josefina de Beauharnais; Jim Ameche como Alexander Graham Bell da un perfil chirigotesco llamando en su supuesta primera conexión telefónica a Watson; Bobby Watson en un rol que encarno en varias ocasiones, el de Adolf Hitler, en total, en nueve filmes, aquí dando un pomposo discurso con las imágenes bélicas tras él; La niña de 10 años Melinda Marx, hija de Groucho Marx aparece como niña cristiana.
En conjunto me queda una curiosidad por su reparto (ya merece premio pode reunirlos), pero olvidable en su calidad. Fuerza y honor!!!
Para leer más sobre el film ir a: https://conloslumiereempezo.blogspot.com/2018/06/historia-de-lahumanidad.html
1 de mayo de 2024
1 de mayo de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Última película de Ronald Colman, al año siguiente moriría.
Última película de los hermanos Marx, uno de ellos moriría 4 años después, y también es la única película que se les ve en Technicolor.
Se puede considerar la última película de Hedy Lamarr, haría alguna, pero nada recordadas ni valoradas ni importantes.
Irwin Allen, que sería su primer largometraje, se nota que quiere películas grandes, y sólo basta con ver las películas que hizo y se notaba que quería ser un Steven Spielberg, antes de la tecnología pudiese hacer grandes cosas. Quizás, su gran película que hizo y que es recordada aún es "El coloso en llamas".
Pues esta película la quería hacer muy grande, rodando en casi todos los países y llevando al máximo el tema de la "historia de la humanidad", pero lógicamente, era demasiado grande y se quedó en clo que ahora vemos. Algo muy diluido, que le falta gancho y además, se nota que hay muchas imágenes de archivo y los escenarios escasos y pobres, quitando el de Nerón que quizás fuera el más elaborado.
Última película de los hermanos Marx, uno de ellos moriría 4 años después, y también es la única película que se les ve en Technicolor.
Se puede considerar la última película de Hedy Lamarr, haría alguna, pero nada recordadas ni valoradas ni importantes.
Irwin Allen, que sería su primer largometraje, se nota que quiere películas grandes, y sólo basta con ver las películas que hizo y se notaba que quería ser un Steven Spielberg, antes de la tecnología pudiese hacer grandes cosas. Quizás, su gran película que hizo y que es recordada aún es "El coloso en llamas".
Pues esta película la quería hacer muy grande, rodando en casi todos los países y llevando al máximo el tema de la "historia de la humanidad", pero lógicamente, era demasiado grande y se quedó en clo que ahora vemos. Algo muy diluido, que le falta gancho y además, se nota que hay muchas imágenes de archivo y los escenarios escasos y pobres, quitando el de Nerón que quizás fuera el más elaborado.
30 de septiembre de 2019
30 de septiembre de 2019
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desenfadada propuesta cómica interpretada por un interesante elenco que recrea algunas escenas relevantes de la Historia con el fin de ilustrar una teoría sobre la naturaleza del ser humano.
La polémica entre la visión optimista y a la pesimista encuentra cauce en un comedido argumento (H. Van Loon) que I. Allen dirige de un modo apacible y sin muchas complicaciones.
Se dan la mano el humor, la ironía y la reflexión siempre en un tono de cierta distensión y escaso compromiso.
La película está tratada con corrección y sus planteamientos resultan aceptables teniendo en cuenta que no pretende ser una discusión filosófica ni un ensayo antropológico.
Sólo un sucinto debate.
Excelente intervención de V. Price y curioso -además de muy logrado- el cameo de G. Marx.
También el de H. Marx, que aparece con su inevitable arpa.
La polémica entre la visión optimista y a la pesimista encuentra cauce en un comedido argumento (H. Van Loon) que I. Allen dirige de un modo apacible y sin muchas complicaciones.
Se dan la mano el humor, la ironía y la reflexión siempre en un tono de cierta distensión y escaso compromiso.
La película está tratada con corrección y sus planteamientos resultan aceptables teniendo en cuenta que no pretende ser una discusión filosófica ni un ensayo antropológico.
Sólo un sucinto debate.
Excelente intervención de V. Price y curioso -además de muy logrado- el cameo de G. Marx.
También el de H. Marx, que aparece con su inevitable arpa.
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