Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre de grupo
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Críticas favoritas elegidas por Maximillian
- Contacto
- Sus redes sociales
-
Compartir su perfil
Voto de Maximillian:
8
Voto de Maximillian:
8
5.8
769
Aventuras. Romance
La ciudad de Troya resulta un obstáculo para la expansión comercial de los estados griegos. Por esta razón, Príamo, rey de Troya, con el fin de preservar la paz, envía a su hijo, el príncipe Paris, a Micenas, a negociar con los reyes helenos. Pero Paris se enamora de Helena, la esposa de Menelao, rey de Micenas, y la rapta. Así estalla la guerra de Troya. (FILMAFFINITY)
25 de agosto de 2025
25 de agosto de 2025
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En pleno auge de la televisión, las majors de Hollywood apostaron por el cine épico como arma para mantener al público en las salas. Cada estudio lanzó su gran producción: Paramount revalidó el éxito de "Sansón y Dalila" (1948) con "Los diez mandamientos" (1956), ambas de Cecil B. de Mille; 20th Century Fox inauguró el formato Cinemascope con "La túnica sagrada" (1953) y prolongó su éxito con "Demetrius y los gladiadores" (1954), tras la interesante adaptación de la novela de Mika Waltari: "Sinuhé el egipcio" (1954); MGM había resucitado el género con "Quo Vadis" (1951) y lo continuó con "El hijo pródigo" (1955); y Columbia aportó su toque bíblico con con su estrella Rita Hayworth, interpretando a la princesa "Salomé" (1953)..
En ese escenario competitivo, la Warner Bros. no quiso quedarse atrás y apostó por el mundo homérico con "Helena de Troya" (Robert Wise, 1956), rodada en Cinecittà como coproducción internacional. Su objetivo era claro: ofrecer a la audiencia un fresco épico que rivalizara en escala y ambición con los de la competencia, trasladando a la gran pantalla el mito de la guerra troyana.
En ese escenario competitivo, la Warner Bros. no quiso quedarse atrás y apostó por el mundo homérico con "Helena de Troya" (Robert Wise, 1956), rodada en Cinecittà como coproducción internacional. Su objetivo era claro: ofrecer a la audiencia un fresco épico que rivalizara en escala y ambición con los de la competencia, trasladando a la gran pantalla el mito de la guerra troyana.

Rosanna Podestà presta su radiante belleza mediterránea a Helena, su elección respondía a la necesidad de dar un rostro deslumbrante al mito de “la mujer más bella del mundo”, aquella cuya fuga con Paris desencadenó la contienda haciendo que mil naves aqueas se lanzaran al mar a su rescate.
Jacques Sernas, interpreta a Paris con ingenuidad juvenil, pero carece del magnetismo y el carisma necesarios para destacarse entre el resto del reparto, lo que relegaría a este actor a una efímera carrera en la serie B italiana.
Pero el film se sostiene gracias a secundarios de peso: Sir Cedric Hardwicke, como el infortunado rey troyano Príamo; Stanley Baker, un Aquiles violento, brutal y memorable; Harry Andrews, como Héctor, quizá la mejor interpretación de la película, que encarna con vigor el destino trágico del príncipe troyano.
El esfuerzo de producción se percibe en la escala de decorados y vestuario, en el despliegue de masas y, sobre todo, en la fotografía que aprovecha el formato panorámico para magnificar escenarios, batallas y desfiles.
Jacques Sernas, interpreta a Paris con ingenuidad juvenil, pero carece del magnetismo y el carisma necesarios para destacarse entre el resto del reparto, lo que relegaría a este actor a una efímera carrera en la serie B italiana.
Pero el film se sostiene gracias a secundarios de peso: Sir Cedric Hardwicke, como el infortunado rey troyano Príamo; Stanley Baker, un Aquiles violento, brutal y memorable; Harry Andrews, como Héctor, quizá la mejor interpretación de la película, que encarna con vigor el destino trágico del príncipe troyano.
El esfuerzo de producción se percibe en la escala de decorados y vestuario, en el despliegue de masas y, sobre todo, en la fotografía que aprovecha el formato panorámico para magnificar escenarios, batallas y desfiles.

El resultado combina un romanticismo artificioso en la historia de amor, con secuencias bélicas resueltas con medios colosales, aunque algo rígidas en comparación con el brío narrativo que pocos años después alcanzaría el género. Aun así, la fotografía en CinemaScope y la fastuosa dirección artística siguen transmitiendo hoy, el poder de la epopeya homérica, como lo hizo a la audiencia de su tiempo.
Frente a la sobriedad aventurera de Ulises (1954, Mario Camerini), que exploraba el mito en clave más intimista, Helena de Troya representó el intento de Warner por competir de tú a tú con las superproducciones bíblicas y monumentales de la época. Si bien no alcanza el nivel de obras cumbre como "Los diez mandamientos" o "Quo Vadis", sí se inscribe con mérito en esa carrera industrial que buscaba renovar el cine épico frente al pujante desafío de la televisión.
La poderosa partitura de Max Steiner, último gran esfuerzo del compositor por el cine épico, envuelve la narración con majestuosidad sinfónica, subrayando tanto la grandeza bélica como la pasión romántica de la historia. Su música, heredera de la tradición sinfónica hollywoodiense inaugurada en los años 30, confiere al film un sello clásico que hoy se aprecia como parte inseparable de su identidad.
Vista hoy, "Helena de Troya" conserva interés como testimonio de la época dorada de los épics hollywoodienses, representa fielmente el empeño de Warner en competir en la “batalla de los estudios” con un producto ambicioso, donde mitología y espectáculo se fundieron en la gran pantalla para proporcionar una experiencia épica al espectador.
Frente a la sobriedad aventurera de Ulises (1954, Mario Camerini), que exploraba el mito en clave más intimista, Helena de Troya representó el intento de Warner por competir de tú a tú con las superproducciones bíblicas y monumentales de la época. Si bien no alcanza el nivel de obras cumbre como "Los diez mandamientos" o "Quo Vadis", sí se inscribe con mérito en esa carrera industrial que buscaba renovar el cine épico frente al pujante desafío de la televisión.
La poderosa partitura de Max Steiner, último gran esfuerzo del compositor por el cine épico, envuelve la narración con majestuosidad sinfónica, subrayando tanto la grandeza bélica como la pasión romántica de la historia. Su música, heredera de la tradición sinfónica hollywoodiense inaugurada en los años 30, confiere al film un sello clásico que hoy se aprecia como parte inseparable de su identidad.
Vista hoy, "Helena de Troya" conserva interés como testimonio de la época dorada de los épics hollywoodienses, representa fielmente el empeño de Warner en competir en la “batalla de los estudios” con un producto ambicioso, donde mitología y espectáculo se fundieron en la gran pantalla para proporcionar una experiencia épica al espectador.
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana

