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25 de julio de 2013
25 de julio de 2013
117 de 175 usuarios han encontrado esta crítica útil
Samurais, ninjas, robots gigantes, peleas, mutantes, superpoderes, acción, Tokio, cómic de Chris Claremont y Frank Miller… y uno de los personajes más carismáticos del mundo del cómic: Lobezno, uno de los X-Men más reconocidos. ¿Cómo con todos estos ingredientes en el cóctel se puede haber hecho una película tan regulera?
Deberían preguntárselo al director que ha realizado las imágenes más anodinas de la fascinante Tokio: James Mangold (hacedor de la correcta El tren de las 3.10 y la olvidable Kate y Leopold, con Hugh Jackman), y unos hacedores de agujeros de guiones, perdón, guionistas como Mark Bomback, Scott Frank y Christopher McQuarrie (este último el guionista de Sospechosos habituales)…
Ah, y seguramente también deberíamos plantear este interrogante a los productores que habrán metido mano (o garra) en este film que se antoja no solo alargado sino aburrido, irregular, rígido e innecesario que bien podría llamarse: “Lobezno de vacaciones en Japón”. Al menos, se ahorrarían la pista que han puesto con el subtítulo en español (una mortalidad que da igual por lo poco aprovechada que está).
Deberían preguntárselo al director que ha realizado las imágenes más anodinas de la fascinante Tokio: James Mangold (hacedor de la correcta El tren de las 3.10 y la olvidable Kate y Leopold, con Hugh Jackman), y unos hacedores de agujeros de guiones, perdón, guionistas como Mark Bomback, Scott Frank y Christopher McQuarrie (este último el guionista de Sospechosos habituales)…
Ah, y seguramente también deberíamos plantear este interrogante a los productores que habrán metido mano (o garra) en este film que se antoja no solo alargado sino aburrido, irregular, rígido e innecesario que bien podría llamarse: “Lobezno de vacaciones en Japón”. Al menos, se ahorrarían la pista que han puesto con el subtítulo en español (una mortalidad que da igual por lo poco aprovechada que está).

Hugh Jackman
Uno, aficionado de los cómics de X-Men y compañía pero también del buen cine, siente pena por el dinero y esfuerzo invertido en algo que se resume en una oportunidad perdida, un mero tránsito hacia X-Men. Días del futuro pasado, donde solo hay tres escenas que valgan la pena:
1) La muerte de Yogi y el bar (donde parece que se plantea un film más adulto y luego… nada).
2) La “caída” del ministro de justicia (el Tony Stark asiático), porque es de las pocas escenas que al menos hacen que digas: “vale, este me recuerda al Logan de los cómics”.
3) La escena tras los créditos (que sigue el esquema Resident Evil o de algunos capítulos de series como las olvidadas Perdidos o Flashforward: no pasa nada interesante hasta el final de la película (capítulo) que es lo que parece que molará… y a saber.
Luego, en Lobezno Inmortal están todos los fallos: personajes que hablan demasiado (y esos que sus creadores dijeron inspirarse en el western y el cine asiático, ¡ja!), escenas de acción que aburren (¿por qué los tipos del tren bala luchan contra Logan en vez de aprovechar para distraerlo y cargarse a su verdadero objetivo?), la trama resulta aburrida (tanto ruido para nada) y predecible, la villana de turno Viper (Svetlana Khodchenkova – lo he escrito mirando en Google-) que da más grima que otra cosa… Y, sobre todo, el plan del villano (que detallo en spoiler) y que da auténtica pena, más que nada por ser un agujero de guion del tamaño del de la capa de ozono por no decir una soberana –si me lo permiten- soplapollez.
1) La muerte de Yogi y el bar (donde parece que se plantea un film más adulto y luego… nada).
2) La “caída” del ministro de justicia (el Tony Stark asiático), porque es de las pocas escenas que al menos hacen que digas: “vale, este me recuerda al Logan de los cómics”.
3) La escena tras los créditos (que sigue el esquema Resident Evil o de algunos capítulos de series como las olvidadas Perdidos o Flashforward: no pasa nada interesante hasta el final de la película (capítulo) que es lo que parece que molará… y a saber.
Luego, en Lobezno Inmortal están todos los fallos: personajes que hablan demasiado (y esos que sus creadores dijeron inspirarse en el western y el cine asiático, ¡ja!), escenas de acción que aburren (¿por qué los tipos del tren bala luchan contra Logan en vez de aprovechar para distraerlo y cargarse a su verdadero objetivo?), la trama resulta aburrida (tanto ruido para nada) y predecible, la villana de turno Viper (Svetlana Khodchenkova – lo he escrito mirando en Google-) que da más grima que otra cosa… Y, sobre todo, el plan del villano (que detallo en spoiler) y que da auténtica pena, más que nada por ser un agujero de guion del tamaño del de la capa de ozono por no decir una soberana –si me lo permiten- soplapollez.

Hugh Jackman
Podríamos salvar la interpretación de algunos de las actrices asiáticas del film -la hermosa Tao Okamoto como una chirriante Mariko o Rila Fukushima como la desaprovechada Yukio-, o el propio Hugh Jackman… pero Lobezno, pese a su intento de profundización (el tema de Jean Grey… una y otra vez) se antoja ya cansino en un universo mutante. Todo gira alrededor de él ya sea en un spin off (donde tiene cierto sentido) o en la propia trilogía mutante (pufff) y futuras películas. Curiosamente, en la mejor de todas las películas de los mutantes de Marvel, X-Men Primera generación, solo tenía un cameo.
¿Lo peor? Que sacrifican Honor, una de las mejores etapas de Logan con Chris Claremont y Frank Miller. Además, acaban con una posibilidad genial: adaptar el auténtico final de Mariko Yashida. Siempre nos quedará el Lobezno de la serie de animación de los ´90 o mejor el de los cómics.
En definitiva, Lobezno Inmortal pasa a ser una definición perfecta de: “se deja ver, pero dentro de un rato ya no me acordaré de ella”. Menos mal que nosotros podemos olvidar.
¿Lo peor? Que sacrifican Honor, una de las mejores etapas de Logan con Chris Claremont y Frank Miller. Además, acaban con una posibilidad genial: adaptar el auténtico final de Mariko Yashida. Siempre nos quedará el Lobezno de la serie de animación de los ´90 o mejor el de los cómics.
En definitiva, Lobezno Inmortal pasa a ser una definición perfecta de: “se deja ver, pero dentro de un rato ya no me acordaré de ella”. Menos mal que nosotros podemos olvidar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Si soy el abuelo Yashida y estoy obsesionado con la inmortalidad, no era más fácil antes que enfrentar yakuza, ninjas y a mi propia familia, pedir que me traigan a Logan, estar yo dentro de mi armadura lata de sardinas (Silver Samurai, vale) y directamente quitarle los poderes ahí a Logan y fin. ¡FIN!
Nada de inmortalidad, de querer matar a mi nieta y mi hijo de una forma tan rebuscada, contar con una víbora en el sentido estricto de la palabra y hacer una peli de dos horas para algo que hubiera arreglado en diez minutos. Además, haces que Lobezno esté a punto de morir antes de robarle sus poderes (¿?).
Señor Yashida, para llevar toda su vida obsesionado con la inmortalidad, usted se ha comportado como un imbécil.
Nada de inmortalidad, de querer matar a mi nieta y mi hijo de una forma tan rebuscada, contar con una víbora en el sentido estricto de la palabra y hacer una peli de dos horas para algo que hubiera arreglado en diez minutos. Además, haces que Lobezno esté a punto de morir antes de robarle sus poderes (¿?).
Señor Yashida, para llevar toda su vida obsesionado con la inmortalidad, usted se ha comportado como un imbécil.
28 de octubre de 2017
28 de octubre de 2017
121 de 199 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este año se cumple el quincuagésimo quinto aniversario de las primeras apariciones de Thor y Hulk, pero también el centenario del nacimiento de Jack Kirby, un creador todoterreno que dio vida a grandísimos universos de ficción a los que Thor Ragnarok les rinde homenaje con una cinta que ha conseguido todo lo que no obtuvo sus antecesoras.
Ver Thor: Ragnarok es el equivalente a disfrutar de la lectura de aquellas miniseries de Marvel donde todo es posible, donde cualquier personaje del Universo Marvel puede aparecer y, debajo del entretenimiento, el humor y el colorido multiverso, hay también sentimientos, alma, que mueven toda la aventura. Eso sí, el sentido del humor, imperante en la mayoría de las películas de Marvel, ve aquí su punto más álgido con un director, Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras), especializado en el cine cómico sui géneris. La mayoría de los chistes, o lo personajes transformados en uno como Korg o Miek, funcionan en muchísimos casos (seguramente mejor en la versión original y no tanto en la doblada). No obstante, para esos fans masoquistas que buscan películas serias, solemnes y severas, esta no es su película. Y lo lamento. Muchos piensan que todo esto es un acercamiento al estilo de Guardianes de la Galaxia y, aunque creo que no es así, si lo fuese, ya sería un acierto, porque Guardianes está entre mis favoritas.
Ver Thor: Ragnarok es el equivalente a disfrutar de la lectura de aquellas miniseries de Marvel donde todo es posible, donde cualquier personaje del Universo Marvel puede aparecer y, debajo del entretenimiento, el humor y el colorido multiverso, hay también sentimientos, alma, que mueven toda la aventura. Eso sí, el sentido del humor, imperante en la mayoría de las películas de Marvel, ve aquí su punto más álgido con un director, Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras), especializado en el cine cómico sui géneris. La mayoría de los chistes, o lo personajes transformados en uno como Korg o Miek, funcionan en muchísimos casos (seguramente mejor en la versión original y no tanto en la doblada). No obstante, para esos fans masoquistas que buscan películas serias, solemnes y severas, esta no es su película. Y lo lamento. Muchos piensan que todo esto es un acercamiento al estilo de Guardianes de la Galaxia y, aunque creo que no es así, si lo fuese, ya sería un acierto, porque Guardianes está entre mis favoritas.

En la tercera película del superhéroe divino del Universo Marvel, Eric Pearson, a partir de la historia de Craig Kyle y Christopher Yost, nos cuenta cómo Thor, tras buscar las Gemas del Infinito, se ha visto asaltado por una serie de pesadillas sobre el fin del mundo que le llevan hasta el monstruoso Surtur, dispuesto a liberar el fin sobre Asgard, alzar al lobo Fenris y recuperar a quien haga falta para la aniquilación. Después de una serie de descubrimientos, Thor es testigo de cómo Loki ha usurpado el trono y deben ir a por un Odín exiliado en la Tierra, que habla del inminente fin y el regreso de su hija primogénita, Hela, la diosa de la muerte. Desde ahí, Thor deberá aprender realmente lo que supone ser un héroe, aunque el Ragnarok no es que esté cerca, es que ya ha comenzado.
Si Thor se enfrenta al Ragnarok, muchos pensamos en la obra del genial Walter Simonson y en el espíritu grave y severo que significa el apocalipsis. No obstante, frente a lo que muchos imaginásemos en un primer momento, Marvel ha optado por otra cosa: hacer un film de aventuras que sí, se alimenta de los cómics de Thor, pero también del Planet Hulk de nuestro Goliat Esmeralda, y todo ello realzado con el espíritu de un film de aventuras, humor y entretenimiento que, irónicamente, frente a la romántica Thor y la transición de Thor. El mundo oscuro parece que ha logrado por fin sintonizar con el personaje y los espectadores, dadas las buenas cifras de recaudación y las notables críticas que ha cosechado.
Si Thor se enfrenta al Ragnarok, muchos pensamos en la obra del genial Walter Simonson y en el espíritu grave y severo que significa el apocalipsis. No obstante, frente a lo que muchos imaginásemos en un primer momento, Marvel ha optado por otra cosa: hacer un film de aventuras que sí, se alimenta de los cómics de Thor, pero también del Planet Hulk de nuestro Goliat Esmeralda, y todo ello realzado con el espíritu de un film de aventuras, humor y entretenimiento que, irónicamente, frente a la romántica Thor y la transición de Thor. El mundo oscuro parece que ha logrado por fin sintonizar con el personaje y los espectadores, dadas las buenas cifras de recaudación y las notables críticas que ha cosechado.

