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Las dos caras de la verdad

Intriga. Drama Martin Vail (Richard Gere), un ambicioso abogado de Chicago, es capaz de aceptar cualquier caso con tal de salir en la prensa. Un día decide ocuparse de uno que parece imposible de ganar: la defensa de Aaron (Edward Norton), un joven que es acusado del asesinato del arzobispo de Chicago, tras ser detenido mientras huía del escenario del crimen. (FILMAFFINITY)
Críticas 111
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7
15 de setiembre de 2009
36 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
He leído críticas en esta misma página y creo que algunas cuentan demasiado, si quieren contar algo para ello está el spoiler. Como no quiero caer en el mismo error, intentaré contar lo menos posible ya que cualquier cosa desvelada puede influir en la nota final de la película. La trama es la siguiente: un reputado abogado, accede a defender a un joven monaguillo acusado de asesinar con saña a un arzobispo. Todas las pistas conducen a un único asesino, el monaguillo, quién será ejecutado a no ser que consiga demostrar su inocencia.
¿Culpable o inocente?
Hasta aquí puedo contar.
Increíble descubrimiento Edward Norton, sublime en esta película, luego nos deleitaría con sobervias interpretaciones en películas como El Club de la lucha, American History X, El Ilusionista, etc, etc, etc... Sin duda uno de los grandes actores del cine actual. Esta película es todo Norton, sin él no sería lo mismo y es que aunque no es el protagonista, hace que nos olvidemos de Richard Gere (más que correcto en su papel) y del destacado elenco de personajes secundarios (Laura Linney, Frances McDormand, Steven Bauer).
Edward Norton, Richard Gere & Laura Linney
Notable es el debut como director de Gregory Hoblit, aunque el guión en ocasiones flojea, la labor de planificación de cámaras es encomiable (en el spoiler amplío).
El guión flojea por momentos, y es que la historia a veces se vuelve demasiado convencional, cayendo en clichés y dejándonos con una sensación de deja vú como si algunas escenas ya la hubiéramos visto antes cientos de veces. Algunos puntos del guión son inverosímiles, surrealistas (sirva de ejemplo el juicio). Ooooo que casualidad que Richard Gere se enfrente en el juicio a su antiguo amor, rollo o lo que fuere; oooo que casualidad ese encuentro en la calle con Alex (cuando vean la película sabrán a que me refiero); el comportamiento de la juez, inverosímil; el interrogatorio final de Laura Linney al presunto asesino no hay quien se lo crea.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El título está muy bien escogido, y es que casi todos los pesonajes de la película tienen 2 caras. Dos caras de la verdad puede hacer referencia a la culpabilidad o inocencia del monaguillo; dos caras de la verdad puede ser la doble personalidad fingida de Norton, dos caras muestra el arzobispo oficiando misas y haciendo por otro lado grabaciones pornográficas; dos caras muestra Richard Gere durante toda la película se muestra altivo, arrogante, enamorado de sí mismo, popular, al final de la película se muestra sólo, hundido, alejado de la popularidad que le ha acompañado.
Toda la película dirección de actores, fotografía, iluminación, planificación de cámaras, todo está previsto de tal forma que sintamos lástima por el pobre Norton. Esta labor es sobresaliente. Por poner algunos ejemplos, Norton siempre aparece dentro de la celda compungido, la cámara en picado hace la humillación más latente y contrapicado a Gere mostrando a alguien superior, poderoso. Tan sólo se igualan las posturas cuando Norton saca a su supuesto otro “yo” (Roy), ahí la posición de Norton varía, ya no es una persona temerosa, por lo que se pone a la altura de Gere. Otro ejemplo, la magnífica escena la segunda vez que Gere visita a Norton, en el camino a su celda va observando a otros reclusos, todos dan miedo, miran a cámara desafiantes, dan la sensación de estar ahí por algo, cuando llega Gere a la celda de Norton, este no es desafiante como el resto, este aparece apartado, lejos de la puerta mirando a ninguna parte, el público siente compasión por él y esto es lo que busca el director durante toda la película.
Richard Gere & Edward Norton
Me gustaría hacer mención a una de las últimas escenas, en la que aparece Norton sentado a la izquierda de la celda y Gere a la derecha, vemos la puerta de la celda abierta representando la libertad de Norton y Gere aparece en el otro lado con los barrotes quizás debería estar el ahí por dejar libre al asesino.
La escena final es una de las mejores del film. Richard Gere a lo largo de la película se muestra arrogante, prepotente, altivo, ganador, popular, al ver como se ha equivocado con Edward Norton, huye de la popularidad que siempre a buscado (y encontrado) y sale por la puerta de atrás sin que nadie le vea. La cámara cenital cada vez más alejada muestra a un punto negro (Richard Gere), solo, en medio de la nada.
Lo mejor: Edward Norton. Planificación de cámaras. La sorpresa final. La escena final con Richard Gere saliendo por la puerta de atrás.
Lo peor: La relación amorosa Linney-Gere. El surrealismo de algunas situaciones en el juicio.
8
17 de febrero de 2009
32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un ocho... ¿Por qué un ocho con semejante final? ¿por qué? porque no deja de ser una americanada, ambos protagonistas, el chico y la chica de la película. La forma de llevar el caso ¿Cómo? ¿Desde cuando un par de abogados investigan por su cuenta un homicidio al que se le atribuye poco más que la pena capital? Hay mucho subrrealismo en ésta película.

