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España España · Xanadú
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Voto de Orson_:
8
Voto de Orson_:
8
Comedia Un grupo de mujeres de la clase alta pasa la mayor parte del día entre salones de belleza y tiendas de ropa, siempre murmurando, con cotilleos y rumores. De repente, una de ellas descubre que su marido se ve a escondidas con una dependienta. Esta situación provoca un escándalo entre sus amigas, produciéndose diversas situaciones de celos, envidias y rumores. (FILMAFFINITY)
27 de febrero de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre he pensado que los años treinta fueron una época gloriosa para las actrices, con infinidad de personajes potentes y complejos, protagonistas absolutos de la gran mayoría de producciones que se llevaron a cabo esos años. Barbara Stanwyck, Claudette Colbert, Carole Lombard, Greta Garbo, Joan Crawford, Jean Harlow y muchas más, eran estrellas indiscutibles del momento, capaces de liderar un reparto de forma eficaz y atractiva para los espectadores.

En ese sentido no es de extrañar que se pusiera en marcha un proyecto como “Mujeres”, que presumía de no contener ni una sola escena con presencia masculina, contando con la participación de más de 100 actrices en el reparto. Más allá de ese dato curioso, e incluso anecdótico, hay que reconocer que la historia resulta interesante, mostrándonos a un grupo de mujeres de Manhattan, de clase acomodada, y las relaciones que mantienen entre ellas siempre con la referencia de fondo de sus matrimonios.

El personaje protagonista sin duda es el de Mary Haines (Norma Shearer), mujer afable de buen carácter a la que gusta cultivar sus amistades, ante las que presume de una relación casi idílica con su marido. En el grupo variopinto de amigas destaca sobremanera Sylvia (Rosalind Russell), en un personaje enérgico e hilarante que la actriz sublima con sus dotes cómicas, con momentos divertidísimos.

El guion ofrece unos personajes muy bien definidos y su origen teatral se percibe a través de las escenas de grandes conversaciones y participación de muchos personajes. A pesar de las dos horas de duración, en ningún momento se hace pesada y la relación de ese grupo de amigas se muestra a través de sus altibajos y situaciones cambiante, salpicado con mucho humor pero también con un desarrollo de sus vidas personales que se sigue con mucho interés.

No es de extrañar la presencia de Cukor en la dirección debido a su fama de gran director de actrices, y su habilidad para sacar siempre el mejor provecho de los diálogos y las interpretaciones, con esa firma invisible basada en la solvencia y eficiencia sin ánimos de mostrar autoría con la cámara.

Que Joan Crawford comparta créditos iniciales con Norma Shearer tuvo que deberse a un tema meramente de caché y fama, porque el liderazgo de la segunda es indiscutible, mientras Crawford es el elemento externo que pone su matrimonio, y su vida, patas arriba generando un momento de inflexión. Le toca, de largo, el personaje menos agradecido de la función, y lo saca adelante con solvencia, compensando los pocos minutos que aparece en pantalla con su presencia cautivadora.

Cierto que la historia trata de mujeres de posición acomodada a las que nunca vemos trabajando, que se relacionan entre ellas a través de fiestas y reuniones de ocio, pero ese ambiente frívolo no menoscaba que los temas tratados resulten interesantes, ya que muchos de ellos tienen vigencia hoy en día. Sólo la forma en la que se tratan las infidelidades de los esposos, casi justificándolas y dando a entender que lo más acertado que debe hacer la esposa es consentirlas y perdonarlas, ha quedado ciertamente obsoleto al llegar a nuestros días. Esa forma de pensar que hoy chirría, puede verse en multitud de filmes de esos años, como en “Her first affaire” (Clarence Brown, 1931), “No más mujeres” (Edward H. Griffith, 1935) o “Una mujer de despacho” (Lloyd Bacon, 1930), tratando el asunto con una condescendencia y aceptación social que se ha erradicado con el paso de los años.
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