A menudo se acusa a Marvel Studios de no arriesgar y creo que es una de esas afirmaciones injustas que suelta el fan medio sin darse cuenta de lo difícil que es dar un film de este presupuesto a un director tan especial como Taika Waititi, un hombre que no se queda corto al hacer humor sobre el martillo de Thor o sobre el miembro viril de Hulk, e incluso así, logra dar en el clavo con el film. Puede que no todos los chistes funcionen, pero hay algo de alma debajo de la historia y más allá de golpes, explosiones, chascarrillos y demás, existe la sensación de que estos personajes están vivos y eso es un triunfo hoy, cuando el cine se ve cada vez más hipertrofiado por los efectos especiales y menos por sus tramas y los sentimientos de sus personajes. Puede que muchos se quejen del tono de humor o digan que Marvel nunca arriesgue, pero bueno, siempre hay de todo en los Nueve Reinos (y más allá de estos).
Profundizando en esto, el film no duda en caer incluso en la autoparodia, como se puede ver en esas escenas donde se ríen de El Mundo Oscuro (con Luke Hemsworth como Thor, Matt Damon como Loki y Sam Neill como Odín) o cuando Thor pretende imitar a la Viuda Negra y su control sobre Hulk en la Era de Ultrón, escena de la que se cachondea varias veces, y sigue funcionando porque nos creemos a estos coloridos personajes.
Sigue en la zona de spoiler por espacio.
Profundizando en esto, el film no duda en caer incluso en la autoparodia, como se puede ver en esas escenas donde se ríen de El Mundo Oscuro (con Luke Hemsworth como Thor, Matt Damon como Loki y Sam Neill como Odín) o cuando Thor pretende imitar a la Viuda Negra y su control sobre Hulk en la Era de Ultrón, escena de la que se cachondea varias veces, y sigue funcionando porque nos creemos a estos coloridos personajes.
Sigue en la zona de spoiler por espacio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Llegados a la tercera película de Thor, poco esperaba ya de una franquicia con mejores intenciones que, a menudo, ejecución, pero Taika Waititi ha sorprendido al darle el film la sensación de ser muchas cosas sin que en ningún punto llegue a descarrillar.
Para empezar, todo el reparto está fantástico. Para empezar, tenemos a un Chris Hemsworth que está realmente cómodo con su personaje. El director siempre comentaba que Hemsworth tenía una vena cómica que no se había explotado y, en este film, lo hace, porque, ante todo, se nota que es un héroe con alma, a veces algo torpe, siempre valeroso, un buen tipo que no importa que esté de tu lado cuando tiene que salvar el mundo. Y Hemsworth es capaz de sostener a un personaje que lo ha hecho célebre entre los espectadores de todo el mundo, también gracias, por supuesto, a sus apariciones en Los Vengadores y en la Era de Ultrón.
Y, siguiendo el esquema de "no te fíes de mí", tenemos a Tom Hiddleston como Loki y, si ya había conseguido dominar su papel desde anteriores películas, en este caso vuelve a hacerlo con la gracia usual que lo ha convertido en uno de esos personajes que ha hecho del dios del engaño uno de los favoritos de muchos fans (solo hay que escuchar a la gente en el cine, murmurando en sus escenas, sobre un personaje que pese a ser un villano, ha logrado tener el carisma suficiente para ser de los más queridos).
Para empezar, todo el reparto está fantástico. Para empezar, tenemos a un Chris Hemsworth que está realmente cómodo con su personaje. El director siempre comentaba que Hemsworth tenía una vena cómica que no se había explotado y, en este film, lo hace, porque, ante todo, se nota que es un héroe con alma, a veces algo torpe, siempre valeroso, un buen tipo que no importa que esté de tu lado cuando tiene que salvar el mundo. Y Hemsworth es capaz de sostener a un personaje que lo ha hecho célebre entre los espectadores de todo el mundo, también gracias, por supuesto, a sus apariciones en Los Vengadores y en la Era de Ultrón.
Y, siguiendo el esquema de "no te fíes de mí", tenemos a Tom Hiddleston como Loki y, si ya había conseguido dominar su papel desde anteriores películas, en este caso vuelve a hacerlo con la gracia usual que lo ha convertido en uno de esos personajes que ha hecho del dios del engaño uno de los favoritos de muchos fans (solo hay que escuchar a la gente en el cine, murmurando en sus escenas, sobre un personaje que pese a ser un villano, ha logrado tener el carisma suficiente para ser de los más queridos).

Chris Hemsworth
Otro personaje fundamental es Hulk, que logra otra película para él, y donde se corona con más tiempo que en el resto de películas y, aparte, con un tono que le sienta bien al personaje, que va evolucionando poco a poco, como en los cómics. Ya no tenemos al personaje que habla con palabras cultas si acaso. Ahora habla como un crío y, aunque funciona como personaje cómico, nunca llega a ser pesado, pese a lo pasado de vueltas que pueda estar Mark Ruffalo como un Bruce Banner que no sabe qué demonios está pasando con su vida (¿y quién lo sabría en su lugar?).
El film también recupera a otros personajes ya conocidos, aunque sea de un modo breve. Tenemos a Anthony Hopkins que despide su etapa como Odín del Universo Marvel, y a los Tres Guerreros, quizás con dos como Volstagg y Fandral más desaprovechados que un Hogun que brilla en su pequeña escena, mientras que los creadores nos dejan con la duda de qué habrá sido con lady Sif (la actriz estaba demasiado ocupada realizando una serie). Más minutos, por suerte, posee Idris Elba como Heimdall, donde quizás llama la atención por primera vez gracias a que el actor parece que disfruta por primera vez del rodaje. Puede que donde la película chirría más (por culpa de mi vena continuista) es a la hora de recuperar a personajes que se desvanecen demasiado rápido o se mencionan solo en una línea, como el supuesto plantón de Jane Foster a Thor.