Pero tiene un ocho, ¿Por qué?
¡¡Un grandisimo aplauso al señor Norton por esa maestría de actuación!!, lo quise la primera vez que vi Figth Club, pero ésto... ésto ha sido genial, que lastima no haberla descubierto antes.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Que grandisimo final, la psicopatía en todo su esplendor. Grandísimo, grandísimo final, puedo decirlo más alto pero no más claro. No podría expresarse mejor con imagenes lo que es un psicópata, lo que representa,lo que es capaz de crear y de hacer. Su capacidad de actuación, incluso si se trata de un trastorno de doble personalidad, su inteligencia, su idoneidad para permanecer agazapado en los momentos en los que debe ser silencioso; y sobre todo, la diversión, el entretenimiento que experimenta en situaciones semejantes.

No debe de ser fácil ponerse en la piel de una de esas aberraciones humanas, uno de esos monstruos sin piedad, sin empatía, sin sentimientos, uno de esos psicópatas que sabe cual es la sensación de matar... y simplemente no le importa, se ríe de eso.

En fin, hubiera dado el diez si no tuviera esos toques americanos. Pero eso sí, el final es tremendo, es muy original, da un sentido diferente al resto de minutos que has visto.
9
12 de febrero de 2008
18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película en general es excelente, de hecho hace tiempo que no disfruto tanto con una trama judicial tan bien conseguida como ésta.
He dividido la película en tres apartados:
-Primero: El comienzo es un tanto típico y común, ya que de algún modo se ha de celebrar un juicio y como es natural te desconcierta la posible culpabilidad del asesino.
La prepotencia inicial con la que se da a conocer uno de los protagonistas, interpretado por Richard Gere, está muy lograda ya que en cierto modo se le llega a coger una cierta animadversión al típico abogado famoso y rico que representa.
-Segundo: El asesino llega a confundir, pese a interpretar un gran papel de inocente. No hay que olvidar el pasado turbio entre el abogado defensor y la fiscal, que sin dejar nada claro, da a entender que en el pasado, hubo una relación más allá de lo profesional.
-Tercero: El desenlace es totalmente imprevisible y muy original. Lleva a plantear lo voluble que es el sistema judicial y los oscuros planes que puede llegar a urdir una persona para conseguir sus propósitos sin ser penado por ello.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final es sorprendente, nadie puede imaginar que todo sea una interpretación tan bien conseguida que incluso el propio abogado defensor sea victima de su engaño.
7
12 de mayo de 2018
14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Edward Norton, ganó un premio al mejor actor en los Globos de Oro, además de diversas nominaciones entre ellas el Oscar, al mejor actor de reparto.
Ya apuntaba maneras en esta su primera incursión en el cine. Durante los años que siguieron, se convirtió en un polémico actor que complicaba el trabajo de los directores, intentando articular sus papeles e incluso la orientación del proyecto de la manera que él consideraba más adecuada. Tal vez fuese esa la razón por la que su estrella brilló durante la siguiente década pero sin conseguir lo que se esperaba de su incipiente carrera y lúcido talento.

Nos encontramos ante un film de juicios, donde la trama se escuda en el giro final, sin que terminemos de entender muy bien sus claves, pero aceptando el resultado, como algo esperado y válido.

Richar Gere en un momento creativo de su carrera, aportando nuevos registros a los ya conocidos y bien valorados de sus admirador@s.

¡¡Atención a la última escena!!
5
11 de abril de 2011
18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con un planteamiento interesante y una resolución nada superficial, “Las dos caras de la verdad” es lastimosamente un film descuidado.

Para empezar, sus personajes. No son los actores. Sino su factura inconsistente sobre el papel. El personaje de la Fiscal Venable (Laura Linney) se termina haciendo gratuito, sobretodo al final como la fémina que se derrite al percibir el olor de Vail. Martin Vail (Richard Gere) es el único personaje que muestra mayor complejidad y un cambio profundo, pero Gere es un actor que no le hace justicia aunque tampoco lo estropea. Gere tiene el carisma suficiente para darle vida. Para un papel semejante no puedo evitar pensar en Paul Newman y su actuación en "The Verdict" (Sidney Lumet, 1982). Y luego está Aaron, un personaje también tan engañoso y contorsionista que desafía las leyes de la mecánica cuántica, pero cuya aceptación del público se debe gracias a Norton, que lo presenta real.

El guion tiene otros agujeros considerables. El más significativo: la presunta omnisciencia de Aaron (spoiler 1). Poco creíble y que toma el pelo al espectador, en realidad es una trampa del guionista (o los guionistas). A favor tiene, sin embargo, que dicha contorsión de guion impregna la película de cierta ironía, de doble significado: ganadores y un perdedores al mismo tiempo (spoiler 2), ironía que hace humanamente aceptable la trampa del guion a pesar de su inverosimilitud.
Edward Norton & Richard Gere
En cuanto a la dirección, desastrosa y descuidada. En el bar, Vail y su periodista (personaje que tampoco pinta nada en la historia) parecen cambiar de asiento entre un plano y otro. ¿Error de raccord? No. Salto de eje, jugando con la imagen inversa del espejo que desorienta innecesariamente. ¿Un juego de montaje para sugerir la ironía, la ambigüedad, la inseguridad de no saber quién es realmente Vail? No, porque el presunto recurso resulta insuficiente. Simplemente el montaje es malo. Otro ejemplo, este sí de raccord. Cuando Vail se encuentra con Shaughnessy en el restaurante chino, pasan de discutir en una estancia cerrada a una abierta. En un plano están sentados en sofá y en otro en sillas. No hay ironía que valga.

Mi impresión es que el guion pasó por varias manos sin una revisión final dando lugar a una flagrante incoherencia. Posiblemente se reescribieran escenas o se añadieran diálogos cuando la película ya estaba parcialmente rodada. Posiblemente haya sido para disimular el desastre en que se estaba cayendo. O para hacerse el interesante. A lo mejor hubo injerencias excesivas por parte de un productor ambicioso. A lo mejor simplemente el director es malo. No lo sé.
A pesar de todo, vale la pena verla, aunque sea sólo una vez. Repito, el final es elocuente en su contenido humano, y salva una interesante propuesta echada a perder en cuanto a su verosimilitud.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
1. ¿Cómo puede ser que Aaron lo planeara todo desde el principio presentándose ante Vail como un angelito tartamudo? ¿Acaso pudo prever el desenlace del juicio desde el inicio? No. Simplemente es que el guionista ha hecho trampa, como recurriendo a un "deus ex machina", girando repentinamente la historia hacia una dirección totalmente imprevista...

2. Vail confiesa que se dedica a lo suyo porque cree en la innata bondad humana. La ironía del final consiste en que Vail se redime ante nuestros ojos pero no Aaron. Aunque Vail gana el juicio y se redime (de alguna manera, ante nuestros ojos) en el proceso, Aaron se desprende de su máscara y revela su verdadera naturaleza. El mundo pertenece a los que tienen dos caras, y Vail lo sabe cuando sale de los juzgados por la puerta de atrás, huyendo de la prensa.

Todo ese discurso de la hipocresía en la película está bien retratado (Shaughnessy, el Arzobispo, la cita de Hawthorne, la doble imagen de Vail, etc.) pero todo ello hubiera brillado con un justo tratamiento. Una lástima.
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