Más divertido es el cameo del Doctor Strange de Benedict Cumberbatch, que con un par de momentos, ya no nos deja solo ver que es uno de los personajes más divertidos del Universo Marvel, sino también uno de los más poderosos (véase qué bien trata a Thor y Loki y situemos al personaje como esperanza contra Thanos).
La crítica completa, por cuestiones de espacio, aquí: http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2017/10/thor-ragnarok-asgardians-of-galaxy.html
El film también recupera a otros personajes ya conocidos, aunque sea de un modo breve. Tenemos a Anthony Hopkins que despide su etapa como Odín del Universo Marvel, y a los Tres Guerreros, quizás con dos como Volstagg y Fandral más desaprovechados que un Hogun que brilla en su pequeña escena, mientras que los creadores nos dejan con la duda de qué habrá sido con lady Sif (la actriz estaba demasiado ocupada realizando una serie). Más minutos, por suerte, posee Idris Elba como Heimdall, donde quizás llama la atención por primera vez gracias a que el actor parece que disfruta por primera vez del rodaje. Puede que donde la película chirría más (por culpa de mi vena continuista) es a la hora de recuperar a personajes que se desvanecen demasiado rápido o se mencionan solo en una línea, como el supuesto plantón de Jane Foster a Thor.
Más divertido es el cameo del Doctor Strange de Benedict Cumberbatch, que con un par de momentos, ya no nos deja solo ver que es uno de los personajes más divertidos del Universo Marvel, sino también uno de los más poderosos (véase qué bien trata a Thor y Loki y situemos al personaje como esperanza contra Thanos).
La crítica completa, por cuestiones de espacio, aquí: http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2017/10/thor-ragnarok-asgardians-of-galaxy.html
25 de agosto de 2017
25 de agosto de 2017
61 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
Y tuvo que llegar la fatal hora: Death Note ha sido adaptada por occidente y si alguien esperaba una buena película, puede seguir esperando porque esto es todo lo contrario desgraciadamente.
Imagine usted que posee un cuaderno en el cual si escribe el nombre de alguien cuyo rostro tenga en mente puede llegar a matarlo tal y como desee. Qué poder, ¿eh? ¿Decidiría usar ese poder en beneficio propio o para purgar el mundo de todos sus males? Es una gran premisa para una historia, ¿no? Tsugumi Ohba y Takeshi Obata pensaron en ello cuando crearon Death Note, pero, como siempre, el artista es fundamental y esto se demuestra en cómo ellos pudieron hacer una gran obra y los "creadores" de su "adaptación" estadounidense realizan una película simplemente olvidable.
Me equivoqué cuando vi las primeras imágenes de la adaptación en formato de película de Death Note para Netflix. Pensé que era horrible, que habían tergiversado toda la historia con esa manía de volverla estadounidense y que se habían comido los mangas para luego vomitarlos y hacer el guion. Lo reconozco. Me equivoqué. Ahora, tras ver la película... sé que ha sido peor que todo eso.
Imagine usted que posee un cuaderno en el cual si escribe el nombre de alguien cuyo rostro tenga en mente puede llegar a matarlo tal y como desee. Qué poder, ¿eh? ¿Decidiría usar ese poder en beneficio propio o para purgar el mundo de todos sus males? Es una gran premisa para una historia, ¿no? Tsugumi Ohba y Takeshi Obata pensaron en ello cuando crearon Death Note, pero, como siempre, el artista es fundamental y esto se demuestra en cómo ellos pudieron hacer una gran obra y los "creadores" de su "adaptación" estadounidense realizan una película simplemente olvidable.
Me equivoqué cuando vi las primeras imágenes de la adaptación en formato de película de Death Note para Netflix. Pensé que era horrible, que habían tergiversado toda la historia con esa manía de volverla estadounidense y que se habían comido los mangas para luego vomitarlos y hacer el guion. Lo reconozco. Me equivoqué. Ahora, tras ver la película... sé que ha sido peor que todo eso.

Al director Adam Wingard (Blair Witch) se le ven las costuras en cada minuto: quiere hacer terror, cuando la obra es... ¡Suspense! ¡SUS-PEN-SE! No "roba" a Hitchcock, roba a Destino final. Podía entender que utilizase algún susto, una estética oscura, pero no que haya sacrificado el misterio. Ni siquiera la fotografía de David Tattersall puede salvar todo esto. Un gran director (y en este caso, lo dudo) no te puede salvar un mal guion, por mucho que decida añadir música de los ´80 porque sí o ponga cámara lenta para darle a todo "intensidad", una intensidad tan vacía y exasperante que hace que cada minuto sea un poco más eterno en un film terriblemente convencional donde los personajes caen mal con un guion estúpido que obvia todo lo interesante de la premisa.
Solo hay que ver cómo a ese joven frío e inteligente de Light Yagami lo han pasado por el filtro hasta transformarlo en un chaval con mechas y algún tipo de problema (¿querer interpretar como Nicolas Cage en un mal día?), Light Turner, encarnado por un Nat Wolff fuera de lugar, al que se añade una Mia que supuestamente tendría que gustarnos porque para algo la han pasado por el filtro de Violet de American Horror Story y, claro, es una animadora tan rebelde como una camiseta negra vendida en una tienda para quinceañeras. Ambos son adolescentes al estilo USA, preocupados por el sexo, buscando "cambiar el mundo" sin pensar (¡sin pensar en nada!) y hacer el idiota. Olvídense de todo aquello que hizo grande al anime con Kira y Misa que, al menos, Kira era brillante y Misa era un personaje que, si bien a merced de otros, demostró desde su aparición varios puntos interesantes por mucho que para algunos fuera insufrible (sin ella, no tenemos los ojos del shinigami ni a Rem, ni tantos otros grandes momentos como la historia del shinigami que se enamoró de ella).
Solo hay que ver cómo a ese joven frío e inteligente de Light Yagami lo han pasado por el filtro hasta transformarlo en un chaval con mechas y algún tipo de problema (¿querer interpretar como Nicolas Cage en un mal día?), Light Turner, encarnado por un Nat Wolff fuera de lugar, al que se añade una Mia que supuestamente tendría que gustarnos porque para algo la han pasado por el filtro de Violet de American Horror Story y, claro, es una animadora tan rebelde como una camiseta negra vendida en una tienda para quinceañeras. Ambos son adolescentes al estilo USA, preocupados por el sexo, buscando "cambiar el mundo" sin pensar (¡sin pensar en nada!) y hacer el idiota. Olvídense de todo aquello que hizo grande al anime con Kira y Misa que, al menos, Kira era brillante y Misa era un personaje que, si bien a merced de otros, demostró desde su aparición varios puntos interesantes por mucho que para algunos fuera insufrible (sin ella, no tenemos los ojos del shinigami ni a Rem, ni tantos otros grandes momentos como la historia del shinigami que se enamoró de ella).

Si ya pensamos en personajes como el jefe de policía, aquí de nuevo el filtro USA se pasa para convertirlo en... váyase a saber muy bien el qué (y olvidad la sorpresa de ver cómo el jefe Yagami resultaba ser el padre del prota, como en el manga). No esperen al héroe incorruptible del manga, el que duda de su propio hijo. ¡Qué va! Aquí tenemos a un tipo que le da igual ya que el delincuente que mató a su esposa esté libre, pero vaya, se va a ocupar de ese tal Kira sí o sí, porque... sí... Y ni siquiera va a tener un grupo de policías con los que contar (ni uno, oiga, ni cuando se cargan a los agentes del FBI). Ah, tampoco va a dudar de su propio hijo (malditamente sospechoso)... lo va a defender. El gran poli al que le dicen "oye, que tu hijo es Kira" y se pone en plan poli chungo de serie estadounidense mala en vez de hacer caso al supuesto gran detective, pero es que el L de está película tampoco hay quien lo salve.
L se caracterizaba en el cómic por ser excéntrico, un Sherlock Holmes hasta las últimas consecuencias, un crío adicto a los caramelos y con un pensamiento que nos hacía pensar que estaba leyendo el guion y así se enteraba de todo. La idea que definía al personaje es que él era la justicia y la impartiría sobre un farsante como Kira, que ni siquiera usaría el cuaderno de muerte bajo ninguna circunstancia y atraparía a Light para llevarlo ante la justicia. Y no, aquí solo es un chaval con problemas de comportamiento al que le da una depresión por perder a Watari en una de las tramas más estúpidas: controlar a Watari para que dé el nombre auténtico de L (así, por la cara) y yendo a un orfanato en ruinas donde se formaban a los mejores detectives del mundo, detectives que son tan idiotas como para dejar todos sus datos en un sótano. Oh, là là... Y, al final, en serio, ¿nos tenemos que tomar esto en serio?
L se caracterizaba en el cómic por ser excéntrico, un Sherlock Holmes hasta las últimas consecuencias, un crío adicto a los caramelos y con un pensamiento que nos hacía pensar que estaba leyendo el guion y así se enteraba de todo. La idea que definía al personaje es que él era la justicia y la impartiría sobre un farsante como Kira, que ni siquiera usaría el cuaderno de muerte bajo ninguna circunstancia y atraparía a Light para llevarlo ante la justicia. Y no, aquí solo es un chaval con problemas de comportamiento al que le da una depresión por perder a Watari en una de las tramas más estúpidas: controlar a Watari para que dé el nombre auténtico de L (así, por la cara) y yendo a un orfanato en ruinas donde se formaban a los mejores detectives del mundo, detectives que son tan idiotas como para dejar todos sus datos en un sótano. Oh, là là... Y, al final, en serio, ¿nos tenemos que tomar esto en serio?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y otro que sale mal parado en esta "adaptación" es Ryuk. Y eso que tenían el casting perfecto con Willem Dafoe (el maldito, gran e increíble Willem Dafoe). Y nada, lo único que deciden demostrar en esta peli es cómo cargarse a un personaje tan interesante. El shinigami que encandiló a todos los lectores, que jamás se involucró en la historia más allá de dar información para divertirse, aquí es considerado en muchos puntos un villano, las "creativas" mentes deciden cansar a base de "sustos" baratos y mil veces vistos y, por supuesto, Ryuk nunca se vislumbra como era en la obra original sino como una especie de... ¿Qué es en realidad? Acaso, ¿agrega algo aparte de explicar algo que ya está en las normas? Porque para eso, ni siquiera haberlo mostrado, ya que abusan de la oscuridad, el desenfoque y demás para ocultar un diseño chusco y unos efectos especiales que se gastaron todos en la escena de la noria y ninguno en crear al shinigami, a Rem o el mundo de estos... Porque aquí se omite esa interesante idea de que el shinigami acude al mundo porque se aburre y Light decide convertirse en dios porque también se aburre. Adiós, paralelismos; hola, versión barata para el público incapaz de leerse un manga o ver un anime... y, si acaso, porque la adaptación es tan pobre que, alguien que no ha disfrutado de esta obra, ¿comprende realmente la historia, esta especie de Death Note para dummies?

No sé qué ocurre con los creadores estadounidenses cuando deciden adaptar mangas o animes a la gran o pequeña pantalla. Hay algo que no funciona. Hay algo en su cultura cinematográfica más mainstream que fagocita, pero no sabe crear en torno a estos elementos. En el cómic, Frank Miller te pillaba El lobo solitario y su cachorro, otros mangas, a Moebius y el ciberpunk y te creaba algo original como Ronin. Aquí no. No entienden qué era lo bueno de Ghost in the Shell. No captan la loca fantasía de Dragon Ball. Nos obliga a pensar directamente en esa época donde Kevin Smith nos hablaba de cómo los productores decidían que Superman no debía volar porque era ridículo y similares.
Me importaba muy poco que la historia transcurriese en Estados Unidos, pero que decidiesen que tenían que meter todos los tópicos típicos de las películas de adolescentes estadounidenses resulta enervante: animadoras, bailes de invierno, matones, empollones, castigos... Blablablá. No hablamos de coger Los Siete Samurais y hacer Los Siete Magníficos, estamos hablando de coger Death Note y hacer la típica serie chorra estadounidense para teenagers.
Death Note, tanto el anime como el manga, se caracterizaron por el suspense, los dilemas morales, los enfrentamientos entre los personajes, las mentiras, las estrategias... Death Note, la película, se caracteriza por todo lo contrario. Si en el cómic podías llegar a pensar que todos eran demasiado inteligentes, en la película llegas a aceptar que todos son demasiado tontos. Y es que es un peligro escribir sobre personajes más inteligentes que tú, pero peor es intentar que parezcan inteligentes y sean idiotas y eso lo han logrado los guionistas que han perpetrado este crimen, mientras que Tsugumi Ohba puede estar satisfecho de haber concebido no solo un gran manga sino también un fenómeno.
Ah, por cierto, si esperáis un final... no lo hay. Alguien tuvo que pensar que un final abierto estilo Blade Runner o Inception haría de esto una gran obra (sí, los finales abiertos son el equivalente a un milagro). Amenazan con una especie de secuela, como si acabasen de darte una paliza y te dijeran: "volveremos para darte otra, ¿ok?". Las mismas ganas me quedan.
No me extraña que en los créditos finales, entre pantallas verdes y rodajes sin alma, los actores salgan riéndose... Evidentemente, se han reído de nosotros.
Publicada originalmente en: http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2017/08/death-note-2017-terrible-desproposito.html
Me importaba muy poco que la historia transcurriese en Estados Unidos, pero que decidiesen que tenían que meter todos los tópicos típicos de las películas de adolescentes estadounidenses resulta enervante: animadoras, bailes de invierno, matones, empollones, castigos... Blablablá. No hablamos de coger Los Siete Samurais y hacer Los Siete Magníficos, estamos hablando de coger Death Note y hacer la típica serie chorra estadounidense para teenagers.
Death Note, tanto el anime como el manga, se caracterizaron por el suspense, los dilemas morales, los enfrentamientos entre los personajes, las mentiras, las estrategias... Death Note, la película, se caracteriza por todo lo contrario. Si en el cómic podías llegar a pensar que todos eran demasiado inteligentes, en la película llegas a aceptar que todos son demasiado tontos. Y es que es un peligro escribir sobre personajes más inteligentes que tú, pero peor es intentar que parezcan inteligentes y sean idiotas y eso lo han logrado los guionistas que han perpetrado este crimen, mientras que Tsugumi Ohba puede estar satisfecho de haber concebido no solo un gran manga sino también un fenómeno.
Ah, por cierto, si esperáis un final... no lo hay. Alguien tuvo que pensar que un final abierto estilo Blade Runner o Inception haría de esto una gran obra (sí, los finales abiertos son el equivalente a un milagro). Amenazan con una especie de secuela, como si acabasen de darte una paliza y te dijeran: "volveremos para darte otra, ¿ok?". Las mismas ganas me quedan.
No me extraña que en los créditos finales, entre pantallas verdes y rodajes sin alma, los actores salgan riéndose... Evidentemente, se han reído de nosotros.
Publicada originalmente en: http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2017/08/death-note-2017-terrible-desproposito.html
20 de julio de 2013
20 de julio de 2013
24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Guerreros de la carretera. Ese es el subtítulo de la secuela de Mad Max porque en Estados Unidos la primera llegó a poca gente y no se quería confundir al público que se preguntaría “¿y la primera?”… Y también se titula así porque esta película expone la ruta del viaje del héroe, enfrentándose a una guerra sobre el asfalto.
Pocas secuelas superan a la primera parte, por suerte Mad Max. Guerreros de la carretera es una de ellas. Si bien su antecesora era una buena historia de origen con varios hallazgos, aquí se gana el altar entre los fans. La degeneración del mundo es la misma que la del protagonista, Max, que ya no es el hombre que creyó una vez en la ley. Ya no existe la civilización al borde del ocaso como en la primera, ya no hay rastro de la policía, todo se ha perdido.
Tras un buen prefacio (que no se incluyó en la versión australiana), en el que se resume la situación de este mundo postapocalíptico: la lucha por la gasolina ha llevado a que la sociedad sucumba y surjan multitud de lunáticos y algún que otro valiente que le planta cara.
Pocas secuelas superan a la primera parte, por suerte Mad Max. Guerreros de la carretera es una de ellas. Si bien su antecesora era una buena historia de origen con varios hallazgos, aquí se gana el altar entre los fans. La degeneración del mundo es la misma que la del protagonista, Max, que ya no es el hombre que creyó una vez en la ley. Ya no existe la civilización al borde del ocaso como en la primera, ya no hay rastro de la policía, todo se ha perdido.
Tras un buen prefacio (que no se incluyó en la versión australiana), en el que se resume la situación de este mundo postapocalíptico: la lucha por la gasolina ha llevado a que la sociedad sucumba y surjan multitud de lunáticos y algún que otro valiente que le planta cara.

Mel Gibson
Aquí aparece nuestro protagonista Max, un hombre con un pasado horrendo, que perdió la razón y al que El Páramo le ha cambiado. No es raro rastrear en él las influencias al antihéroe que tanto popularizaron ciertas películas como La Trilogía del Dólar de Leone: ese mercenario maldito del que no se sabe nada, cuya única compañía es un perro que nos recuerda al personaje de la novela Soy leyenda de Richard Matheson (obviemos las adaptaciones cinematográficas).
Y el western se huele también no solo en la aridez o la defesa de cierto tipo de valores (cierto orden hacia el caos, véase films como El hombre que mató a Liberty Valance o la injustamente olvidada La venganza de Ulzana), sino también en ese protagonista que dice menos de veinte líneas en toda la película, pero que, cuando habla, quiere decir algo importante.
He aquí la lección. Max deberá caer y sangrar (una de las virtudes de Mad Max es que el héroe no queda siempre indemne), enfrentarse a sus decisiones erróneas (la espantada al estilo Han Solo), para aceptar lo que supone ser el héroe de un grupo de personajes perdidos. De ahí que sea el film favorito de la trilogía para un solvente Mel Gibson. Max deberá aprender a dejar de vivir de su pasado y aceptar el presente, que representan personajes como el Niño Salvaje (Emil Minty, el chaval que mejor ha sabido usar un boomerang en su vida) o ese piloto lunático (Bruce Spence), que nos recuerda al principio a Gollum (y luego fue “plagiado”, por cierto, personaje de la olvidable El regreso de la Momia). No es raro que El héroe de las mil caras de Jospeh Campbell (ese mito compartido por todos) reaparezca como esquema básico de la trama.
Y el western se huele también no solo en la aridez o la defesa de cierto tipo de valores (cierto orden hacia el caos, véase films como El hombre que mató a Liberty Valance o la injustamente olvidada La venganza de Ulzana), sino también en ese protagonista que dice menos de veinte líneas en toda la película, pero que, cuando habla, quiere decir algo importante.
He aquí la lección. Max deberá caer y sangrar (una de las virtudes de Mad Max es que el héroe no queda siempre indemne), enfrentarse a sus decisiones erróneas (la espantada al estilo Han Solo), para aceptar lo que supone ser el héroe de un grupo de personajes perdidos. De ahí que sea el film favorito de la trilogía para un solvente Mel Gibson. Max deberá aprender a dejar de vivir de su pasado y aceptar el presente, que representan personajes como el Niño Salvaje (Emil Minty, el chaval que mejor ha sabido usar un boomerang en su vida) o ese piloto lunático (Bruce Spence), que nos recuerda al principio a Gollum (y luego fue “plagiado”, por cierto, personaje de la olvidable El regreso de la Momia). No es raro que El héroe de las mil caras de Jospeh Campbell (ese mito compartido por todos) reaparezca como esquema básico de la trama.

No podemos olvidarnos de los villanos, aún más terribles que los aparecidos en su antecesora. Siguiendo la estela del repulsivo Cortauñas, se nos presenta ahora a un villano icónico (bebe mucho del cómic o el cómic de la época beberá mucho de él): Humungus (Kjell Nilsson)- que debió ser el ídolo de Christopher Nolan y de ahí el guiño con su Bane a este anarquista que no lo es tanto-. Humungus es ese hombre que parece dar un mensaje de razón, que no es más que una broma pesada para este adorador del caos semidesnudo, con máscara de hockey y muy mala leche.
Visualmente (el presupuesto fue aproximadamente diez veces mayor), se nota más elaboración de este mundo apocalíptico, que se vuelve más creíble al igual que en argumento. Desde el asqueroso Toadie a uno de los villanos que todo el mundo desea que sea liquidado Wez. La influencia de Mad Max en futuras películas o videojuegos se nota a la legua, lo que hace al espectador actual que todo le recuerde a otras películas (como la ya citada en mi crítica de la primera película Doomsday u otras más actúales como Oblivion, en cuanto a diseño de los refugiados, por ejemplo).
En cuanto a la acción, no está nada mal y seguramente es gracias a que no se abusa de tanto ordenador y explosión sin sentido como en el cine actual con más auge en la industria americana. La persecución (la cámara temblorosa de Miller no molesta tanto como alguno de esos directores de hoy, con problemas de pulso) y la huida de estos refugiados sitiados por los villanos (excelente la música de Brian May, de Queen), incluyendo el giro final, ya merecen la pena ser vistos por el espectador.
Mad Max 2. El guerrero de la carretera fue un tributo a ese héroe enloquecido con un pasado terrible a sus espaldas, que tuvo que sangrar y ser destrozado para aprender la lección: es un héroe quiera o no.
Visualmente (el presupuesto fue aproximadamente diez veces mayor), se nota más elaboración de este mundo apocalíptico, que se vuelve más creíble al igual que en argumento. Desde el asqueroso Toadie a uno de los villanos que todo el mundo desea que sea liquidado Wez. La influencia de Mad Max en futuras películas o videojuegos se nota a la legua, lo que hace al espectador actual que todo le recuerde a otras películas (como la ya citada en mi crítica de la primera película Doomsday u otras más actúales como Oblivion, en cuanto a diseño de los refugiados, por ejemplo).
En cuanto a la acción, no está nada mal y seguramente es gracias a que no se abusa de tanto ordenador y explosión sin sentido como en el cine actual con más auge en la industria americana. La persecución (la cámara temblorosa de Miller no molesta tanto como alguno de esos directores de hoy, con problemas de pulso) y la huida de estos refugiados sitiados por los villanos (excelente la música de Brian May, de Queen), incluyendo el giro final, ya merecen la pena ser vistos por el espectador.
Mad Max 2. El guerrero de la carretera fue un tributo a ese héroe enloquecido con un pasado terrible a sus espaldas, que tuvo que sangrar y ser destrozado para aprender la lección: es un héroe quiera o no.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Arriesgada y hermosa decisión que toma George Miller y el resto de los guionistas Terry Hayes y Brian Hannant al presentarnos al pequeño salvaje. Alguno podría sospechar que el anciano que relata la historia es ese chaval y así llegar a advertir el final de la historia, ser un spoiler sobre cómo acabará. Por suerte, Miller consigue crear esta fábula y encontrar un espejo de sí mismo: alguien por el que contar una historia ante todo.
14 de julio de 2013
14 de julio de 2013
19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
El ser humano es injusto. No voy a citar todas las barbaridades que hemos realizado como civilización (no tendríamos espacio), pero me voy a centrar en una que tiene que ver con una pequeña película relegada al olvido: El reportero de la calle 42.
Las películas suelen también entenderse en su contexto temporal, pero también en el contexto del espectador cuando la ve. Para entendernos, hace un año, un servidor comenzó un trabajo de fin de grado sobre la visión del periodista en el cine estadounidense a partir del Watergate. Una de las cintas cinematográficas escogidas para el análisis fue la película que ahora comento.
Street Smart (su nombre original) no me sonaba de nada, pese a tener a un actor de la talla de Christopher Reeve y un Morgan Freeman haciendo de villano por el que recibió su primera nominación al Oscar gracias a su papel. Hurm… Era raro, más que aún hoy ninguna de mis almas gemelas de Filmaffinity la haya votado.
Luego, leí la sinopsis. Me quedé con eso de un periodista, Jonathan Fisher (Christopher Reeve), que se inventa un reportaje con un chulo como protagonista y cómo un fiscal identifica a un auténtico proxeneta Fast (Morgan Freeman) como posible fuente, cosa que sirve al tal Fast para librarse de la acusación de un crimen que ha cometido.
En resumen, ficción contra realidad más un thriller que toca también el tema del estado de la prensa y el sensacionalismo. Vaya, era una película que apuntaba a maneras.
Luego, la vi.
El reportero de la calle 42 puede que no sea una película perfecta (pocas lo son), pero sí merece cierto reconocimiento. Más allá de una premisa atractiva, las interpretaciones que no están mal y la estética de la ciudad como personaje amenazador nos recuerda a Taxi driver, por poner un ejemplo.
El reportero de la calle 42 contiene varias virtudes a tener en cuenta: no aburre, la degeneración del personaje de Fisher (como contraposición al ingenuo periodista Clark Kent, al que interpretaba Reeve en la saga Superman), la estupenda interpretación de Morgan Freeman que oscila desde la simpatía hasta la villanía, algún simbolismo muy bueno (esa paloma que escapa, como el alma de un personaje que muere), una trama que acaba convirtiéndose en una pesadilla para Fisher y un final que, aunque rocambolesco, deja claro que la prensa debería examinar más a sus “estrellas”.
Ahora bien, ¿por qué la gente ha olvidado El reportero de la calle 42?
Para completar el trabajo de fin de grado, no se me ocurrió otra cosa que contactar con un par de directores y guionistas de estas películas con periodistas como protagonistas. Por probar…
El realizador que respondió fue Jerry Schatzberg, un hombre pesimista sobre el periodismo y que me dio un par de interesantes respuestas, entre ellas por qué nadie recordaba el film.
Cannon Group, la compañía de los films típicos de Charles Bronson o Chuck Norris, quiso a Christopher Reeve para Superman IV. Reeve aceptó a cambio de que le dejasen hacer una película que quisiera; la que eligió fue El reportero de la calle 42. Cannon decidió entonces gastar toda la publicidad en Superman IV y olvidarse de El reportero de la calle 42. Todos sabemos lo que resultó ser Superman IV, nadie se acuerda de El reportero de la calle 42.
Este tipo de sucesos nos hace plantearnos el estado de un cine que desde los ´80 ha tendido más aún a la mercadotecnia que al arte.
Un motivo más para destacar la muy actual El reportero de la calle 42, para que alguien más se fije en ella y redescubra los abismos del ser humano, retransmitidos en directo y a todo color por Jonathan Fisher.
Las películas suelen también entenderse en su contexto temporal, pero también en el contexto del espectador cuando la ve. Para entendernos, hace un año, un servidor comenzó un trabajo de fin de grado sobre la visión del periodista en el cine estadounidense a partir del Watergate. Una de las cintas cinematográficas escogidas para el análisis fue la película que ahora comento.
Street Smart (su nombre original) no me sonaba de nada, pese a tener a un actor de la talla de Christopher Reeve y un Morgan Freeman haciendo de villano por el que recibió su primera nominación al Oscar gracias a su papel. Hurm… Era raro, más que aún hoy ninguna de mis almas gemelas de Filmaffinity la haya votado.
Luego, leí la sinopsis. Me quedé con eso de un periodista, Jonathan Fisher (Christopher Reeve), que se inventa un reportaje con un chulo como protagonista y cómo un fiscal identifica a un auténtico proxeneta Fast (Morgan Freeman) como posible fuente, cosa que sirve al tal Fast para librarse de la acusación de un crimen que ha cometido.
En resumen, ficción contra realidad más un thriller que toca también el tema del estado de la prensa y el sensacionalismo. Vaya, era una película que apuntaba a maneras.
Luego, la vi.
El reportero de la calle 42 puede que no sea una película perfecta (pocas lo son), pero sí merece cierto reconocimiento. Más allá de una premisa atractiva, las interpretaciones que no están mal y la estética de la ciudad como personaje amenazador nos recuerda a Taxi driver, por poner un ejemplo.
El reportero de la calle 42 contiene varias virtudes a tener en cuenta: no aburre, la degeneración del personaje de Fisher (como contraposición al ingenuo periodista Clark Kent, al que interpretaba Reeve en la saga Superman), la estupenda interpretación de Morgan Freeman que oscila desde la simpatía hasta la villanía, algún simbolismo muy bueno (esa paloma que escapa, como el alma de un personaje que muere), una trama que acaba convirtiéndose en una pesadilla para Fisher y un final que, aunque rocambolesco, deja claro que la prensa debería examinar más a sus “estrellas”.
Ahora bien, ¿por qué la gente ha olvidado El reportero de la calle 42?
Para completar el trabajo de fin de grado, no se me ocurrió otra cosa que contactar con un par de directores y guionistas de estas películas con periodistas como protagonistas. Por probar…
El realizador que respondió fue Jerry Schatzberg, un hombre pesimista sobre el periodismo y que me dio un par de interesantes respuestas, entre ellas por qué nadie recordaba el film.
Cannon Group, la compañía de los films típicos de Charles Bronson o Chuck Norris, quiso a Christopher Reeve para Superman IV. Reeve aceptó a cambio de que le dejasen hacer una película que quisiera; la que eligió fue El reportero de la calle 42. Cannon decidió entonces gastar toda la publicidad en Superman IV y olvidarse de El reportero de la calle 42. Todos sabemos lo que resultó ser Superman IV, nadie se acuerda de El reportero de la calle 42.
Este tipo de sucesos nos hace plantearnos el estado de un cine que desde los ´80 ha tendido más aún a la mercadotecnia que al arte.
Un motivo más para destacar la muy actual El reportero de la calle 42, para que alguien más se fije en ella y redescubra los abismos del ser humano, retransmitidos en directo y a todo color por Jonathan Fisher.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mi última pregunta a Schatzberg fue la siguiente:
-Tras el final, ¿tuvo éxito Jonathan Fisher?
-Jerry Schatzberg: Con mi respeto a los periodistas, sí.
-Tras el final, ¿tuvo éxito Jonathan Fisher?
-Jerry Schatzberg: Con mi respeto a los periodistas, sí.
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